Se llama copla democrático

MI BLOC, QUE NO BLOG

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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 6:02 pm










No puedo ser tuyo, mujer


Amores se han perdido,
porque, sin ninguna razón,
se olvidó la pasión,
muriéndose en el olvido.


El alma sin sexo se apaga,
el sexo sin erotismo también,
el erotismo sin amor se paga
y se pierde del deseo la miel.


¿Por qué temer a las ganas?
si en nuestra piel
Dios puso toda la fiel.
sensibilidad que emana
del regocijo y del placer
en un cuerpo tan hermoso,
que nos llena de alborozo
un buen cuerpo de mujer.


Flores bellas y lozanas
creo en nuestro jardín,
y nunca puso dios confín
a la sexualidad humana.


Y hoy yo solo pensando
¿por qué cubres tu belleza,
si es toda naturaleza,
para qué la andas ocultando?


No me engañes sin saber
que para mi corazón
es necesaria una pasión
que me haga estremecer.
si no lo puedes hacer,
deja mi sentir ardiente,
aléjame de tu mente,
no puedo ser tuyo, mujer.





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 6:07 pm













Poderoso Caballero es Don Dinero



Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,

Poderoso caballero
es Don Dinero

Nace en las Indias, honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado,
es hermoso, aunque sea fiero.

Poderoso caballero
es Don Dinero

Son sus padres principales,
y es de nobles descendientes,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
al rico y al pordiosero.

Poderoso caballero
es Don Dinero

¿A quién no le maravilla
ver en su gloria, sin tasa,
que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
al cobarde y al guerrero.

Poderoso caballero
es Don Dinero


Es tanta su Majestad,
aunque son sus duelos hartos,
que, aun con estar hecho cuartos,
no pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
al gañán y al jornalero.

Poderoso caballero
es Don Dinero

Más valen en cualquier tierra,
mirad si es harto sagaz.
Sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
y hace propio al forastero.

Poderoso caballero
es Don Dinero



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 6:23 pm








Si ella te pregunta


Dile que la estoy olvidando,
pero no le digas nunca
que te lo he dicho llorando

Mi pobre y triste corazón
ha pasado más noches en vela,
y ella, sabiendo bien la razón,
pensaría que es mi cantinela

Obstinado dicen que soy,
porque siempre pienso en ella,
pero todo, todito todo lo doy
por estar junto a mi estrella

Dicen que un amor hacendado
la sedujo y la ha sabido enamorar,
¡qué pena que otro haya logrado
lo que yo no he podido lograr!




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 6:26 pm









Tu boca a mi imaginación vuelve loca



Tu boca me enamora, delicada,
tu boca realmente deliciosa,
siempre me sabe sabrosa,
y a veces preocupada.

Tu boca que me besa de pasada,
tu boca que me lame y no reposa,
desnudando mi lengua deseosa
y mis labios en forma descarada.

Si me besas despacio, sin premura,
si me besas ahora demasiado
tendré que cogerte por la cintura
y ocurrirá lo por los dos deseado.

Y con los besos más enamorados,
encendidas tu boca y comisura
gozan de los labios que han probado
con mucho amor y más ternura.





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 6:31 pm








Tus labios


Son los únicos magos capaces de deshacer
este álgido hechizo, eterna maldición,
inconsciente elíxir de descontrol

Cada luna, mis labios gritan al cielo,
encontrarse de nuevo con los tuyos,
tan ardientes como lava de volcán
y tan tiernos como la brisa matinal
de gélida y sosegada mañana,
de excelso invierno, trovador de celestas
y viridias melodías emergentes de alta lira…






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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 6:34 pm








Urgencia de ti



No es que me canse de conversar contigo,
es que ya me repito mucho en lo que te digo.
No quiero sólo mensajes, no te veo, no me ves.
¿Qué es lo que hacemos viviendo la vida al revés?
Sé que no eres mía, ni yo soy tuyo, pero mi suerte
únicamente depende de querer complacerte

Sé que siempre estás ahí, sé que no me mientes,
pero no me conformo con soñar contigo sin verte.
Espero que un día a mi lado feliz pueda hacerte,
y que mis sueños no se conviertan en pesadilla,
porque maldita pesadilla es ya no poder tenerte





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 6:40 pm








Con el deseo de que seas mía

Cómo olvidar aquélla vez primera
en que bajé hasta el epicentro de tu cuerpo,
con la misma ansiedad de un terco,
mientras tu mano jugaba con mi cabellera
y me enviaba locura y deseo despierto.

Y cuando te bebí entera pausadamente,
sintiendo para siempre aquel sabor que lamía,
¡ay mi emperadora, mi mujer valiente
mi ardiente y cálida, pero principalmente mía!

Cómo no revolcar mis pensamientos
sobre aquéllas sábanas celestiales,
blancas y bellas y de olor a tus sales
y en mí, fiebre sexual en mis adentros.

Pusiste tu mano en mi esencia,
mientras yo contigo no alimentaba
mi calendario de experiencias,
porque ya te quería y te necesitaba
en forma que no necesita evidencia.

No sabes cuánto anhelo siempre
aquel rocío de hembra noble
con el que inundabas mi alma,
con el que me enviabas orgullo,
para enmarcarme como tuyo,
para marcarme como hombre.

Haremos nuevos juegos sexuales
con los que en este momento sueño.
En mis dulces sueños a
raudales
eres mi más soñado empeño,
ahora y siempre y en mis cabales.




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 6:44 pm






Don Cupido


Don Cupido nunca se cansa,
siempre está en movimiento,
pero en las aguas mansas
y en los cauces turbulentos





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 7:22 pm








El corazón es el timón de los románticos


Negro.
Color de la muerte y del miedo;
color de la noche
que asusta a los niños,
color de los ciegos.

El llanto se escurre
por entre los cuerpos,
tan fríos y oscuros,
tan negros.

Se mueven las formas:
figuras ardiendo,
prendidas de un fuego siniestro
que quema las almas,
destroza los cuerpos
y hace el camino
más largo,
más negro.

Los pasos se acortan
llegando al destino.
El llanto es un grito,
la llama un incendio,
la Tierra una bola
vestida de negro.

Y allá, en su centro,
se acaba el camino,
se pudren los cuerpos,
se deja una vida
y queda el recuerdo
de una sonrisa
perdida en lo negro.

A veces,
perdidos en sueños,
queremos huir y buscar la verdad;
sufrimos, luchamos, incluso lloramos,
y al verla queremos
volver a soñar.

Sin ti,
las mudas notas huelgan y en silencio
tan sólo puedo oír, algo sombrío,
el son que se desplaza en el desierto
nacido de tu ausencia y del vacío.
contigo, el alba trae al mundo de mis sueños
la música y el son de una armonía
que llena el paraíso de la rima
al ritmo de una insigne melodía.

Por ti,
yo sigo todavía en el camino,
buscando algún poeta en el sendero
que sepa devolverle al alma herida
aquello que una vez tuvo por sueño.

A ti,
ningún otro poeta estoy buscando,
ningún otro podría darme el verso,
ningún otro sabría cada noche
sellar todo el silencio con un beso.

