Se llama copla democrático

MI BLOC, QUE NO BLOG

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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Mayo 09, 2018 8:22 pm




Una máxima de imposición personal diaria

Hay días, cuando uno se levanta, que presiente que se van a convertir en auténticos desastres, pero se debe pensar en los buenos días, siempre que se sea capaz de reconocer los días malos no como un síntoma de fracaso o flaqueza, sino como una parte de la condición humana y el derecho a ser imperfecto. Así, al menos, uno es capaz de mantenerse sin la necesidad de aferrarse a alguien en quien apoyarse. Pero, por otro lado, siempre es bueno que exista alguien próximo a uno. No resulta divertido, por el contrario desolador, permanecer siempre solo





Antonio Chávez López
Sevilla febrero 2018
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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Mayo 09, 2018 8:39 pm




Lo que el destino escribe, escrito queda

En la ciudad de Sevilla, en una de las dos entradas finales a Sierpes (céntrica calle peatonal de la ciudad), un joven indigente dibujaba al óleo y trataba de vender sus lienzos a los transeúntes que se detenían a ver su arte


En las ventanas y los balcones de todos los pisos florecían los primeros azahares que daban olor, color y vida a esta típica calle sevillana. La primavera aparecía dando su primer saludo, y Sevilla se lo agradecía saliendo a recibirla.

Uno de los protagonistas de esta romántica historia, Luis, también salía a recibirla, pero confiando en que le trajese algo más que un buen tiempo y un olor a azahar.

Luis era feliz desde hacía meses: tenía novia y se sentía importante por cómo llevaba sus estudios, y también por ser el portero de su equipo de fútbol juvenil, el Betis. En el curso escolar anterior, terminó su Bachiller y en el siguiente, una vez superada la Selectividad,  empezaría la carrera de Ingeniero Agrónomo.

Pero la vida, que demasiadas veces se obstina en castigar cuando mejor está uno o al menos recuperándose, le dio un duro golpe que no supo encajar: su chica lo dejó. A pesar de este fatal revés, estaba decidido buscar una mujer con quien compartir el resto de sus días.

Desde Plaza del Duque llegó hasta Sierpes, encontrándose con el pintor. Se paró y miró largamente un lienzo con la cara de una mujer en primer plano, y una borrosa imagen de un hombre en el fondo. Luego de recrearse en el lienzo, se fue rumbo a la Plaza Nueva.

Por el otro extremo de Sierpes, avanzaba Lis; una chica pelirroja y linda de cara, que, siendo ésta el espejo del alma, se podría decir que su interior era más lindo. Llevaba gafas y era entradita en carnes. También había acabado su Bachiller e iba a iniciar la carrera de Medicina y Puericultura.

Lis nunca había tenido relaciones con ningún chico, excepto esos idilios platónicos con sus compañeros del colegio, cuyos nunca llegaban a nada. Era una chica tímida, reservada; quizá porque vivió sin el cariño de un padre, que se divorció de su madre y despareció; quizás porque en su colegio era objeto de mofas por su constitución gordita, por parte de los otros alumnos; quizás por el color de su cabello, quizás por su miopía, que la obligaba a llevar gafas; o quizás por una mezcla de todo.

Cuarenta y dos pasos después para Luis, que tenía una mayor zancada, y cincuenta y seis para Lis, se vieron frente a frente. Y fue justo en ese momento que se miraron, y en cinco segundos vivieron toda una vida.

Él se imaginó invitándola a helado en la cafetería La Campana, donde servían copas de surtidos sabores con nata y caramelo líquido, acompañados de barquillos, que se comerían sin hablar, con la mirada se entenderían. Y abrirían sus corazones como nunca lo habían hecho.
Ella se imaginó, tumbados en el césped del parque de María Luisa, donde sus labios se buscaron con los ojos cerrados y el corazón abierto intentando hallar el calor que los dos buscaban.
Ella se imaginó enseñándole cómo manejar un bisturí, sin conseguirlo.
Él se imaginó invitándola a cenar, con velas y violín de fondo.
Ella se imaginó su 'primera vez', con los gemidos como única música.
Él se imaginó pidiéndole la venia a la madre de ella para ennoviarse.
Ella se imaginó un finde con él en la playa de Rota, tomando el sol y divirtiéndose.
Él se imaginó una puesta de sol con ella, mirando los infinitos matices multicolores.
Ella se imaginó viviendo juntos, compartiendo todo con él.
Él se imaginó trabajando como Ingeniero en una empresa agrícola.
Ella se imaginó a él de rodillas en un lugar idílico entregándole un anillo.
Ella se imaginó un vestido largo blanco y sus ojos humedecidos por la emoción.
Ella, siendo ya médica, se imaginó pariendo a su primer hijo.
Él se imaginó llorando de alegría por el nacimiento de su primer hijo.
Ella se imaginó a los tres juntos, observando los primeros pasos del bebé.
Él se imaginó el bautizo de su primer hijo, borrachera incluida.
Ella imaginó la llegada a la familia de un miembro más: una hija.
Él imaginó el fatal cierre de su empresa, y ella a su lado apoyándole,
Ella se imaginó besando a su hija, que dejaba el nido y se independizaba.
Él se imaginó el debut de su hijo como portero juvenil del Betis, como antes él.
Ella se imaginó viajando por España, siempre con él y sus dos niños.
Él se imaginó la boda de su hija y su felicidad y su tristeza a la vez.
Él se imaginó su primer nieto, al que hizo socio del Betis desde la cuna,
Ella se imaginó paseando con él y con los nietos en el jardín de su barriada.

Y el final de estos encantadores cinco segundos, los dos se imaginaron, abrazados y ancianos ya, esperando que Dios se los llevase juntos.

Pero nada de eso pasó. Se acabaron las imaginaciones y cada uno siguió su camino. Parecía auténtico el amor que sentían, pero sólo duró cinco segundos y en la mente de ellos. Realmente podía haber sucedido, pero actuaron cobardemente: Lis, por su timidez, se asustó; y Luis no fue lo suficiente valiente para vencer su miedo al pensar que de nuevo lo iban a abandonar.

Mientras Lis doblaba la esquina, miró atrás, al igual que Luis, que también miró; un segundo más, de propina, que ambos no supieron aprovechar y que quizás ahí, en ese segundo hubiese estado de nuevo el principio de la felicidad de los dos.

Lis se reinició a caminar; pero, de pronto, a mitad de Sierpes, alguien la paró: era el pintor, quien, con su cara llena de bondad y una agradable sonrisa en los labios, le dio el lienzo que tenía sobre el caballete. Pero Lis no lo quiso aceptar, alegando que era su medio de ganarse la vida. El pintor insistió en su obsequio y la muchacha no tuvo más remedio que recogerlo.

Luego de agradecerle el detalle, miró el lienzo y se quedó sorprendida al ver que en primer plano estaba ella, con su melena pelirroja, e incluso sus gafas; y en el fondo, a punto de desaparecer por la esquina, había un espigado joven, cabizbajo, con la perspectiva en el dibujo de una de sus piernas iniciando un caminar...

'¡Pero si ese del fondo el chico que antes se ha cruzado conmigo!', pensó.


Aquel artista, que era un buen hombre y que tenía mucho de adivino, había adivinado lo ocurrido entre Lis y Luis. Hecho que le hizo recordar su propia historia, tres años atrás, y fue por esto que antes de regalarle el lienzo a Lis se apresuró a ponerle cara a la imagen borrosa del fondo. Lis, entusiasmada, salió corriendo y buscó desesperadamente a Luis y lo halló. Y ahora toca rebobinar las imaginaciones para convertirlas en realidades


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Mayo 10, 2018 7:16 pm




Vamos a bailar

Quedó con ella para pasar una noche especial

Javi e Inés eran amigos de niños. Se conocían del colegio, pues sus padres vivían en el mismo pueblo. Desde años atrás, tenían la costumbre de irse el primer viernes de julio sobre la medianoche a los campos de trigo a ver las estrellas, tirados en el campo entre las altas espigas.

Era el primer jueves de julio. Javi e Inés ya no eran niños, dieciochoañeros eran, pero eso no les quitaba su tradición de tantos años.

Javi tenía algo especial preparado para Inés ese año que ella no esperaba. Llevaba un año planeándolo, y no iba a dejar escapar la oportunidad. Ella siempre había sido la única amiga a la que le contaba sus cosas íntimas, y en la que siempre confiaba, pero él sentía algo por ella que iba más allá de la amistad, y sabía que el viernes sería el momento de saber si también ella sentía algo especial por él.

Inés esperaba impaciente que llegase el viernes. Le gustaban las noches especiales que compartía con su amigo todos los veranos y sabía que tal vez aquella noche fuese la última que pudiese hacerlo.

Javi aún no lo sabía, pero Inés tenía previsto irse a estudiar a Italia los 4 próximos años y, si todo salía bien, posiblemente no volviese, pero esto se lo contaría más adelante. No quería romper el hechizo porque podía ser el último día especial que cumplían su tradición

Era medianoche y ambos se preparaban para irse a dormir, pensando que mañana iba a ser un día especial, pero ninguno de los dos sabía que este viernes de julio iba a ser recordado por todo el pueblo en mucho tiempo.

Mientras todos dormían, algo se movía por los campos de trigo.

Era temprano. El sol no había salido del todo, pero tanto Javi como Inés estaban despiertos. Querían que pasase rápida la noche. Pero a Inés no le parecía tan rápida, todo lo contrario, y además todo iba en contra suya. Al levantarse de la cama había tropezado y se había hecho una herida en el brazo. Al día siguiente, a la hora de comer, su madre le había preparado verduras e Inés odiaba la verdura. Por la tarde fue a coger la bici para salir con sus amigos y pinchó la rueda trasera al pasar por encima de un clavo, sin siquiera haber salido de casa. Y por si todo eso fuese poco, la señora Juana, conocida como la otra ‘Juana la Loca’, le había gritado diciéndola que algo terrible la iba a pasar esa misma noche.

¡¿Qué se habrá creído esa vieja chocha?¡ ¡Pero si no es más que una vieja loca!, pensó airada.

Cuando le contó lo sucedido con la señora Juana a Javi, ambos soltaron una carcajada. Sin embargo, deberían haber hecho caso a sus palabras.

Se acercaba la medianoche. Javi estaba esperando a Inés en la plaza. Ya habían pasado diez minutos desde la hora quedada. A lo lejos veía los trigales meciéndose por el aire, Podía imaginarse la cara que iba a poner su amiga cuando le dijese lo que sentía realmente por ella. Miraba hacia el pueblo, su retraso le estaba empezando a incomodar.

‘Seguro que le ha surgido algún problemilla, no tardará’ –se dijo para sus adentros intentando convencerse.

Justo cuando alzó la cabeza la divisó. Estaba convencido de que era ella. ¿Quién si no iba a estar ese mismo día y a esa hora en el campo de trigo? Fue corriendo hacia donde estaba, pero al llegar la había perdido de vista. Pensaba que lo que quería era jugar, así que se dispuso a buscarla entre los tallos. Tarde o temprano se movería, haría ruido y sabría donde estaría. Pero el sonido que oía no era lo que esperaba. Su móvil vibraba en su bolsillo. Lo sacó y leyó un mensaje que le acababa de enviar Inés.

Me ha surgido un problema. Salgo ya, no tardo.  Un beso. Inés

¿Estaría de broma? La acababa de ver por el trigo, y ella tenía que saber que él estaba allí. Pero tampoco estaba muy seguro de que la silueta que vio fuese la de ella. ¿Y si ni siquiera hubiese visto una silueta? Estaba todo oscuro, y tal vez las sombras le hubiesen jugado una mala pasada.

Un ruido cerca de él le hizo olvidarse de esa teoría. No estaba solo en el campo de trigo y lo que estuviese allí con él no estaría lejos. De hecho, ya podía oír su respiración. Unos ojos enormes se iluminaron, debido a la luz de la luna. Eran unos ojos de un tono amarillento, e inyectados en sangre. El dueño de ellos no tenía aspecto de humano y su cuerpo presentaba grandes deformidades, y su cara... ¡Dios, su cara!

Javi se puso pálido mirando la cara, tragó saliva e intentó gritar, pero no podía emitir sonido. El monstruo, la cosa, o como se le pudiese llamar se abalanzó sobre él. Javi sintió una gran punzada de dolor en la espalda y se desvaneció lentamente hasta quedar oscuro, paralizado. Los sonidos se silenciaron. Javi estaba muy cansado y sólo quería dormir.

Inés estaba esperándole. Pese a haber llegado veinte minutos tarde, Javi todavía no estaba en el lugar en el que habían quedado. ¿Por qué él no la había avisado de su retraso? ¿Habría recibido su mensaje?

‘Tal vez no lo ha recibido y se ha ido a su casa’, pensó.

Pero al fin le vio. Javi estaba allí, al fondo, entre las altas espigas. Se estaba moviendo en forma rara, pero era él, seguro que era él. Fue corriendo al campo de trigo. Estaba deseando llegar para pasar la noche tan esperada, pero cuando estaba a unos metros, vio algo horrible. Javi estaba bailando con alguien. Era un baile brusco y forzado, pero un baile. Inés podía oír cómo quien estuviese con él cantaba al mismo ritmo de sus movimientos. No entendía la letra. Se acercó más, y no podía evitar pegar un chillido. Justo delante de ella estaba un ser deforme, derritiéndosele la piel de su rostro, y tenía sus dos manos dentro del cuerpo de Javi, del que brotaban chorros de sangre. Javi estaba inconsciente, o muerto, dejándose mecer por aquella cosa. Inés recordó en el acto las palabras de la señora Juana.

Tenía miedo, muchísimo miedo.

Y el ser se percató de la presencia de Inés. Sacó sus manos del interior de Javi y la miró y le habló con voz fuerte, y ahora sí entendió lo que dijo. Las dos palabras pronunciadas con fuerza retumbaban en su cabeza hasta que ella dejo de existir.


¡Vamos a bailar!



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Mayo 10, 2018 7:34 pm




Donde hay fe hay milagro


‘¡¡Los tres van a morir hoy mismo!!’.

