Se llama copla democrático

MI BLOC, QUE NO BLOG

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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Sep 14, 2016 10:56 am



Caducó la metamorfosis

Una lúgubre noche de luna llena, el hombre-lobo empezó a sentirse mal, justo antes de atrapar a una víctima, hasta el extremo de que, jadeando y con continuas taquicardias, abandonó la persecución.

Durante el resto de la noche sufrió tremendos dolores en los dedos de los pies, así que se fue a su hogar humano para tomarse un analgésico fuerte y un baño caliente. Aún con la piel peluda y con rasgos lobunos, se puso su batín y sus zapatillas y, antes de acostarse, se tomó un tranquilizante.

Al otro día, ya complemente transformado en humano, pero todavía muy dolorido, fue a visitar a su médico habitual, quien, desconociendo su dicotomía de hombre-lobo, le ordenó una analítica para ver qué males padecía.

Los resultados de los análisis fueron fatales: altísimo el ácido úrico, el colesterol rebasaba en mucho los límites establecidos y el elevado nivel de azúcar lo convirtió en un diabético. Su organismo era un puro desastre para ser un hombre tan joven.

Además de un lote diverso de medicamentos y de diarios ejercicios físicos, el médico le recetó una severa dieta vegetariana, prohibiéndole rotundamente todo tipo de carne.

El hombre-lobo, que había gozado hasta entonces de ambas facetas de su vida, de hombre y de lobo, aceptó sin rechistar, pues eran terribles los dolores y las consecuencias podrían causarle la muerte

Cuentan que por las noches de luna llena, aparece por las huertas de las aldeas cercanos una extraña figura que, entristecida y cabizbaja, recoge lechugas, coles, rábanos... para comerlos avergonzado, mientras los niños de esos lugares se burlan de él y le tiran cáscaras de naranja y huevos podridos.

Él tolera todas las mofas con resignación, sabiendo que es el escarnio de la intransigente y conservadora
sociedad


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Sep 14, 2016 10:59 pm




Un perfume, ¿quizá Loewe?,
y una cajita de música

Con demasiada frecuencia, algunos de los avatares de la vida te llevan a veces a situaciones desesperantes


Sentí unas ganas enormes de correr como un delincuente perseguido por la policía, de huir de todo. Aun así, conduje unos pocos metros en punto muerto y después aparqué bajo un árbol. Dejé allí el coche, sin siquiera cerrar la puerta del conductor y sin siquiera marcarme mentalmente en donde lo había dejado, y salí disparada cual flecha hasta adentrarme en un pequeño bosque de un color violeta.

Mis piernas corrían a una velocidad inusual, y mis ojos parecían un águila avistando una presa. Aceleré aún más mi carrera; pero, de repente, frené de golpe junto a una enorme casa que parecía en ruinas; la cual, a juzgar por su aspecto, debía haber sido una mansión aristocrática.

Cansada y sorprendida me dejé caer como plomo en el suelo y descansé durante unos momentos, justo los necesarios para ver cómo mi vida iba pasando delante de mí, escapándose...

¡No podía ser! ¡Mi vida tenía que estar conmigo, mi cuerpo la necesitaba! La llamé desde el fondo de mi ser, y al cerrar los ojos pude ver que volvía uniéndose a mí, como en un abrazo.

Mantuve los párpados cerrados. Unas visiones espléndidas y magníficas desfilaban ante mis ojos. Nunca había visto nada igual: castillos, rostros, valles, luces y colores que se descomponían como el mejor caleidoscopio jamás podría imaginarse.

No recuerdo cuánto tiempo estuve así, pero cuando abrí los ojos, el cielo se estaba nublando con muchísima rapidez, como si las nubes bajasen en picado, precipitándose al vacío. Amenazaba tormenta y decidí entrar en aquella mansión abandonada.

Sus puertas, de un aspecto centenario, se encontraban prácticamente descompuestas por la humedad y los parásitos. Me adentré en su oscuro interior y lo primero que percibí fue un olor extrañísimo, una mezcla de podredumbre enmohecida y de un suave pero perceptible olor a perfume. ¿Quizá Esencia Loewe?

Aquella mansión, en sus mejores tiempos, debió albergar a personajes ínclitos, gente de relevancia. Se notaba por el estilo refinado y exquisito de sus interiores.

Abrí una de sus ventanas para que entrara algo más de luz, y descubrí, con sorpresa e inquietud, que en un rincón, junto a una chimenea, había un baúl grande con adornos arábigos.

Encendí uno de mis arrugados cigarrillos y me acerqué hacia el hallazgo, con el interés y la alegría de un niño ante un juguete del día de los Reyes Magos.

Abrí su tapa con cierto miedo y cierta precaución. Comprobé que estaba totalmente vacío, y me llevé un susto tremendo al descubrir en el fondo ¡una cara que me miraba asombrada!

Me quedé estupefacta, hasta que caí en la cuenta de que se trataba del reflejo de mi cara. Pero, ¿qué diablos? ¡Claro! El interior del baúl estaba forrado de espejos limpios y relucientes.

Me fijé más detenidamente y descubrí en un lado una cajita verdosa; me agaché un poco para cogerla, pero perdí el equilibrio y me caí dentro de cabeza. No me hice daño, pero me quedé con la nariz pegada contra el fondo del baúl, y entonces me di cuenta de que la fragancia del perfume provenía de allí.

Sin cambiar de postura y haciéndome gracia la situación alargué la mano y cogí aquel objeto, como un gato atraparía a un ratoncillo: era una cajita bellamente labrada que parecía muy antigua. Rápidamente me puse en pie y la abrí. Dentro tenía otra caja igual, pero más pequeña. Al levantar la tapita sonó una melodía: era una preciosa cajita de música.

Cerré los ojos y me dejé llevar por aquellas dulces notas. Me sentí como transportada a un parque lleno de niños, que jugaban ruidosamente en un césped de color verde, claro.

Las sensaciones eran muy placenteras, hasta que de pronto la luz del sol desapareció y unas oscuras y cargadas nubes lo invadieron todo, bajando hasta el nivel del suelo. Aquellos niños jugaban y gritaban, y sus madres los llamaban asustadas.

Abrí los ojos y recordé que fuera de la casa reinaba también un estado climatológico sorprendente. Salí para cerciorarme, pero allí el sol ahora brillaba espléndidamente.

Encendí un cigarrillo y me senté en el porche, mirando con admiración aquella delicada cajita, que ahora era mía. Pensé en mi coche y me reí: no sabía cómo llegar hasta él. Cogí la cajita y estiré mis extremidades superiores e inferiores para desentumecerlas.

El efecto de mi locura se había estabilizado, lo que me tranquilizó, pero no por ello el grado de alucinación visual había remitido; simplemente, estaba con mi raciocinio mental más equilibrado, saliendo del descontrol total de sólo unas horas antes.

Entonces me puse a caminar despacio, intentando canturrear la melodía que había escuchado salir de la cajita de música, oliendo con nostalgia el perfume. ¿Quizá Esencia Loewe? No lo sabía con seguridad, lo que sabía es que me parecía mágico. Tan mágico como la cajita de música, ya que ambas cosas me ayudaron a estabilizarme. Ya no quería huir de nadie y de nada.

Caminando caminando, me puse en busca de mi coche, y una vez que lo hubiese encontrado, dirigirme al mar: mi verdadero sosiego.


Quería sobremanera llegar al mar. Necesitaba imperiosamente ver toda su grandiosidad y oler toda su pureza



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 15, 2016 5:55 pm



No sabemos lo que tenemos
hasta que lo perdemos
[/size
]

Antes de nada me presento:

Me llamo Marta Luisa, pero me llaman Malu; tengo 24 años, 1,70 de estatura, ojos marrones y grandes, y según me dicen, un buen cuerpo. Acabo de terminar mi carrera de maestra. Tengo novio desde los 20 años. Él es un chico guapísimo, de 26 años, alto, moreno, ojos celestes, y de complexión atlética. Estudió Arte y Decoración. Además, siempre ha sido un trabajador incansable, e incluso ya tiene su propio negocio. Una de esas personas que se las puede tildar como un partido de garantía para para cualquier mujer

_________________________________________________________


Cuando mi novio me presentó a su mejor amigo, sentí una de las mejores sensaciones de mi vida. Noté desde el primer minuto que nos conocimos que había química entre los dos. Como si me rodease un fuego, veía que mi cuerpo ardía permaneciendo a su lado. Charlar con él, o simplemente verle, aunque de lejos, medio me excitaba.

Luchaba para no me pareciese real lo que me estaba ocurriendo. Aunque amaba a mi novio, y mucho, sentía atracción por su buen amigo. Ansiaba pasar tiempo con él, intentaba verle, intentaba buscarle, me hacia como la encontradiza para coincidir con él donde fuese. Aunque no había nada de coqueteo entre nosotros dos, el simple hecho de estar cerca de él me sentía inmensamente feliz.

Un viernes por la noche en que estábamos mi novio, él y yo hablando en un discoteca, me dijo de pronto, incluso con énfasis:

____¡Me maravilla ese gesto que haces con tus cejas!

Me dejó perpleja. Era como si en ese segundo sólo estuviéramos él y yo. Me pregunté para mi interior: '¿qué es lo que hago con mis cejas? ¿Cómo las levanto? Nunca me había percatado'. Pero eso era lo de menos, lo de más era que se fijase tanto en mi rostro como para decirme eso. Y, claro, como todas o casi todas las mujeres, me sentí halagada.

Cada vez que nos encontrábamos o nos despedíamos, llevaba mi boca a sus mejillas para besarle, pero él desviaba su cara para hacer coincidir su boca con la mía, como si quisiera besarme en los labios, y eso me ponía a cien, y a la vez me desconcertaba. Pero sabia que no podía hacer nada al respecto. Y para ser sincera, en realidad no sabía si yo le gustaba o era sólo una idea mía.

Pasó el tiempo y cada vez mi novio me contaba menos cosas de su mejor amigo. Aunque yo, muy astuta, intentaba disimular porque igual se había dado cuenta que me estaba gustando.

Cada vez le veía menos, hasta que llegó un día que dejé de verle. Seguía con mi novio, pero soñaba con su amigo, pensaba en su a migo, y lo que soñaba y pensaba se ceñía a lo romántico. Quería verle a toda costa. Me percaté con el tiempo que me estaba obsesionando con él.

Todas estas cosas juntas, y ya demasiadas veces, hicieron que me diese cuenta que tenía que terminar con mi novio. Y así fue, aunque sabía que significaría no ver nunca más al hombre del que tanto me enamoré.

Un día estaba enganchada a la red cuando el amigo de mi novio conectó conmigo. Me preguntó ¿nos vemos? Hace mucho ya que no sé de ti. Grité al cielo cuando ocurrió eso. Era una sensación excitante saber que quizás sentía algo por mí. Mi respuesta de sí para vernos fue tan impetuosa que hasta yo misma me asusté, lo cual desembocó en un estado de nervios, sobre todo cuando llegó la hora de elegir la ropa que iba a ponerme.

Cuando salimos, tomamos unas cervezas y hablamos horas y horas, pero como amigos. Incluso me pidió consejos para saber qué podía hacer con una chica que le gustaba. Pero, de pronto, me preguntó: ¿Quieres venirte ahora a mi casa para ver una película o para seguir charlando?

Las tres cañas que tomé ayudaron a mi decisión, pero la pura realidad es que estaba deseando que me pidiera eso. Por supuesto, le dije que sí.

No bien entramos a su casa se abalanzó sobre mí y me besó con pasión. Fue el mejor sexo que recuerde, excepto los primeros revolcones con mi novio, que, a fuer de ser sincera, fueron insuperables.

Pasaron las horas y le dije que tenía que marcharme. Entonces me dio un suave beso en la boca y me dirigí hacia la puerta de salida.

Al otro día me llamó asustado preguntándome si yo le había dicho algo al que ahora es mi ex. Le respondí que seria nuestro secreto, que nunca por nada del mundo arruinaría la amistad que ellos tenían.

Pasó el tiempo y me llamó más veces, pero sólo para hacer sexo. Nunca me decía algo románico, si salíamos a tomar algo, ni al cine... recalcaba solamente que le gustaba como le hacía el amor. Y yo, tonta que es una, también me gustaba que me dijese eso.

Al cabo de una semana, por esas cosas de la vida me volví encontrar con mi ex, el cual me pidió que volviésemos a intentarlo.

Estábamos saliendo ya cuando un día me dijo: 'mi amigo me contó lo que hiciste. ¡Te metiste en la cama con mi mejor amigo! Atónita, no sabía qué hacer ni qué decir. No me quedó otra que admitirlo. Pero lo que mas me dolió fue que 'su amiguito del alma' le contó con lujo de detalles nuestros encuentros.

No entendía por qué a pesar de todas las cosas que habían ocurrido, mi ex, que era un tío guapo y apetecible, quería seguir conmigo. Pero luego de observarlo largamente, me di cuenta que lo que quería era venganza. Y la logró. ¡Vaya si la logró!


[size=16]Como era un hombre que valía mucho, en todos los sentidos, se las ingenió, con tacto, paciencia y persuasión, para acostarse con casi todas mis, por mí llamadas 'amigas', e incluso con la guarra de mi hermana gemela



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 16, 2016 11:05 pm




PAVO AL WHISKY A LA SEVILLANA


Ingredientes

1 Pavo de... el más hermoso del híper
1 Botella de whisky Dic
1 Plato llano de panceta
6 Cucharás soperas de aceite de oliva
1 Rociao de pimienta
1 Puñao de sal

Preparación

1º Tomarse un buen vaso de whisky antes de comenzar.
2º Rellenar el pavo con la panceta, salpimentarlo y echarle un chorrito de aceite de oliva.
3º Precalentar el horno a 180º durante 10 minutos.
4º Mientras se calienta el horno, servirse otro pelotazo de whisky.
5º Meter el pavo en el horno.
6º Mientras el pavo está en el horno, tomarse otro pelotazo y cantarle una mijita al pavo.
7º Sublir el horno a 220º, darle caña al derbostato y esberar veinte binutos.
8º Servirse otro belotasso.
9º Al cabo de un drato, hornir el abro para gondrolar y echar un chodreón de güiqui al babo y otro a uno bismo.
10º Darle la güerta al babo.
11º Cantarle un fandango al babo mientras se sicharra.
12º Redirar el babo del honno. Si se te dresbala, bruscarlo por el suelo.
13º Odro pelotazo pa inicia dra busqureda.
14º Darse un jardasso al resfalar con la grassa del suelo.
15º Plobar la sarsa del ssuelo que ya estradá fleshquita.
16º Tromarse otra copita e inblitar al babo questa tumbao al lao.
17º Indendar levandarse y desidir que en el suelo se está de gojones.
18º Abarese la barienta, engüendra el babo en el basillo, lo tira a la bassura y te forma la de Dió.
19º Tomarse odro güisqui.
20º Y adrora a comé... ¿A comé…? ¿Y el babo…? ¿dronde está el babo…?