En ti,
se funden los colores y las notas,
renacen las sonrisas y la aurora,
que algún poeta busca en su locura
por dar con ello fin a su gran obra.

Yo quiero en mi poema terminar
el verso que lo llene de tu luz;
mas sólo una persona puede hacerlo.

Sólo tú.
mis sueños se van muriendo
con el tic-tac del reloj:
cuando hace tic están vivos,
cuando hace tac, muertos son.

Entre el tic y el tac les veo
crecer y crecer en mí,
pero al segundo me apeno
cuando les veo morir.

Brotan como las flores
por primavera en el campo,
sin que nadie les de vida,
sin que les hayan sembrado.

Y mueren como ellas mismas,
cuando el tiempo se termina:
se marchitan, se marchitan
y después
se olvidan.

Gime, viento, gime;
por tu grito me quejo y libero mis penas.

Mi voz es tu rugido en la mañana,
mi llanto es tu alarido en las montañas.
Arranca con tu fuerza de mi alma
el árbol arraigado de mi pena,
y llévalo volando donde yo,
por más que me esforzase, no lo viera.

No descanses ni un minuto,
que tu eres mi estandarte y mi bandera,
llevando a todas partes el lamento
que yo quise gritar porque me oyeran.

Díselo tú a todo el mundo,
que lo oigan en los rascacielos y en las callejuelas,
que lo entiendan las cumbres más altas
y retumbe en la más honda cueva.

Díselo tú a todo el mundo,
que todo el mundo lo sepa,
pues mi alma, ya vencida,
ni para hablar tiene fuerza.

Otra vez viene el aroma
de aquellos tiempos pasados
con el cálido perfume
de las fiestas de verano.

Las calles se van vistiendo
de un solecillo templado
que recorre todo el pueblo
con su ligerito paso.

Los pajarillos parecen
cual niños alborotados,
queriendo pasar el día,
mañana y tarde jugando.

Y en lo alto de la torre
de ese campanario anciano
la familia de cigüeñas
vigila al pueblo y al campo.

Dentro de poco pondrán
con la ilusión de otros años,
los alegres banderines
que al pueblo irán adornando.

Alrededor de las diez,
más bien cuando hayan pasado,
comenzarán a sonar
acordes del baile ansiado.

Y al tiempo que los detalles
los recuerdos van llegando
de esas vivencias pasadas
que no vendrán este año.

¡Ay si pudierais vosotros,
compañeros de mi llanto,
traerme con los recuerdos
la alegría del pasado!

¡Ay sonrisas infantiles!
¡Ay fiesterilla de mayo!
Otra vez viene el aroma
De aquellos tiempos pasados.

Navegante de caminos
que en el aire te has trazado,
tambaleándote en ellos
llegaste a mí ya cansado.

Después de verme contigo,
después de verme sin ti,
tú aún sigues tu destino,
y yo, me miro al espejo y veo
caminos de agua en el aire
por los que me tambaleo.

La gitanilla del barrio,
nunca quiso ir a la escuela.
dicen que vivía sola
en una casucha vieja.

Salía por las mañanas
buscando un poco de pan,
cantando una sevillana
o un fandanguillo quizá.

Sonreía a las vecinas
para no desentonar,
y sisaba de los bolsos
las pesetas nada más.

Contaba a los niños cuentos
que en su casa se inventaba.
Daba a jóvenes consejos
con mucha certeza y calma.

Ayudaba a los mayores
cuando la calle cruzaban,
y llevaba a las mujeres
pesadas compras a casa.

Un mensajero eficaz
cuando la necesitaban,
y una amiga para todos
cuando les interesaba.
por fuera sí, muy amigos,
por dentro la despreciaban.

Decían que se bebía
el dinero que le daban.
Nunca tuvo un mal vestido
sí harapos que colgaban,
ni zapatos, más bien trozos
de una viejas alpargatas.

Su tez morena, decían
que era suciedad y sarna,
y aquel brillo de sus ojos
borracheras que pillaba.

El pelo revuelto siempre
se le venía a la cara
y los huesos parecía
que de la piel se escapaban.

En verano a pleno sol
y sin abrigo en invierno,
cantaba y bailaba siempre
por algún durillo suelto.

Dijeron que estaba loca
y que se iría al infierno.
Le prohibieron a los niños
acercarse a pocos metros.

“Algún durito por Dió!”
gritaba la gitanilla,
aunque sabía que ya
nadie dinero daría.

Iba a la iglesia y rezaba
frente a la virgen María.
“Maresita ayuame
poque man dejao zolita:
no teno ya pa comé
nipa dale a esa boquita”

Un día salió de casa
con un chiquillo en los brazos.
El niño, muerto por hambre,
no llegaba a cinco años.

Lo paseó por las calles,
por las esquinas del barrio,
y nadie salió ayudarle,
nadie le tendió una mano.

Ella sola lo enterró
con su sudor en el campo.
malamente hizo una cruz
muy torcida con dos palos.

No tenía un cura allí
para rezar por su hermano,
pero ella sola rezó,
que de chica la enseñaron.

¡Ay Virgensita María!
tendrás que subile en brasos,
poque nunca ha podio andá
y ya no pueo ayúdalo”.

Llorando quedó dormida
sobre la tumba de barro,
y ya nunca despertó
la gitanilla del barrio.

Eres del rosal la flor y espina
que todo lo embelleces y perfumas,
y al tiempo pinchas;
el agua que susurra en los arroyos,
el mismo que las noches de tormenta
lo inunda todo;
el pájaro que trina en la mañana
y arrasa por la tarde la cosecha;
el sueño que dormidos nos alegra,
el mismo que despiertos nos apena;
el dulce caramelo, la hiel amarga;
las risas y los llantos;
la luz y la tiniebla;
el arpa y el puñal
de quien yo
me fui a enamorar.

Anoche soñé que me tenías
acurrucada en tus brazos,
soñé que bebía tu aliento
y que era tu corazón
el que latía en mi pecho.

Soñé que me acariciabas
como la brisa a las flores;
que tu cuerpo era mi piel
y que el mío era tu lecho.

Soñé ver en las caricias
el anuncio de los besos
y en los besos el preludio
de la unión de nuestros cuerpos.

Anoche soñé que me amabas.
Anoche… tuve un sueño.
me sueño dentro de ti,
como pez de colores en el agua,
tan libre y tan contento,
jugando con los sueños que tu alma
guardó en el pensamiento.

Yo quiero quedarme en ti,
como quedan las estrellas en la noche
prendidas en el cielo;
y quiero en tus labios grabar mi nombre
con un eterno beso;
ser esa lava que el volcán furioso
arroja de tu pecho,
o el fuego que descubro en tu mirada
en pos de algún deseo.

Yo, ¡pobre de mí!,
yo quiero quedarme en ti,
pero no puedo.

Sentí que era lengua de fuego
en tu amor ardiente;
sentí que era gota de agua,
arroyo en tu mente.

Sentí que arrasaba los campos
de antigua inocencia,
y al tiempo manaba en mi alma
una vida nueva.

Dejé de existir en mi ser
y, por un momento,
me uní con la sangre caliente
que corre en tu cuerpo.