Gritó fuertemente una tenebrosa, ronca y diabólica voz, que resonó en la oscuridad, mientras yo caminaba hacia a mi casa.

La angustia inundó por completo mi alma. Pensé en Lucía, mi mujer, y en mis pequeños, Mateo de 8 años, y Lucía de 6.

‘¿Por que? ¡No por favor, no! ¡Yo no hice nada malo en esta vida para que me los arrebates!

La voz replicó:

____¡Tú nunca has creído en mí!

Le supliqué:

___¡Ellos no tienen culpa de nada, llévame a mí!

La voz de la Parca habló de nuevo:

¡Jajaja, ¿para qué te quiero a ti? Jajaja! ¡Tu alma ya me pertenece, jajaja! ¡Vive tu vida! ¡Ahora me llevaré a tu esposa y a tus hijos; es un alto precio que debes pagar por tu incredulidad!

Y la voz desapareció, como si ya estuviese camino de mi casa para acabar con la vida de mi pequeña familia.

‘No creo en la muerte, ¿pero qué puedo hacer contra ella!’, pensé.

Me apresuré en llegar a casa a ver a mis hijos y mi esposa antes de que en realidad se los llevase. Pero cuando llegué, nervioso, lloroso y sudoroso, ya estaban muertos, sentados a la mesa de la cocina y con los platos de la comida encima de ella. Llegó el forense y dijo que la causa de la muerte había sido un fuerte veneno para ratas; ‘seguramente que habrá caído en forma accidental en la olla’.

Soy un aficionado a escribir. Recordé mi primera novela de terror, que se titula, ‘Ratas y Bichos’. Ironía del destino. Sólo pensar que, sin meditarlo, había hecho un pacto con la Parca para tener un trabajo en donde ganar dinero para comprar comestibles para los míos…, y el resultado ha sido el más macabro que puede sufrir un padre de familia.

Empecé a llorar desconsoladamente, ‘Ahora me toca a mí; mi vida ya no tiene sentido. Lo que pasado ha sido una cosa terrible. Creía que la Parca no existía, que las personas morían, sin ser requeridas, cuando llegasen a viejas, pero estaba confundido.

Me fui a la cocina y, del cajón de los cubiertos, cogí un cuchillo. Me iba a quitar la vida, pero antes me pasé por el cuarto de mis hijos y me recosté en la cama de mi pequeña Lucía. No lo podía soportar, así que me levanté y me fui, ni yo sé dónde. Un cobarde soy ahora. No puedo matarme, pero ellos están muertos. Me quedé dormido en mis lágrimas y mi miseria con el cuchillo en la mano. Cuando desperté tenía en la mano el mortal texto: ‘Ratas y Bichos’, que se había llevado la vida de mis hijos y mi esposa. Mi casa es otra. Pobre de mí. En la cocina hay un almanaque que, una fuerte luz, marca el 22 de enero. ‘¿Por que?’, pensé. ‘¿Por qué otra oportunidad?’ Ese día tenía que llevar el libro a una editora. Fui y le llevé ‘Ratas y Bichos’ junto con otro libro que he escrito en menos de media hora: ‘La sentencia de la Parca’. Luego me encaminé despacio hacia la parroquia del pueblo, para hablar con Dios. Y esto le dije:


Dios, soy un pobre hombre ateo y ahora trabajo de albañil. Gano lo suficiente para mantener a mi familia. Pero ya me sobra todo poque mi joven esposa, Lucía, y mis pequeños e inocentes hijos, Mateo y Lucía, ya no están conmigo, se los ha llevado la Parca para siempre. Nunca fui creyente, pero tengo fe en Alguien Grandioso y Poderoso. Si ese Alguien Grandioso y Poderoso eres tú…. ¿puedes hacer algo por devolverme mi familia? Y esto me respondió Él:


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Mayo 10, 2018 7:42 pm






Hay personas que nos caen bien


Aquel señor era la verdadera imagen de la bondad, la amabilidad, la ternura, la cortesía… y en fin, un auténtico caballero. Muchas veces coincidíamos en el bar ‘Pepote’ y hablábamos de los deportes nacionales, de la situación política y económica del país y de las noticias más relevantes, llegadas del extranjero. Pero uno de los temas obligados en nuestras charlas era su colección de pieles. Y digo ‘tema obligado’ porque siempre me llevaba la conversación a ese tema, y yo le escuchaba pensando en los pobres animalitos que sufren el acoso de unos cazadores sin escrúpulos


Una tarde de lunes me dijo que iba a dedicarse a coleccionar otras cosas, porque las pieles eran una vergüenza. Sus palabras me colmaron de total satisfacción y hasta le mostré mi alegría por su decisión.

Después de dos meses sin ir por ‘Pepote’, llegó Anselmo (así se llamaba el señor) y se sentó a mi mesa. Se veía alegre. Luego de los temas rutinarios, me confesó que en una ocasión había coleccionado violines, otras veces, guitarras, pero nunca le había dado por coleccionar órganos u organillos. Y después de decime todo eso, me invitó a acudir su casa para mostrarme su incipiente colección de pieles.

Esa noche no tenía yo ningún plan. Ni siquiera había deportes, así que fui a la casa de mi amigo. Me impresionó su vivienda, no por grande ni por bonita, por extraña. Las ventanas parecían aspilleras de fortificaciones, y la puerta principal era ancha, como para entrar camiones, nada usual en una vivienda particular. Estaba poco iluminado el exterior. Ni siquiera una lámpara de pocos vatios en la entrada y en el jardín, por lo que cualquiera podría confundirla con un castillo abandonado de siglos pasados.

Me abrió la puerta con una agradable sonrisa reflejada en su expresión, y me indicó con la mano que entrase al salón, que era normal, como el de un piso cualquiera. Nos sentamos en el sofá y me sirvió una copa de vino, y, no sé cómo ni a cuento de qué, pero empezamos a hablar de África: sus costumbres, sus dialectos. Se veía claramente que había estudiado mucho sobre este continente, o quizás lo había visitado y recorrido.

De repente me sentí un poco mareado luego de la tercera copa, y así se lo hice saber. Me dijo que no me preocupase, que no me ofrecería más vino. Y fue entonces que se puso en pie y me invitó a seguirle para enseñarme sus nuevas colecciones.
Me extrañó mucho que la costosa y delicada recopilación de instrumentos musicales estuviese en el sótano, que siempre suele haber más humedad, pero, en realidad, todo en aquella casa era raro. Comenzó por mostrarme unos frascos, como esos que se usan en cocinas para sal u otros aderezos, los cuales contenían algo difícil de descifrar. Según me iba mostrando los frascos, me iba diciendo: riñón de rana, pulmón de tortuga… Luego me mostró unos envases de cristal de un tamaño mediano. Este es el corazón de un perro, estos los testículos de un conejo,.. y así llegamos a dónde se encontraban alineados en un enorme estanque unas pocas garrafas, que también me fue describiendo.  Y esta es mi colección más importante: los órganos humanos. Con el mareo del vino, el deseo enorme de vomitar y el impacto de lo que estaban contemplando mis ojos, sentía que me iba a desfallecer, mientras mi amigo continuaba con sus muestras. Esto es un pene humano con sus testículos, este el corazón, estos son los pulmones, este el hígado, esto, los riñones, estos son ojos humanos… Lo comprendí todo, absolutamente todo.


Según me iba yendo de este mundo, escuchaba, cada vez más lejos hasta apagarse por completo, las macabras carcajadas de mi diabólico amigo, ‘una de esas personas que caen bien’


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Mayo 17, 2018 6:44 pm







Aitana y los zapatos verdes



En los días de lluvia Aitana se aburría en la inmensa casa de su abuela. Abría cajones, hurgaba en los armarios, se disfrazaba con la vieja ropa y trataba de entretenerse


Una tarde, un aguacero amenazaba con durar todo el día. Aitana ya no encontraba lugar por examinar. Pero, de pronto, recordó el desván. ‘Sí, allí hay un cofre con juguetes que guarda mi mamá’, pensó.

Entró al altillo y se quedó mirando por los ventanales cómo se movían los árboles con el empuje del viento y el agua.

Encontró el cofre y lo abrió, y varias cajas de disímiles juegos aparecieron; a seis muñecas descartó, pues pensaba que a sus 5 años estaba grande para jugar con ellas.

Una caja llamó su atención, la abrió y se encontró con un par de zapatos verdes. Se los probó y le quedaban grandes, pero igual se los dejó puestos porque eran bonitos. Caminó por el desván mirándose su bello calzado; le gustaba, le parecía estar entre nubes caminando en el aire. Se sentó en un almohadón y empezó a hojear y ojear un cuento. Pero sintió sueño, se acomodó en el almohadón y se quedó dormidita.

En su sueño vio cómo se abrían los ventanales y que un gnomo con alas entraba y se paraba a su lado, junto a ella. El gnomo estaba mojado y sus alas transparentes goteaban cristales diáfanos. Sorprendida, lo miraba y no hablaba. El gnomo le dijo:

____Perdón por entrar así a tu casa, pero mojarme no me sienta bien, me da tos, siempre que llueve tengo que cobijarme en algún lugar, y hoy sólo encontré tus ventanales.
____¿Quién eres?
____Un duende mojado –respondió sonriendo.
____¡Pero si los duendes sólo viven en los cuento!
____Vivimos en todos lados, sólo que no todos nos ven.
____¿Y si los demás niños no te ven por qué te veo yo?
____Por tus zapatos verdes; son mágicos. Ellos te permiten verme –le dijo y se asomó por la ventana-. Aitana, ya ha dejado de llover. ¡Adióóósss!

Aitana se acercó al pequeño ventanal y se quedó deslumbrada del arco iris, que se asomaba vanidoso en sus colores.

____¡Qué bonito! –grito señalándolo.
El duende abrió sus alas y salió volando rumbo a las nubes.

____¡Aitana! –la voz de su abuela la despertó.
____¡Qué, abuelita!
____¡Ven a tomarte la leche!
____¡Voy, abuelita!

Aitana se sentó a la mesa y, mientras se estaba tomando su leche con Nesquik, miró a su abuela y le dijo en voz alta:

____¡Abuelita, he tenido un sueño precioso!
____¿Qué es lo que ha soñado mi niña? –dijo la abuela mirándola,
____Que un gnomo bueno me daba poderes.
____¡Qué bien! –le dijo la abuela.

De pronto, la abuela se fue hacia ella y se la comió a besos.



Y Aitana se levantó de la silla y presurosa se fue de nuevo hacia el desván, pero las prisas no la dejaron ver las marcas que unos diminutos pies mojados había dejado sobre el parqué



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Mayo 17, 2018 7:03 pm




Donde hay fe hay milagro

‘¡¡Los tres van a morir hoy mismo!!’.

Gritó fuertemente una tenebrosa, ronca y diabólica voz, que resonó en la oscuridad, mientras yo caminaba hacia a mi casa.

La angustia inundó por completo mi alma. Pensé en Lucía, mi mujer, y en mis pequeños, Mateo de 8 años, y Lucía de 6.

‘¿Por que? ¡No por favor, no! ¡Yo no hice nada malo en esta vida para que me los arrebates!

La voz replicó:

____¡Tú nunca has creído en mí!

Le supliqué:

___¡Ellos no tienen culpa de nada, llévame a mí!

La voz de la Parca habló de nuevo:

¡Jajaja, ¿para qué te quiero a ti? Jajaja! ¡Tu alma ya me pertenece, jajaja! ¡Vive tu vida! ¡Ahora me llevaré a tu esposa y a tus hijos; es un alto precio que debes pagar por tu incredulidad!

Y la voz desapareció, como si ya estuviese camino de mi casa para acabar con la vida de mi pequeña familia.

‘No creo en la muerte, ¿pero qué puedo hacer contra ella!’, pensé.

Me apresuré en llegar a casa a ver a mis hijos y mi esposa antes de que en realidad se los llevase. Pero cuando llegué, nervioso, lloroso y sudoroso, ya estaban muertos, sentados a la mesa de la cocina y con los platos de la comida encima de ella. Llegó el forense y dijo que la causa de la muerte había sido un fuerte veneno para ratas; ‘seguramente que habrá caído en forma accidental en la olla’.

Soy un aficionado a escribir. Recordé mi primera novela de terror, que se titula, ‘Ratas y Bichos’. Ironía del destino. Sólo pensar que, sin meditarlo, había hecho un pacto con la Parca para tener un trabajo en donde ganar dinero para comprar comestibles para los míos…, y el resultado ha sido el más macabro que puede sufrir un padre de familia.

Empecé a llorar desconsoladamente, ‘Ahora me toca a mí; mi vida ya no tiene sentido. Lo que pasado ha sido una cosa terrible. Creía que la Parca no existía, que las personas morían, sin ser requeridas, cuando llegasen a viejas, pero estaba confundido.

Me fui a la cocina y, del cajón de los cubiertos, cogí un cuchillo. Me iba a quitar la vida, pero antes me pasé por el cuarto de mis hijos y me recosté en la cama de mi pequeña Lucía. No lo podía soportar, así que me levanté y me fui, ni yo sé dónde. Un cobarde soy ahora. No puedo matarme, pero ellos están muertos. Me quedé dormido en mis lágrimas y mi miseria con el cuchillo en la mano. Cuando desperté tenía en la mano el mortal texto: ‘Ratas y Bichos’, que se había llevado la vida de mis hijos y mi esposa. Mi casa es otra. Pobre de mí. En la cocina hay un almanaque que, una fuerte luz, marca el 22 de enero. ‘¿Por que?’, pensé. ‘¿Por qué otra oportunidad?’ Ese día tenía que llevar el libro a una editora. Fui y le llevé ‘Ratas y Bichos’ junto con otro libro que he escrito en menos de media hora: ‘La sentencia de la Parca’. Luego me encaminé despacio hacia la parroquia del pueblo, para hablar con Dios. Y esto le dije:


Dios, soy un pobre hombre ateo y ahora trabajo de albañil. Gano lo suficiente para mantener a mi familia. Pero ya me sobra todo porque mi joven esposa, Lucía, y mis pequeños e inocentes hijos, Mateo y Lucía, ya no están conmigo, se los ha llevado la Parca para siempre. Nunca fui creyente, pero tengo fe en Alguien Grandioso y Poderoso. Si ese Alguien Grandioso y Poderoso eres tú…. ¿puedes hacer algo por devolverme mi familia? Y esto me respondió Él:




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Mayo 17, 2018 7:15 pm




Los despropósitos de la Culpa

Sabía que era una criatura experimentada con millones de años de edad, capaz de afectar tanto a los animales irracionales como a los racionales, los humanos. Era además una manipuladora perversa que se instalaba plácidamente en el consciente y el inconsciente de los seres sensibles para hacer su trabajo cotidiano

Fue así que la Culpa –completamente segura de sí misma- decidió un día penetrar el alma de Juan, con el único objetivo de que éste se sintiera mal por sus frecuentes fechorías.