¡¡¡El hioputa sabebio el wishhki y saio!!!



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 16, 2016 11:20 pm



CARTA DE UNA MADRE LEPERA A SU HIJO,
QUE SE ENCONTRABA HACIENDO LA "MILI"



Querido hijo.

Te escribo estas letras para que sepas que estoy viva. Estoy escribiéndote despacio porque sé que tú no eres muy rápido leyendo. Si recibes esta carta es que te llegó; si no, me lo dices y te la mando otra vez.

El tiempo por aquí está bastante mal; el mes pasado llovió dos veces; la primera estuvo lloviendo quince días, y la segunda otros quince.

Ya te mandé la chaqueta, pero tu tío Paco dijo que si la mandábamos con botones pesaría mucho y el envío sería más caro, así que se los quitamos y los metimos en el bolsillo de dentro.

Por fin, ya pudimos enterrar a tu abuelo; lo encontramos cuando lo de la mudanza; estaba metido en el armario desde aquel día que nos ganó jugando al escondite.

Te cuento que el otro día explotó la cocina de gas y tu padre y yo salimos disparados por el aire y caímos fuera de la casa. ¡Qué emoción! Era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos de casa. Vino el médico y me puso un tubo de cristal en la boca y me dijo que no podía hablar durante un par de días. Tu padre quería comprarle el tubo.

Perdona la mala letra y las faltas de ortografía; es que yo me canso de escribirte y ahora le estoy dictando a tu padre y ya sabes lo burro que es.

Y hablando de tu padre, ¡qué orgulloso está! Te cuento que ahora tiene un buen trabajo, tiene 500 personas por debajo de él; es el encargado de segar el cementerio. El otro día leyó en el periódico que, según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro de casa, así que nos mudamos más lejos. No vas a reconocer la casa; el sitio es muy guapo y hasta tengo lavadora, aunque no estoy segura de que funcione. Ayer metí la ropa, tiré de la cadena y desde ese momento no la volví a ver.

Tu hermana Ozelita, la que se casó con su marido, parió. Como todavía no sé de qué sexo es, no puedo decirte si eres tío o tía. Si es niña van a llamarla como yo. Pero ella, a tu hermana, la llamará mamá. Tu otra hermana, Bellita, está embarazada de cinco meses. Tu padre le preguntó si estaba segura de que lo que viene era de ella.

Tu hermano Manué sigue tan despistado como siempre; el otro día cerró el coche, dejó las llaves dentro y tuvo que ir andando 3 km para allá y 3 km para acá, a casa, a por el duplicado, para poder sacarnos a tu padre y a mí de dentro del coche.

Tu primo Ozelito se casó la semana pasada y se pasa todas las noches rezándole a su mujer porque le dijeron en el pueblo que era virgen.

A quien nunca más hemos visto por el pueblo ha sido a tu tito Pascualete, el mismo que murió el año pasado de u susto.

Ahora el que nos tiene preocupados es tu perro, “Ozé”; está empeñado en correr detrás de los coches que están parados.

¿Recuerdas a tu amigo Jofito? Ya no está en este mundo. Su padre murió hace dos meses y como había pedido ser enterrado junto al río, el pobre Jofito murió cavando la fosa.

Bueno, hijo, no te pongo dirección de la carta porque no la sé. La gente que vivió aquí antes, se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio. Si ves a tu general, salúdale de mi parte; si no lo ves, no le digas nada.

Un abrazo.
Tu madre que lo es.
Bella

Ah, se me olvidaba: iba a mandarte 100 euros pero ya cerré el sobre.




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Oct 03, 2016 7:44 pm



El sujetador malva

La última vez que vi a mi buena amiga Pepa fue en una fiesta que ella organizó en su casa; y de esto hace ya casi cuatro años

Entré a una tienda de ropa de caballero, buscando algo de más abrigo que me defendiese de la bajada del mercurio que azotaba Sevilla, y allí estaba mi amiga Pepa, doblando ropa. Tarareaba una musica de copla. No había nadie más. Me acerqué por su lado derecho, apoyé una mano en su hombro, y la nombré. Se giró y emitió un grito de fan quinceañera. Se enganchó de mi cuello y me dio dos apretados besos en cada mejilla. Seguía conservando su característico hoyuelo al sonreír.

Comenzamos a charlar. Me contó que había dejado los estudios por una vida nómada; de ciudad en ciudad. Pasaron dos años, y su novio la dejó por otra. Desanimada, volvió a Sevilla, pidiendo asilo a sus padres. Ahora trabajaba en esa tienda.

Al hilo de su historia, regresaba yo a la fiesta en su casa del campo, y más concretamente al cuarto de baño, donde me metió de un solo empellón. Avispas zumbaban alrededor, atraídas por el néctar de la reminiscencia. Ella las espantó de un manotazo. Me dijo que estaba empezando a salir con un chico. Me explicó lo buena gente que era. Me hablaba de él con cierto entusiasmo, pero a ella no le vi cara de enamorada. Asentí como un idiota.

De pronto, se rascó el hombro, dejando ver parte de un sujetador malva, y yo me pregunté si no era ése el mismo sujetador malva que se quitó delante mía, ambos tapados con toallas y con besos. Me tocó el turno de recordar mis alegrías.

____Y dime, ¿qué es lo que buscabas? -me preguntó.
____Quería algo que abrigue más que esta cazadora -respondí tirando de una de las mangas.

Me guió hasta la sección de chaquetas, cazadoras y abrigos. Había varios modelos, que ella misma se ocupó de descartar o reservar para mi juicio posterior. Yo no intervine, me sentía intrigado. Estaba tras ella y pude ver sus caderas, sus piernas, su culo. Mastiqué el recuerdo de sus curvas. De vez en cuando giraba el cuello, y perdía la referencia de la luna creciente que llevaba tatuada en la nuca. Me relamí. Pasados unos minutos se vino hacía mí portando un chaquetón sobre una mano, y una sonrisa abierta que enseñaba sus blancos dientes.

____¡Éste te quedaría fenomenal! ¡Además, te favorece muchísimo!

Abrió totalmente sus ojazos y me envió una mirada cariñosa.

____Vente al probador, que allí hay espejo y así puedes ver si te gusta o no, y si te queda bien -añadió
____Vamos pues -respondí, sin dejar de mirar y admirar su esbeltez.

Abrió la cortina y con un gesto me invitó a pasar. Olía a ambientador costoso. Frente al espejo, en primer plano yo, y tras de mí, Pepa, que me me ayudaba a ponerme el chaquetón.

Sus espectaculares ojos miraban cómo me quedaba la prenda, pero de vez en cuando se recreaban mirándome a mí.

Con suavidad me giró y enfrentamos en un espacio sin aire las caras. Nos miramos largamente. Sus manos repasaban los pliegues, tiraban de una manga, bajaban la solapa. Rozando ella mi cuello sentí erizarse todos los pelos de mi cuerpo. No dejaba de escrutar, cual detective, la redondez de sus pechos, marcados sus pezones a través de su blusa del uniforme.

Una vez que acabó de ajustarme todo, me miró y me preguntó:

____¿Qué te parece? ¿Te gusta?
____Ya lo creo que me gusta.
____¿Te lo quedas entonces?
____Me lo quedo, y contigo también me quedaría...
____Oh, nunca te me habías insinuado, y sabes que me gustabas...
____Tonto que fui. Pero creo ya es tarde.
____Bueno... nunca se sabe...

Me acompañó a la caja, pagué mi compra, y nosotros dos intercambiamos nuestros móviles. Y después, con iguales besos y abrazos, nos despedimos...


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Oct 03, 2016 8:02 pm




Su mayor tesoro era su nieta y las cartas de él

____¿Cómo fue?

Preguntó una vocecilla aguda, mientras sus ojos oscuros se posaban en los de la mujer mayor, buscando las palabras exactas que la introducían en ese mundo mágico, indescifrable.

____Fue…

Se interrumpió, mientras su mirada se perdía por unos momentos en la ventana que daba a la calle. La lluvia caía intensamente, mojando todo a su paso.

____Fue como un sueño bello, de esos que uno no quiere olvidar. El día se había apagado ya y la noche aparecía majestuosa, desplegando miles de estrellas en el oscuro firmamento. Era el momento justo para los dos. Así estaba escrito en sus destinos.

____¿En serio? -preguntó la niña, arrodillada en su cama.

Al ver sus ojos brillantes de la emoción, después de haber capturado la atención de su nieta, esbozó una sonrisa y continuó:

____Sí, todo lo que digo es cierto. Esa damita y ese jovencito misterioso se miraron el uno al otro, con las luciérnagas como únicos testigos. Ya nada iba a ser igual…

Por fin se había quedado dormidita. Respiraba tranquila, vencida por el cansancio, después de un largo día de juegos en el jardín.

Cerró la puerta con cuidado, y despacio y sin hacer ruido, se dirigió a su habitación; abrió su armario y cogió una pequeña caja de cartón. En su interior guardaba sus preciosos tesoros. Cogió las cartas amarillentas y releyó algunas. En cada línea, la nostalgia castigaba su alma. Entonces, cogió la foto en blanco y negro, donde se veía un joven que sonreía y sus ojos oscuros brillaban con un dejo de ingenuidad reflejados en ellos. Su uniforme militar lucía impecable, perfecto.

Los recuerdos felices, lejanos, recorrían su mente como un torbellino. Era imposible no sentir pena y tristeza por lo que no fue.

A pesar de los años, los sentimientos permanecían intactos, imborrables. El tiempo había apaciguado el dolor, pero nunca lo extinguió. Cada gesto, cada nota de su voz, todo lo que él significaba para ella, se encontraba guardado en su corazón. Nunca pudo olvidar su mirada. Sus ojos tenían ese brillo especial; siempre estaban llenos de luz.

Las lágrimas se deslizaban lentamente por las mejillas de la abuela, que le recordaba una vez más como cada año; en secreto. Secreto había sido su amor en vida y secreto sería hasta su muerte.

'Bueno, en realidad no era tan secreto', pensó, de repente, mientras una sonrisa brillante aparecía en su cara. 'Mi nieta es testigo en mi cuento de nuestro amor, Alfonso.' -añadió a su pensamiento.

Y en silencio y tranquilamente, cerró los ojos y soñó. Soñó que el tiempo no había pasado, que él besaba sus labios finos.


Y también soñó que su amor hacia Alfonso perduraría más allá de la eternidad
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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Oct 03, 2016 8:27 pm



Insospechada doble vida

¡Al fin viernes! Creía que nunca iba a llegar el fin de semana, porque menuda semana que llevo. En mi trabajo, al final, todo para nada, pues, por deudas importantes que tienen con mi empresa, llevo dos meses sin cobrar sueldo. Aunque creo que esto será algo pasajero, ya que siempre fue una empresa muy seria y que siempre ha mirado mucho por todos sus empleados.

La gente no para de celebrar cosas todos los días, sobre todo la gente adinerda. ¡Cómo no! Esa sí que no tiene crisis ni deudas ni problemas económicos. ¡Qué le vamos a hacer! Bueno, mientras a mí no me falte trabajo, me puedo dar por satisfecha.

Además, nos llevamos fenomenal mi pareja y yo, porque él es un tío que siempre trata de complacerme en todo, igual que yo a él. La verdad es que formamos un buen dúo. No para de decirme 'me gusta todo de ti'. Y cuando hacemos el amor, que es casi a diario, los pasamos de maravilla. Cupido hizo un buen trabajo con nosotros.

Pero en los días como hoy echo de menos mi Sevilla de mi alma. Seguro que mis amigos de allí ya tendrán sus planes para pasar un buen fin de semana; y más en invierno. En fin, no me queda otra que volver a casa y estar con Pepe, que así se llama mi pareja, y después, si se tercia y el tiempo no empeora, salir un rato de bureo con Rosa y Marta y sus chicos. Ellos son mi trocito de Sevilla aquí, en Madrid.

Después de unos quince minutos llego a casa; mi precioso apartamento en Sol me encanta. Meto la llave en la cerradura y entro. Me extraño al ver la tele apagada. Son casi las tres y Pepe debería estar en casa desde hace media hora. Dejo mi bolso y mi paraguas en el sofá, saludo a Balú, mi perro, y cojo el móvil; no me da señal y parece que está apagado, por lo que me asusto más. ¿Le habrá pasado algo? Bah, seguro que se quedó sin batería.

Voy a nuestra habitación para cambiarme y ponerme cómoda. Al abrir el armario no está su ropa. Me asusto. Abro los cajones de ropa interior; no hay nada suyo, y entonces siento un nudo en el estómago. Rápidamente voy al mueble de los zapatos: nada, ni sus deportivos ni sus zapatos de trabajo y de calle; nada, absolutamente nada

No sé qué hacer, qué pensar... Las lágrimas brotan solas de mis ojos. Ni un papel escrito, ni un mensaje. Sin una previa conversación, sin ninguna explicación... Nada.

Se ha ido de mi casa y no me ha dicho nada. ¿Me ha dejado? Pero, ¿por qué? Nos llevábamos bien, salíamos juntos a todos los sitios en nuestro tiempo libre, hemos pasado unas preciosas vacaciones en una playa de Huelva. ¿Qué es lo que he hecho mal?

Me dejo caer al suelo y me pongo a llorar como una niña pequeña. Balú se acerca y no para de lamerme. Ve que estoy mal. Tengo un perro muy listo. Me tomo un tranquilizante y me tumbo en el sofá, hasta quedarme medio dormida.

Me despierto de sopetón con los ladridos de Balú y me levanto cuando oigo el timbre de la puerta repetidas veces. '¡Es él!', pienso.

'Ha vuelto, tiene que ser él', voy diciéndome en voz alta mientras corro hacia la puerta y la abro, pero me desilusiono completamente en cuanto veo a Rosa y a Marta.

Ambas perciben sufrimiento en mi cara y obviamente mis ojos hinchados por llevarme horas llorando.

____¿Se puede saber que te pasa? -me pregunta Rosa mientras cierra la puerta, e inmediatamente después me acurruca en sus brazos.

Vuelvo a llorar, y ahora desconsoladamente mientras me abraza.

Marta imita a Rosa. Me abrazan las dos y entonces lloro el doble. Las tres nos sentamos en el sofá, con mi pobre Balú sin apartar la mirada de mí, como queriendo consolarme.

____Pepe se ha ido -respondo con voz débil, entre sollozos.

____¿Quéééé? ¿Habéis discutido? ¿Qué ha pasado? -me pregunta Marta, mientras aparta un mechón de pelos de mi cara.

____No sé. Llegué de trabajar y me encontré el armario y todo vacío, sin sus cosas. No ha dejado ninguna nota, ni nada; además, tiene su móvil apagado -digo con poca voz.

____¡Menudo hijo de puta es ese Pepito de los cojones! Los tíos guapos no son de fiar. Te lo dije muchas veces -dice Rosa, enfadada.