Perdí la noción del espacio,
la noción del tiempo,
y fui solamente una idea
de tu pensamiento.

De pronto cambió mi sonrisa
por amargo gesto.
Hallé que era un sueño imposible
creerte mi dueño.

Y sin embargo pensé,
como pensara el maestro,
en lo bello que es soñar,
pues de ese modo me vi
cual lava ardiente en el centro
de tu secreto volcán.

Tú eres eso que acaso yo busco
dejando mi mente vagar por los sueños,
que, al igual que las motas de polvo,
flotando en el aire, te sigo y te pierdo.

El destello de luz que en el alba
se cuela en mi alcoba, quitándome el velo
que Morfeo tendió ante mis ojos
dejándome envuelta en un mágico ensueño.

Te busqué en los rincones del alma,
mas nunca he logrado encontrarte entre ellos.

Me despiertas, me buscas, me llamas
y luego te escondes quedándome un beso.

Del amor que he soñado contigo
jamás he logrado ni el simple consuelo.

Si al hallarte me acerco a tu vera,
si extiendo mis manos, emprendes el vuelo.

Yo quisiera saber la materia
que logra arrancarte de estático suelo,
traerte después a mi lado,
quitarme la vida, llevársela al cielo.

¡Quién pudiera tomarte en sus brazos!,
saber de ese modo de qué te hallas hecho,
preguntarte por qué continúas
grabando con fuerza tu nombre en mi pecho.

De lo bueno que tiene la vida
no le pido la miel al Señor.
Los tesoros que todos admiran
nada tienen que tenga valor.

Ni se venden ni alquilan
ni la paz ni el amor.

Dar a todos lo suyo conviene
porque todos merecen tener.

Yo, al nacer, nada al mundo me traje
ni del mundo al morir llevaré.

Mi tesoro es mi vida,
mi sonrisa y mi fe.
sólo quiero tener la existencia
y poder admirar la verdad
que este mundo tan bello presenta
y que tantos quisieron tapar:
que la tierra es hermosa
donde reina la paz.

Sólo quiero tener un amigo
y ofrecerle mi mano y decir
que ya puede ir contando conmigo
donde el llanto pudiera existir;
para darle mi apoyo,
para hacerle reír.

Sólo quiero pensar que habrá siempre
un extraño al que hoy conocer,
una flor en el campo sin mancha,
una noche y un día también,
un mañana de ensueño,
un recuerdo de ayer.

Sólo quiero llorar algún día
recordando que siento el dolor
y reírme si cuentan un chiste
y seguir disfrutando el amor,
y soñar como siempre
un futuro mejor.

Sólo quiero que quede una duda,
algo bueno que pueda aprender;
y enfrentarme a las penas con furia
y ante todo una risa poner,
y que sea la luna
mi testigo y mi juez.

Sólo quiero ser esa que un día
decidió por su bien sonreír,
caminar muy tranquila en la vida
y los pasos con fuerza sentir,
comprender que el tesoro
es poder existir.

Si me preguntan, diré
que saqué aquella espada del pecho,
que la clavé en una roca;
diré que envolví el corazón
en dos capas de cemento
para que no me lo rompan;
que no creo en el amor,
que son historias
que algún poeta inventó
para así vender sus obras.

Si me preguntan, diré
que hoy la luna es tan sólo
un satélite desierto;
que las flores son la muestra
de lo poco duradero;
y que ese caballo blanco
de tantos sueños
es un animal que cuesta
mucho dinero.

Si me preguntan, diré
que ya no existe la chica
que fui algún tiempo;
diré que aprendí del mundo
a ver la verdad de fuera,
no la de dentro;
diré que no sé llorar,
que soy de piedra,
que ya no siento…

Si me preguntan, diré
lo que no pienso.
donde la razón y la verdad no llegan,
donde lo material se pierde por momentos,
donde tan sólo gobiernan
las leyes del sentimiento;
donde la sonrisa es el mayor tesoro,
donde los sueños más bellos jamás acaban,
donde el amor nunca es poco,
ALLÍ DEBE ESTAR MI CASA.

La fuerza de la soledad empuja al hombre
contra la roca más dura de la escollera.

Abiertas ya las heridas, tarde se entera
de que la sombra que busca no tiene nombre.

Por más que grito no escuchan
ni el mar ni el viento.

Mi voz se queda tan sola
como todo mi cuerpo.
Es triste sentirse solo como una piedra
en un desierto perdido quién sabe dónde,
poner el alma en las manos como se pone,
de ella ofrecer a todos, que nadie quiera.

Por más que grito no escuchan,
la arena, el tiempo.
Mi voz se queda tan sola
como el desierto.

Esa lágrima salada que no se esconde
no tiene quien la recoja sintiendo pena;
acaba sola sus días, rota, deshecha,
tapando los sentimientos, callando voces.
Por más que grito no escucha
nadie el secreto.

Mi voz se pierde tan sola
como la siento.

Se puso la luna un velo para ocultar
secretos que le contaba la media noche,
secretos que a las estrellas hacían temblar,
historias de las que el mundo apenas conoce.

La noche no puede callar,
la luna ya no responde.
Un velo no puede tapar
lo que un silencio no esconde.

No cederá el empeño de las olas
por romper con pronta furia la pared
que forman para ellas duras rocas
haciéndoles mil veces retroceder.

Por más que ataque y vuelva derrotado,
no pierde su fuerza el mar al embestir.;
repite su estrategia y atacando
sueña con la roca rota al fin.

Un solo ataque no acaba una guerra;
con cada golpe se lleva el honor
de moldear su corazón de piedra
a medida de su propio corazón.

Subís ligeritos, derechos,
algunos serpenteando
y todos silbando al tiempo.

Queréis llegar, me parece,
a lo más alto del cielo,
queréis tocar las estrellas
y cambiar el universo.

A la mitad del camino
explotáis con gran estruendo,
extendiéndoos en la noche
con mil luces de colores,
los más alegres del mundo,
los más bellos.

Pero pronto os apagáis,
quedando tan sólo el humo
alejándose ligero,
una exclamación de asombro,
después silencio.

Mañana seréis recuerdo,
como la ilusión perdida
de un hermoso sueño.

¡Qué pena no saber nadar
para controlar la corriente!
y no poder elegir
hacia donde ir en el río.

Caer el frío chapuzón
y ahogarse casi, sin las fuerzas
para luchar contra el poder
inesperado del agua.

Entrar en rápido torrente
y pasar a una calma azul.
Querer frenar la caída
de una catarata cruel
y no poder.

Ir de acá para allá
sin dominar mi destino
y sentir esa fuerza del agua
que en tremendo desatino
pretende llevarme al mar.

He robado al sol
uno de sus rayos,
parte de su resplandor
a la nieve de la sierra,
un embrujo misterioso
a la media luna
y la sonrisa a los duendes
que en la noche reinan.
al viento, su libertad;
al mar su fuerza,
y a un pavo real su orgullo
para poder llevar siempre
muy en alto la cabeza.
por ladrona han de encerrarme
en una cárcel sin rejas;
con sólo quitarme el disfraz,
de la realidad
soy presa.