Pero Juan, un hombre con mucho trayecto recorrido en su pecadora vida como asesino, violador, ladrón, mujeriego, extorsionador, narcotraficante, mal padre, mal hijo, mal nieto… y cosas peores (¿pero hay cosas peores?), era un cínico perfecto e indoblegable. Soportó la presión interna, como si nada hubiese ocurrido, hasta que la Culpa –sabiéndose inofensiva- optó por retirarse de aquella alma pétrea.

Luego de este rotundo fracaso, con interminables burlas y carcajadas, los remordimientos, las angustias y los cargos de conciencia lograron hacer que la culpa se sintiese culpable de haber sido inefectiva.


Pero Juan siguió haciendo de las suyas



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Mayo 17, 2018 7:45 pm



Los payasos también lloran


Había una vez un payaso que tenía el maravilloso don de percibir a la gente que se hallaba triste, o que tenía muchas ganas de estar alegre. Cuando a un niño le pasaba esto, aparecía el payaso y se tiraba días enteros, e incluso semanas enteras y meses enteros con él haciéndole disfrutar de lo lindo, y luego desaparecía y se iba en busca de otro niño que tuviese el mismo problema


Una vez se fijó en una niña que no estaba triste, pero se acercó a ella por curiosidad y empezó a hacerle bromas en la puerta de la casa de la niña. Y el payaso iba cada día a la casa de la niña y la niña disfrutaba con él y el payaso más todavía. Pasaban tardes enteras y nunca jamás se aburrían; al revés: querían más.

Pero un día el payaso se fijó demasiado en los ojos de la niña, y no paró de mirarle los ojos. Y, claro, el payaso se enamoró de ella. No podía pasar un día sin saber de ella. Se despertaba pensando en ella. Dormía con su cara orientada hacia la ventana de la casa de colorines de la niña, y esa casa resplandecía cada vez más.

A la niña le pasó lo mismo, y dicen que también se enamoró del payaso. No pasaba un dia sin que uno y otro se dijesen cosas. Al pasar el tiempo, este amor fue nocivo para el payaso, pues le hizo decir cosas de amor a la niña que no debió, sabiendo las circunstancias de la niña; ya se sabe, los padres, la familia, un payaso adulto. Pero en ningún momento se produjo entre ellos ninguna escena de amor, y esto era así porque el payaso tenía un muy alto concepto de la moralidad. Enamoramiento platónico era lo que los dos mantenían.

El payaso, triste, descubrió que no podría estar nunca como hombre con su amada, hasta que la niña no fuese mayor, y entonces decidió seguir con sus obligaciones de payaso bueno, y se fue. Y la niña se quedó triste porque se había ido su payaso del alma. Pero lo que no sabía la niña era que el payaso se llevó todos los sentimientos de cariño que la niña le dio, los cuales los utilizó para hacer feliz a todos los niños del mundo.

Aun así, el payaso lloró porque quería que su niña le acompañase. Un día decidió volver, y se encontró con su niña llorando en el portal, el payaso también lloró, pero se dijo para sus adentros que lo más triste que puede haber es que alguien viese un payaso llorar. Entonces, dejó de llorar para que su amada volviese a sonreír. Estuvo con ella un rato largo, y le dio todo el cariño que tenía guardado de antes. Y de nuevo se fue.
No se sabe nada del payaso, pero en un país lejano dicen los habitantes que cuando las cosas van mal se ponen todos a reír y, como magia, todo vuelve a la normalidad. ¿Y sabéis por qué…? Porque esa lluvia la causa un payaso que vive en un monte escondido y que las gotas de lluvia son sus lágrimas, y que esas lágrimas están llenas de amor que el payaso guarda aún de su niña.

Y así transcurrió el tiempo hasta que la niña alcanzó la mayoría de edad, teniendo en aquel entonces 28 años el payaso, diferencia de 10 años que no fue obstáculo para que ambos se uniesen en matrimonio y así viviesen enamorados hasta el final de sus días.


Tuvieron descendencia: dos hijos varones, que, como no podía ser de otra forma, ambos ejercían de payasos buenos


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Mayo 21, 2018 4:02 pm




Autoestima bajo mínimos


Buscó afanosamente en la bibliografía el mejor de los seudónimos, para que no se supiera que su nombre era Pancracio.

Buscó en imágenes de la web un avatar que representase un ser gallardo y poderoso, para así ocultar el hecho de que era de extrema baja estatura, feo, tartajoso y regordete.

Aprendió a usar magistralmente correctores de texto, para que sus faltas de ortografía y sintaxis, consecuencias de su escasa escolaridad, no fuesen obvias en los momentos claves de una charla de presentación.

Realizó copias electrónicas de cientos de poemas de amor desconocidos, para que quienes los leyesen lo considerasen un gran poeta.

Plagió la fotografía de un modelo italiano, para enviársela a las damas del Internet, que querían verlo, al menos retratado.

Mostró durante un dilatado tiempo su falsa imagen al mundo del Internet, hasta que una hembra de su misma ciudad le sugirió que se conociesen en persona. Pospuso esta cita mil años con mil recursos y mentiras, hasta que no tuvo más remedio que encarar el asunto.

Se juntaron en un pub, indicándose previamente cómo irían vestidos.

Ella tampoco se acercaba absolutamente en nada a lo que él esperaba, pero se sintieron cómodos el uno con el otro.

Ya sin ningún tipo de maquillaje cibernético, cara a cara se sintieron mejor y decidieron amarse para siempre tal como eran.


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Mar Mayo 22, 2018 6:46 pm




El bosque poblado


El sol se filtraba entre los árboles. Una luz suave del atardecer, que traía consigo unos aires de misterio y de sinsabores, comenzó a envolver las casas artesanales, fabricadas con paredes-citaras de barro y techos de adobe. Alrededor de las casas, los residentes se afanaban en sus actividades cotidianas, ellos sabían que cayendo la noche su voluntad les abandonaría, haciendo de la antes llamada civilización floreciente una triste marioneta controlada por los dioses, que eran unos seres, ajenos al lugar, que tomarían posesión de sus cuerpos sin que ellos pudieran ni tan siquiera reaccionar

Un largo aullido se oyó en la espesura de la noche. Entre los árboles, dos grandes círculos rojos resaltaban y, como llamas enormes, se hacían paso entre la noche un aliento fétido, producto de los restos de carne humana que había devorado y que anteriormente emanaba de su boca.

Dentro de la cabaña, un ser se transformaba: por la cabeza comenzaron a salirle unos cuernos afilados, y unas patas de cabra sustituían a las piernas empezando desde las pezuñas y coronándose con un enorme priapismo. Sólo consiguió conservar la mitad superior de su cuerpo original.

Desesperado, empezó a buscar su copa de vino, para seguir la fiesta que desde tres noches atrás tenía lugar en su cabaña. Pasaron, por tanto, tres noches sin saciar la energía sexual que los sátiros tienen, y no por gusto propio, sino porque no se había producido una ocasión.

El hombre lobo se acercó a la cabaña. Un apetito voraz se apoderaba de todo su ser. Cuanto mayor era la transformación del sátiro, mayor era el hambre que en él se despertaba. Sentía el olor inundando sus narices, y el instinto era cada vez mayor.

No se pudo contener, la suerte de la cabra estaba echada. Irrumpió en la cabaña y el sátiro se sorprendió, pero un gruñido salía de la boca del lobo y su mirada asesina intimidaba a su presa.

Parado en la puerta de la cabaña, el lobo de repente bajó la mirada hacia el falo del sátiro. Sorprendido de que en absoluto le importase que su vida corría peligro, su erección subía. El sátiro reaccionó empezando a correr y dando saltos por la cabaña, mientras el lobo brincaba y gruñía tirando todo a su paso.

Dentro de la cabaña se oían gritos, lamentos, gruñidos, súplicas eternas que se apoderaron de la noche, sin que nadie pudiese evitar oírlas y tan sólo calladas por el sol que entre las montañas empezaba a salir.

¿Había corrido el sátiro la misma suerte que otros que fueron devorados por el hambriento lobo?

Cuando el sol de mediodía se encontraba en pleno apogeo, los residentes se acercaron a la cabaña para descubrir al agiotista del pueblo, abrazado dulcemente al vendedor de licores, ambos desnudos.


El insaciable apetito sexual del lobo era mucho más grande que su controlable apetito de alimentos


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Mar Mayo 22, 2018 7:53 pm




Inesperado trabajo y 'bien' remunerado


Mi trabajo no era gran cosa, pero me facilitaba conocer a gente en la calle, y así me relacionaba para lograr otro mejor pagado. Trabajaba en una cuadrilla de poda. Los días de lluvia y viento nos quedábamos en el almacén revisando las herramientas y las motosierras. Conseguíamos para todos algún dinerillo extra al vender la leña que cortábamos de los árboles


Ese día, el camión donde llevábamos las motosierras, llegó más tarde de lo habitual. Luego de desayunar cargábamos las tres motosierras, nos subíamos al camión y nos dirigíamos hacia el lugar destinado para la tarea.

En el trayecto bromeábamos con cosas que le haríamos a una mujer. Los manoseos entre nosotros eran cosa normal. Bromas, no mariconeo.

Vimos en un nogal uno de sus potentes brazos roto hacia la calle, existiendo peligro de caída, y como ya había muerto gente por ese motivo, cogíamos dos motosierras y trabajábamos hasta derribar aquella bestia vegetal.

Uno de los que tenía que trepar con una potente motosierra era yo. Curro y Pepe se dedicaban a parar el tráfico, mientras durase la tarea. Pasados pocos minutos, el brazo caía con tanto estrépito que hasta hacía temblar el suelo.

Por el fuerte ruido, una vecina salió de su casa asustada. Vio el panorama desde su porche. Nos vio desmenuzarlo en sólo tres minutos y bajarnos del nogal.

El frío del otoño se hacía sentir. Antes de acudir al tajo comprábamos una botella de coñac, para mantenernos calientes, pero aquel día nadie se acordó de comprarla, y yo me estaba muriendo de frío.

La vecina que se había asustado, vestida con un anorak rojo, entró de nuevo a su casa moviendo el culo. Era guapa. Tendría unos cincuenta años, y su culo era redondo. Una de esas clásicas maduras que aunque no son precisamente bellezones, sí lo suficiente para poder imaginarte una fantasía sexual con ellas.

Nosotros, absortos en nuestro trabajo y con las risas clásicas, seguíamos con lo que estábamos enfrascados, pero grande fue nuestra sorpresa cuando la vecina salía de nuevo a la calle portando una bandeja con tres tazas de porcelana y sus cucharillas, una cafetera humeante y un azucarero con azúcar, todo a juego.

Mi sorpresa fue mayor cuando al mirarla vi que un tanga negro se traslucía a través de la tela ajustada, y también cuando vi dos mamelones firmes empujando la camiseta que llevaba. En la ojeada anterior, no había visto nada de eso.

Y mi canario al loro estaba. Era habitual en nuestros trabajos que algunas vecinas nos ofreciesen un café o una leche caliente. Todos los del equipo éramos hombres con brazos fornidos, para poder manejar maquinarias pesadas o grandes motosierras, y los sudores por la dureza de nuestro trabajo nos hacían apetecibles, como ya le habíamos escuchado decir a alguna que otra madura.

Me acerqué, aún con la motosierra encendida en mi mano. La apagué y la dejé en el suelo. Después cogí una de las tazas.

Los otros se habían servido ya y se bebían sus cafés conversando a varios metros de mi posición, de modo que estaban ausentes de nuestra posible conversación.

____Perdone mi atrevimiento. Les vi trabajar duro a la intemperie y decidí prepararles algo caliente -me dijo.

Le miré la cara. 'No tiene ninguna arruga', me dije.

____Le agradezco su detalle, señora -respondí, revolviendo el azúcar de mi taza con una cucharilla de plata.
____Ese árbol te ha costado mucho esfuerzo, ¿verdad? -me preguntó.
____El árbol en sí no es lo que cansa, sostener la motosierra encendida y en marcha, es lo que casi agota -respondí.
____Pobre -me dijo en tono maternal-. ¿Qué edad tienes? Pareces joven.
____Cumpliré veintiuno el mes próximo.
____¡Oh, eres un niño aún! -y esbozó una sonrisa insinuante.
____No tan niño. ¿Y usted cuántos, señora? -le pregunté.
____A las mujeres no se les pregunta la edad. Pero no me digas señora. Mejor Carmen.
____Perdón, Carmen.
____Perdonado. Y también puedes tutearme. ¿Cómo te llamas?
____Jaime –respondí después de beberme el resto de café que me quedaba.
____¿Quieres un poco más?
____No. Muchísimas gracias. Ahora tengo que seguir trabajando.
____Al menos descansa un poco. Si necesitas algo, dímelo.
____Ya que se ofrece, me gustaría ir al baño a mojarme el pelo y quitarme el aserrín del árbol, si no es molestia para usted -le dije.
____Ninguna molestia. Al contrario. Sígueme. Pero no me hables de usted.

Mis colegas me miraban con ojos de envidia y sabiendo que probablemente ‘no me quedaría con los brazos cruzados’. Aunque mis iniciales intenciones no eran esas. Sólo quería quitarme toda la porquería de la cabeza.