Y eso que Rosa nunca se enfada. Es la típica chica que no se enfada ni se molesta por nada. Todo le parece bien, con todo esta conforme. Siempre se está riendo, nunca en mi vida la había visto enfadada, hasta hoy.

____No lo entiendo. Estabais bien ¿no? -me pregunta Marta, sin explicarse la situación.

____Yo sí estaba bien con él, pero él al parecer, no estaba bien conmigo, aunque si fuera lo contrario, lo disimulaba muy bien -respondo y evito volver a llorar y lo consigo.

____Tú no te hundas, cariño. Ahora mismo te arreglas como nunca, nos vamos a cenar y después de fiesta. ¡Venga, ya estás tardando!

Rosa se levanta tras decirme esto y me coge del brazo metiéndome en mi habitación.

____Te queremos lista en una hora. Marta y yo vamos a nuestras casas para hacer lo mismo. ¿Vale?

____Vale -sonrío como puedo.

Mientras me ducho y después, con más voluntad que ganas, me visto y me acicalo, no dejo de pensar:

Siempre es bueno tener amigas, y eso que dicen que las mujeres son menos amigas entre ellas que de los hombres


achl

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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Oct 03, 2016 8:47 pm



Por cobardes se negaron una posible felicidad

En la ciudad de Sevilla, en una de las dos esquina de Sierpes, una calle céntrica peatonal, un indigente dibujaba a óleo y trataba de vender sus pinturas a las personas que se detenían para ver su arte.

En los pequeños balcones de los pisos florecían las primeras orquídeas, que daban color y vida a esa famosa calle. La primavera apareció dando su primer saludo, y Sevilla lo agradeció saliendo a recibirla.

Uno de los protagonistas de esta historia, Luis, también salió a recibirla, pero confiaba en que le trajese algo más que buen tiempo.

Desde hacía unos meses, Luis era feliz, tenía pareja, se sentía importante por cómo llevaba de bien sus estudios, y también por ser el portero de su equipo juvenil de fútbol, el Real Betis. En el curso escolar anterior acabó el bachiller y en el siguiente empezaría la carrera de Agrónomo.

Pero la vida, que siempre se obstina en castigar cuando mejor está uno, o al menos recuperándose, le dio un duro golpe que no supo encajar: su chica se fue con otro. Aun este gran revés, estaba decidido a buscar una mujer con quien compartir el resto de su existencia.

Desde la plaza del Duque llegó a la calle Sierpes, encontrándose con el indigente pintor. Se detuvo y miró largamente un lienzo con la silueta de una linda mujer en primer plano y una borrosa imagen de un hombre en el fondo. Luego de recrearse en esa pintura, empezó a caminar rumbo a la Plaza Nueva.

Por el otro extremo de la calle venía Lis; una chica pelirroja, preciosa de cara, que siendo el espejo del alma, se podía adivinar que su interior era más precioso. Llevaba gafas y era entrada en carnes. También terminó el bachiller e iba a iniciar la carrera de medicina y puericultura

Ella nunca había tenido relación con chicos, excepto sus idilios platónicos con compañeros del colegio, los cuales nunca lo supieron. Era una chica tímida y reservada; quizás porque vivió sin el cariño de su padre, que se divorció de su madre y despareció; quizás porque desde el colegio era el objetivo de mofas, por parte de los otros alumnos, quizás por el color de su pelo, por las gafas, por su peso, o quizás por una mezcla de todo.

Cuarenta y dos pasos después para Luis, que tenía una mayor zancada, y cincuenta y seis para Lis, se cruzaron. Y fue justo en ese instante cuando los dos se miraron y en un segundo vivieron toda una vida.

Él se imaginó invitándola a un helado en la confitería La Campana, donde servían copas de surtidos sabores con nata y caramelo, acompañadas de barquillos, que comían los dos sin pronunciar palabra, solo con la mirada hablaban, y abrían sus corazones como nunca lo habrían hecho.

Ella se imaginó tumbados en el césped del parque de María Luisa, donde sus labios se buscaron con los ojos cerrados y el corazón abierto tratando de conseguir el calor que buscaban.

Ella se imaginó enseñándole cómo manejar un bisturí, sin lograrlo.
Él se imaginó invitándola a cenar, con velas y violines de fondo.
Ella imaginó su 'primera vez', con sus gemidos como única música.
Él se imaginó pidiendo permiso a la madre para ennoviarse con ella
Ella se imaginó de vacaciones con él en la playa, tomando el sol.
Él se imaginó en la playa de noche junto a ella, mirando las estrellas.
Ella se imaginó viviendo juntos, compartiendo todo con él.
Él se imaginó trabajando como agrónomo en una empresa agrícola.
Él se imaginó de rodillas, en un lugar idílico, entregándole un anillo.
Ella se imaginó vestida de blanco, con los pies descalzos frente al mar.
Ella, siendo ya médica, se imaginó pariendo a su primer hijo.
Él se imaginó llorando de emoción por el nacimiento de su hijo.
Ella se imaginó a los tres juntos, viendo los primeros pasos del niño.
Él se imaginó haciendo el amor hasta el alba, sin dejar de amarla.
Ella se imaginó la llegada a la familia de un miembro más, una hija.
Él se imaginó el cierre de su empresa, y ella a su lado apoyándole,
Ella se imaginó besando a su hija que dejaba el nido y se independizaba.
Él se imaginó el debut de su hijo, como portero juvenil del Betis, como él.
Ella se imaginó viajando por cualquier ciudad, pero siempre con él.
Él se imaginó la boda de su hija y su borrachera de felicidad.
Ella se imaginó su primer nieto, al que hizo socio del Betis desde la cuna,
Él se imaginó paseando con ella y con unos pocos nietos de ambos

Y como fin de ese maravilloso instante, los dos se imaginaron, abrazados y ancianos ya, esperando que Dios se los llevase juntos.

Pero nada de aquello pasó. Acabaron las imaginaciones y siguieron cada uno su camino. Era muy auténtico el amor que sentían, pero sólo duró un instante y en la mente de ellos. Podrían haberse amado de verdad, pero en aquel entonces ambos actuaron cobardemente: Lis, por su timidez, se asustó; y Luis no fue lo suficiente valiente como para vencer su miedo al pensar que de nuevo lo iban a abandonar.

Cuando Lis iba a girar la esquina miró hacia atrás. Momento en que Luis también se giró. Un segundo vital que ellos desaprovecharon y que quizá ahí hubiera estado la felicidad de los dos.

Lis empezó a caminar, pero de repente alguien la paró. El indigente, con una cara llena de bondad y una agradable sonrisa en los labios, le regaló el lienzo que tenía en el caballete. Lis no lo quiso aceptar argumentando que era su medio de ganarse la vida.

Pero luego de agradecerle el detalle miró el lienzo y quedó sorprendida al ver que en primer plano estaba ella, con su melena pelirroja, sus gafas, e incluso sus pecas, y en el fondo había un muchacho cabizbajo a punto de desaparecer detrás de la esquina...

Aquel artista indigente, que al parecer era una buena persona, había adivinado lo que había ocurrido entre Lis y Luis, hecho que le hizo recordar su propia historia de años atrás, y fue por eso que se apresuró a ponerle cara a la imagen borrosa del fondo


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Oct 03, 2016 9:24 pm




Te echo en falta

Las horas lejos de ti se hallan inundadas por fragmentos de tu existencia que habitan en mi mente. Puedo verte de mil maneras reflejado en mis pensamientos.

A veces te percibo como brisa súbita y fugaz. A veces eres aroma fresco o breve verso, y de pronto eres calidez que me llena de bienestar; y al pensar en ti, mis labios esbozan una sonrisa tierna.

A veces eres lluvia clara y fresca de verano que vitaliza mi espíritu, eres abrazo cálido y apretado, y en el viento tu voz identifico; eres euforia y, de pronto, al imaginarte así, de mi boca sale una melodiosa risa.

A veces te miro en el espiral del infinito, en mi silencio te escribes solo, y figuras como aquel ruido extraño de la noche, o como el cielo nublado, y entonces en mi mente eres un acertijo que nunca acabo de descifrar.

Y siempre, en esos días en los que todo es posible, eres humedad cálida, y eres todo carne, todo cuerpo, todo beso y caricia, y tu aroma impregna mi mente, y tu sabor a mar y tu sonido a viento matizado por suspiro que me hace vibrar y desearte a mi lado más que nunca.

Y en mi cara se dibuja un gesto concupiscente que se ve por el rubor de mis mejillas


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Mar Oct 04, 2016 1:05 pm



Aquel chico de ojos verdes

Dibujaba yo corazones en la arena mientras la brisa del mar jugaba con mi pelo caprichosamente. El agua brillaba serena y cristalina ante aquel sol, que hacía que todo tuviera una tonalidad dorada, casi rojiza, en aquella tarde-noche de verano.

Estaba pensando si darme un paseo por la playa o pegarme otro baño. El agua estaba un poco fría, pero hacia tanto calor que me apetecía. Así que me levanté y me metí en el mar.

Mientras iba caminando, con el agua a media pierna, me di cuenta de que unos cuantos metros más allá, en la arena, habían llegado tres chicos a tomar el sol. Mientras se quitaban las camisetas, sus risas y sus voces me habían hecho girar la cabeza y mirarles. No estaban nada mal, y ellos se habían fijado también en mí. Lo cierto es que mi bikini rojo me quedaba muy bien, tenía lazos en la braga para anudarlo a los lados, y en la minúscula parte de arriba, otro igual detrás. Aparté mi melena a un lado y me metí despacio en el agua, nadando de espalda.

Me sabia observada por aquellos chicos, y comprobé que eso me estaba gustando más de lo que creía. Comencé a quitarme el nudo del bikini por mi espalda, y dejar mis pechos al descubierto. Me gustaba nadar así y siempre lo hacía. '¿Por qué hoy no?', pensé. Me recreé con esa sensación unos minutos más, y al rato decidí ir a secarme al sol, empezando a salir semi desnuda del agua.

Noté miradas clavadas en mí cuerpo, y vi que bañadores habían abultado en las partes delanteras. Uno de aquellos chicos me gustaba especialmente. Tenía un cuerpazo, una sonrisa irresistible, y ¡uff, unos ojos verdes...! ¡Era guapísimo! Eso me hizo ya sentir un ligero cosquilleo en mi entrepierna.

Me dejé caer sobre arena, cuando de repente vi acercarse despacio a dos de ellos. Mientras se arrodillaban ante mí, el chico que más me había gustado permanecía distanciado, con una cámara con un cordón al cuello, y una toalla colgando en su musculoso hombro.

Me dejé llevar. No se ni cómo ni por qué, pero me dejé llevar.

Mientras uno de ellos me acariciaba cintura y vientre, otro deslizaba sus manos por mis piernas, de abajo a arriba, excitándome a más no poder. Les respondía de la misma forma. Pero no me concentraba en ellos. No podía apartar los ojos de aquel chico, que vi que estaba filmando la escena.

De pronto, aquellos dos repentinos amantes me deshicieron los lazos de mi bikini y lo dejaron caer. Separé deliberadamente las piernas para que aquel chico me grabase. Casi estaba a punto ya, cuando, de pronto, aquellos dos se apartaron de mí. ¿Qué ocurría? ¡Yo no era de piedra! ¿Me habían dejado así, estando tan húmeda y tan de aquella manera? ¿Qué estaba pasando?

Pero el chico de la cámara empezó a caminar hacia donde me encontraba. Cuando llegó, me cogió la mano y me levantó suavemente. Mientras dejaba la cámara sobre la arena, me susurró al oído: '¡ahora eres mía!, y sobre la marcha me cogió en brazos hasta la orilla. Ya allí, nos abrazamos y nos besamos con pasión, y yo no tardé en quitarle el bañador. Quería que estuviera desnudo como yo. Y enseguida sentí algo duro clavándose en mi entrepierna.

Caímos poco a poco sobre el agua, y allí mismo, a la vez que las olas nos mojaban en sus constantes vaivenes, me puse encima de él y le hice gozar tanto o más que él a mí.

El sol se había ido ya, y una luna llena y rosada asomaba en el horizonte invitándonos a seguir haciéndonos el amor.

Y continuamos haciéndolo, casi sin parar, hasta las tantas de la madrugada


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Mar Oct 04, 2016 3:24 pm





Me gusta hablar con mi sombra


¿Cómo pasar por la vida sin hablar con mi sombra?

Tú, mi sombra, que me acompañas a todas partes; tú, mi sombra, que te arrastras para seguirme; tú, mi sombra, que andas y descansas conmigo; tú, mi sombra, que fuiste fiel compañera de mí cuando era niño. ¿Cómo no hacerte ahora que soy hombre un guiño? Agradecido le lo hago ahora porque me acuerdo de ti, de las carreras que echamos juntos, de cuando me escondía para que tú no supieras de mí. ¿Te acuerdas, mi sombra, las veces que intenté pisarte y nunca lo conseguí?

Un día, cuando más lucía el sol creí que te perdía y hasta que mis piernas aguantaron no dejé de correr ni de mirar atrás, y tú siempre me seguías; cuando no podía más caí rendido bajo un árbol y abrí los ojos sorprendido de que no estabas allí. ¡No sabes cuánto disfruté de haberlo conseguido!, pero no tardé en sentirme nostálgico por haberte perdido: la sombra del árbol te había engullido y quedó inmóvil en torno a mí, pero no acerté a comprender por qué no podía ver mi sombra y sí veía la del árbol aquel.

Tumbado sobre la hierba de aquel jardín, que ya no existe, un buen rato pensando en ti me tuviste, y de lo poco que podía entender por mi corta edad, no sin darle muchas vueltas a tu compañía, no podía evitar pensar que eras mi mejor amiga, la que nunca me dejaba atrás, la que en todo me imitaba y en silencio caminaba siguiendo mis pasos a todo lugar.

Hablaba contigo, mi sombra, sabiendo que no me ibas a contestar, así no me sentía solo en aquellos hermosos días de sol que sólo existían cuando yo era niño y tú mi mejor amiga, las cosas como son…

Aquellos días distan mucho de los de hoy. Allá lejos, en un tiempo que ya no volverá, quedó el niño y quedó su sombra, quedaron sus sueños... En aquellos amaneceres, quedó mi amiga y yo me traje unos recuerdos que, repasándolos hoy, no puedo evitar el sentimiento de haber perdido una amiga que, aunque sigue aquí todavía, es como si no existiera, pues con ella perdí al niño. Ojalá que no lo perdiera, ya que al hacerse mayor, una sombra la tiene cualquiera y sólo te acuerdas de ella cuando falta el sol y no es de la sombra de quien te acuerdas, sino de que el tiempo se pone peor y puede que llueva...