La sombra que al amanecer
sobre el río se desploma
no es de esta noble señora
que al momento de nacer
se convirtió en protectora.

Quienes pusieron las rocas
para tenerla presente
ante enemigo imprudente,
alejaron las derrotas
de su pueblo y de su gente.

Pero debieras saber
que no es, señora, tu sombra
la que mi calor contiene,
y que no es vuestra altivez
la que, encontrándome sola,
cada noche me detiene.

A quien de vos desconoce
la imagen que producís
suele la gente decir,
por ampliar vuestro nombre,
que hasta los cielos subís.

Y mucho se pudo escribir
de vuestra real grandeza,
creyéndose con certeza
que es imposible subir
a las torres desde fuera.

Pero no son vuestras torres
las más altas para mí,
ni yo subirlas quisiera;
otras son las que me ponen
en tan imposible lid
que por tocarlas muriera.

El grosor de vuestro muro
es imposible cruzar
ni con el cañón fatal.

Sois de corazón tan duro
que no se puede pasar.
De tu prisión escapar
quisiera el mísero reo
en un imposible sueño,
pues no se puede trazar
un túnel en vuestro cuerpo.

Mas por lo sagrado os juro
que puedo salir y entrar
y haceros un agujero.

Otra pared me detuvo
cuando pretendí llegar
de aquella ciudad al centro.

Y dentro de vos se guardan
los corazones rendidos
que tal grandeza han querido
tener como aquella espada
que les libra de enemigo.

Y las plazas y los sitios,
los lugares de recreo,
las calles y los paseos
que en vuestro interior he visto
escondéis del extranjero.

La ciudad que se os escapa
no es la que mi sueño quiso
conseguir como trofeo.
y no son estas murallas
las que cortan mi camino
cuando persigo un deseo.
en cada estrella, tus ojos;
en cada canción, tu voz;
en cada rosa, tu aroma,
y en todo, tu corazón.
en cada nube, mi llanto;
en cada queja , mi dolor;
en cada espina, mi alma,
y en ningún sitio, mi amor.

Decidle que no verá nunca
los ojos que tiene su madre,
que no sentirá sus caricias
ni sus besos porque alguien
pensó que sería mejor
que haber nacido sin padre.

Decidle que no sabrá nunca
lo que es un amanecer,
que no verá las estrellas
ni el más bello anochecer
porque quisieron salvarle
de un mundo injusto y cruel.

Describidle las sonrisas
y el cantar del ruiseñor.
contadle, pues sois expertos,
a qué llamamos amor,
y cuáles son los motivos
para evitarle el dolor.

Decidle que pensando en él
habéis decidido ahorrarle
todas las penas del mundo,
y ya de paso privarle
de todas las alegrías,
emociones y amistades.

Decidle que siendo único,
distinto a cada mortal,
ya desde el primer segundo,
le negáis la humanidad
para más tarde robarle
su derecho a respirar.

Y luego, si os atrevéis,
decidle que no pensáis
en vosotros nada más.

¿Dónde debo poner los ojos,
dónde, dime,
para no encontrarte?

Tan sólo puedo cerrarlos,
no mirar nada ni a nadie;
tener no más la ilusión
de dejar la mente en blanco;
dormir como duermen las piedras,
que nada sienten,
que por nada penan;
como los aires, como las aguas
que van y vienen, nadie les lleva;
como una discreta sombra,
adaptándome al mundo
sin que me hiera.

¿A dónde debo dirigir mis pasos,
a dónde, dime,
para no alcanzarte?

Tan sólo puedo vagar
como un peregrino errante,
confiando en que el señor
no me quiera abandonar;
girar como gira la tierra,
más cerca, más lejos del sol
y sin rozarle siquiera;
volar en tardes de viento
como una perdida cometa;
cruzar el cielo como una nube,
que avanza siempre,
mas nunca llega.

¿Dónde pongo el corazón,
dónde, dime,
para que descanse?

Tan sólo puedo creer,
soñar no más que logré olvidarte,
que ya no siento el dolor,
pues todo lo he sentido ayer;
ponerme esa cruel anestesia
ese instrumento mortal llamado olvido,
dejar que el tiempo devore la pena;
ser como un preso en la torre,
tener como triste condena
no creer en el amor
par que el amor no duela.

Y mis lágrimas… ¿las ves?
Pues no las veas.
Si no ha de secarlas tu mano
mi corazón se las queda,
para ahogarse lentamente
en este mar de tu ausencia.

Hemos encerrado la razón
entre las cuatro paredes
de ética, de moral,
de costumbres y de leyes.

Yo quiero salir de ese cuarto
porque quien nada comprende
de las normas imperantes
es el que más razón tiene.

Quien es capaz de juzgar
lo que quedó establecido,
y sin causar mal alguno
se comporta como un niño,
nos hace ver muchas veces
cuán empotrados vivimos,
que no disfrutamos nunca,
que todo lo restringimos.

Un fantoche a medias
de dibujar.
Un sueño a mitad de camino
de la realidad.
Un ángel tentando al demonio
al lado del fuego infernal.
Una paloma que quiere
sin alas volar.
Un payaso de circo
que llora al final.
Un paso hacia delante,
Veinte pasos hacia atrás.
Frenar
para llegar antes.
correr
para ir más despacio.
gritar
lo que ha de callarse.
callar
lo que el alma ha gritado.
soñar
y querer despertarse,
para luego añorar
lo soñado.
mentir
pues lo cierto hace daño,
o por miedo al acierto
y al fallo.
sostenerse en tan débil
tan quebradizo apoyo,
forzando el aguante
por no ver el fondo,
y, más tarde,
caerse
o tirarse al vacío,
como se ha pensado.
dejar el dibujo a medias.
no realizar lo soñado.
ceder la partida al demonio.
matar la paloma acaso.

Darle al payaso las gracias
por haber llorado.
El paso adelante
no sirve.

Los veinte atrás
ya están dados.
El fondo se alcanza y…
¡Despierta!
Es hora de ir al trabajo.

Soledad es la voz del silencio
cuando enmudecen tus labios;
soledad la caricia del viento
teniendo cerca tus manos;
sentir un beso en el rostro,
un beso que no se ha dado.

Soledad es partirse el pecho
dando tu alegría a otros;
soledad una lágrima seca
del corazón en el fondo,
y dar siempre con sonrisas
de lo que te queda, todo,
para después encontrarte
cansado, dolido y solo.

Gritar cuando nadie escucha,
llorar cuando no te miran,
callar cuando te preguntan
y estar si te necesitan.

Marcharse luego en silencio,
cuando de ti se olvidan.
Buscar tan sólo cariño,
entregando a cambio el alma
y creer que lo apreciaron.

Estrenar corazón cada mañana
y callar lo que deseas
al ver que no te dan nada.
Pedirle consuelo a Dios;
si existe, es él quien comprende
que mi soledad se extiende
cuanto más lejos te siento
cuando más cerca me tienes.

Soledad
es un poema sin nombre,
con el destino negado;
una mirada furtiva,
un beso ahogado,
es lo que duele el silencio
por un te quiero ignorado.