Su casa era lujosa, y estaba a excelente temperatura por la potente calefacción. Olía a perfumador caro, y a vicio quizás. Carmen señaló el baño y me fui hacia él. Entré y cerré la puerta por dentro. Me mojé la cabeza, oriné y salí no bien terminé. Carmen esperaba en la puerta. Al verme de nuevo, se quedo mirándome fijamente.

____¡Qué bonito tu pelo! Con ese pelo y esos ojos que tienes, debes tener muchas mujeres rendidas a tus pies.

Le sonreí, como de agradecimiento por el piropo.

Me miraba el paquete y se relamía los labios con la punta de la lengua. Gesto que no era la primera vez que me lo hacían, pero esta vez me estaba excitando.

____Eres hermoso -me dijo, con toda la naturalidad del mundo-. Te estuve espiando mientras estabas en el baño -y se acercó más a mí.
____¿Con qué intenciones me espió? -pregunté, aunque la respuesta era obvia.
____Diviértete averiguándolas -contestó acariciando mi bulto sobre el pantalón.

Le separé el pelo que le caía al costado, y comencé a trabajarle la piel con la lengua. Carmen se estremecía, pero se apartaba poniéndome las manos en el pecho.

____Aquí no. Ven.

Me cogió de la mano y me dejé llevar hasta un cuarto. La cama era enorme, y una televisión de 37 pulgadas de plasma estaba empotrada en la pared. Me lanzó con cierta vehemencia contra la cama. Caí de espaldas, rebotando levemente.

Se puso a mi lado y empezó a quitarme la ropa. Las manos le temblaban, como de impaciencia.

Después de haberme dejado en bolas se recreó con mi paquete, tocándose su sexo por encima de la braga con dos dedos, que luego chupó lujuriosamente.

Le quité el sujetador y unos senos de gran tamaño quedaron libres, con los mamelones tiesos, que saboreaba y me iba excitando con los gemidos que ella iba emitiendo.

Le quité el pantalón de chandal, y unas bragas negras humedecidas en la parte de abajo aparecían ante mis ojos, quizá por un orgasmo con urgencia.

Le separé las piernas acariciándole los muslos, pero se erguía y llevaba mis manos a sus pechos. Me dediqué a hacer lo que más me gusta: lamer cuerpos de féminas con la lengua, mientras la de turno se retorcía de gusto.

Me cogió del pelo y llevó mi cabeza hacia su entrepierna, que lamí por encima de la braga y que luego bajé descubriendo un sexo palpitante, depilado y húmedo. Con mis dedos separé su interior, apareciendo una puesta en marcha a punto de arrancar. Empecé a catarla. Carmen se acariciaba los pechos y gemía escandalosamente.

Cuando un nuevo éxtasis llamaba a pleno pulmón a su puerta, se levantó, acabó de quitarse las bragas y se puso a cuatro patas, mostrándome su redondo trasero.

____¡¡Hazme tuya!! -me dijo en doble exclamación.

Me humedecí con saliva la punta y separé sus nalgas, mirando cómo su ano estaba abierto y mojado por el líquido de su orgasmo anterior. Lo acaricié con mi pene, y Carmen se hundió en el colchón, ofreciéndome todo su cuerpo. La penetré lentamente, pero sin parar.

Al moverme dentro de ella, le arrancaba aullidos de placer. Entonces me pedía más adentro aún. Me hundí entero emitiendo Carmen aullidos de placer que me taladraban el cerebro volviéndome tarumba.

Así estuvimos varios minutos, hasta que descargué bestialmente. Retiré mi sexo con igual lentitud que lo había metido. Ella me puso boca arriba y se subió encima de mí, más humedecida que antes y empezando a hacer movimientos sobre mi vientre, volviéndome más tarumba que la vez anterior.

Jamás había visto una mujer madura moverse con tanta velocidad. Al poco, cuando sentía que le venían las contracciones de un nuevo orgasmo, dejé de contenerme y acabé yo también por segunda vez. Se bajó de mí y se recostó, con signos evidentes de agotamiento.

Empecé a vestirme, sabiendo que mis colegas se estarían preguntando qué diablos habría pasado conmigo, pero se lo imaginarían.

A aquella maciza madura le prometí con devoción y convencimiento que regresaría de nuevo y lo antes posible.

Luego de darnos los últimos besos, cogió una billetera que había sobre la mesilla de noche, sacó de ella dos billetes de 50 euros, los puso en mi mano y me dijo:


Con eso podrás invitar a una cena a alguna chica de tu edad. Pero no dejes de visitarme, porque por cada vez que hagamos lo mismo que hemos hecho hoy, recibirás 100 euros


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 06, 2018 8:25 am






De mujer a hombre


Dejemos que la simetría de nuestras hechuras nos sorprenda. Mis pechos se convierten en una prolongación de los tuyos. Mi carmín estalla en tu cuello, dejando una marca de millones de suspiros. Mis caderas aladas vuelan entre tus labios, y ambos sabemos dónde, por fin, encontrar la libertad recorriendo latitudes cercanas…

Ternura de mujer envolviendo el placer en suaves tiras de seda. Curvas amigas que se acortan y se alargan. Caminos serpenteando hacia la embriaguez de mi perfume natural, enredado en nuestros cabellos las delicias de las intimidades, retardando el final en plena lentitud de sensaciones, entrecortando nuestros latidos, para después servirlos calientes sobre nuestras pieles amantes…


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 06, 2018 8:30 am




De sopetón


Se coló en mi vida de repente, casi sin darme cuenta. Colgó un par de palabras en las paredes de mi corazón y dejó una tarjeta de visita con una invitación a una noche de amor. Desde aquel primer beso; sí, aquél que sonaba a deseo mutuo, nuestros labios se han ido contando millones de secretos


Desde el primer momento en que le vi, me parecía que su sonrisa estaba hecha de luna derretida. Cuando comenzaba a visitarme a menudo, una noche descubría que era un gran experto en hacer vibrar las cuerdas del violín de mi cuerpo. Jugaba a ir dejando miguitas de pan en el laberinto de mi vida. Como pura magia, me quitaba súbitamente todas las penas, le sacaba brillo a mis tristes ojos y se comía un deseo y un miedo.

Él en su ciudad y yo en la mía, un día, que tantísimo le añoraba, intentaba imaginarme sus noches, queriendo hacerlas mías, y empezaba a beberme su sombra, pero acababa por subírseme a la cabeza.

Borracha de sus abrazos y de sus besos, algo de mi interior me decía que le estábamos sisando a los grillos el protagonismo del concierto más bello de la noche, y entonces un puñado de luciérnagas fabricaba una inmensa luz de placeres, únicamente para que nosotros los disfrutásemos.


Bueno, a lo que iba...

El problema era que yo había declarado propiedad privada a la frontera que él ahora se ha saltado. Me da que se siente cómodo, y es por eso que no le da la gana largarse. Pero debo reconocer que me encanta que él me arrope con sus besos y me acurruque con sus abrazos, no bien empiezan a sonar las campanas del sueño, luego de una larga jornada rutinaria.

‘Hija, no sabes ni lo que quieres’, me decía en una ocasión mi madre, y a veces yo misma me lo digo.

Y tenía razón mi madre. Pero es que él ha cometido el gravísimo delito de colarse por mi raja secreta. Se ha desayunado, de un tirón, muchas de las horas de la soledad que había en mi cuarto. Se ha duchado en mi ducha y me ha salpicado todo todito todo de recuerdos. Ha revuelto toda mi vida. Me ha robado un ‘te quiero’ que tenía bajo llave, y sospecho que algo ha debido hacer con mi cepillo de dientes porque, por más que lo intento, no consigo borrar su sabor de mi boca.
Y ahora no tengo ni la más remota idea de cuál puede ser la condena que debe aplicarse en estos casos. Igual, como yo no he puesto una señal de prohibición, es muy probable que esté en su derecho. Lo cierto y verdad es que estoy hecha un verdadero lío y no sé qué es lo más correcto...


...así que si alguno de mis lectores es abogado, especializado en ‘las cosas del querer’, le ruego me informe acerca de la condena que le puede caer, porque yo, ¡qué les voy a contar, si ya les he contado todo!, me quedo muy gustosísima con la mía, que es tan dulce o más que el almíbar...



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 06, 2018 8:38 am







El sujetador malva


La última vez que vi a mi amiga del colegio, Curra, fue en una fiesta que organizó en la casa de campo de sus padres, teniendo ambos la misma edad: 17 años, y de esto hace ya algunos años, siete exactamente


Entré a una boutique de caballeros buscando algo de abrigo que me defendiese de la bajada del mercurio que azotaba Sevilla.

Y, para mi sorpresa, dentro estaba Curra, doblando trapos. Tarareaba una copla. No había nadie cerca, así que me acerqué por detrás, apoyé una mano en su hombro, y grité… ¡Curra! Se giró y emitió un grito de quinceañera. Se colgó de mi cuello y me dio un fuerte beso en la mejilla. Seguía conservando su lindo hoyuelo al sonreír.

Me contó que llevaba poco trabajando en esa boutique, que había muerto su padre y que a consecuencia de la depresión que cogió que había abandonado la carrera de Empresariales, que rompió con su novio, con quien convivía. Desilusionada de la vida, salió del piso en común y se fue a vivir con su viuda madre.


Al hilo de su relato, regresé a aquella fiesta en su casa del campo, y más concretamente al cuarto de baño, donde me metió de un empellón. Rabiosas avispas zumbaban alrededor nuestro, seguro que atraídas por el néctar de las reminiscencias. Curra las espantó de un simple manotazo


Volviendo de nuevo a la actualidad en la boutique, seguía contándome cosas, que había empezado a salir con un chico y que sólo se veían los findes, porque él vivía en Huelva con sus padres. Me contó también que era buena gente. Hablaba de él con cierto entusiasmo, pero no le vi cara de mujer enamorada.

De pronto, se llevó la mano al hombro para rascárselo, dejando ver una parte de su sujetador malva, y pensé si no sería el mismo sujetador malva que se quitó delante mía, ambos tapados con toallas y con besos inocentes de por medio.

____Y dime, ¿qué es lo que buscas? -me preguntó, sacándome de mis pensamientos.
____Alguna prenda que abrigue más que esta cazadora –respondí, tirando de una de las mangas de la misma.

Me llevó hasta el departamento de abrigos. Había varios modelos que ella misma se ocupó de descartar o de reservar, para mi juicio posterior. Yo estaba detrás de ella, y podía contemplar sus caderas, sus piernas, su culo, a la vez que rumiaba el recuerdo de sus curvas. A veces giraba el cuello, y entonces perdía la referencia de una luna que llevaba tatuada en la nuca. Pasados algunos minutos, se vino hacia mí con una trenca verde con capucha, y una amplia sonrisa en sus labios, cuya mostraba unos dientes blancos, perfectamente alineados.

____Esto te va a quedar de rechupetel. Te va a favorecer muchísimo -me dijo.

Abrió completamente sus verdes ojos y me envió una dulce mirada.

____Ven al probador, y así puedes ver si te gusta y si te queda bien.
____Vamos -respondí, sin dejar de admirar su esbeltez.

Ya en la entrada del probador, abrió la cortina y con la mano me invitó a pasar. Olía a ambientador de los caros. Ante el espejo, en primer plano yo, y tras de mí Curra, que me ayudaba a ponerme la trenca.

Sus grandes luceros miraban cómo me quedaba la prenda, y de vez en cuando se posaban en mis ojos, con una risita entre burlona y seductora

Con suavidad me giró y entonces enfrentamos en un espacio sin aire nuestras caras. Nos miramos largamente. Sus manos repasaban los pliegues, tiraban de las mangas, bajaban la capucha… pero al rozarme el cuello sentía un escalofrío. No dejaba de escrutar, cual detective, la perfección de su cuerpo.

Una vez que acabó de ajustarme la trenca, me miró y me preguntó:

____¿Qué te parece? ¿Te gusta?
____Ya lo creo que me gusta. Y tú también me gustas.
____¿Te la quedas entonces? –me miró y me sonrió pícaramente.
____Me la quedo. Y contigo también me quedaría...
____Oh, nunca te me habías insinuado, y sabes que me gustabas mucho...
____Tonto que fui en aquellos entonces. Pero pienso que ya es tarde.
____Bueno... nunca se sabe...


Me acompañó hasta la caja, pagué mi compra, y después nos dimos nuestros números de móviles. Finalmente, con iguales besos e iguales abrazos de cuando llegué, nos despedimos



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 06, 2018 8:47 am






Me decidí a navegar


Me resulta realmente difícil encontrar un motivo para empezar a escribir esta historia. Más que nada porque temo adelantar algunas anécdotas o delatar algunos sentimientos que tendrán que nacer en los próximos párrafos. Sin embargo, creo conveniente e incluso necesario describir mis días antes de conocerle a él


Hace un año que mi vida ha dado un vuelco importante. Para muchos, el 2013 ha sido un ciclo de recortes, paros, fracasos, desilusiones, cierres... Algunos le echaban toda la culpa de todo a los mayas, porque era el primer año que no figuraba en su calendario. El apocalipsis personificado.

Nunca me he aferrado a creencias religiosas, pero algo, llamémosle divino, sucedía durante ese año, al menos a mí.

A mitad de año, me separaba del padre de mi hija. Al mes, nos mudábamos de piso, ella y yo. Ahora Eva no duerme más en mi dormitorio; ya tiene el suyo. En el trabajo, estábamos viviendo cambios bruscos: transición de dirección, tres veces reducción de personal, divisiones de equipos, triplicación de trabajo y con más exigencias… Y por encima de todo, mucho, muchísimo cabreo.

En la universidad me faltaban tres meses para terminar mi carrera. Sólo me restaba cursar Literatura Infantil y Cultura, dos materias que rendiría en septiembre. Esto me mantenía ilusionada, porque, cuando la terminase, me entregaría a la docencia. Mi ilusión de siempre, desde que era una mocosa.