Hoy, sombra mía, me escondo detrás de la pantalla de este ordenador, para seguir hablando contigo, pues ya no tengo el valor de hablarte por la calle como lo hacía antaño, y que conste que por mí no es, sino por tanto loco que hay suelto, que pueden llegar a creer que por hablar con mi sombra el que está loco soy yo. Y te pregunto ahora: ¿qué diferencia hay en hablarte a ti y quererte o hablar con sombras hechas letras que aparecen en mi pantalla para hacerme sentir bien? Como tú lo hacías antes con tu compañía proyectada por el sol, lo hacen hoy estos escritos, que aunque no sepas de quien son, para mí acaban siendo esas sombras amigas que quieres que aparezcan cada día en esta pantalla mía.

Sigo siendo el que era, pero hoy las sombras me llegan desde todos los rincones, con acentos, puntos y guiones, que crean en mí ilusiones como las creabas tú ayer. Se hacen mis amigas y las quiero como te quería a ti, pero con una diferencia, he de aclarar que éstas de hoy te contestan, se enfadan a veces, te rechazan algunas y te aceptan otras, sombras en mi pantalla, tan amigas como tú, que se mueven de otra forma, pero llegan a mí como sombras en las que puedo leer y a través de ellas trato a sus dueños conocer, y si lo logro veré detrás de ellos sombras, igual que tú.

Creí en ti incluso cuando no había luz, y siempre apareciste con el cielo despejado. Te pido, si un algo te puedo pedir, que me llegas a través de internet, por este bosque de sentimiento deshojado que te incorpores de tus renglones para poder oír mi voz y en lugar de hablar yo conmigo que podamos hablar los dos. Siempre hablaré contigo, y lo sabes, sin esperar respuesta, a estas alturas y con todo lo vivido, hablar solo no me cuesta, pero mi alma se anima cuando alguien me contesta…


Hasta siempre, sombra mía. Hablar contigo me guía



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Mar Oct 04, 2016 4:01 pm



La noche

¡Tic, tac, tic, tac! El otrora inaudible sonido del reloj atormenta mis oídos a tu llegada. El viejo parqué rechina con cada movimiento. Las ventanas crujen violentamente con cada golpe de viento, y a lo lejos, luces y raras sombras se ocultan, como temiendo ser descubiertas en semejante baile de sensaciones, de sentimientos enfrentados. Pudor, miedo, seguridad y tranquilidad llegan con la caída del día.

Y allí, bajo aquellas mis sábanas, todo parece mejor. Las esperanzas se alimentan rodeadas de oscuridades para renacer en cada nuevo día. No hay ningún temor a pensar, ni a amar, ni tan siquiera a mostrar nuestros defectos, ya que la oscuridad nos protege, nos hace invisibles y a la vez ajenos a todo lo que nos rodea, como indiferentes a todas inclemencias repentinas, como ausentes...

También nos hace libres permitiéndonos hacer todo lo que el día impedía. Sueños, penas y pasiones se desatan bajo la luz de las estrellas, como lo haría un bravío mar, harto ya de morir en la orilla, como lo haría un nimio velero, harto ya de tanto viento traicionero.

A veces, malas compañías; a veces, bellezas divinas. Eres inspiración de lindos poemas y tumba de brillantes poetas, cuna de muchos y regazo de rechazados, amiga del olvido y de la melancolía, pero también, a la vez, dulce compañía. La mejor compañera para los amantes de esa soledad imprevisible y oscura.

Cada día espero ansioso tu llegada, pero cuando por fin me apremias con tu presencia decido refugiarme, quizá temiendo perderte, quizá temiendo desearte demasiado, quizá aterrorizado con la idea de no volverte a ver, de caer rendido con cada amanecer.

Sé que te necesito, pero me atormenta tu silencio. Sé que no puedo huir de tu mirada, pero me hiere tu indiferencia. Tu soledad me hace débil, y cuando estoy bajo la atenta mirada de tu brillante luna, peligrosamente caigo enamorado de la tristeza.

A veces pienso en cómo sería mi vida si tú no estuvieras, si no existieras, pero no puedo soportar la idea del vacío que dejaría tras de sí la luz de los días.

Aconséjame acerca de cómo poder amarte, quererte mucho, sin que me acechen las pesadillas, sin que se apoderen de mí esos miedos que te acompañan. Explícame qué puedo hacer para bajar del cielo tan rápido, sin que se reabran mis heridas, las viejas y las nuevas.

Y es que ya casi no recuerdo tus caricias, tus dulces melodías y tu suave tacto, y es por eso que vivo en una interminable agonía.

Para ayudarme, pero ayudarme de verdad, sólo te pido que vuelvas, que yo te prometo que por ti sacrificaré hasta las estrellas.


Y es que, dulce noche mía, yo ya solamente deseo tu imposible compañía


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Mar Oct 04, 2016 4:27 pm




Yo juego mis cartas

Jugo de limón, ácido, fuerte... Siempre quiero esto de postre cuando en mi pensamiento está meterme dentro de la sonrisa de la mujer que se siente a mi lado durante la cena. Y mientras ella sonríe, trazo mis planes, y mientras le hablo de lo que sea y le ofrezco amistad para que baje la guardia, pienso en todas las cosas que le haré cuando quede indefensa.

Y es que a los postres, ya sé qué botones desabrocharé, qué oreja morderé y acariciaré con mi lengua, cuál será el camino de mis labios por su cuello y dónde se parará mi boca en el recorrido entre sus senos y su bajo vientre.

Le hablaré de locuras en los intervalos en que sus labios se separen de los míos. Le guiñaré un ojo con esa complicidad del que sabe que sonreirá ante ello, para después retirar mis labios cuando acerque los suyos. Y que ponga cara de enojo para que tuerza su semblante y quiera protestar, no sabiendo si por el desengaño de la boca no alcanzada o por la inseguridad del momento en que, aunque con una sonrisa, se sienta un poco rechazada.

Le susurraré al oído las acciones que voy a llevar a cabo, como avisándola antes de lo inevitable. Le diré cómo mis labios atacarán su cuello cuando lo devore, cómo mis dientes serán guerreros por sus orejas, o cómo la lengua lamerá, una a una, las marcas rojas que se originen a mi paso.

Usaré mis dedos para acariciar la aureola de sus senos. Suave primero en un movimiento creciente, hasta que mi boca se apodere de ellos y los muerda, los lama, los succione, y en un punto de salvaje goce, estire de ellos como si quisiera arrancarlas de su cuerpo.

Le sobaré el ombligo y sus alrededores y respiraré de él, como para robar el aroma de su interior. Cubriré de besos su tripa, besos que, poco a poco, se colarán a escondidas por debajo de su falda, hasta que se conviertan en una barrera molesta que sea derribada deslizándolas por las piernas.

Mi boca irá bajando más lenta de lo que desee, hasta que la punta de mi lengua alcance el primer pliegue de ese tesoro suyo. Su pelvis se tensará y se arqueará buscando ofrecerme esa apertura hacía su intimidad. Mis labios le rodearán su trasero mientras mi lengua lo buscará hurgando a escondidas por entre esa piel caliente al contacto. Los lametones se harán más fuertes y profundos, buscando que su respiración se entrecorte, que los gemidos no los pueda contener su garganta, y que sus manos atenacen como garras las sábanas de la cama.

Y volveré a jugar ante la inminencia de su climax. Me apartaré y morderé la parte interior de sus muslos. Sus manos irán a mi cabeza, me estirará de los pelos para volverme a guiar hacía donde ella más quiere. Y entonces sujetaré con mis manos sus muñecas fuertemente contra la cama. Daré un lametón donde me señale, quizá como castigo, pero como pretendiendo ganármela del todo.

No me importa que me llame cabrón, que grite, que se enoje, que ruegue, que su cuerpo se estremezca o que su cuerpo vibre. Volveré a hacerle las cosas que yo quiera. Y lo haré con igual violencia que sujeto sus muñecas. Le soltaré una mano para que la lleve a mi bragueta, mientras yo la utilizo para introducir dos de mis dedos en su preciada joya; hasta que grite, hasta que un fuerte espasmo sienta desde el pelo hasta los pies.

Le daré la vuelta y la pondré de lado. Mientras su climax se mantiene, le morderé el cuello. Y no admitiré: 'no me toques ahora', porque en cuanto me apetezca la pondré de la forma que quiera y la penetraré como me dé la gana. Cerraré mis manos sobre sus caderas y fuertemente la embestiré.

Buscaré ese gozo compartido y simultáneo, y una vez conseguido, me tumbaré en la cama y la miraré. Y cuando ella se relaje, soltaré una sonrisa sarcástica para arrancarle su mirada de curiosidad.

Entonces me reiré, acariciaré su cara con mi mano hasta retirarle el pelo por detrás de la oreja y me meteré en sus ojos brillantes para llegar al fondo y apropiarme de lo que es suyo, pero ahora es mío.

Entretanto, sentado en la mesa del restaurante, la miro, sonrío, y mi mirada le propone todo eso. Porque no he venido aquí con ella para un rato de amor. Estoy aquí para jugar, y para jugar a ganar. Porque lo que se refiere a derrota, soy tan mal perdedor que lucharé para que eso no ocurra.


Cojo el vaso y el sorbete. Intento que junto al líquido aspire también un poco de sólido del fondo, y después saboreo la acidez del limón



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Mar Oct 04, 2016 8:18 pm





¿En cuál idioma te
gusta más “te amo”?


Afrikaans - Ek het jou lief
Albanian - Te dua
Arabic - Ana behibak (to male)
Arabic - Ana behibek (to female)
Armenian - Yes kez sirumen
Bambara - M'bi fe
Bangla - Aamee tuma ke bhalo aashi
Belarusian - Ya tabe kahayu
Bisaya - Nahigugma ako kanimo
Bulgarian - Obicham te
Cambodian - Soro lahn nhee ah
Cantonese Chinese - Ngo oiy ley a
Catalan - T'estimo
Cheyenne - Ne mohotatse
Chichewa - Ndimakukonda
Corsican - Ti tengu caru (to male)
Creol - Mi aime jou
Croatian - Volim te
Czech - Miluji te
Danish - Jeg Elsker Dig
Dutch - Ik hou van jou
English - I love you
Esperanto - Mi amas vin
Estonian - Ma armastan sind
Ethiopian - Afgreki'
Faroese - Eg elski te
Farsi - Doset daram
Filipino - Mahal kita
Finnish - Mina rakastan sinua
French - Je t'aime, Je t'adore
Gaelic - Ta gra agam ort
Georgian - Mikvarhar
German - Ich liebe dich
Greek - S'agapo
Gujarati - Hoo thunay prem karoo choo
Hiligaynon - Palangga ko ikaw
Hawaiian - Aloha wau ia oi
Hebrew - Ani ohev otah (to female)
Hebrew - Ani ohev et otha (to male)
Hiligaynon - Guina higugma ko ikaw
Hindi - Hum Tumhe Pyar Karte hae
Hmong - Kuv hlub koj
Hopi - Nu' umi unangwa'ta
Hungarian - Szeretlek
Icelandic - Eg elska tig
Ilonggo - Palangga ko ikaw
Indonesian - Saya cinta padamu
Inuit - Negligevapse
Irish - Taim i' ngra leat
Italian - Ti amo
Japanese - Aishiteru
Kannada - Naanu ninna preetisuttene
Kapampangan - Kaluguran daka
Kiswahili - Nakupenda
Konkani - Tu magel moga cho
Korean - Sarang Heyo
Latin - Te amo
Latvian - Es tevi miilu
Lebanese - Bahibak
Lithuanian - Tave myliu
Malay - Saya cintakan mu / Aku cinta padamu
Malayalam - Njan Ninne Premikunnu
Mandarin Chinese - Wo ai ni
Marathi - Me tula prem karto
Mohawk - Kanbhik
Moroccan - Ana moajaba bik
Nahuatl - Ni mits neki
Navaho - Ayor anosh'ni
Norwegian - Jeg Elsker Deg
Pandacan - Syota na kita
Pangasinan - Inaru Taka
Papiamento - Mi ta stimabo
Persian - Doo-set daaram
Pig Latin - Iay ovlay ouyay
Polish - Kocham Ciebie
Portuguese - Eu te amo
Romanian - Te iubesc
Russian - Ya tebya liubliu
Scot Gaelic - Tha gra'dh agam ort
Serbian - Volim te
Setswana - Ke a go rata
Sign Language - ,\,,/ (represents position of fingers when signing 'I Love You' ) (me encanta)
Sindhi - Maa tokhe pyar kendo ahyan
Sioux - Techihhila
Slovak - Lu`bim ta
Slovenian - Ljubim te

Spanish - Te quiero / Te amo
Swahili - Ninapenda wewe
Swedish - Jag alskar dig
Swiss-German - Ich lieb Di
Tagalog - Mahal kita
Taiwanese - Wa ga ei li
Tahitian - Ua Here Vau Ia Oe
Tamil - Nan unnai kathalikaraen
Telugu - Nenu ninnu premistunnanu
Thai - Chan rak khun (to male)
Thai - Phom rak khun (to female)
Turkish - Seni Seviyorum
Ukrainian - Ya tebe kahayu
Urdu - mai aap say pyaar karta hoo
Vietnamese - Anh ye^u em (to female)
Vietnamese - Em ye^u anh (to male)
Welsh - 'Rwy'n dy garu
Yiddish - Ikh hob dikh
Yoruba - Mo ni fe



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Mar Oct 04, 2016 8:51 pm



In extremis

color=#0000cc]Las doce y diez de la noche...[/color]

Vivía en un ático, a las afueras de la gran ciudad: una zona apartada y tranquila, lejos del ruido del tráfico. Un lugar idóneo para estar con alguien. A través de una de las ventanas de mi casa, se podía ver las luces de los edificios, reflejadas sobre el río, un cuadro de colores en armonía bailando en el agua. Entraba del exterior una apacible brisa. Y todo eso... le gustaba a ella.

Las doce y media de la noche...

Manteníamos una charla interesante. Estábamos tomando un whisky. Para mí era el tercero y mis ojos empezaban ya a recorrer su cuerpo, sin timidez. Y quería que ella lo notase. Estaba cómoda, sentada de lado con las piernas cruzadas; falda verde corta y blusa negra ceñida. Parecía tranquila con su vaso en la mano moviéndolo en círculos y saboreando cada trago. Toda una señora sensual disfrutando de un buen whisky. Al verme tan callado durante un buen rato, me preguntó qué estaba pensando. Bebí medio vaso de un tirón y la miré con una sonrisa. Ella también sonreía, pero a la vez se mordía el labio inferior, bajando la mirada para volver a subirla. Insinuación que desde luego no iba a desaprovechar.

A menudo cogía su bolso y miraba en su interior. Se quedaba unos instantes ausente, pero enseguida volvía a dejarlo y de nuevo estaba presente. Yo sólo quería aproximarme a ella y dejarme llevar.