Igual que se va el humo,
igual
que el sol del atardecer,
igual que el agua del río
se va para no volver,
igual que el tiempo,
en silencio,
igual me iré.

Y el adiós,
si lo pronuncian
sé que no me alcanzará;
me habré ido tan callando,
marcharé en tal soledad
que cuando quieran decirlo
ya no podrán.

Llegué pautada,
despacio,
lo mismo que sale el sol.

Crucé sin pena ni gloria
sin aplauso ni ovación,
y tal vez pasé de largo
alguna opción.

Pero no dejaré huella:
ni el seco olor a quemado
ni el cielo teñido de sangre
ni la frescura en los campos
ni los recuerdos que ya
son lejanos.
Quizá con el tiempo piensen
“Nos falta algo… tal vez…”
pero en mi muda partida
mi recuerdo llevaré.

No habrá de acordarse si no
quien quiso ser.

No preciso despedirme
pues tampoco saludé;

Decir adiós no me vale
si no saben que llegué,
estuve,
les di mi tiempo
y me marché.

Igual que se va el humo,
igual
que el sol del atardecer
igual que el agua del río
se va para no volver
igual que el tiempo,
en silencio
igual me iré.

Pero borrando mis huellas
y el camino que pisé,
borrando mi nombre y los días
los meses
que quise ser,
como borrará otro sueño
lo que soñé.

Es un adiós que comienzo
sin terminar de decir
que llegué hasta donde pude
que no me viste venir
y que igual que pasa el aire
pasé por ti.

Era la distancia justa,
la situación ideal.
Tu voz muda,
mi voz muda.
Hablaron tus ojos por ti;
mis ojos quisieron hablar.

¿Qué acertaron a decir?
¿Qué alcanzaste a comprender?
Tú callaste.
Yo callé.
Lo que decía el silencio
y el mínimo aliento que nos unía
y separaba a la vez,
tú con un beso en mi rostro,
besando tu rostro yo,
cuanto adivinamos y sentimos
quisimos callar los dos.

De nuevo perecen las hojas
y flores que vi nacer.
De nuevo entristece el sol.
De nuevo… lo viejo de ayer.

Ya conozco lo que sigue:
incólume y fría nieve,
noches largas,
días tristes,
relojes que no se mueven.

Tiempo que con tiempo lleva,
cuando el corazón resiste,
a una nueva primavera.
¿Es que el cielo no se rinde?

No me alegra la llegada
de una flor que ha de morir.
Quiero una estación distinta
que me acompañe al vivir.

Algo que sin norma alguna
le dé a cada día un sentido
algo de veraz presente,
de futuro no predicho;
algo que, en cambio y perenne,
resulte siempre
distinto.

Los golpes no sirven
ni las palabras,
ni el viento arroja las piedras
ni el tiempo
de esta impasible muralla.
Dentro: el mundo.
Fuera: nada.

A pie firme, quieta
frente a la entrada,
por más que llamo no abren
la puerta
siempre para mí cerrada.

Si hambrienta me arrojan
alguna vianda
Invitarme a los banquetes:
en sueños;
en realidad apartada.

Escucho de dentro
fiesta y jarana,
y aquí fuera, en silencio,
deliro
con el día de mi entrada.

Dentro: el mundo.
Fuera: nada
El corazón de la espiral
que nunca para,
que nunca llega
que no se alcanza.

El corazón que gira
sobre sí mismo
y no se encuentra,
sigue perdido.

El corazón,
ese corazón,
el mío.

La marioneta camina
libre de los hilos
a los que la ataron;
tropieza, cae y se levanta,
elige y se equivoca
y rectifica
y anda.

Su destino es suyo
y nadie
volverá a marcar sus pasos.

Si ríe, será su risa;
si llora, será su llanto.
La mano negra empeñada
en hacerla fracasar
la dejó libre.

La marioneta camina;
su destino está
en sus propias manos.

¿Qué tiene esa huella
que el mar no la cubre
con arena nueva?

¿Qué tiene y qué deja
si un día se borra?

¿De dónde procede
y a dónde camina
quien pisó la playa
y moldeó la arena?

Las demás se borran,
las demás se amoldan,
con agua salada,
con viento y marea.

¿Qué tiene esa huella
que yo sigo viendo
aunque el mar se la llevaba,

Es tan sólo un susurro
el que me despierta,
unas pocas palabras en mi oído
que se alejan,
un tímido rayo de sol
que se asoma a mi ventana
cuando la última estrella
perdió fulgor.

Es tan sólo el temblor
que la pequeña gota
de rocío al resbalar
dejó en la rosa.

Es el suave suspiro
que une y separa a la par
el dulce sabor del sueño
y el aire de realidad.

Es un nuevo despertar.
¿Alguna vez pensaste
que alguien velaba en la noche?
¿qué alguien, bajo las estrellas,
susurrando tu nombre,
buscaba la estela de tus sueños
en el horizonte?

¿Alguna vez soñaste
que desde los tejados
te protegía la sombra
de un ser alado?

¿Alguna vez sentiste su presencia,
su calor humano?

Sólo cuando duermes
dejo mi espíritu libre
y surca el cielo hasta hallarte.

Sólo cuando duermes te lo dice.
¿Alguna vez…?
¿Alguna vez lo escuchaste?

Hoy reinas en el firmamento
mostrándome el fiel reflejo
de un tímido rayo de sol.

Mañana en el mismo cielo,
será frontera tu velo,
entre esos rayos y yo.
Tú,
Fiel espejo
de mi alma, el equilibrio
frágil de la imagen
proyectada en el agua,
incierta y voluble en ondas,
nítida y estable en la calma.

¡Qué extraña idea de identidad!
Ser yo sin ser tu mismo ni aprehender
la figura que devuelves, tan exacta.

Esa forma de mi ser que entre los dedos
se desliza y regresa a ti, descalza.
En ella mi sonrisa descubro,
en otro mirar mi mirada,
mi pensamiento en la voz
de suaves arrullos.
Veo mi corazón
entre tus aguas,
con la duda constante
de ser yo.





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 7:26 pm







Esto es el amor

Tu cuerpo desnudo, es el amor,
tu mirada viva y tu boca, desafiándome.
Tu audacia y el perfume de tu piel
y tu mano 'cruel' sobre mí, acariciándome.

Nuestra ansia y nuestro celo, es el amor,
nuestra entrega y obsesión, multiplicándose.
Tus manos en mi pelo llaman al dolor,
y la barrera de la edad, ausentándose

Nuestros pechos desbocados, es el amor,
los gemidos exhalan nuestras gargantas.
La esencia en nuestras bocas, es el amor
y nuestro empeño, que nunca descansa.






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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 06, 2018 7:42 pm








Celebrando las bodas de platino


____¡Cállate ya, Maruja!
____¡Cállate ya, cállate ya…! ¡No sabes decir otra cosa, Arturo!
____¿Con qué hiciste estas galletas? -preguntó él-. ¿Con cemento?
____Si te pusieses la dentadura. Esa que guardas en un vaso con ginebra. Deberías ponértela en vez de beberte la ginebra -replicó ella.
____La ginebra desinfecta. Algo necesario, sabiendo como cocinas.
____Cocino mejor de lo que te mereces -replicó mojando una galleta en té.