También conocía a un chico, del que aprendía mucho. Aprendía a valorarme a mí misma, a valorar mis actividades, a valorar la importancia de estar bien conmigo y a defenderme de los juicios ajenos, que olímpicamente se permitían algunas personas. Reafirmaba mi papel de madre, rearmaba el vínculo entre Eva y su padre, ponía en marcha la manera de relacionarme con mi familia, aunque la muerte de mi abuela obstaculizaba esto. Pero, al poco de morir, me presentaba como actriz de teatro, me desvinculaba de la empresa, en la que había trabajado desde los veintitrés años, y con la indemnización podía pagar mis deudas, arreglar y pintar mi piso e irme con Eva de vacaciones. Al regresar, empezaba a asistir a los actos públicos, y tres meses después contaba con una escuela cerca de mi barrio. ¡Por fin tantos años de estudio estaban dando sus frutos!

Aquel chico era un buen apoyo para el periodo de transición que iniciaba ese año, y que duraba hasta el invierno del año siguiente. No obstante, 'no se puede vivir del amor', y en abril rompimos, algo que me causaba ansiedad. Estaba adaptada a que una relación terminase una vez desaparecido el amor, una vez que habíamos tirado demasiado de la cuerda como para darnos otra oportunidad, pero él veía necesaria la disolución. Nuestros puntos de vistas y los proyectos en común eran tan disímiles que veíamos prudente cortar por lo sano, y así evitar complicaciones.

Pero, aun nuestra mutua y pacífica determinación, la veía descabellada. Tal vez una decisión inmadura, cobarde. Pero ahora, a la distancia, sin duda era lo más acertado que podíamos haber hecho, porque, sin un tiempo para pensar, no hubiese llegado a la vida que me había permitido conocerle a él.

Avanzada la separación, aceptábamos que no era viable una reconciliación, así que empezaba ‘mi caza de corazones’. Nunca he sido una fervorosa de estas cazas, pero recordaba que días atrás había aceptado en Facebook a un amigo de un amigo mío. Hacía memoria hasta visualizar desde cuándo conocía a mi amigo: en una obra de teatro en la que actuábamos los dos y que nuestro amigo también actuaba.

Realmente era un tío muy atractivo, de esos que las mujeres nos giramos para verle, e incluso dos veces. Demasiado atractivo. Una figurita difícil de atrapar, diría. Y ante tamaño reto, empezaba a crear una estrategia. Lo primero que hacía era preguntar a su (nuestro) amigo cosas sobre él.

____Mira, Carmela, a José no le gustan las chicas 'lanzadas'.
____Bueno es saber eso.
____Para él se tiene que dar todo de una forma normal.
____Bien. Tomo nota.
____Es muy lento en sus decisiones.
____Por eso no tengo ningún problema.
____Y sobre todo, y no olvides esto, no esperes que se enamore, porque está a años luz de querer estar en serio con una chica. Es más, hace ya mucho tiempo que no le veo con ninguna.

Para mí eso era increíble. ¿Cómo tío tan bello podía estar solo? Pero más allá de esto, basándome en su atractivo sexual, confiaba en la información que me había dado mi amigo, y era que a partir de esto armaba una minuciosa estrategia.

La primera fase era la observación virtual, que consistía en seguir su flujo diario en el Facebook, para tratar de conocerle un poco más. Conocer qué clase de música le gustaba, encontrarle sentido a las imágenes que compartía y hacer un cronológico repaso de sus fotografías, para suponer lazos familiares o de amistad.

Y así hasta que me lanzaba con un 'me gusta', y al otro día figuraba en mis propias notificaciones que él me había devuelto la gentileza, clikeando alguna de las miles de cosas que yo subía al muro, con la esperanza de que mi nombre figurase en las noticias diarias. Pasaban semanas en que los 'me gusta' iban y regresaban, pero no había ningún indicio claro de una comunicación real.

No sabía si mi criterio sobre la lentitud sería similar al de él, y por ello me mordía las uñas repensando cuál iba a ser el siguiente paso que denotase naturalidad.

Y así era como, carcomida por las ansias de saber más de él, entraba en el Google y escribía su nombre completo. Y ahí estaba su currículo, en Linkedin. Pero, sin darme cuenta, mi propio usuario estaba bloqueado, desconociendo por completo que esa página contaba con un servicio de notificaciones que avisan qué usuarios visitaban tu perfil. Así que, mientras yo feliz viendo sus últimos trabajos y fantaseando charlas, a él le llegaba un correo, con mi nombre, apellidos y fotos, comunicándole que yo había entrado en su perfil. Tendrían que haberme visto la cara al otro día, cuando en mi correo tenía la misma notificación. ¡Él también había entrado en mi perfil!

Desesperación sentía en ese momento. Era como si estuviese jugando al ajedrez y en una pésima jugada hubiese dejado desprotegido al rey. Me sentía tonta, torpe e inútil. Sin embargo, mi vagina se animaba y le escribía.

Sabía que podría haberle dicho cosas bonitas, pero no podía formularlas con tanta presión. ¿Y con su respuesta qué querría decir? La leía y releía y no hallaba el dato concreto que me confirmase que yo le gustaba. ¿Y si era una respuesta de cortesía? Por suerte, esa misma noche empezaba a hablarme por el chat del Facebook. Justo en esa noche había venido a casa nuestro amigo común, y mientras él jugueteaba con Eva, yo respondía a sus mensajes. No podía disimular mi felicidad, pero no bien mi amigo se percataba de una expresión de júbilo en mi cara, me decía: '¡Carmela, Carmela, no te vayas a enamorar!'.

Pasaban los días y nuestras charlas eran casi permanentes. Nos saludábamos por las mañanas, y si él no estaba conectado por las tardes, le dejaba algo y así permanecía abierta la puerta del intercambio.

En esa época yo participaba en un programa de radio, y le ofrecía pasarle un tema de la banda, a la que él pertenecía como trompetista. Aceptaba, y al minuto tenía su respuesta. No importaba el mucho trabajo que tuviésemos cada uno en el día, ya que siempre hallábamos un hueco para hablar, aunque poco. Y digo poco cuando en realidad podía pasar una hora en la que nos dedicábamos a… eso, a conversar. E incluso recuerdo un sábado por la mañana, tempranísimo para ser sábado, que me despertaba mi gata. Encendía mi ordenador por instinto. Y él estaba ahí. Se había levantado al amanecer para estudiar.

Sorprendidos por la casualidad de ambos madrugar, empezábamos nuevas charlas. Intentaba por todos los medios hacerle partícipe de mi vida, contándole el itinerario de actividades que me había propuesto para ese sábado, e incluso, con el deseo de que no se desconectase, le pasaba las crónicas destacadas del periódico del día.

Obviamente, esperaba que algunos de mis tiempos libres coincidiesen con los de él, pero frente a cualquier indicio que dejase vislumbrar un encuentro entre ambos, de él sólo recibía evasivas. Así que me limitaba a encarar la charla con otras temáticas, algo que en ese momento veía fútiles. Películas de cine, familias, amigos, aficiones…, eran lo que completaba nuestro incontable listado de comentarios.

De esta forma nos íbamos conociendo desde otro lado más personal, y poco a poco se iba abriendo. Un día me contaba que había hecho un curso sobre la fabricación de la cerveza, pero como yo nunca he probado una cerveza, jajajaja, aprovechaba y le decía:

____Algún día me explicarás de qué va ese curso, y así me lo aplico yo.
____¿Sola?
____Sola.

Era lo primero que había pensado, y no me gustaba, pero me salía 'sola'.

____¿Eres tú de esos que beben cerveza a cualquier hora del día?
____Debo admitir que sí. Anoche, antes de irme a la cama, me bebí dos latas.
____Mejor, así hay más versatilidad horaria para implantar la cerveza a las cuatro de la madrugada.
____¡La verdad es que sí, jajajajaja! Lo tendré en cuenta por si me toca trasnochar alguna vez con una cerveza en la mano.
____La cerveza es vida para mí. Y me encanta hablar con cerveza o sin cerveza... ¡de lo que sea’! -le daba cierto énfasis a ese… ‘de lo que sea’.
____Jajajaja. ¿Hasta quedarte sin voz? Eres muy graciosa.
____No, eso no. Trato de cuidar mi voz, como actriz y como docente. Pero yo puedo hablar infinitamente, sin que se perjudique mi voz…
____Ufff, ya tengo el primer desafío. Responder hasta que te canses.
____Ojito con eso que acabas de decir, porque cuando me canse de hablar, voy a querer llenar mi ocio de otra manera...

'Tirarme a la chimenea, en pelotas y en pleno julio, era poco en comparación con la calentura que sentía a medida que avanzaba la conversación'.

A cada instante volvía a mi mente las palabras de mi amigo… 'no le gustan las chicas lanzadas'. Y ahí, ahí sentía un retorcijón en el estómago que me indicaba que a lo mejor no le podía gustar mi forma lanzada de ser y acabase por perder interés por mí. Pero el que se plantease un desafío en el que me incluía, me llevaba a sentir la sensación de que estaba haciéndome un huequito en su vida, aunque en el plano de pasatiempos. Pero una vez más, para no variar, aparecía su puta evasiva ante mi propuesta, 'casi indecente':

____¿Tienes tú problemas con los vacíos?
____Un poco. Estoy en terapia para eso, jajajajaja…
____Todo tiene un por qué. Mira, sólo por ser un sábado a las nueve de la mañana, voy a hacerte la pregunta del millón. Ahí va: ¿crees en el amor?
____Creo.
____¿Y qué es lo que no puedes llenar con semejante inmensidad?
____Nada. Eso es cierto. La cuestión es saber dejar amor en todas las cosas que uno hace, para así llenarte. Y no sólo en las personas o en los vínculos.
____En un imaginario baremo del 0 al 10, ¿cuántas veces te has sentido frustrado esta semana?
____ 2. Pocas en realidad. Me siento bien con lo que hago y con lo que tengo.
____Bueno, ese ‘2’ puede causarte vacío. La idea es estar en armonía. Así es el amor.
____Sí, el amor es el equilibrio al que todos aspiramos, por momentos más tangibles y en otros más utópicos.

Intercambiábamos ideas que dejábamos a propósito en forma inconclusa, creando así un interés por seguir, mediante 'esa cerveza de por medio'.

Pero, de todo lo que no es lo más óptimo se cansa uno.

Y precisamente por eso anterior, a los tres meses y nueve días de estar chateando, conseguía su número de móvil, y yo le daba el mío.

Estaba claro que yo podía domar a la fiera. Sin embargo, había en mí un gran fallo, porque mis tremendas ganas, casi enfermizas, por saber todo y más de él, estaban superándome. Hasta que ambos, sin mutuo acuerdo, llegamos un punto en que no nos conformamos con el chat del Facebook…


Y a raíz de ahí echamos mano de nuestros móviles, convirtiéndose nuestras frecuentes conversaciones en 'más sabrosas’, lo que nos daba pie a conocernos personalmente. Y nos vimos. Y nos gustamos, tanto en el trato como en lo físico. Y nos enamoramos y... paro de contar. A partir de aquí, que trabaje un poco la imaginación de cada cual...





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  lospedroches el Miér Jun 06, 2018 11:32 am

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10216107828278795&set=p.10216107828278795&type=3
PARA SER TRADUCIDO
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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  lospedroches el Miér Jun 06, 2018 11:38 am

https:///podemos.angelrojo/photos/a.183314982119317.1073741830.171373263313489/471069390010540/?type=3
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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 13, 2018 7:47 pm




Berta y sus nuevas lolas


Berta era una guapa y adinerada chica madrileña de 25 años, muy coqueta y muy moderna ella, pero arrastraba un gran complejo, y era que tenía poco volumen de tetas. Harta ya de comentarios jocosos de amigos e incluso de extraños, un día de primeros de junio de aquel año decidió acudir al mejor cirujano plástico de la capital para que le aumentase los pechos


Berta se sentía muy feliz con sus nuevas lolas.

Lo primero que hizo, después de reponerse de aquella laboriosa operación, fue irse a Ibiza; y ya allí, haría top-less, para deleite de tanto macho ibérico y tanto foráneo millonario y famoso que pululan por aquella isla balear.

Berta se encontraba completamente eufórica. Se veía ella tan bien, tan perfecta, tan despampanante, tan orgullosa y tan de aquella manera..., que quería compartir con todo el mundo la belleza de sus espectaculares lolas.

Su mejor amiga, Rosa, le hizo un comentario:

____¿Vas a Ibiza en avión? ¡Cuidadín, cuidadín con lo que vas a hacer...! Las prótesis pueden explotar cuando el avión coja altura.

Y cada una de sus otras nueve mejores amigas, le contó una versión diferente sobre el asunto de las prótesis y los aviones...

____Acuérdate de lo que le pasó a Anita Obregón... -una.
____Lo mismo que a algunas actrices estadounidenses... -otra.
____¿Te acuerdas de Piluca? Pues ella tuvo problemas... -otra.
____No sé de ningún cirujano plástico que asegure algo así... -otra.
____Es que llevar ahí arriba algo que no es tuyo y tan grande... -otra.
____Yo que tú me iba en barco... -otra.
____Bueno, a lo mejor tienes suerte y sólo explota una... -otra.
____Arriesgarse a algo tan peligroso por una bobada... -otra.
____A la mayoría de tíos no le gusta las tetas de silicona... -otra.

'¡Basta ya! ¡¡Basta ya! ¡¡¡Baaastaaa yaaaaaa!!!' –exclamó Berta, cabreada.

Pero tan confusa la habían dejado las opiniones de sus amigas, que habló con su cirujano, el cual le dijo categóricamente que viajase en avión a Ibiza y adonde le diese la real gana, completamente tranquila, que no tendría ningún problema.

Entonces Berta se fue al aeropuerto, acompañada de su amiga Rosa que, antes de subirse a la aeronave, le preguntó:

____¿Qué harás si explotan tus tetas en pleno vuelo?
____¡Déjame ya en paz! -respondió y se fue hacia el avión.

Ya a bordo, sin embargo, las últimas palabras de Rosa le daban vueltas y vueltas en la cabeza; tantas vueltas eran que ni tan siquiera la contundente respuesta de su cirujano le proporcionaba tranquilidad.

En el asiento contiguo al suyo, un niño se movía revoltoso.

Pero Berta, habituada a los aviones, se quedó dormida.