A la vez dejamos los vasos sobre la mesa. El sillón en el que estaba sentada era grande. Perfecto para todo. 'Pero mejor 'para todo' es el sofá', pensé. Y seguí pensando: ‘¿pongo una música suave? Mejor no. Quiero oír su respiración acelerada, sus pulsaciones’. ‘¿Pongo una luz tenue? Mejor no. Quiero ver su cuerpo mientras lo toque y saboree cada milímetro de su piel’. Me senté en la esquina del sofá que daba a su sillón e intenté persuadirla con caricias. Pero, en ese momento, parecía como cohibida, y eso me excitaba todavía más.

La una y cinco de la madrugada...

___¿Te encuentras bien? -le pregunté, rompiendo a hablar de nuevo.
___Claro que sí. Me gusta como me miras –respondió.

Sin pensarlo, la cogí de la cintura y la tumbé sobre el sofá. Sin todavía empezar a desnudarla, tracé el contorno de sus pechos con mi mano, y luego la subí hasta el cuello. Empecé a besarla, acercándome a sus labios carnosos y húmedos. Vi cómo los atraía, como hipnotizada por el deseo. Jugamos unos minutos con las lenguas. Una leve sonrisa se dibujaba en su cara. Me apretaba con la mano la espalda. Me quité la camisa y después empecé a desnudarme. La tiré sobre la alfombra y en ese momento fue cuando me alegré de no haber puesto música. Oí su respiración y esos nimios sonidos femeninos que tanto 'me ponen'. Pero a mí me gustaba jugar y por eso quería ir despacio. La desposeí de la blusa y el sostén; sus senos ante mis ojos, de un tamaño normal pero erguidos, listos para mi lengua, cuya comenzó a trabajarse los pezones. Se retorcía cual serpiente. Me pegaba a ella. Y ella cada vez se pegaba más a mí.

Podía comprobar que le gustaba que mirase y desease su cuerpo. En esa noche era mía. Sabía que lo íbamos a pasar bien, que iba a ser una noche de placer. Bajé de sus pechos para desabrochar su falda y quitársela, viendo cómo se prestaba a todo lo que le hacía. Alzó sus largas y torneadas piernas, y las acaricié, desde los pies hasta lo más alto del muslo. Después llevé una de mis manos hacia el lugar más caliente de todo cuerpo, pero fue entonces cuando pronunció la frase más larga desde que empezamos todo aquello:

___Espera, por favor -me quedé quieto y aparté la mano. Se incorporó y añadió-: lo siento, no puedo seguir, no me encuentro muy bien. Me tengo que ir ya. Lo siento de veras.

La una y media de la madrugada...

Y en ese momento parecía ser incapaz de mirarme...

___¿Qué ocurre?

No respondió. Por contra, empezó a vestirse, presurosa, mientras yo seguía echado en la alfombra. Quería decirle algunas cosas. Tal vez hice algo que le molestó. No había bebido mucho, por lo tanto no creo que fuese una reacción del whisky. Y por lo poco pero sustancioso que al principio pudimos hablar, parecía una mujer dispuesta y calmada y con un evidente deseo hacia mí.

Cuando terminó de vestirse, me acarició la cara y me volvió a decir que lo sentía, pero que tenía que irse ya. Me dio un beso en ambas mejilla con los ojos cerrados, y cuando se puso en pie me sonrió de una forma que catalogué como de compromiso. Después se dio media vuelta, cogió su bolso y, más apresurada aún, se fue hacia la puerta de salida y se marchó.

Dadas esas circunstancias, lo único que podía hacer era echarme otro whisky y relajarme un poco. Miré la alfombra, en donde había estado desnuda hacía poco. Algo desconcertado, traté de tomarme el whisky en pie, pero en el momento de incorporarme vi un móvil en el suelo. Me agaché y lo cogí. ‘Seguro que se le habrá caído del bolso y no se ha dado cuenta’, pensé. Pero por pura curiosidad lo miré. En pantalla había una fotografía de ella, abrazada a un hombre y a una niña. ‘¿Su familia?’, me dije con voz normal. Ignoraba el motivo que la llevó a mi casa, pero no por la obviedad por la que se fue, lo muy dispuesta que parecía y el final de la historia. De pronto, sonó el móvil y en pantalla podía verse la foto de ese hombre, y en la parte de abajo un nombre: ‘mi amor’. ‘¡Perfecto, lo que faltaba'’, me dije en voz alta. Pero no lo descolgué. No tenía por qué hacerlo porque...


...algo me decía que volvería, quizás antes de llegar a donde quiera que fuese, y me daría alguna explicación. Pero pienso que lo entendí todo. Por una extraña razón, desconocida por mí, las cosas terminaron así


achl

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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Sáb Oct 08, 2016 1:26 am




Me llamo Triana y tengo 32 años. Nací y vivo en Sevilla. Sólo pude estudiar hasta terminar el bachillerato, pero siempre he tenido pasión por la literatura y me gusta escribir; de hecho, he publicado un libro Me casé cinco años atrás, no tenemos hijos. Desde hace más de año y medio no tengo relaciones íntimas con mi marido, aunque nos hablamos y aún vivimos bajo el mismo techo. Me siento frustrada y abandonada



Carta a mi mamá adoptiva,
Pepa, desde La Habana

Hola, mi mamá preciosa:

Como te prometí cuando salí de Sevilla te escribo para contarte cómo fue la presentación de mi libro. Me hubiera gustado tenerte aquí conmigo, pero entiendo que nuestra economía no está para dispendios.

No te explicaré los aplausos protocolarios de todos aquellos tipos que se hacían llamar críticos, ni del cocktail de recepción; que, por cierto, dejaba bastante que desear, ni mucho menos de los bobos elogios que hacía de mí mi editor en el evento. No, todo eso pasa a un segundo plano.

Un camarero cubano se encargó de hacer de aquella tarde, una de esas que nunca se olvidan. Creo que lo que te voy a contar no te va a gustar, incluso que me digas si es correcto o no lo que hice, pero eres mi madre y mi amiga, y la sinceridad con la que te escribo me ayuda a desahogarme, como lo hacía en la cocina de casa, tú y yo, y tus guisos como únicos testigos. Y con quién mejor que contigo, que me criaste con tanta paciencia y tanto amor.

Sobre la presentación de mi libro, poco que decir. Tenía yo unas copas de más y no me sentía cómoda en aquella reunión de intelectuales periodistas, vestidos con trajes de marca, y fumando cigarrillos caros. Sus palabras sonaban a suficientes, y sus alientos expelían ese olor a podrido, como el de las tuberías atrancadas de los fregaderos. Sonreían irónicos al presentarse como críticos, y según mi marido, eran los mejores.

____Ponte guapa, sonríe siempre, y tu libro recibirá buenas críticas en sus periódicos -me había dicho mi marido, antes de partir.

No sé por qué siempre le hago caso. Bebía para desinhibirme, pero aquel vino dulzón se me pegaba al paladar y su sabor, parecido al de café, me recordaba el vino garrafón que bebía mi abuelo. No tomé ninguna copa más, pues saqué en conclusión que lo único que estaba logrando era emborracharme.

Paseé por la sala, para tratar de espabilarme. Los zapatos de tacón me estaban matando, me apretaban con saña los dedos. ¡Fíjate mamá, yo con tacones! ¡Las cosas que hay que hacer para vender un libro!

Miré a mí alrededor buscando un punto de relajación, una vía de escape. Vi el ascensor, y de pronto me apeteció irme a la calle para respirar aire puro. Pulsé el botón de llamada, y al abrirse las puertas, ahí estaba él: un mulato alto y guapísimo, con las mangas de la camisa remangadas, exhibiendo brazos grandes y duros como roca, pelo moreno, ensanchados hombros, vigoroso, y con un acento tan musical, tan dulce, tan provocador, que sentí arder mis mejillas de vergüenza. Gentil, se hizo a un lado y me invitó a pasar, y yo, entre la grata sorpresa de aquel bombón frente a mí, los vapores del vino y los ojos de él fundidos en el rojo de mi vestido, enganché un tacón en una ranura del suelo del ascensor y casi me caigo. Él me sujetó y soltó una sonora sonrisa. Y viendo sus dientes blancos como cal, escuché la sonrisa más bella que recuerde. Me reincorporé, más avergonzada aún, y le di las gracias con un hilo de voz.

Se llamaba Yanko y era cubano, y no pude saber más de él, pues a falta de tres plantas para llegar a la baja, mi brazo no respondía a mi cerebro, se alargó, como de goma, y pulsó el botón del stop. Él me miró con una ceja enarcada, y vi sus labios despegarse lo justo para oler su aliento. Se echó sobre mí, y yo olvidé la presentación de mi libro, a mi marido y a la cordura; todo eso perdí cuando su lengua, canosa, traviesa y con olor a menta, mordió mi boca; mordedura que me transportó a la adolescencia; aquélla que intenté explicarte del mejor modo, y que tú justificabas como una etapa transitoria en la vida.

Después, me rodeó con sus brazos y me giró. No opuse resistencia. Con delicadeza, me puso en una pared del ascensor, mi cara contra el aluminio. Noté el calor de las yemas de sus dedos por mis muslos, y mis bragas bajar por mi piel erizada. Escuché una cremallera de bragueta. Estaba excitadísima y temblaba como flan. Apartó mi pelo de mi oreja izquierda y me susurró al oído con ese envolvente acento cubano: 'mi niña linda', y yo, sin poder aguantar más le dije que me hiciese el amor.

Le noté dentro de mí. Con empuje de un toro bravo, me aplastó contra la pared. El ambiente allí dentro olía a menta y vino. Me embestía con fuerzas, con un frenesí que hacía entrar mi cuerpo en ebullición. Sus gotas de sudor se precipitaban sobre mis nalgas. Me cogió por la cintura con las manos, y de vez en cuando viajaba su boca hasta mis pechos; las amasaba como si fuesen de arcilla. No paraba de darme amor con la misma fuerza que empezó y yo deseaba ser vulnerable para él.

Algunos minutos estuvimos así: mis jadeos estrellados en la pared, y sus palabras cubanas enlazando con un galope de potro desbocado. El placer extremo, salvaje, constante me había hecho olvidar todo, y el vino ya se había evaporado.

¡Mamá, volví a probar la semilla del amor! Me susurró al oído: 'mi niña linda, te voy a hacer gozar', y acto seguido impuso un ritmo frenético, pero de pronto se detuvo de golpe, se tensó como cuerdas de violín y soltó un gemido que ahogó con un beso ventosa en mi cuello.

Algunos minutos después, acalorada y con la vista casi nublada, me bajé en la planta baja. Él se despidió de mí con un tierno beso y un guiño cómplice. Salí feliz del edificio y me dirigí hacia un bar para tomar un café. Necesitaba meditar todo aquello.

Pasado un buen rato, me llamó al móvil mi marido. Me preguntó dónde estaba, y yo le colgué. Pero le envié un whatsApp, donde le dije que iba a tomarme unos días de distancia para pensar. Aquel adorable cubano me hizo volver a lo que siempre he sido; en tan sólo unos pocos minutos, me hizo abandonar la rutina que el matrimonio me había impuesto.

Mamá Pepa, no voy a volver con mi marido, pero le voy a contar todo lo ocurrido. Odio con todas mis fuerzas ser infiel, como lo fue mi puto padre con mi pobre mamá biológica, hasta que un maldito día la asesinó, contando yo apenas tres años de edad, según me contaste siendo yo ya mayor de edad

Sé que como mujer y como mi madre que me quiere y me apoya en todas mis cosas, aunque a veces hayas refunfuñado, con un guiso de esos tuyos de por medio y mirándome a los ojos, me comprenderás.


Te quiero más que a mi vida, mamá
Tu hija, Manuela



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Sáb Oct 08, 2016 4:37 pm





Chica adinerada pero descontrolada

Cuando se vació en ti ese tipo guarro y sin escrúpulos, el poco pudor que tenías se esfumó. A él lo insultaste, y con asco te limpiaste la inmundicia que escurría por tus piernas.

Nunca has comprobado el por qué de que después de hacer el amor, si a esto se puede llamar amor, te hiere una fuerte repulsión, un insatisfecho deseo que se desvanece al concluir la cópula. Tu manifiesta ninfomanía queda en evidencia por el ego de quienes buscan en estos pasatiempos sus orígenes y sus causas.

Tu faldita vaquera acabó con manchas blancuzcas, secuela inequívoca de esa frustrada batalla carnal. Preludio de algo que nunca llega a explotar. Pero siempre crees que en otra ocasión te irá mejor.

____¡Úrsula! ¡Úrsula!...
____¡Úrsula, vuelve aquí! -se oye la voz iracunda de aquel guarro.
____¡No me da la gana! ¡Me das asco!
____¡¿Qué es lo que me has dicho?!
____¡Olvídame, cabrón!
____¡Me las vas a pagar, hija de puta!

Compruebas una vez más lo fieros que podemos ser los hombres cuando nos dejan plantados. Sonríes satisfecha y corres a todo gas.

Afuera, la luz de la tarde baña tu figura perfecta. El tiempo ha sido benigno con tus 34 años. Despides sensualidad, o voluptuosidad, como también se dice.

Tus ojos claros, tu melena rubia reposa sobre tus hombros. Tu escasísima indumentaria es incapaz de cubrir esa despierta desnudez de tus carnes morenas. Resume en poesía lo espectacular de tu cuerpo, que atrae a los transeúntes de aquella avenida.

Te apresuras en buscar un taxi. Es visible el mohín de tu cara al estirarte de puntillas al acecho de que llegue uno. El mío.

Fue así como te conocí por única vez, y como supe de tus devaneos para saciar el apetito sexual de tu flor vaginal, semi cubierta por la tirita fina y transparente de tu tangas.

____¿A dónde la llevo?
____¡A cualquier lugar menos aquí!

A esa hora, el tráfico es ligero. Mi coche, mi viejo amigo que siempre me obedece, es lo único realmente mío en esta vida.

Jornada floja, con escasos servicios. Por eso no me importaba lo inexacto de la dirección. Conducía despreocupadamente. Aznavour sonaba en mi radio y, aunque no entendía nada, me parecía nostálgica la letra.

Íbamos callados. Mirabas el paisaje citadino, distraída, arrogante, con ese aire desdeñoso de grosera vanidad. De tu costoso y elegante bolso sacaste un paquete de cigarrillos, cogiste uno. Pero no tenías encendedor.

En un semáforo en rojo me giré y te acerqué fuego. Bocanadas de humo mentolado invadieron nuestros pulmones.

Hasta ese momento no habías reparado en mi persona.

____¿A dónde me llevas?
____A cualquier lugar menos allí.

Te respondí ambiguo. Me miraste, y por el espejo retrovisor vi una sonrisa cómplice en tu cara, de bellos ojos y de boca con labios carnosos.

____¿Cómo te llamas? -me preguntaste.
____Antonio Montero. ¿Sigo por aquí o prefiere otro camino? -añadí.
____No. Sigue por donde vas.

Nunca antes alguien comprendió a dónde quería ir, después de estar en ninguna parte. Una fumarada de mentol salió de tu boca, directa al techo del coche. Sin que te lo preguntase, me dijiste tu nombre.