Y Maruja cambió de tercio…

____Arturo, ¿recuerdas cómo se 'hacía'? Eso revitaliza –le dijo.
____¡Eres una vieja verde!
____¿Vieja yo? ¡Para que lo sepas, ayer me dijeron dos muchachos que tengo cara y cuerpo de veinteañera!
____Pues esos muchachos deberían ir al oculista.
____¡Mira éste príncipe hermoso! Lo más joven que tienes son las zapatillas, y te las compré yo hace 60 años o más.
____Fue una de las veces que me sacaste pasta para hacerme un regalo -dijo él y se quemó los labios-. ¿Qué le pusiste a mi té? ¿Lava?
____El té es lo único caliente en esta casa.
____Debí hacer caso a mi padre de no casarme contigo. En mi juventud volvía locas a todas las mujeres. Podía elegir a la que me diese la gana, y fíjate la que elegí...
____¿Tu padre? ¡Otro borracho! -sopesó una galleta y la dejó caer en la mesa-. ¡Bien que me perseguía por los pasillos de su casa!
____Mi padre iría detrás tuya para recuperar su billetera.

Arturo sopló el té y bebió un sorbo.

____Como si hubieses tenido dinero. ¡Era tan pobre como su hijo!
____¡¿Pobre yo?! Si recuperase el dinero que te gastaste en tratamientos de belleza, ahora sería más rico que Amancio Ortega.
____Ese sí que es un hombre emprendedor, no como tú, que siempre has sido un cagao y un fracasao.
____Pues este cagao fracasao -dijo irguiéndose-, te hacía suspirar.
____Suspiraba para no gritar por tus pisotones. ¿Quasimodo te enseñó a bailar?
____Mira por donde tú me lo recuerdas con esas máscaras faciales que te pones por las mañanas. Aunque en realidad las prefiero. No sabes lo que es despertar y verte.
____Sé lo que es despertar y verte. No creas que me es fácil sin bisoñé y sin dientes, parece que estoy viendo una momia en mi propia casa.
____¡Mi casa, no tuya! es el lugar más apropiado para un vejestorio como tú.
____¡¿Apropiado?! ¡¿Llamas apropiado a esta pocilga inmunda?!
____Si te ocupases en limpiar de vez en cuando...
____¿Y arruinar la piel de mis manos? ¡Vete a la porra, viejo loco!

Arturo se sacó medio cigarrillo de detrás de la oreja y lo encendió.


____¡Ah, ¿pero te queda piel en la oreja?! ¡Vaya, no dejas de sorprenderme!
____Hay hombres de verdad que me consideran una belleza -añadió.
____¿Sí? Lo difundiré por ahí para que se rían.

Y Maruja cambió de tercio por segunda vez…


____Arturo, ¿por qué no nos vamos de vacaciones?
____¿Nosotros dos?
____Claro, una semana solos.
____Estupendo. Yo me iré a la sierra. ¿Y tú?
____Pensaba en una segunda luna de miel.
____¡Tu erotismo no tiene límites, Maruja!
____Podríamos visitar a mis hermanas.
____Eso me gusta, ¿ves? Nunca fui a un asilo.
____¡Eres insufrible! Y pensar que años atrás me había ilusionado contigo...
____Con mi dinero, querrás decir.
____En el bosque hay musarañas con más fortuna que tú.
____Ya lo creo. Ni te conocen. Eso sí que es fortuna.
____Todo esto es por culpa de mi Hada Madrina.
____Lo mismo digo. ¿A quién se le ocurre regalarte unos zapatos de cristal?






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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 07, 2018 6:44 am







Lo que el cuerpo de una mujer te dice



Aunque muchas personas no lo sepan, el cuerpo de las personas habla por medio de gestos que tienen significados estandarizados

La comunicación se divide en dos ramas: la verbal (el discurso, lo dicho), y la no verbal (el lenguaje del cuerpo, movimientos, gestos y postura).

Aprender a descifrar lo que dice el cuerpo de una persona es útil en todo ámbito de la vida, y también para la seducción y el amor.


Señales que indican lo que una mujer piensa y siente

Pupilas

Cuando una mujer se siente atraída por un hombre sus pupilas se dilatan. Debido a la emoción que siente el cuerpo, el cerebro envía señales a las pupilas para que permitan entrar más luz.

Pestañas

Si miras fijamente a una mujer que tienes ante ti, fíjate en sus pestañas: si están parpadeando más de lo normal hay opción de que le gustes.

Cerebro

Hombres hay que se sienten bien tomando copas con una dama, están de humor y quieren conocerla mejor. Pero, en base a una investigación, los hombres y las mujeres reaccionan diferente ante el alcohol: ellos pierden las inhibiciones, ellas se sienten sedadas.

Si deseas que una mujer esté dispuesta para hacer el amor, nada mejor que una buena música

Vientre

Para saber cuan tensa o relajada está una mujer, observa su respiración y su estómago: si no se expande con cada respiración, es porque está tensa, si es lo contrario, está relajada.

Nariz

El sentido del olfato está más agudo que nunca a primera hora del día, por eso se aconseja sorprenderla con un delicioso desayuno, que puede despertar su sentido sexual y dar pie a una mañana con sorpresas en la cama.

Pecho

Durante los juegos preliminares, cuando ella está excitada, podrás notar la presión arterial y ver un aspecto rosáceo en la piel de su pecho. Esto deriva de cambios en la presión arterial y la circulación, así como en el pulso y la respiración. Otra señal de que las cosas funciona son los pechos de una mujer: crecen hasta un 25% cuando está excitada.

Espalda

A medida que una mujer se acerca a un orgasmo durante una relación sexual, arquea la espalda. Si la posición lo permite, cógela de la parte baja de la espalda en ese momento y notarás el arqueo.

Uñas

Si le observas los dedos y las uñas a una mujer, también podrás recolectar de eso algunas señales. Cuando una mujer está nerviosa, se quita piel de los dedos y se muerde las uñas. Si la ves haciendo esto, en lugar de sermonearla, coge su mano y dale un fuerte apretón y así libera la tensión.


Entre sus piernas


Si has tenido novia un buen tiempo o convivido con una mujer, sabrás lo suficiente sobre su ciclo menstrual: dos días antes de que llegue su período, no la molestes porque estará irritable. Por contra, dos semanas después del empiezo de su período ella estará más excitada que nunca dado que se encuentra ovulando.




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 16, 2018 5:51 pm





A los hombres les atraen
los pechos femeninos


Uno de los atractivos físicos femeninos que les atraen más a los hombres es el busto. ¿Por qué?

Alrededor del mundo existen diversas investigaciones científicas donde se comprueba que la atracción por los pechos se debe a sustancias químicas en el cerebro de los hombres.

El deseo sexual no es el único factor que hace atractivos a los senos, sino que también se involucran temas de moda, evolución y biología.