Y soñó que caminaba por una playa de arena blanca, y que, de pronto, se cruzaba con el niño del avión, que la seguía, y poco después se ponía delante de ella. Hasta que, finalmente, cogió su arco y sus flechas de juguete, puso una en el arco, apuntó a los pechos de Berta y... ¡¡¡¡PUUUUMMM!!!!

Berta despertó sobresaltada, agarrándose sus tetas con desespero.


Y mientras tanto, aquel mocoso que iba sentado a su lado, se estaba quitando restos de chicle de su cara


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 13, 2018 7:51 pm




Buscando trabajo en Huelva


Soy Eloy y, como otros muchos españoles, estoy sin trabajo. Me enteré de que podía lograrlo en Huelva. Pedí una entrevista, que me concedieron. Cogí un autobús de 'Damas', y aquí estoy, en Hueva, en el despacho de un empresario onubense, más bajito y más poca cosa que un enanito de Blanca Nieves

El empresario me mira a los ojos y me dice:

____Hábleme un poco de usted.
____Verá, señor, necesito el puesto porque llevo mucho tiempo en el Paro y hace tiempo que se me acabó el subsidio. Mi situación personal es desesperada.
____¿Ha trabajado usted antes con pescado?
____No señor. Nunca.
____Da igual. Aquí podrá usted aprender de pescado.
____Seguro, señor.
____¿Tiene usted experiencia en almacenaje de pescado?
____Fui mozo de un supermercado durante un mes.
____Bien. Y dígame, ¿tiene usted algún problema con el pescado?
____¿Cómo dice, señor?
____Que si tiene usted algún problema con el pescado.
____¿A qué se refiere, señor?
____Que si a usted le molesta el pescado.
____No señor.
____¿Siente usted escrúpulos del pecado?
____No señor.
____¿Es usted alérgico al pescado?
____No señor.
____¿Ha empaquetado usted alguna vez pescado?
____No señor.
____Lo digo porque, verá usted, no es igual manejar, por ejemplo, cien lenguados que cien mil. Puede usted acabar harto de pescado. Y eso no se lo permito a usted.
____Por supuesto, señor.
____Sepa usted, caballero, que estas instalaciones son una fábrica de pescado, y no un supermercado de pescado.
____Lo entiendo perfectamente, señor. Descuide.
____Caballero, yo adoro el pescado.
____Me lo imagino, señor.
____Caballero, el pescado es toda mi vida.
____Ajá.
____¿Se acostaría usted con un pescado?
____¿Eh?
____Pues yo sí.
____¿Trabajaría usted con pescado por cinco euros la hora?
____Cuente con ello, señor. Oiga, me ha parecido entenderle antes...
____Pero usted no es el único candidato, caballero Tengo que hacer aún muchas entrevistas más.
____Claro, señor- ¿Le importaría repetir lo que ha dicho de acost...?
____Mire, caballero, si decido contratarle debe prometerme algo.
____Dígame, señor.
____Amará usted al pescado sobre todas las cosas.
____Bueno, tal vez eso sea mucho pedir, pero le garantizo, señor, que haré todo lo que pueda.
____¿Conoce usted a San Pescadito mártir?
____¿San... Pescadito... qué, señor?
____Mártir, caballero.
____Pues no, señor.
____Es el patrón de esta empresa. A él nos encomendamos siempre. Venga aquí, caballero, y póngase esta chapa.
____Oiga, señor, no sé si soy merecedor a ello.
____Póngasela usted en la solapa. Así, como yo, mire...
____Con que San Pescadito mártir...
____Eso es. Y ahora, si me disculpa... Cualquier novedad, le avisaremos.
____Señor, no dejo de darle vueltas a lo que dijo sobre que si se acost...
____Soy un hombre muy ocupado, caballero.
____¿Su esposa lo sabe?

El empresario se incorpora de su sillón giratorio, con dificultad y, con el cuerpo y el rostro evidentemente cansados, responde:

____Mi esposa es una ballena, caballero.

Y en ese momento, despierto sudando a mares y con olor a pescado


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 13, 2018 8:10 pm

Inesperado enchufe carnal en el aire


'¿Es ella? ¡No, no puede ser, seguro que no...! ¿O sí?' -pensé.

Y es que se parecía un montón a la chica de las noticias deportivas de la tele local. Demasiado se parecía para ser verdad.

____¿Desea usted beber algo? -me dijo, de pronto, la azafata.

'A ti quisiera beberte y comerte entera', pensé y sonreí.

Me devolvió la sonrisa. No traía nada, ni bandeja, ni carrito con bebidas o aperitivos, y, sin embargo, me ofrecía tanto con su uniforme ceñido, que me deslumbraban las curvas de su anatomía.

____Pues... No sé..., no… De momento no. Creo... -mi portátil me temblaba entre las piernas, pero con el movimiento del avión no se notaba.

Sus ojos, tan cristalinos como las aguas paradisíacas, seguían sobre mí, invitándome a sumergirme en ellos.

____¿Qué crees que no, o que sí?

Ya me tuteaba. Me sonreía con unos labios tan rojos como la sangre que bombeaba en mi polla. Y su sonrisa, más que de cortesía, la vi como algo insinuante, por cómo enarcaba las cejas, por cómo me miraba y movía la cabeza. Quizás le resultaba yo divertido, o quizá me viese atractivo.

____No... Perdona... -titubeé, también tuteándola-. Quiero decir que no me apetece nada en este momento, o sea, ahora...

Su largo cabello pelirrojo se deslizaba blusa entreabierta abajo, marcando pezones, que desando estaba yo por comerme a bocados esos botones empinados.

____No te ofrecí la carta, pero ya veo que tienes muy claro lo que no quieres, y ‘lo que sí quieres...’. –me dijo, insinuante.

Uno de los jugadores del equipo de fútbol alzó la mano por ahí delante, y ella hizo un ademán de marcharse.

____Sí... No... Quiero decir que no, que no voy a tomar nada. Gracias... Pero sí que quería preguntarte...

'¡Dios! ¿Cómo se llama la de las noticias?', pensé. No lograba acordarme, y hubiese podido buscarlo en Google, pero se hubiera dado cuenta. Es que no me quitaba la vista de encima, sin pestañear...

____...no, nada, déjalo. Perdona. Cuando consiga acordarme, te llamo y te lo digo, ¿vale? -añadí.

No pude ni quise evitar fijarme una vez más en cómo se le marcaban los pezones en la fina blusa. Mis ojos se salían de sus órbitas.

____Pues vale –me dijo, y contoneándose se fue hacia el asiento del futbolista que la llamaba, sin dejar de mirarme, incluso volviendo la cabeza.

Me volví como poseso para buscar a mi amigo. Tenía que preguntárselo, tirarle de la manga y decirle cuánto se parecía la azafata a... a... a… la tía de las informaciones deportivas, como quiera que se llamase. Pero mi amigo estaba ocupado bebiendo whisky y riéndose con sus estrellas del fútbol. Y no podía culparle. No todos los días se gana un viaje en el avión privado del Real Madrid.

A mí no me gusta el fútbol. Pero cuando mi amigo ganó el sorteo de un viaje para dos personas, se le presentó un enorme problema: no tenía mujer o novia que le acompañase, ni hermanos o parientes cercanos. Así que me pidió que me fuese con él. No me apetecía mucho ver el partido, que su equipo iba a jugar al día siguiente, ni el viaje a Sevilla, por bonita que era la ciudad y agradable su clima, ya que era un sábado de primavera. Pero desde que vi a aquel bombonazo pelirrojo, me entraron unas ganas locas por disfrutar yo también de ese premio, además de que desde ese momento me gustaba el fútbol, sobre todo las reporteras de fútbol…

¡Y míralo; jo, qué tío!, lo bien que se desenvuelve con toda la plantilla, y hasta con el entrenador, el ayudante del entrenador, el psicólogo, el masajista, el utillero, incluso el médico.

Estaba muy claro que con mi amigo no podía contar, lo veía demasiado ocupado, tratando de que uno de los nuevos fichajes del Madrid (no ese de los abdominales como tabletas de chocolate, sino el otro; soy terrible para recordar los nombres) le enseñase los movimientos de piernas de uno de sus famosos regates.

Así que busqué el nombre de la chica en el Google. Al principio no tenía claro cómo hacerlo, pero recordé que mi amigo me había pasado, vía e-mail, el enlace de uno de sus vídeos, y me había dicho que era un trozo de los noticiarios deportivos de un canal local. Error por su parte, porque en su momento estuve a punto de no abrirlo, y a él le habría bastado con decirme: 'oye, Manolo, mira lo buena que está la tía de los deportes de la televisión local'.

'¡Ya, Manolo, ya! ¡Rocío! ¡Se llama Rocío!' -lo recordé, súbitamente.

Pero el vídeo no cargaba bien, y tampoco había tomas en las que pudiese verle con detalles la cara. Ahora, que para saber que tenía un cuerpazo no hacía falta tan alta definición. ¡Hostia, qué tía! De todas formas, seguía sin tener claro si la azafata y ese pedazo de mujer de las noticias deportivas eran la misma persona. Aunque, eso sí, se parecían horrores.

Podría preguntárselo a ella. Pero, ¿qué le iba a decir…? 'perdona, azafata, ¿tú eres Rocío, la chica que presenta las noticias deportivas enseñando parte de tus tetas?'. Y esto sonaba muy chungo y podría recibir una hostia de ella. Me veía ya como una quinceañera abordando a uno de los afamados peloteros: '¿tú eres...? ¡Sííí... eres tú, eres tú! ¡Eres fulano de tal del Real Madrid, ¿me firmas un autógrafo en mi muslo?!'.
Pero tenía que hacerlo. Por nada del mundo quería quedarme con tamaña duda. ¡De eso nada!

Apagué mi portátil, lo dejé sobre mi asiento y me levanté discretamente. No veía a 'mi azafata' por ninguna parte, y como no quería pulsar el botón de asistencia y que se presentase una de las otras azafatas, me encaminé directamente hacia los aseos, sorteando a tres futbolistas que se hallaban en medio del pasillo. No había bebido demasiado antes de embarcar, pero en los viajes en avión nunca se sabe cuándo a uno le van a entrar ganas de orinar. Y si no meaba, me remojaría la cara o algo, a ver si con eso se me aclaraban las...

Y allí estaba ella. En el aseo, frente al espejo.

____Perdón -me disculpé e hice ademán de cerrar otra vez la puerta, pero tanto la había abierto que se encontraba fuera del alcance de mi mano. Y ya no me atrevía a dar ni un paso más.

La azafata se giró y me sonrió, con la misma insinuación de antes.

____¡Ah, otra vez tú...! No te preocupes -me mostró un pintalabios-. Sólo me estaba retocando un poco los labios, que no veas cómo le gusta a casi todos los futbolistas que les dé un par de besos con carmín.

Se mordía el labio inferior. Y no sé por qué hacía eso. Tampoco sé cómo me atreví a preguntarle tranquilamente lo que sigue a continuación después de haber invadido su intimidad:

____ Bueno, como veo que eres una chica muy simpática y muy agradable, ¿puedo hacerte una pregunta?
____Por supuesto. Dispara.
____¿Cómo te llamas?

Noté picardía en su sonrisa. En realidad, su cara en sí era pícara y también risueña, y seductora a la vez. Me chiflaba cómo arqueaba el brazo y lo apoyaba en su cintura. Se volvió hacia mí y me preguntó a su vez:

____¿Y por qué quieres saberlo?
____En realidad, me parece que ya lo sé. Sólo quería confirmarlo.
____Tú crees saber muchas cosas sobre mí, ¿no?
____Tal vez, pero…
____En ese caso, te propongo un juego -me interrumpió y cerró la puerta del aseo, conmigo dentro-. ¿Qué te parece si nos apostamos algo? -añadió.
____¿Apostarnos algo?
____Sí, tú te quedas fuera y me dices todo lo que sabes de mí, y por cada cosa que aciertes me quito una prenda de mi cuerpo, pero cada vez que falles, serás tú quien se la quite, y además con todos esos jugadores de ahí afuera al loro.

Abrió de nuevo la puerta y la cerró contra mis narices, dejándome pasmado. No me lo podía creer. No podía pensar, y menos aún con la erección tan brutal que tenía.

Bien, el caso es que la azafata no llevaba pulseras, ni pañuelo, ni reloj, e incluso me había parecido que iba descalza allí dentro. Si jugaba limpio, con pocas preguntas la dejaría sin su minifalda y su blusa ajustadas, con el escudo del equipo, y sin todo lo demás. ¡En pelotas, vaya!

____¡Venga, empieza! -me dijo, alzando un poco la voz.

Tuve que pegar mucho mi oreja a la puerta para poder escucharla con el escándalo que había dentro del avión y con el ruido de los motores.

____¡Vale! ¡Te llamas Rocío! -comencé fuerte.

Tardó en responder. Tragué saliva.

____¡Bien, cero a uno! ¡Veo que en este juego llevo las de perder, pero todavía me quedan prendas! ¡Continúa!

____¡Ahí va! ¡Presentas los noticieros deportivos en un canal de televisión local, más concretamente en la Televisión del Real Madrid!

Seguro que empezará a vacilar conmigo. En realidad, no se parece tanto a la chica de los comentarios deportivos. Y ahora me dirá que he fallado, que me toca a mí el quitarme  una prenda y...

____¡Bien! ¡¿Pero cómo sabes tantas cosas de mí?
____¡Por Internet, pero... -el corazón me latía con fuerza-, ¿puedo entrar al aseo para preguntarte otras cosas que no estoy tan seguro?!

Creía que se iba a rajar y que a su vez le estaba siguiendo el juego. Pero la puerta se abrió lo suficiente como para que yo pudiese pasar.

No me dijo nada. Entonces, cerré la puerta y me vi arrinconado por aquel cuerpazo. El aseo era tan pequeño que no tenía por dónde escapar, ni yo quería escapar. Sólo llevaba puesta la minifalda, sin blusa, ni bragas, ni sujetador. Sus piernas eran tan largas como la cola del avión. Empecé a recorrerlas con las dos manos. De repente, volcó sus dos tetas sobre mi pecho, al mismo tiempo que su mano izquierda se iba directamente hacia mi bragueta.