____Yo me llamo Úrsula, Úrsula López.

Entramos a un barrio conflictivo, famoso por el desprecio que se tiene a sí mismo. Después de tanto viaje, la aguja del combustible se acercaba peligrosamente a su límite.

Entré a una estación de servicios.

____¿Cuánto?
____Lleno -dijiste tú

Aquel tipo grandullón y descarado de la gasolinera intentaba ver más de lo que enseñabas. Pero eso a ti no te preocupaba. Ni te inmutaste.

____Ten.

Tu mano, con dedos finos y largas uñas, me extendió un billete grande. Eso bastó para rozar la tibieza de tu piel suave. Mi interior se regocijó ante la esperanza de inmediatas emociones placenteras.

De nuevo en camino, algo irreal parecía colgar caprichoso en el ambiente nocturno de esa tarde que moría. Entramos en una calle oscura Enfrente, un lujoso hotel se alzaba majestuoso. Me miraste suplicante:

____¡Ahí! ¡Para ahí!

Sonó tu voz. Y yo obedecí. La calle estaba vacía, como vacía estabas por dentro. Eso no te importaba. De pronto, nuestras bocas se buscaron y se encontraron y con un beso ansioso se saludaron. Delicadamente, una de mis manos entró por entre tu falda vaquera y tu bikini verde. Deseoso te miré, asentiste y me aferré a tus intimidades; y tú, con determinación, acariciaste mi limpio cuerpo por todos lados. Después, tu mano derecha anduvo por ahí abajo y encontró lo que buscaba

No sé si fueron diez minutos o una hora lo que duró aquella delicia. Pero todo lo que empieza acaba...

Nunca hallaré respuesta. Siempre habrá la interrogante en torno a esto que ocurrió. O peor aún: nunca pasó nada.

Y sin embargo te despediste de mí con un apretado beso, y después te dejé a las puertas del lujoso hotel. Tú pagaste la gasolina y yo me quedé con todo el cambio. Pero de algo te diste cuenta...


...no todos los hombres somos groseros y guarros, y eso que yo llevaba más de seis horas transitando con mi taxi, con el añadido de que esta era mi segunda carrera



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Sáb Oct 08, 2016 9:07 pm







La conquistadora conquistada


PARA ESTA HISTORIA, ESCRITA EN VERSO, ME INSPIRÉ EN LA UNIVERSIDAD MÁS ORTODOXA: LA CALLE. NARRA LA FORMA DE VIDA DE ESAS NENAS LIBERTINAS DE HOY EN DÍA QUE CREEN QUE VAN ROMPIENDO CORAZONES POR AHÍ, SIN RESPETAR A NADIE. PERO LA REALIDAD ES BIEN DISTINTA: SON SIMPLES BUSCONAS FACINEROSAS. SE ME ANTOJÓ GILDA COMO NOMBRE APROPIADO Y CONSIDERANDO EL PROTOTIPO DE MUJER FATAL, TILDADA ASÍ
 

Esta es la historia, señores,
de una bella pero perversa mujer,
que disfrutaba causando dolores,
para sólo disfrutar de sexual placer.

En sus diarias conquistas,
lo mismo le daba solteros que casados,
pero a los que su perversidad le echaba la vista,
eran a aquellos que estaban “atados”.

En su tertulia de siempre,
presumía la tía de “devoradora”,
hasta que un día del mes de… diciembre,
su destino no tuvo demora.

Sus hazañas la hacían hartible,
por su seguridad en sí misma,
pero ése día “pescó” a un hombre increíble,
dando pie a sus grandes enigmas.

Lo acechaba sin parar,
pero él, muy al loro y muy astuto,
se había percatado, y sólo era cosa de esperar,
pues el encuentro, en cuestión de minutos,
estaba más que cantado.

Empero, resultó ser ese hombre
un afamado experto en “sones cameros”,
y a Gilda la rebeló su renombre
y comenzó a ronear con el caballero.

El 'pikolín', que andaba al loro,
caló al instante a la 'tía güena',
pero su hogar era aún su único tesoro
y recelaba entrar en escena.

Él pasaba por momentos amargos,
porque en su mujer, Casilda, no hallaba calor,
pero Gilda, deseosa, lo sacó de su letargo
y lo invitó a una noche de amor.

La gachona era rubia, guapa y bien hecha,
y chuleaba de sus atribuciones,
y el gachó, moreno, ojazos, 'bien calzado' y buena percha,
que tampoco eran pocas razones.

La rubia celebró su buen gusto,
enganchando con ciencia a su pesca,
y un mal día, pero en el sitio justo,
se abalanzó con vehemencia a su presa.

El moreno pensó en el placer
con semejante e imponente bombón,
pero todavía recordaba a su mujer
y a los años que con ella estuvo a partir un piñón.

Pero ahuyentó a su conciencia
y se abandonó al encanto de Gilda.
Y ya sin nostalgia, pero con impaciencia,
buscó sensaciones en 'su nueva Casilda'.

Si la chavala era de 'piquito divino',
el chaval no le andaba a la zaga.
Y ese día de fiesta y de vino,
'coincidió total' con la pava.

LOS RECUERDOS VALEN MUY POCO
SI SE ESTÁ EN PASIONES JUGOSAS.
PERO SI EMPIEZAN A COMER EL COCO,
JAMÁS SALDRÁN BIEN LAS COSAS


Ahora y otrora, por cojones, hay que hacer dos reflexiones

¿POR QUÉ TANTA FUERZA EN ESAS MUJERES,
QUE POR MÁS QUE UNO SE RESISTA,
CASI TODOS CAEN EN SUS REDES,
Y MUCHOS NO LAS PIERDEN DE VISTA?

¿QUÉ COÑO PASAEN GENERAL,
QUE EL SEXO DÉBIL ACABA MANDANDO,
Y EN TODA COMPLICACIÓN MUNDIAL,
SIEMPRE HAY UN COÑO POR AHÍ DANZANDO?
Y LA VERDAD ES QUE NO SE LE BUSCA REMEDIO,
PUES, POR OVARIOS, SIGUEN DE POR MEDIO



Continúo con este “menúo” dúo


Pero como es de hombre de “eso” no hablar,
se juró para sí que iba a callar.
Sólo rememoró la coincidencia
con la dama de sexo caliente,
y con clase y no menos sapiencia,
musitaba así, entre dientes:

Y se decía, sobrio, cual tenorio de hoy en día
Mi cuerpo fue su porfía,
y el tesón de todo su empeño;
me miró, como sólo ella sabía,
y me erigió en su único dueño.

Mis palabras, mi solvencia y…
favorecieron el empezar
dando paso al beso y la esencia, ¡sí!,
con las ansias que cabían esperar.

Su suficiencia la aparcó por unos instantes,
y pasó a estudiar, poco a poco, mi cuerpo.
Después, me provocó con su palmito insultante
que daría salud hasta a un muerto.

Simuló beberse el sol,
para luego darme su aliento.
Y me besó con tanta pasión
que le dio fogor a mi cuerpo.

MI HOMBRÍA LE QUITÓ SU FRÍO, TANTO
QUE, DE REPENTE, SE VOLVIÓ COMO LOCA.
Y LE ENTRARON TIRITEOS DE ESPANTO,
PERO NO PORQUE ESTUVIERA SIN ROPA


Nuestros cuerpos se fundieron,
y pasó lo que tenía que pasar,
que ellos solos 'se entendieron'.
Pero yo, sobre eso, prometí no hablar.

Y con mi entrega y su loca pasión,
el éxtasis no se hizo esperar.
Pero después no me dijo ni adiós.
Mas yo, muy en hombre,
ni le pregunté ni la quise parar.

En sus prisas por abandonarme,
se le cayó su 'gran lista ligona',
que al leerla, hasta pude asustarme:
¡con su edad, qué tía más pendona!

Comprendí, entonces, que era una tía viciosa,
que disfrutaba poniendo los detalles:
edades, 'tamaños', y otras cosas,
en hoteles, en discos, en autos, en la calle…

Pero algo muy fuerte le pasó ese día,
que su orgullo trató de ocultar,
y aunque la historia era más suya que mía,
también yo sentí una barbaridad.

Confusa vivió aquella ocasión,
como con nervios y a falta de mando,
porque más que irse, se escapó,
sin saber qué le estaba pasando.

Corrió precipitadamente hasta su casa,
y ya allí, se refugió repasando conquistas.
Pero con una tila en una enorme taza,
y sin ganas de nada, ni pizca.

Al otro día, en su ambiente, contó su versión:
'¡con este van…, ni se sabe!'.
Pero la voz tremenda de su corazón
le decía: '¡Gilda, está perdiendo la llave!'.

Dichosa, pero con rabia,
Impaciente, buscó una razón.
Es que se creía que sólo ella tenía labia,
pero esta vez se la jugó su corazón.

Su conciencia le fue sincera,
y le preguntó en forma instantánea:
'¿hay salsa más verdadera
que una pasión espontánea,
de atracción simultánea,
aunque para ti sea la primera?'.

Pero, por mor, de su soberbia, su altanería
y por no dejar a su corazón amar,
me vilipendió cuestionando mi hombría,
jurándose que conmigo 'no habría más'.

Y con su orgullo y su lucha interior,
solamente consiguió hacerse más daño,
cuyo salpicó a todo, incluso hasta a mi honor,
aduciendo que ese día 'sólo fui un apaño'.

Y como seguía así, sin hablar por derecho,
empeñada en su chuleo dañino,
pensaría que yo estaba maltrecho,
y, por eso, reanudó su torpe camino.

Lo primero que hizo la despechada muchacha
fue darme en la cara con otros,
ignorando la taimada 'vivaracha'
que de vuelta viene mi moto.

Su dañina forma de ser
está entre la duda, el odio y el olvido,
pero si pensara en mi amor, tal vez,
se le encogería el ombligo.

Más, notando mi indiferencia,
se 'atacó' sola, colérica y perdida.
¿Pero dónde está la sapiencia
en esta nenita de vagina encendida?

Y, aun sabiendo su verdad,
se encoñó en informar a mi pareja,
sin importarle su fría maldad
y merodeando de cerca mi acera.

Al fin, como todo le salió mal,
reconoció que no jugó limpio,
y a su conciencia quiso disculpar
'aduciendo que lo nuestro había sido lindo'.

Hasta con mala leche quería ganar,
y trató de nuevo conquistarme,
pero olvidó que algo hizo fatal:
intentar no dejar levantarme.

¡Cuántos fallos tontos y absurdos!
¡Pero si el camino más corto es el recto!
¿Me tomaría por un hombre memo y burdo?
¿Pensaría que yo vivo de esto?

Por una necesidad de amor,
intenté con cuerpo y con alma
buscar mi ideal relación.
Pero, para esto, se necesita calma.

Me arriesgué, aun mi casa 'con luz',
a amarla porque me daba vida,
pero por su guasa, sus burlas y su pus,
ahora no la quiero ni como 'querida'.

La verdad es que me llegué a enamorar,
pero como ella no quiso valorarlo,
ahora sólo está para llorar y pensar:
'¿cómo, cuándo, dónde recuperarlo?'.

Me cuenta que, en su desazón y soledad,
ha intentado de nuevo buscarme,
y aunque mi decisión lucha por olvidar.
ella no puede evitar recordarme.
Me dicen que desea la muerte,
si no logra mi amor, aun compartido,
porque nunca sintió algo tan fuerte,
poniendo a su amor de testigo,
y si no, proponerle a la suerte,
que, al menos, seamos amigos.

¡No! Y que cambie de forma de ser,
porque así se lo demanda su sino,
y yo aseguro que con ella jamás 'renovaré',
¡lo juro por mis muertos divinos!

¡Cómo han cambiado las cosas a jodidas:
ayer, la bella Gilda, no tenía pena,
pero hoy su karma orgullosa está hundida,
y yo he sido su principal condena!

En el andar se ven 'los cristales',
y, si es falso el camino trazado,
reincidir sólo son puñales,
conviniendo de un rumbo cambiado.

Y no yo quisiera presumir,
pero ni siquiera quiero oír su voz.
¿Quién le iba a ella decir
que unos ojos que un día se burlaron,
ahora lloran de lleno por mí
porque en mi amor no repararon?

Cuando ahora tropiezo con gente así,
mis dudas son pequeñas y escasas,
pues no merece la pena sufrir,
por eso, trataré de recuperar mi casa.

La conclusión es de cajón

En la vida se presentan sorpresas constantes,
y tocante al amor, a veces no sabemos acertar.
¿Pero de qué y para qué sirve que estemos distantes
si el amor por lo nuestro es de esos de verdad?

Si te afanas en una relación,
por esos mundos de Dios,
y lo que 'encuentras' lo halla cualquiera
recapacita sobre el puro y sincero amor
que mantuviste con tu leal compañera.

Porque la mujer ideal de cama
es la que se encuentra mientras es de día,
sin influencias y sin nada de ojana,
que conocerla y tratarla es la mejor de las guías.
Y si te dominan y corroen las dudas,
procura que la que halles te reciba con su alma desnuda.

El objetivo en estos trances
debe ceñirse sólo a 'lo físico',
con clase, pero sin rollos de alcance.
y convendría escuchar a tu espíritu
si se desea un serio romance,
y no ir por la vida de cínico.

Si tu espejo refleja raras apariencias,
lávalo enseguida y con prisas,
pues de nada sirve tu sapiencia
si el amor lo afrontas con picias.

La experiencia es la mayor de las ciencias,
pero nunca otorga clemencia
si vislumbra que hay tendencias
a feas  y negras turbulencias.

Si lo que te llega te gusta,
pero no es recomendable,
déjalo pasar, porque asusta
la alta tensión de ese cable.

Esta moraleja es una de las más viejas

Siempre hay que ser noble y cabal,
porque el sabor que estas cosas deja
es muy amargo para poderlo endulzar.

Si tienes problemas de amores en casa,
conviene de una charla abierta y sincera,
y si se habla con el alma y sin guasa,
al final, o se arreglan las cosas o te alejas.
Pero si ambos callan, ¿sabes qué pasa?:
'que ni respeto queda en la pareja'.


PARA QUE LA ESENCIA VERDE DE LA MORA
HAGA DESAPARECER LA MANCHA, SIN MANCHAR,
LA NUEVA Y REVULSIVA MEDICINA IMPOSTORA
TIENE QUE SER MUCHO MÁS EFICAZ




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Oct 10, 2016 2:18 pm




Las mujeres de caderas
anchas son más inteligentes

El estereotipo sexista de la mujer cosificada, tonta, pero atractiva, parece estar en cuestión tras un estudio realizado por científicos, el cual asegura que las mujeres con grandes caderas y con cintura de avispa parecen ser más inteligentes que la media. Además, también menciona que a menudo dan a luz a hijos con destacados niveles de inteligencia..