Otra de las razones es el 'gran recuerdo de satisfacciones' que se remonta a la lactancia de las madres, las mismas que generaban la liberación de dopamina, oxitocina y hormonas relacionadas con la sensación de placer y tranquilidad.

En la Universidad de Texas, sí se le encontró un valor de erotismo, pues, la estimulación de los senos aumenta el placer sexual de las mujeres un 82% por lo que a los hombres les parece 'sensual'.





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 16, 2018 6:06 pm




El Masaje Erótico


El Masaje Erótico es el que se realiza buscando una estimulación corporal, en un sentido más sensual y/o sexual, buscando el alivio de un malestar, físico o psíquico. Pero además brinda la oportunidad de disfrutar de algunos momentos excitantes, placenteros, experimentando nuevas sensaciones a través de las zonas erógenas. Y dicha estimulación provoca el éxtasis





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 16, 2018 6:10 pm




Filosofando


Comentar cosas raras es hablar de experiencias de difícil demostración. Millones de mortales son testigos de semejantes hechos, sin explicación lógica, que escapan a todo razonamiento científico


No hace falta ser erudito o analfabeto, crédulo o escéptico, de alta o baja extracción. ¿Dinero? ¡Qué digo! Éste no cuenta en esto.

Todos somos susceptibles de ser protagonistas en situaciones fuera de lo común, insólitas. La realidad cotidiana está de más.

Los hechos, a veces favorables, y otras veces espeluznantes, siempre sorprendentes, no obstante, llegan como la visita de un ladrón.

Difícilmente pueden imaginarse el desánimo que se apoderó de mí, cuando a través de mis viejos ojos, no podía creerme una inédita noticia.

Ruego al cielo buscando el favor de una felicidad. ¿Felicidad? Una palabra grande y complicada para ser interpretada de una manera única. No quiero confundirla con sentimiento, porque la vida regala infinidad de ilusiones.

Mi reloj biológico me canta cada milésima de segundo, las últimas que todavía me restan de mi existencia.

Sólo quisiera saber quién, con morbo, ensaya grotesca sonrisa, gozando de su obra, ante los fervorosos ruegos de este mortal.


Un hecho, que sólo es privilegio de los sueños más materialistas, es ser el único ganador del primer premio de la lotería de Navidad




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 16, 2018 6:23 pm



Las gorditas hacen más felices a los hombres en la cama



¿Aún eres escépticos acerca de esta aseveración? Pues bien, entonces estos cinco puntos te dejarán en claro que las gorditas son las mujeres perfectas.

1- No les preocupa hacer el ridículo

No es que les guste hacer el ridículo, más bien, las gorditas son seguras de sí misma, muy capacea de transformar una burla en un motivo más para fortalecer su autoestima.

2- Son fogosas en la cama

Tienen tantas calorías y tantas ganas de hacer feliz a su pareja que gozan el acto y se exhiben con todo lo que tienen. Además, cabe mencionar que según unos estudios a la mayoría de los hombres les encanta tener carnes donde agarrar.

3- Gran sentido del humor

Algunas mujeres escépticas con este tema aseguran que su sentido del humor es porque tratan de compensar su falta de sensualidad en el físico. ¡Mentira, mentira cochina! Nada mejor que una mujer con un sentido de humor estable que pueda compartir y dejar compartir.

4- Cocinan de maravilla

Es curiosos porque la mayoría de las chicas gorditas, a pesar de que les encanta comer, prefiere que su pareja disfrute de los manjares que ellas preparan. Definitivamente son unas expertas en la cocina.

5- Apoyo y cariño incondicionales

Si es el amor de tu vida, ellas darán todo por ti. Son capaces de dejar todo por seguir su corazón. Además, son cariñosas porque tienen, como casi todas las mujeres, una tendencia más inclinada a los sentimientos.





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 16, 2018 6:33 pm





Las mujeres promiscuas


El valor atribuido por las mujeres hacia los hombres es superior a 35 años, y se mantiene constante hasta la vejez. Por contra, el valor atribuido por los hombres hacia las mujeres es más alto, y colapsa los últimos 35-40 años. Algunas mujeres se dan cuenta de esta ley del mercado, y deciden poner fin a una vida promiscua y formar una familia a la edad en la que saben que van a toparse con ‘la pared’, más allá de que se conviertan en invisibles. Ellos no quieren terminar como las feministas, que mueren y lloran solas con su gato

Pero es difícil que la gente no tienda a considerarse como posibles novias prostitutas y más en las mujeres con antecedentes de promiscuidad. ‘¿No himen? no diamante’, es el título provocativo de una página de Facebook.

La ideología feminista mantiene ‘que las mujeres se sienten atraídas por hombres que hayan tenido muchas compañeras, por lo que tienen que hacer lo mismo que los hombres’, haciendo caso omiso de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres.

Algunas estadísticas sociológicas confirman que las mujeres promiscuas no tienden a ser buenas esposas.

La probabilidad de que un matrimonio sea exitoso es del 80% si la novia no ha tenido parejas anteriores y cae al 20% si se trata de una mujer promiscua.

La elección de la persona adecuada es importante, y más ahora que el poder judicial feminista expropia a hombres divorciados de los niños, el hogar, de sus ahorros y sus ganancias futuras.

Además, la investigación médica ha puesto de relieve una razón biológica el micro-quimerismo, fenómeno común a todos los mamíferos. Durante el embarazo, las células fetales (que contienen 50% de ADN paterno) pasan a través de la placenta pasando a formar parte del cuerpo de la madre. Mediante el estudio de los cerebros de las mujeres que habían muerto, ellos se encontraron que contenían cromosomas de células masculinas.

La probabilidad de que las células fetales pases la barrera sangre-cerebro es relativamente alta. Las pruebas llevadas a cabo por los investigadores, dirigidos a la detección de una región del cromosoma; de hecho, han producido un resultado positivo en el 63% de las muestras. La mujer de más edad a la que se encontró ADN del sexo masculino fue de 94 años, estos micro-quimerismos tienen el potencial de durar toda la vida.
Las investigaciones realizadas en algunos animales han demostrado que la transmisión de material genético se produce a través del semen, cuyas células se implantan en el cuerpo de la mujer. Para la mujer, esto significa más posibilidades de desarrollar enfermedades autoinmunes y Alzheimer.

Pero también hay consecuencias para los futuros hijos. Investigaciones recientes confirman que un fenómeno asociado polémica: le telegonía. O el ADN de los socios, pasaron a formar parte de la composición genética de los futuros hijos de la mujer. Si te casas con una promiscua, incluso si te es fiel, sus hijos pueden ser también hijos biológicos de otros hombres.

El resultado indica que el micro-quimerismo de origen fetal puede afectar a la salud materna y ser de importancia evolutiva. Este fenómeno también se ha observado en insectos:

El tamaño de las crías fue determinado por el tamaño del primer macho con el que la madre había apareado, más que el segundo que inició la gestación. Los investigadores sugieren que el efecto es causado por las moléculas en el semen del primer macho, que han sido absorbidas por los huevos inmaduros de la hembra, que, sin duda, influyen en el crecimiento de las crías subsiguientes.