____¿Te gusto? -le susurré mientras le bajaba la minifalda.
____Tú has ganado, ¿no? -dijo por respuesta, ayudándome con la ropa-, así que ya me he desvestido entera y puedes hacerme lo que quieras... Tú mandas ahora. Soy toda tuya.

Deliberadamente, me dejé envolver por su fragancia, por sus manos cálidas, que se deshacían con destreza y sin ningún tipo de problemas de la alargada cremallera de mis vaqueros, para sobre la marcha ir en la búsqueda de mis calzoncillos, pero con idéntica habilidad. De pronto, empezó a trabajarse mi entrepierna.

Vigilé la puerta. Las prendas de azafata esparcidas por el suelo. Sus ojos azules, sus miradas de un deseo irrefrenable. No pude contenerme más y la abracé fuerte, casi la ataqué. Soltó un larguísimo suspiro y se echó en un rincón, de espaldas a mí. La sujeté por las caderas y empecé a chuparle el cuello. Se estremecía. Y no sé ni cómo, pero acabamos follando a cuatro patas.

'No me reconozco a mí mismo; debo parar esta locura, o al menos ir más despacio, seguir haciéndole preguntas', pensé. Pero ella sólo quería que no me parase y que siguiese follándola. Me ponía a mil sus gemidos, pasando a rugidos, suplicándome… ¡más, más, más, más, más...! 'Nos van a oír, nos van a pillar follando en este cuchitril', pensé de nuevo.

Pero si todo esto era una ensoñación tórrida, o una fantasía erótica duermevela, o un desvarío mental, todavía no había acabado de desvariar.

Me acordé de pronto que olvidé echar el pestillo del aseo, que de pronto se abrió la puerta y apareció ese jugador negro-mulato del Madrid; sí, ese de pelo largo y nariz chata. Nunca consigo recordar el nombre de ningún futbolista, y no me importa. Y bueno, me ahorraré explicar con detalles cómo se hizo el despistado, cómo no nos preguntó qué era lo que estábamos haciendo, en lugar de salir corriendo, aunque sólo fuese para contárselo a sus colegas.

Si me lo hubiesen dicho, nunca me lo hubiera creído. Todo aquello era tan absurdo, como el guión de una película pornográfica, en la que se ponen a follar, sin ton ni son, y sólo con cualquier tonta excusa.

Tampoco me meteré en ningún tipo de detalles de cómo ni por qué dejé que aquel mulato melenudo me hiciese lo que me estaba haciendo. Sólo diré que súbitamente me acometió con fuerza por detrás, justo cuando estaba a punto de gritar de placer; y al final grité, ¡vaya si grité, bien que grité!: una explosión de goce que se dividió en varias explosiones, y estas a su vez en algunas más, y así hasta el infinito. Sentía una extraña sensación al verme invadido de pronto y con fuerza por detrás, por mi culo, con entradas y salidas vertiginosas y llenas de lujuria, sin siquiera un engrase previo, aunque con saliva fuese…

La verdad, sinceramente, no sé describir de mejor manera las estrellas que vi, y no precisamente de fútbol. Me incliné sobre la espalda de Rocío, si es que ese era su nombre, cogí su melena pelirroja, la cual se balanceaba y se me escurría entre los dedos, al ritmo de una danza frenética a tres bandas. No se me ocurrió preguntarle a aquel futbolista si era maricón, ni cuál era su nombre, ni qué me estaba haciendo... Tampoco sabía si el avión se había detenido en el aire, o si éramos nosotros tres los únicos que imprimíamos el movimiento.

Pero ya me importaba un carajo si estaban oyendo nuestros gemidos, o nuestros rugidos y hasta nuestros aullidos. Lo único que quería y lo estaba consiguiendo era cerrar fuertemente los ojos y fundirme entre aquellos dos cuerpos sudorosos, hasta que las fuerzas nos abandonasen a los tres y cesasen todas las risas y las voces de afuera, los ruidos de los cuatro motores, las conversaciones, las bromas, los chistes, e incluso los pensamientos. ¡Todo!

Mientras regresábamos a nuestra ciudad, a nuestras casas, recuerdo que mi amigo me dijo que había disfrutado muchísimo de su experiencia con el equipo del Real Madrid, a la vez me preguntaba qué tal lo había pasado yo.


Y yo no sabía qué responderle. Así que opté por reírme a carcajadas, sin parar durante un buen rato. Y mi amigo me miraba pasmado, como pensando que me había vuelto loco



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 13, 2018 8:46 pm



Látigo, cadena y esposas

Mágicamente comenzó todo. ¿Cómo es que todo comienza mágicamente sin esperarlo y sin avisar?

Estábamos enamorados mirando el cielo y fantaseando con un amor infinito, más allá de las estrellas. Las diferencias existían, como en toda pareja. Yo era maso y ella no era sado. Ahí teníamos, entre otros, un tema de choque.

¿Qué le costaba? Sólo unos golpecitos con el látigo o con la cadena; en fin, un poco de diversión extra a la hora del sexo.

Pero no, a ella no le gustaba. ¿Qué se le iba hacer? Bueno, así vivíamos un amor soñado, sin golpes. Pero cómo gozo que me golpeen las mujeres! ¡Qué gusto! Es que son tan memas que tienen que recibir golpes de nosotros de cuando en cuando para que aprendan a darnos golpes.

Al margen de esto, éramos una pareja normal; salíamos al parque, hacíamos el amor y proyectábamos tener hijos; bueno, ella lo proyectaba, yo sólo le decía ‘vale’. Ella no sabía que yo tenía una hija. ¿Para qué más?

Y no le podía decir que tenía una hija. Hacía poco que salíamos y yo no sabía si eso le iba a gustar. A la madre de mi hija le encantaba ser golpeada por mí y ella golpearme.

Bueno, ahora me estoy trabajando la hija del verdulero y hace un minuto me mandó un mensajito: ‘estoy solita’. Me pone la nena. Un yogur, 20 añitos.

Después o mañana, depende de cuándo termine el jaleo, les contaré cómo me ha ido con la hija del verdulero. Ah, por si acaso me llevo el látigo, la cadena y las esposas


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Jun 13, 2018 9:39 pm




Loca por mi funcionario



Me llamo Rosa María Manuela. Nací y vivo en Sevilla, más concretamente en el barrio de Triana. Soy una mujer con la piel y el pelo, morenos, y con un careto y un cuerpazo de putísima madre para mis treinta y nueve tacos. Me gustan mucho los tíos, pero nunca tuve novio ni amante, y follo menos que El Papa Benedicto ese, el alemán. Por contra, tengo un vicio enorme, que es que fumo hasta por los codos a todas las horas del día e incluso durante algunas horas de las madrugadas. El médico me ha dicho que como siga fumando, el cabrón tabaco me va a llevar a la tumba

Puedo escuchar a mis vecindonas:

De Rosita dicen que sus pulmones son tinta china -empiezan.

De niña detestaba a mi madre porque me llamaba Rosita. Con diez años, era una experta en renegar de todo. Siempre he sido igual: pelo negro, como ese negro que se ve si queman un neumático. Siempre mi corte de pelo a la altura de los hombros; rímel negro, para resaltar el color claro de mis ojos; blusa negra y vaqueros negros, ajustados, y los pies enfundados en zapatos negros de tacón. Tacón cada vez más alto a más años. Como si fuese una inconformista de cintura para arriba, y una pija de cintura para abajo. Hasta llegar al ahora, compartiendo piso con un tipo, que lo mejor que me ha podido pasar es que se haya caído en la ducha y se ha jodido los huevos.

Escucho a las de siempre...

Es su compañero de piso. Estará destrozada -¡qué sabrán ellas!

Destrozada. La gente es falsa. Gente que te rodea y te sonríe, y te masacra cuando no estás delante. Esa misma gente que te saluda efusivamente.

¿Tinta china? Lo que es un putón verbenero -y habla la más puta.

Y esto es sólo un ejemplo. Ayer me senté en mi sillón, para ver la tele, a eso de las once de la noche. Pero levanté mi culo y me fui a dormir dos horas después. Me arropé, di varias vueltas en la cama, y me levanté a orinar. Cuando pasé por el salón, mi compañero de piso tenía mi cojín, el mismo que yo había tenido abrazado, y con los ojos cerrados lo estaba oliendo. A veces he visto en el bombo de la ropa sucia mis bragas revueltas. Y esto es sólo un ejemplo. Oler lo que he llevado puesto es cuando te avergüenzas de alguien como para cagarte en sus... Ni sé cómo se llama: Javi o José o algo con 'J'. Somos el matrimonio perfecto.

Esa clase de matrimonios lo provoca el tío de la inmobiliaria, al decirte lo que te va a costar tu independencia. El alquiler te condiciona a confiar en alguien, aunque sólo en el dinero. Eso es amor para muchos: encontrar la pareja económica ideal. 'El amor moderno'. En esta clase de amor, puedes odiar a tu pareja, ponerle los cuernos; sólo basta con que a final del mes pongas tu sueldo a su disposición y él el suyo a la tuya. Hay quien termina confundiendo este amor con los de verdad, y los hay quienes incluso se casan. Quizás porque el amor poético ha muerto por falta de credibilidad. Pero nada pasa, Tomasa; con este tipo de amor, todas las parejas son aceptadas: bisexuales, homosexuales, lesbianas... Da lo mismo. Y hasta acaba siendo verdad eso de que el amor no tiene edad. Y en realidad no la tiene, sólo se trata de la pasta. Un precio lo suficiente elevado hace trizas toda clase de poesías.

¡Bienvenido a ese tipo de amor! Al carajo las preocupaciones. Sólo es una cuestión práctica. ¿Quién decía que el amor es complicado? Dime lo que cobra tu pareja y yo te diré si te quiere. Quizá de aquí las parejas liberales: tríos, orgías, bisexuales... Hoy día todo es admitido. Imaginen a cuatro compartiendo piso, que al final terminan… pues eso, follando. Algo que demuestra que el amor y el sexo no son de diferentes galaxias.

Todo esto nos ha enseñado, sin pretenderlo, la anónima dependencia; esa necesidad de hallar a alguien conocido o no, para poder pagar el piso a medias. 'Dependencia para poder conseguir independencia'. Pero ni independizándote consigues independencia. Yo, por ejemplo, por lo menos a mis padres les podría pedir algún favor de vez en cuando.

Ahora mi esperanza es un hombre. Y mi vía de escape una mujer: Eva, antigua colega de la universidad, con la que aún conservo buena amistad, a la que se lo cuento todo, pues es lo suficiente lejana a mi pandilla para poder conversar, sin tener que imaginar luego a todo bicho viviente que me conoce chismorreando de mí. Hablar con Eva es como escribir un diario, con la casi seguridad de que nadie lo va a leer. Y digo ‘casi’, porque ya no me fío ni de mí

Una mañana de sábado, después de haber salido Javi o José o como coño se llame, sonó el teléfono. Era Eva. Puedo hablar tranquila.

____Hola, Evita guapa. Todo bien. Seguro. ¿Cómo te va a ti? Me gustaría matar a mi compañero de piso, pero necesito su dinero.
____Ya -sonríe-. ¿Pero es que no te lo has tirado todavía?
____No me hagas vomitar. ¿Sigues tú yendo al taller de Literatura?
____Sí, pero últimamente todo lo que escribo me parece una mierda.
____De todas formas, si escribes alguna vez algo bueno, se te reconocerá cuando ya estés en el hoyo.
____Gracias por tus ánimos.
____Es que eso ha pasado ya muchas veces.
____Ya… ¿Has llamado a ese tío?

Ese tío es mi esperanza. Ahora mi esperanza está volcada en un tío que parece valer la pena, me cae bien. Trabaja como funcionario, lo cual es digno de admiración, pues yo a nuestras edades me habría suicidado si fuese funcionaria. Y en sus ratos libres trabaja como canguro. Es algo así como un mito en su barrio. He salido con él dos veces. Y dos veces son dos veces, no es una frase hecha. Porque la tercera me está costando. Por aquello de esperar a que me llame él, porque esta vez le toca a él.

____No, no lo he llamado. Hace diez días que no sé nada de él.
____Entonces no tendrás tanto interés como dices.
____Sí tengo interés, pero también tengo orgullo.
____Bueno, te cuelgo que aquí no me dejan hablar tranquila. ¡Y llama ya a ese tío y tíratelo! ¡Haz algo, joder! ¡Muévete, coño…!

Miro el teléfono con ganas tremendas de tirarlo a la mierda, pero marco el número del funcionario. Lo bueno es que con su horario sé si va a estar o no. Al tercer tono se oye un clic. Un niño grita. Oigo una respiración en el auricular.

____¿Sí?
____Ho… Hola…
____Hola.
____Soy Rosa.
____¡Ah, hola, Rosita!

'¡Dios, que no me llame Rosita ni ponga tanto énfasis en mi nombre!', pienso.

____¿Estás ocupado?
____Estoy en casa de un vecino haciéndole un canguro. Esto un follón. Son gemelos y tienen seis años.
____Bueno, te llamo por si te apetece salir esta noche a algún sitio. Si quieres, vaya ¿A qué hora acabas?

Estoy a las puertas de un multicines. Tengo frío y piel de gallina. Creo que me he puesto demasiado rímel, y me he hecho una raya en una media, de esas que se ven desde lejos. No sé si vendérselo como un recurso estético, o decirle la verdad. Voy enterita de negro. Una quinceañera gótica de casi 40 tacos. Como mínimo, es raro. Nunca tuve voluntad de cambiar de hábito con la ropa. Y él va a venir con vaqueros baratos y cualquier camisa. Si alguien nos ve, no diría que tenemos algo en común en lo del vestir. Pero ya se sabe lo que pasa con la gente...

Esa Rosita debería dormir en un ataúd, fumar dentro de un ataúd y follar dentro de un ataúd –otra vez están ahí de nuevo.

El médico me dijo, no hace mucho, que con mi ritmo de cigarrillos al día era milagro que todavía no me hubiese dado un infarto. Teniendo en cuenta el estado de mis pulmones: tinta china.