El estudio

Este peculiar estudio científico ha puesto en contraste a las mujeres orondas o escurridas de cadera con las mujeres de caderas anchas y cintura fina. Al compararlas, los sorprendentes resultados apuntan a que uno de los factores que determina la inteligencia en las mujeres y sus hijos es una proporción que determina que el contorno de su cintura sea menor en unas 0,6 y 0,7 veces al de su cadera..

La investigación tuvo una selecta muestra de 16.000 mujeres y niñas, a quienes se les midieron sus características antropométricas y se les puso a prueba su nivel de inteligencia. Los resultados llegaron a la conclusión expresada en el párrafo anterior..

¿Y ror qué las mujeres de caderas anchas son más inteligentes?

La explicación a este curioso fenómeno radica en los tipos de grasa que el cuerpo femenino acumula en las caderas y en la cintura, según se afirma en la investigación. En las caderas se contiene grasa con niveles altos de ácidos grasos de omega -3, los cuales están asociados estrechamente con el desarrollo del cerebro..

La grasa depositada en torno a la cintura es rica en ácidos grasos de omega-6, los cuales, por contra, obstaculizan el desarrollo cerebral e inciden, entre otras cosas, en los procesos cognitivos.

Un estereotipo físico que está relacionado con las conclusiones de este estudio es el físico de Rachel Weisz, actriz que ganó un Oscar por su papel en la famosa película "El Jardinero fiel", y que se graduó en literatura inglesa, nada menos que en la Universidad de Cambridge. Todo esto mientras estudiaba teatro....

La teoría no apunta a ofrecer una regla general para las mujeres y su inteligencia, simplemente intenta arrojar uno de los posibles factores que pueden incidir en la inteligencia de las féminas..


Hay que reconocer que resulta curioso, ¿no te parece? ¿Qué opinas tu al respecto? ¿Será este estudio realmente confiable o se tratará de otro de esos estudios tan extravagantes, con muestras escasas y resultados que sólo se aplican a una determinada región socioeconómica, geográfica y cultural?



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Oct 10, 2016 8:50 pm



Ahora, un poco de literatura

Y para empezar, con quien mejor que con mi honorable paisano Don Antonio MACHADO Ruiz. Aquí dejo algunas de sus famosas frases
















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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Oct 17, 2016 9:40 pm




David no se merecía esto

David está pilladísimo por Luisa. No hay más que ver la cara de bobo que se le pone cuando ella aparece, y las tonterías que hace sin darse cuenta de que resulta ridículo. Cuando se pone en ese plan, me entran ganas de pegarle un par de hostias, a ver si espabila.

Y ustedes diréis quién porra soy yo para meterme en lo que haga o deje de hacer David. ¡Pues yo soy ni más ni menos que su mejor amiga! Desde renacuajos hemos sido uña y carne, vecinos de toda la vida, inseparables, siempre compartiendo juegos, penas, alegrías, dudas, travesuras, castigos...

Tenemos tanta confianza y complicidad, que la gente que no nos conoce piensa que somos pareja. Por eso me duele más verle hacer el payaso con una niñita de papá, rica, presumida y frívola.

Ya os habréis percatado de que Luisa me cae fatal. Aunque reconozco que el cabronazo de David tiene buen gusto; siempre se enamora de las más guapas y más despampanantes. Porque otra cosa no, pero guapa es rato guapa la tía. Y encima tiene un tipazo, de esos que quitan el hipo, vaya.

La cuestión es que Luisa se quiere integrar en nuestra panda de amigos, y yo tendré que soportar, por día más cabreada, la imagen patética de David, entre otros pretendientes, muriéndose por sus huesos.

Pero a ver si de estas conclusiones mías sacáis la impresión equivocada de que estoy celosa, pues si algo tenemos claro en nuestra amistad es que es sólo eso, amistad. La atracción física que pudimos sentir alguna vez, la afrontamos con juegos en los que cada uno descubría, gracias al otro, el sexo. Una vez superada esa fase, el interés que mantenemos es de pura amistad. Además, ambos hemos tenido parejas, líos, rollos... y nunca han supuesto problemas. Así que de celos, kk de la vaca.

Estoy dándole vueltas a esto porque David me ha llamado esta mañana desde el pueblo. Sus padres tienen allí una casa, en donde pasan los días que tienen libres, y como ellos están de viaje y su hermano mayor reside muy lejos, le ha tocado a él ir este finde a regar las flores y a echar un vistazo. Pero no se le ha ocurrido mejor idea que la de invitar a Luisa. Y Luisa ha debido captar la encerrona y le ha preguntado si iba a ir mucha gente, y él capullo de mi amigo le ha dicho que aún no lo sabía, pero que yo iba seguro. Así que me llamó para suplicarme que le haga de carabina, por lo que estoy que trino, porque para un finde que no curro, tengo que pasarlo aguantando a mi amigo y a su princesita. Espero y deseo que mi panda se anime a ir, y al menos podamos montar una fiestecita.

En fin, un amigo es un amigo y siempre hay que sacrificarse.

Y eso es lo que iba pensando cuando salía de la academia, a la que voy los sábados por la mañana para tratar de aprobar la puñetera Física. Pero mi sorpresa fue mayúscula al ver a Luisa a la entrada de la academia.

____Hola, Julia -me saludó, sonriente.
____¡¿Tú?! ¿Qué pasa? -ese era mi saludo.
____David me indicó donde estabas y como he logrado que papá me deje su coche, porque mi deportivo esta chocado, he venido a buscarte.
____¡¿Para...?! -la miré largamente, frunciendo los ojos.
____Para… -dudó un instante- llevarte a tu casa, recojas tus cosas e irnos juntas a 'Relax' -así llaman los padres de David a su casa del pueblo.
____No tengo nada preparado. Sólo pensaba comer en casa, echarme un poco la siesta y luego coger el autobús de las siete.
____Debí haberte llamado antes, pero no tengo tu móvil y David me dijo que tiene prohibido dárselo a nadie. Parece que te tenga miedo -sonreía.
____¡Pues según parece no me tiene tanto! -le dije airada-. Pero ya que has venido, 'habrá que aprovechar el coche de papá' -concluí con ironía.

De camino, centra la charla en mí; no para de preguntarme por mis estudios, por mi trabajo de camarera, por cómo organizo mi tiempo, por mi familia.... Le respondo con monosílabos, que no dan pie a seguir preguntando. Pero no se da por vencida. Así que todo el trayecto parloteando, y yo pensando en lo torpe que es por no darse cuenta de que no la trago.

Cuando llegamos a mi barrio y aparca, me hace preguntas sobre David. Y yo se lo vendo muy bien. Le respondo que es el hombre perfecto. Aunque no era realmente así, no creo que haya mejor forma de que David se dé cuenta de que liarse con Luisa no le conviene. A veces ocurre que todos somos perfectos hasta que conseguimos lo que queremos.

En el portal nos cruzamos con mi hermana. Me dice a toda prisa que va a comer con la abuela y que mis padres están en casa de unos amigos y que se quedan a comer allí. 'Con la siesta que me podía haber tirado hoy que impera el silencio en mi casa..., pero la realidad es que tengo que hacer un viajecito con esta pijita de mierda', pensé.

Subimos sin hablar hacia mi casa. Entramos y señalo el salón para que me espere allí. Yo voy a mi cuarto para coger los cuatro trapos que pille y meterlos en una maleta. Estoy rebuscando entre los cajones, porque a mi hermana le sale de ahí ponerse mi ropa sin pedirme permiso, y cuando busco algo nunca lo encuentro, cuando veo que Luisa está apoyada en la puerta mirando. Me siento avergonzada por mi desorden y porque me da la impresión de que está comparando su organizado y repleto ropero con ropa de marca con mi  pobre y desastroso armario.

____¡Te dije que me esperases en el salón! -le hago ver, airada, que me incomoda su presencia.
____David vive cerca ¿no? -dice al cabo de unos segundos. Por lo visto ha decidido no hacer ni puto caso a mi mal genio.
____Justo en el portal de enfrente. Si te asomas a la ventana, ves la de su habitación -me calmo y decido seguirle el rollo, a ver si se cansa -respondo, más serena.
____Y por lo que cuentas de él, se ve que le aprecias -empiezo a dudar de que pueda estarse callada, al menos un ratito.
____¡Sí, y mucho! En realidad, es el amigo de mi vida -digo con sorna.
____No, en serio. Me gustaría saber si te gusta.

Su tono ha cambiado al decir esas uĺtimas palabras. Han sonado a serias. Aun ello, la miro con desdén, a la vez que ella me dice:

____Me pones difícil hablar contigo -hace una pausa que me obliga a mirarla detenidamente y a dejar de meter cosas en la maleta.
____Lo que quiero saber es si hay algo entre ustedes -añade.
____¡Mira, Luisita mis entretelas!-le hablo clarito pero con guasita.- David y yo somos amigos, y nada más. Además, y no debería decirte esto porque ya debías de haberte dado cuenta, pero lo tienes en el bote, tía. Es más, si te vas sola con él a pasar el finde, nos das un alegría a los dos.

Se hace un silencio mientras seguimos mirándonos. Parece arrugada. Igual he sido demasiado directa para una nenita tan delicada.

Inoportunamente, se oyen crujir mis tripas.

____Yo también tengo hambre -dice-. ¿Preparo algo ligero y lo tomamos antes de irnos? -añade.
____Mi cocina es toda tuya -le ofrezco para que me deje en paz.

Cuando acabo de hacer la maleta me voy a la cocina, dándome cuenta de que estoy famélica. Lo último que había comido era una bolsa de patatas fritas la noche anterior. Luisa ha hecho dos tortillas francesas, con lonchas finas de tomate, metidas en pan tostado. Se ven apetitosas.

____Esta rica. Gracias -reconozco después del primer mordisco-. Me has sorprendido. Pensaba que no sabrías ni encender la cocina -ríe y me hace reír a mí.
____En realidad, paso mucho tiempo sola, y por eso me he aficionado a la cocina. Aunque es más chulo si se cocina para alguien como tú.

Sus ultimas palabras las veo como un cumplido. ¿O quizá no...?

Mientras comemos, me habla de su vida de pobre niña rica, y, muy a mi pesar, me hace sentir simpatía por reconocer, tan abiertamente, tanto sus privilegios como sus carencias afectivas.

____Oye, Julia. Cuando acabemos de comer, te echas un ratito, ¿vale? -me dice de pronto-. Y así descanso un poco yo también, pues anoche dormí fatal -añade.
____Me parece genial. ¿Sabes algo? Empiezas a caerme mejor.

Le ofrezco mi cama, y le digo que yo me echo en la cama del cuarto de mi hermana, pero me dice que prefiere dormitar mientras ve la tele. Así que ella se queda en el salón y yo me voy a mi cuarto.

Medio dormida siento que entra en mi cuarto. Se acerca a mi cama, me empuja un poco para hacerse hueco y se echa a mi lado, dándole yo la espalda. Me llega el olor de su perfume, y me agrada. Noto sus dedos deslizándose por mi pelo, acariciándome la cabeza. Placentera es la sensación de relajación que me invade. Ya casi dormida, noto uno de sus dedos dibujando el contorno de mi oreja, bajando por el cuello hasta uno de mis hombros para apartar el tirante de mi camiseta. Eso hace que me despeje Pero lo que me hace despertar del todo y poner todos mis sentidos alerta es sentir varios besos dulces en mi espalda.

Sin atreverme a moverme, empiezo a pensar si han sido realmente besos o me los he imaginado. Besos más fuerte y mas cariñosos que los anteriores me sacan de duda. 'Si me hago la dormida, imagino que será menos violento', pienso. Su cuerpo se pega al mío y su boca comienza a susurrarme, a pocos centímetros de mi oído:

____Me gustas mogollón. Desde el día que te conocí no puedo borrarte de mi mente. No hallaba la forma de acercarme a ti, ni de que me prestases atención. Esta tarde me has sonreído por primera vez y me has hecho muy feliz ¡Te deseo!

Sus dos últimas palabras se mezclan con besos y caricias, mientras una de sus manos se desplaza por mi cuello, rodea mi cintura, se pierde bajo mi amplia camiseta y acaricia mi vientre.

Me he quedado sin palabras, sin pensamientos, y hasta sin respiración, lo único que funciona ahora mismo en mi cuerpo son los sentidos. La piel se me ha puesto de gallina. No sé muy bien si debido al paseo de su mano por mi cuerpo, a los besos y a las palabras que me atacan desde el cuello, o a la presión de su cuerpo contra el mío. Mi incapacidad para reaccionar, le parece una buena disposición por mi parte.

Sus besos no cesan, y son cada vez más atrevidos, húmedos... Noto sus dientes mordisqueando mi piel, y su lengua acariciándola. Sus manos recorren mi cuerpo desde el cuello hasta las caderas, evitando el contacto directo con mis senos. No para de decir te deseo entre susurros. Sus pechos erectos contra mi espalda corroboran que sus palabras son ciertas. Mi respiración vuelve a funcionar, pero no puedo evitar que sea profunda y entrecortada, como tampoco puedo evitar cerrar los ojos con cada escalofrío.

Cuando su mano, al fin, coge uno de mis pechos, se me escapa un gemido que se mezcla con otro suyo. Cojo su mano y me giro para pedirle que pare, pero cuando nuestras caras están a pocos centímetros, sólo puedo decir algo que me está calando hasta la mismísima alma: '¡te deseo!'.

No recuerdo quién besó primero a quién, pero sí recuerdo que estamos devorándonos, besándonos con pasión y con entrega que une boca y labios en un baile perfecto. Nos abrazamos fuertemente para tratar el mayor contacto de nuestros cuerpos. Nos besamos la cara, cuello, el pelo, los senos... Sabemos que queremos más, pero nos deleitamos haciendo larga la espera, largos los besos...

Noto cómo mide cada paso a dar por miedo a que me eche atrás. Noto cómo controla sus caricias y sus movimientos. Noto cómo me desea, sin atreverse a atacarme, pero yo me quito el sujetador para dar luz verde a sus actos. Me mira los pechos como si no creyese que se los ofrezco, y abrazándose a mi cuerpo empieza a frotar la cara contra ellos. Labios, ojos y boca... juegan con mi cuerpo, mientras ella repite una y otra vez... ¡te deseo!

Tanta ternura y tanto deseo juntos me desarman por completo. La aparto de mí el tiempo y la distancia necesaria para quitarle también el sujetador. Sus senos son grandes, pero firmes. Me apetece tocarlos. Alargo la mano y siento su cuerpo estremecerse cuando entro en contacto con su piel. Me entrego total a modelar delicadamente sus formas. Todo su cuerpo se encuentra erizado...

Estamos arrodilladas en la cama, la una frente a la otra, cuando ella toma las riendas de la situación y se decide a atacar a mis pechos con igual pasión con la que antes me besaba la boca, mientras yo intento no separar mis manos de las suyas. Jadeo cada vez más, y no puedo evitar vaivenes que delatan mi excitación. Pero cuando nuestras miradas se buscan y se encuentran, en la suya se ve una petición, y en la mía una aceptación.

____Déjame hac... -sus hábiles manos desabrochan mi pantalón, antes de que acabe la frase.

Echándome sobre la cama y levantándome el trasero, consigue sacarme los pantalones. Luego ella se quita los suyos y se tumba a mi lado. Volvemos a besarnos, volvemos a tocarnos, nuestras piernas se entrecruzan y noto su muslo presionando mi entrepierna. Me muevo contra ella al mismo ritmo que lleva su boca a la mía. Noto su mano navegando hacia más abajo, y me creo derretir. Ella no se apresura, va calentándome según va avanzando frotando la yema de sus dedos mientras gana centímetros en su descenso. No puedo decir que su mano no avise adonde va, y sin embargo, cuando por fin llega, no consigo evitar que mi cuerpo experimente un espasmo, y mis besos se corten por gemidos.

Estoy excitada. Pasa por mi pensamiento la sombra de la vergüenza por verme así, pero su respuesta a mi excitación es tan grata, su rostro expresa tanta alegría, sus manos tanto deseo, su boca tanta dulzura que me entrego completamente para compartir con ella lo que me está haciendo sentir.

Su mano recorre, sin prisa pero sin pausa, mi cuerpo hacia abajo... cuello, senos, ombligo, vientre, hasta mi entrepierna, que se para, reverenciándola, deleitándose con su visión, antes de hacerlo son su boca. Con una mirada de esas que prometen mil placeres, y unos dedos traviesos trabajando, experimento mi delicioso suplicio.

Llegado a ese punto, pierdo el hilo de lo que me hace o deja de hacerme. Sólo sé que que trastorna por completo. No consigo llevar la cuenta de los climax que estoy gozando, ni del tiempo que pasa mientras nos recorremos el cuerpo, la una a la otra. En este banquete de sensaciones, olfateo, miro, saboreo, toco y escucho cada reacción de su cuerpo, y veo en ello el mejor afrodisíaco.

Cuando sudorosas y agotadas volvemos a la realidad, anocheciendo está ya. Lo único que empaña mi estado de placer y felicidad, es un runrún que anda por mi coco, que tiene nombre propio y que se llama como mi mejor amigo: David.

'La he cagado', pienso. Y, !paff! Mi felicidad se desvanece cual pompa de jabón para dejar paso a un terrible desasosiego y a una horrible culpabilidad. 'Soy una traidora y una guarra; le he fallado a mi mejor amigo. ¿Que hago...? ¿Qué puedo hacer ahora...?' -pienso de nuevo.

____¿Estás bien? -me pregunta, al verme inquieta.
____No muy bien. He traicionado a David
____No te preocupes por eso. Él lo entenderá.
____¡No lo entenderá! ¡Está colado por ti! -no se entera, por más claro que se lo digo.  
____¡Vaya asquerosa amiga que estoy hecha! -añado, de pronto.

Sin darle tiempo a replicar, me levanto y me voy a la ducha. Mientras estoy secándome, entra ella para ducharse también. La miro mientras se ducha. No puedo evitar mirarla. Tiene un cuerpo perfecto, y me percato de que aun lo mal que me siento por dentro, volvería de nuevo a acostarme con ella.

____¿Qué vamos a hacer? -me dice cuando sale del baño, ya vestida y me encuentra arreglando mi cama y con la maleta dispuesta.
____Irnos a 'Relax'. David nos está esperando. Tengo que decirle lo que pasado. Es mi amigo. Además de traicionarle, no le voy a engañar.
____Así que se lo vas a decir... -se nota por su tono que no le sorprende mi decisión.

El viaje lo hacemos calladas. Pensando voy en cómo decirle a David 'eso', y en la reacción por su parte y respuesta por la mía. Pero, aun mi pesar, no puedo ni quiero evitar revivir los momentos compartidos con Luisa.

¿Qué piensa ella? ¿Qué diablos pasa por su cabeza?

Decido que ya tengo bastantes problemas y que de momento no quiero saberlo.

Llegamos. El viaje se me ha hecho corto. Aún no he elegido las palabras con las que voy a herirle. David oye llegar el coche y sale sonriendo a la puerta. Se oye música. Al final, parece que la panda ha decidido venir. Le pido a Luisa que me deje en la puerta y que aparque el coche detrás de la casa.

Me bajo del coche, y mientras voy caminando hacia la entrada de la casa voy diciéndome:'¡por Dios, por Dios, que sólo sea un capricho aislado, que no sienta nada profundo por Luisa!'.


Pero en la profundidad de mi corazón, no acierto a poner en pie si mi súplica se refiere a los sentimientos de mi mejor amigo o a los míos propios



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Oct 19, 2016 8:13 pm



Ya publiqué este escrito en este foro y en este mismo hilo, pero en el anterior hay unos cuantos errores, y es por eso que lo publico de nuevo, corregido y creo que más completo. Gracias.



Me llamo Triana y tengo 29 años. Nací y vivo en Sevilla. Sólo estudié hasta acabar el bachiller, pero siempre he tenido pasión por la literatura y me gusta escribir; de hecho, he publicado un libro. Me casé seis años atrás, pero no tenemos hijos. Desde hacedos años no tengo relaciones íntimas con mi marido y, aunque nos hablamos y seguimos viviendo bajo el mismo techo, me siento frustrada y abandonada



Carta a mi mamá adoptiva, Pepa, desde La Habana


Hola, mamá Pepa:

Como te prometí, cuando salí de Sevilla, te escribo para contarte cómo fue la presentación de mi libro. Me hubiese encantado tenerte aquí conmigo, pero sé que tu economía no está para dispendios. Pero, a ver si mi libro  consigue éxito y entonces te libraré de tus carencias.

No te explicaré los aplausos protocolarios de todos aquellos tipos que se hacían llamar críticos, ni del cocktail de recepción; que, por cierto, dejaba mucho que desear, ni mucho menos de los bobos elogios que hacía de mí mi editor en el evento. No, todo eso pasa a un segundo plano.

Un barman se encargó de hacer de la velada, una de esas que nunca se olvidan. Quizás no te guste lo que te voy a contar, e incluso que me digas que no es correcto lo que hice, pero eres mi amiga, y la sinceridad con que te escribo me ayuda a desahogarme, como lo hacía en tu cocina; tú y yo, y tus guisos como únicos testigos. Y con quién mejor que contigo, que me criaste con tanto amor y tanta paciencia.

Sobre la presentación de mi libro, poco que decir. Tenía yo unas copas de más y no me sentía cómoda en aquella reunión de intelectuales, vestidos con trajes de marca y fumando cigarrillos de los caros. Sus palabras sonaban a suficientes, y sus alientos expelían olor a podrido, como esos de las tuberías atrancadas de los fregaderos. Sonreían irónicos al presentarse como críticos, y según mi marido, eran los mejores.

____Ponte sexy y sonríe siempre, y tu libro recibirá buenas críticas en sus periódicos y revistas -me dijo mi marido, antes de partir. Y no sé por que siempre le hago caso.

Aquí bebía para desinhibirme, pero un vino de un color extraño se me pegaba al paladar y su sabor, parecido al del café, me recordaba el vino garrafón que bebía mi abuelo Luis. Paré de beber, pues saqué en conclusión que lo único que estaba consiguiendo era emborracharme.

Deambué por la sala para tratar de despabilarme. Los zapatos de tacón me estaban matando, me apretaban con saña los dedos. ¡Fíjate, mamá, yo con tacones...! ¡Jajajajaja! ¡Lo que hay que hacer para vender un libro!

Miré a mi alrededor buscando un punto de relajación, una vía de escape. Vi el ascensor y súbitamente me apeteció irme a la calle para respirar aire puro. Pulsé el botón de llamada, y al abrirse la puerta, ahí estaba el barman: un mulato, alto, guapísimo, mangas remangadas, exhibiendo antebrazos grandes y duros, aire juvenil, cabello moreno... y un acento tan musical, tan dulce, tan seductor, que sentí arder mi cara... Bueno, 'las mujeres sabemos de qué'. Gentil, se hizo a un lado y me invitó a pasar. Pero entre los vapores del vino, y los ojos de él clavados en el rojo chillón de mi vestido largo, enganché el tacón en una ranura del suelo del ascensor, y casi me caigo. Él me sujetó y soltó una sonrisa, mostrando unos dientes blancos como cal. Entonces, mamá, pude ver la sonrisa más hermosa que recuerde. Me reincorporé, aún ruborizada, y le di las gracias con un hilo de voz.

Se llama Yanko y es cubano, y no pude saber más de él, porque a falta de tres plantas para llegar a la baja, mi brazo no respondía a mi cerebro, se alargó, como de goma, y pulsó el botón del stop. Él me miró con una ceja enarcada, y vi sus labios despegarse lo justo para oler su aliento. Se abalanzó sobre mí, y yo olvidé la presentación del libro, a mi marido y a la cordura. Sí, mamá, todo eso olvidé cuando su boca, carnosa y traviesa y con un olor a menta, mordió la mía; mordedura que me transportó a la adolescencia. Mamá, aquélla que intenté explicarte de la mejor manera y que tú justificabas como una etapa transitoria en la vida.

Después, me rodeó con sus brazos y me giró. No opuse resistencia alguna. Con delicadeza, me puso en un lado del ascensor, mi cara contra el aluminio. Noté el calor de las yemas de sus dedos por mis muslos, y mis bragas bajar por mi piel erizada. Oí una cremallera de bragueta. Mamás, estaba excitadísima y temblaba como flan. Apartó mi pelo de la oreja izquierda y me susurró al oído con ese envolvente acento cubano: 'mi mami linda', y yo, sin poder aguantar más, le supliqué que me hiciese el amor allí mismo

Le noté dentro de mí. Con un empuje de toro bravo, me aplastó contra la pared. El ambiente olía a menta y vino. Me embestía con fuerzas, con un frenesí que hacía entrar mi cuerpo en ebullición. Sus gotas de sudor se precipitaban sobre mis nalgas. Me cogió por la cintura con las manos, y de vez en cuando, pero pendiente de todo, viajaba su boca hasta mis senos; los amasaba como si fuese arcilla. No paraba de penetrarme con la misma fuerza que empezó, y yo quería ser completamente vulnerable para él.

Unos diez minutos estuvimos así, pudiendo oírse un repetido golpeteo de alguien que reclamaría el ascensor. Pero mis jadeos contra aluminio, sus palabras cubanas, y su galope de potro desbocado y salvaje, me daban un placer indescriptible. Me olvidé de todo, y el vino se había evaporado ya.

¡Te das cuenta mamá, volví a probar el fuego de un orgasmo! Me susurró al oído: 'mi mamita linda, voy a echarte un palo que nunca vas a olvidar'. Y sin parar, impuso un ritmo frenético. Pero, de pronto, se paró en seco, se tensó, como las cuerdas de un violín, y soltó un gemido que ahogó con un beso ventosa en mi cuello.

'Luego', acalorada y con la vista nublada, me bajé en la planta baja. Él se despidió de mí con un sabroso y apasionado beso en la boca y un guiño cómplice. Salí como flotando del edificio. Pero necesitaba meditar todo aquello, así que me fui a un bar para tomar un café.

Pasada una media hora me llamó al móvil mi marido, me preguntó dónde estaba, y le colgué. Pero le envié un whatsApp, donde le pedía unos días de distancia para pensar. Aquel adorable cubano me hizo volver a lo que siempre he sido. En tan sólo pocos minutos, me hizo abandonar la rutina que el matrimonio me había impuesto.

Mamá, no voy a volver con mi marido, pero le voy a contar todo lo que me ha pasado. Odio ser infiel, como lo fue mi indeseable padre con mi pobre mamá biológica, hasta que un maldito día la asesinó, contando yo apenas dos años de edad, según me contaste más tarde.

Sé que como mujer, como mi mejor amiga y como madre que me quiere y que me apoya en todas mis decisiones, aunque algunas veces hayas protestado, con un guiso de esos tuyos de por medio y mirándonos a los ojos, me entenderás.


Te quiero mucho
Tu hija, Triana



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Oct 20, 2016 10:25 pm



El lobo feroz y su sabiduría

Una mala tarde de un mal día, Blancanieves _muy cansada ya de esperar a aquel anunciado príncipe azul que no acababa de aparecer, y completamente aburrida de pasar monótonas noches con los siete enanitos_ decidió robarle el apasionado y feroz lobo a Caperucitarroja.

Cuenta la leyenda que el lobo no dudó ni un sólo momento en abandonar a la campesina de caperuza carmesí, para relacionarse sexualmente con la heredera legítima de aquel reino.

Lo que el lobo tardó en saber fue que los abogados de la malvada bruja, madrastra de Blancanieves, con malas artes habían conseguido desposeerla de toda su herencia y toda su fortuna.


Finalmente, enterado de todo esto, y dadas las circunstancias, el peludo animal concluyó que Blancanieves tenía más valor nutritivo que financiero



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Oct 20, 2016 11:03 pm




Qué buena idea sería colocar a las personas de edad en las cárceles y a los delincuentes en las residencias de ancianos


De esta manera, nuestros ancianos:

___Tendrían acceso a una ducha todos los días, al ocio, a paseos, medicamentos, exámenes dentales y médicos regulares. Recibirían sillas de ruedas, etc.
___Recibirían dinero en lugar de pagar por su alojamiento.
___Tendrían derecho a la vigilancia continua por vídeo, por lo que de inmediato recibirían la asistencia después de una caída u otra emergencia.
___Sus camas se lavarían tres veces a la semana, y lavada y planchada la ropa con regularidad.
___Un vigilante vendría cada 20 minutos y les llevaría sus comidas y sus bocadillos directamente a su habitación.
___Tendrían un lugar especial para recibir a su familia.
___Tendrían acceso a una biblioteca, sala de ejercicios, terapia física y espiritual, así como la piscina e incluso la enseñanza gratuita.
___Tendrían pijamas, zapatos, zapatillas y asistencia jurídica gratuita bajo petición.
___Tendrían una habitación privada y segura para todos, con un patio de ejercicios, rodeado por un hermoso jardín.
___Cada persona de edad tendría derecho a un ordenador, televisión, radio y llamadas ilimitadas.
___Tendrían una "Junta Directiva" para escuchar las quejas y los vigilantes tienen un código de conducta que debe respetarse.


Por el contrario:

Los delincuentes tendrían:

___Platos fríos, se quedarían solos y sin vigilancia.
___Las luces apagadas desde las 8 de la tarde.
___Tendrían derecho a un baño a la semana y muchas sin agua caliente.
___Vivirían en una pequeña habitación y por la que tendrían que pagar al menos 1.500 euros por mes.


¡Sin esperanza de salir con vida!


¡De esta forma habría justicia para todos!


Un dormitorio de la cárcel de mujeres
de Alcalá de Guadaíra (Sevilla)


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

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