¡Qué se joda! ¡Ella se lo ha buscado! -y dale que te pego.

Ya viene mi funcionario. Las tías no paran de mirarnos antes de entrar al cine. A las tías les encanta comparar sus vidas con la tuya, y les basta y les sobra con ver cómo llevas el pelo o qué ropa te has puesto, y así se sienten felices. Esto no varía. Siempre ocurre lo mismo.

Por suerte, mi funcionario no parece ser así, y es justo eso lo que más me gusta de él: su visión poco definida de las cosas... Como si se conformase con hacer una buena acción al día. Y punto. Lo que para los yankys es un boy scout, que tan poco erotiza a la mayoría de las mujeres: la bondad no camuflada.

Y como nada en la vida es sorpresa, efectivamente, mi funcionario llegó con vaqueros sucios, una camisa vulgar y sanas intenciones. Un beso en cada mejilla, su mano en mi brazo, apenas apretando. Y después, alzamos la vista hacia la cartelera. Ocho salas.

Mientras vemos la película, yo, cachonda, me siento el hombre, dudando sobre si debo tocársela a mis anchas, sobre cómo reaccionaría si se la cojo e incluso si se la acaricio. Porque él no parece excitado. No sabe que igual le estaría haciendo una buena paja, sin importarme nada la gente y él se dejase, por supuesto.

¡Es un putón verbenero, vaya si lo es! -no paran esas tías...

Igual le haría una felación. Hace tiempo que no se hago a un tío. Y tengo ganas ya de chupar un pene. Por eso se la haría a él.

Rosita necesita siempre un tío a su lado -¡y vosotras un pepino en el coño!

Si ahora llevase falda, me bajaría las bragas, cogería su mano y permitiría que jugase con mi sexo.

¡Guarra! ¡Eso es lo que es, una guarra! -ya hasta me hacen reír.

Quizá tire de su brazo a media película y me lo llevo a casa y me lo tiro.

¡Ninfómana! ¡Eso es lo que es, una ninfómana! -¡y ustedes unas frígidas!

Pero yo no soy él, soy yo, y por eso lo que hago es seguir viendo la película.

Pasa que al final la película termina. El funcionario me acompaña hasta el portal de mi bloque. Me da un beso en la boca, con cero pasión. ¡Algo es algo! Pero el tío se larga y me deja más caliente todavía. Y lo que quisiera es subiese a mi casa y...

¡Puta! ¡Eso es lo que es, una puta! – ¡y vosotras unas alcahuetas reprimidas!

…¡me gusta, me gusta y me gusta, ea! Aun su romanticismo patológico.

¡Zorra! ¡Eso es lo que es, una zorra! –mejor una zorra que siempre a dos velas.

Lo que me dijo el médico es que un día podía sentir un fuerte dolor, bajando por el brazo izquierdo, como un colapso. Es una posibilidad. Si te pasa, me dijo, tienes que tener a alguien cerca. Con un infarto no puedes echarle ovarios y coger tu coche e irte al hospital. O eso, me dijo, o dejas el tabaco. Pasa que mi funcionario lleva tres días sin llamarme. ¡Leche ya, ¿no puede llamarme?! Así no voy a adelantar nada.

Cada vez me gusta más el tabaco. Puedo pasar sin sexo, sin amigos, sin calefacción y sin comer, pero que no me quiten el tabaco. Hay que tener siempre reserva en casa y no esperar a que se te acabe porque nunca sabes si tienes una máquina a mano. Es para mí tan relajante que hasta mataría, como los que se suicidan por amor. El enamoramiento y el tabaco consumen, y yo tengo las dos enfermedades. Da igual si la cuestión es física o química, porque yo siempre tengo mono de los peores vicios, o los mejores, según se mire...

Así que una vez más he vuelto a llamarle yo, y hemos quedado. No puedo evitar preguntarle por qué no me llama. El bar está lleno de la gente que sale a las seis del trabajo. Y aquí estamos los dos. Mi funcionario duda.

____No... sé... -dice-. Es... que… no se me dan... muy… bien... estas cosas…
____Pues la otra noche me besaste muy bien -intento animarle.

Sonríe, coge su vaso, bebe, la deja en el posavasos y vuelve a sonreír.

____Bueno, gracias. Pero creo que se me da mejor tratar con niños que con adultos. Me encanta ver sonreír a los niños.

Y regresa a su café. En circunstancias normales, su último comentario me hubiese repateado. Ese rollo de: 'me encanta ver sonreír a los niños'. Esto no es normal. Con él todo parece siempre escenas cándidas. Así que le digo que me gusta, que me llame cuando le salga de los huevos, que no me molestarán sus demoras, que me envíe mensajitos estúpidos, cada vez que quiera. ¡Porque me gusta, joder! Quiero estar con él. ¡Y porque quiero tirármelo de una puta vez, coño ya!

____Vale. Tomo nota -responde.

Y yo pienso: '¡qué lindo!'. Me dice que esta noche no puede salir, que está agotado, y todo lo que se dice cuando no se quiere hacer algo. No me lo tomo a mal porque esto habrá sido un mal trago para él. Su vaso tiembla mientras lo coge. Y aunque me lo tiraría ahora mismo en el servicio del bar, merece un descanso.

Por las noches en casa me siento serena, en relación a la cuestión de mi funcionario. Veo futuro con él. Sólo le falta abrirse. Fumo tapada con una manta, mientras veo las luces de los coches que circulan por mi calle proyectarse en el techo, entrando y haciéndose fuerte hasta que se van. Salta mi móvil sobre la mesilla. Me acomodo en la cama. Lo cojo. Es Eva. Me dice que es importante que ponga la tele. Me levanto y me voy al salón. '¿Qué canal?', le digo al móvil. Eva me habla atropelladamente. Javi o José o como puta leche se llame este tío, sigue dormido en el sofá. Tengo que sacar el mando de debajo de su… Pongo la tele. En la pantalla salen fotos en blanco y negro, sólo caras. '¿Lo estás viendo?', me dice Eva. Le voy a contestar cuando veo que una de las caras que desfila por la pantalla es la de mi funcionario. ¡Mi funcionario! Le grito al móvil. Qué es lo que pasa. En el informativo han pasado a otras noticias y no me he enterado de nada. Y Eva me dice:

____¡La policía han desmantelado una red de pornografía infantil!
____¿Quééééé...?
____¡Han registrado veinte casas en la ciudad!

Eso me dice Eva. Veinte casas, incluyendo la casa de mi funcionario. Quizás sí que hay sorpresas en la vida. Lo malo de esto es que nunca acabas de probar tu inocencia, en el caso de ser inocente. Si eres una vez pederasta, lo eres siempre, aunque se lo hayan inventado. 'Se me da mejor tratar con niños que con gente adulta'. Esto me dijo el muy cabrón e hijo de puta.

Además de zorra, es pederasta, un desecho -¡iros ya a la puta mierda!

Me hago ovillo en el suelo, rezando para que el asunto no me salpique. Rezando y cagándome en to lo que se menea. Y las vecindonas...

Ella es la que lleva el tema de los niños, él es un pringao -me sulfuro, pero me callo.

Cuelgo sin un adiós a Eva. Una acusación de crimen sería un oasis en el desierto en comparación con esto. Si mi nombre sale a relucir, seguro que la poli viene a hablar conmigo; tartamudearé, dudaré, no sabré qué decirles, la calma no mantendré. Me auto inculparé con declaraciones tontas. Te hacen millones de preguntas, y tú sólo puedes responder: 'yo no sé nada de esto'.

¡Qué la detengan y se pudra en la trena! -¡sois unas hijas de putas!

Cojo un cigarrillo y me lo fumo en un pispás. Borro del móvil el número del asqueroso funcionario, aunque no sirva de nada. Podría bloquear todas sus llamadas, pero no sé hacerlo. Hasta ahora mi mayor preocupación era el puto tabaco, pero en este momento es un alivio que me quitase de en medio. Me gustaría ser como la gente que no tiene problema para elegir un bando, aunque no sepa la verdad, aunque no esté cerca de saberla.

Mi compañero de piso se despierta. Me ve muy nerviosa.

____¿Qué te pasa? -me pregunta.

Me vuelvo hacia él.

____Oye -le miro a los ojos y le pregunto-. ¡¿Tú cómo coño te llamas?!
____David.
____¡¿David?!
____Sí, David.

'¡Hostia  David! ¡Hay que joderse! David no lleva 'J', pienso.


¡Pues mira, fetichista David sin 'J', desde ahora mismo, y para siempre, métete tus guarras manos en tus huevos y no vuelvas a tocar mis bragas! ¡¿Entendido?!


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Jun 14, 2018 3:00 pm




La mujer lagarto





Mirta llegaba a la ciudad de Sevilla una tarde de mayo en un tren AVE que había partido de la capital de España. Directamente era llevada por una limosina negra desde la estación del ferrocarril de Santa Justa hasta la suitte imperial del hotel Alfonso XIII, junto a la casi seis veces centenaria Universidad

Aún estaba acomodando su equipaje en el espacioso armario de la lujosa suitte, cuando los rumores de su presencia recorrían Sevilla. Amenazadas se sentían las hembras por tan espectacular anatomía, y alborotados se sentían los machos por la presencia de una ‘jaca’ de tantos kilates.

Cuando bajó al restaurante del lujoso hotel, para cenar, decenas de ojos masculinos la miraban recreándose en sus curvas. Era guapísima y con un cuerpo que parecía esculpido por algún ínclito escultor. Y siempre vestía a la última moda vestidos exclusivos de boutiques, que lucían sus grandes, tersos y firmes senos y sus siluetadas caderas, que excitaban a hombres y a mujeres ofendían.

Como era de prever, las lenguas comidillas no tardaban en aparecer. Pero más por envidia que por otra cosa. Pues todas partían de mujeres.

Con ese nombre tan exótico que tiene será una lagarta, una devoradora de hombres incautos. Decían algunas.

Dicen que cuando se lleva un hombre a su cama, fríamente se despoja la tía de su ropa, dejando a la vista un desnudo lleno de escamas, y antes de que a su ingenuo acompañante le dé tiempo a reaccionar, se lanza sobre él y lo devora. Comentaban otras.

En el año 1901 llegó a Sevilla una mujer con iguales hechuras, y en el año 1932 vino otra, por lo que quizás fuesen su madre y su abuela. Largaban aquellas que habrían indagado en el Internet.

Pero varios caballeros de la alta sociedad sevillana, haciendo caso omiso de los chismes cogían la vez para conocer a aquel bellezón, como parte primera de intenciones más elaboradas.

El primero que lograba salir con ella era el Conde Don Luis Peris, casado, joven y millonario. Eran vistos acaramelados en restaurantes 5 tenedores, hasta que el afortunado y a la vez desafortunado Conde Peris desaparecía misteriosamente. Hecho aquél que incrementaba más todavía los rumores femeninos locales acerca de la misteriosa Mirta.

El segundo, Don Lucio Cera, Marqués de Cera, un hombre comprometido que osaba a pasear con Mirta por los jardines del Parque de María Luisa, sin importarle las consecuencias conyugales de su hecho.

Y así, diez caballeros aristócratas, ricos, atractivos y con buena percha que Mirta iba degustando uno por uno en la cama, y repetía con algunos de ellos, poque, aparte de ser una mujer bella, también era muy ardiente.

Al comisario Díaz, del distrito centro, le iba Mirta. Se asomaba a la puerta de la comisaría cada vez que pasaba por allí, para deleite de sus ojos.

Díaz se reía de todos los chismes que la relacionaban con la desaparición de Don Luis, y a la vez sentía envidia de Don Lucio, que ahora gozaba del violín de Mirta, que era el que más veces lo tocaba, y, en general, odiaba a todos los hombres que humedecían las sábanas de la elegante dama.

La esposa de Don Luis acudía una mañana a la comisaría para denunciar a Mirta de haber devorado a su marido.

Aun sabiendo que esto era absurdo, Díaz le enviaba una cita a Mirta, para que se presentase a declarar.

Decía públicamente el comisario Díaz:

Esto no es más que un simple trámite de la policía para así tranquilizar los súbitos celos de su celosa esposa.

Pero Mirta jamás se presentó a comisaría. La policía revisó la suite y estaba vacía. La distinguida inquilina había desaparecido, sin dejar rastro, no sin antes pagar religiosamente sus quince días de estancia, además de todos los servicios complementarios, acompañados de una suculenta propina.

Ante tan obvios hechos, el comisario tenía que responder a la demanda de la esposa del desaparecido, emitiendo el siguiente informe:

Es obvio que la señorita Mirta y Don Luis Peris se han fugado. Pero no hay elementos de juicios suficientes para concluir formalmente una acusación contra ellos.


Y así fue, efectivamente, los dos amantes se habían fugado. Pero en el anterior informe se había producido una grave omisión que nadie se había percatado de ella. Don Luis Peris, en efecto, había huido de Sevilla con la despampanante Mirta, la mujer lagarto, pero dentro de su aparato digestivo




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Jun 17, 2018 10:12 pm













EL OCIO DE ANTONIO CHÁVEZ LÓPEZ SIEMPRE ESTÁ OCUPADO



LOS PENSAMIENTOS QUE CITO A CONTINUACIÓN -MUCHOS DE LOS CUALES SON DE MI COSECHA Y OTROS NO, PERO ME SIENTO IDENTIFICADOS CON ELLOS- NO GUARDAN RELACIÓN CONMIGO, NI TAMPOCO EL VALOR Y EL SIGNIFICADO QUE ENCIERRAN, A PESAR DE QUE ALGUNOS LOS REFIERA EN PRIMERA PERSONA. NO OBSTANTE, TENGO QUE ADMITIR QUE UN BUEN PORCENTAJE DE ELLOS ESTÁ BASADO EN EXPERIENCIAS Y VIVENCIAS PERSONALES MÍAS, POR LO QUE, QUIZÁS, ÉSTE PORCENTAJE RESULTE UN MUCHO DE PECULIAR, E INCLUSO UN TANTO DE SINGULAR




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

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