Los investigadores también observaron células genéticamente masculinas en cachorros hembras nacidas de una camada posterior. Esos cachorros hembras simplemente nacieron y ellas nunca habían estado embarazadas

Durante miles de años, la pureza de la mujer ha sido la primera cualidad buscada por los hombres que querían formar una familia. Ahora la ciencia está confirmando la validez de esta práctica. Certezas alcanza la ciencia, y los hombres que insisten en reproducirse con mujer promiscua, al menos deberían preguntarle acerca de sus parejas anteriores, con la intención de familiarizarse con los hombres, cuyos genes puedan ser transmitidos a los niños.

El falso mito de las mujeres fieles y los hombres promiscuos


La ciencia demuestra que las mujeres necesitan más variedad de parejas sexuales que los hombres.

Más caderona, más promiscua, según un estudio


La controversial investigación afirma que la mujer con más cadera tiene inconscientemente menos temor a dar a luz, y por tanto, una vida sexual más activa. Pero los antropólogos no están de acuerdo con esta teoría.

Se midieron las caderas de las mujeres de entre 18 y 26 años, alumnas de una institución. Después de esto, se les pidió a las jóvenes que llenaran un cuestionario sobre su vida sexual. De esta manera, se afirmó que, a mayor tamaño de caderas, mayor el número de parejas sexuales que tiene una mujer al año. Concluye este estudio que las “caderonas”, al ser más aptas para parir, inconscientemente aceptan más parejas sexuales; es decir, son más promiscuas.

Este estudio ha dado la vuelta al mundo, pero tiene fallos. Una ínclita antropóloga dice que para que los resultados pudieran interpretarse bien, debería hacerse el estudio en diferentes poblaciones.

Además, la distancia de entre los huesos de la cadera, que fue la medida tomada, no tiene una relación con el tamaño del canal de nacimiento (el orificio interno de la pelvis por el cual pasaría el bebé). Esta distancia está relacionada con la masa corporal, y los datos sobre ésta, o la altura de las mujeres en cuestión, no se publica en el estudio.

Otro factor que afectaría a los resultados, es que las caderas continúan creciendo con el tiempo. Y también crece con el tiempo la experiencia y la seguridad, en cuanto a nuestra vida sexual. Según esta lógica, una mujer de 26 tiene más parejas sexuales al año a los 18, pero no se relaciona con el tamaño de sus caderas (que ha crecido), sino con la experiencia que ha ido adquiriendo.

Aunque la idea de que las mujeres están inconscientemente al tanto de su fertilidad no es nueva, este estudio dista de ser científico o de probar lo que afirma







Y hablando de promiscuidad, he aquí a la australiana de 36 años. Gwyneth Montenegro, que ha tenido sexo con más de 10.000 hombres. Afirma en su nuevo libro que trabaja como prostituta de lujo en un burdel donde cobra 2.500 euros cada noche






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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 21, 2018 11:06 pm






Sevillano sexo en Lazio


Se mantenía esperando a su amante, Lucio, durante casi una hora, hasta que decidió salir de la terma e ir a buscarle a su casa. No era habitual en ella ir tras hombre, pero tampoco lo era que la dejasen plantada

Gritó hasta desgañitarse cuando al llegar a su habitación no hubo forma de hallar la última túnica que había adquirido. Era costosa, y no aparecía por ningún lado. Sin duda alguna, el nuevo esclavo que le había enviado su padre tendría la culpa. Ese mestizo la sacaba de quicio.

Él no había nacido para recibir órdenes, pero ella había nacido para ordenar, y más al esclavo nuevo, que disfrutaba con ver su cara contraída, su mandíbula apretada, y esos ojos azules, hondos y feroces acatando sus órdenes sin poder hacer nada por remediarlo.

Pero ahora no era el momento de regodearse en ello. Realmente estaba enfadada por no haber podido encontrar su carísima túnica.

____¡¡Esclavo!! -gritó fuera de sí, liada aún en una enorme sábana de lino que había utilizado para secarse.

Vociferando cruzó el atrio para buscar al bárbaro que no atendía a su llamada. Lo encontró en el pasillo, cerca de su habitación.

____¿Por qué no contestabas?

No dijo nada. Solía permanecer en silencio cuando la veía enfadada.

____¿Dónde está mi túnica de seda?

No respondió. Se limitó a negar con la cabeza, sin dejar de mirarla, como si quisiera atravesarla con los ojos.

Ella pensó que una de sus esclavas podría ayudarla a encontrarla.

____¡Avisa a Claudia, y dile que venga a mi habitación!
____Claudia no está.
____¡Eres un inútil, no sé para qué mi padre te compró! -gritó enloquecida– ¡Vamos, llama a cualquiera otra!
____No hay nadie más.

Se le heló la sangre al constatar mentalmente que tenía razón. Estaba a solas con este esclavo, imponentemente macizo. Cuando se dio cuenta de que él debía estar pensando lo mismo y que le miraba de manera extraña el inicio de su escote, poco ocultado por la tela que aguantaba con una mano en el pecho y otra en su espalda, dio un paso atrás.

Él se movió a su vez hacia delante.

____¿Qué crees que estás haciendo? -le dijo con un hilillo de voz.

Él se acercó hasta estar a su altura y atrapó la fina tela que la cubría y la contempló un par de segundos ante la perplejidad de ella.

____¡Haré que te azoten por esto! -le dijo, indignada.

El esclavo, después de parar su mirada en sus grandes senos y en los cada vez más endurecidos pezones, la cogió por la cintura y la puso sobre sus amplios hombros, para después llevarla hasta su habitación.

____¡Ordenaré que te maten! -gritó cuando la dejó caer sobre la cama.

Él se despojó de su túnica y la tiró al suelo. Le respondió:

____Pero antes que me maten, nadie te librará de lo que te voy a hacer.

Ella se levantó cual resorte y le encaró, pero él no medió palabra. Deslizó una de sus manos por la espalda desnuda de ella y se agachó para meter uno de los pezones en su boca, succionándolo.

De pronto, le dio la vuelta entre sus manos y la echó de nuevo en la cama, donde besó su trasero, mientras ella se sostenía sobre sus extremidades. La atrajo hacia sí cogiéndola por las caderas y la embistió con fuerza.

Se le fue todo el aire contenido en sus pulmones mientras sentía una enorme polla entrar en su vagina. El latir de su corazón se desbocaba con cada embestida, y una plácida sensación recorría todo su cuerpo hasta llegar a los dedos de sus manos.

____No me extraña que siempre estéis en guerra, si así es como hacéis el amor -dijo ella tras una de las fuertes embestidas.

Pero él seguía con sus brutas formas penetrándola con una furia desmedida que la atrapaba en un placer al que no estaba acostumbrada, pero no por ello era menos satisfactorio.

Súbitamente, se apartó para darle la vuelta otra vez y atrapar sus manos por encima de su cabeza. Con la otra mano empezó a acariciar sus pechos, mientras volvía a penetrarla con fuerza.

Ella no podía dejar de mirarle a los ojos con los suyos excitados.

Con un rugido que le excitó más aún, descargó en el interior de su vagina, y luego se desplomó sobre ella con todo su peso.
Ella cayó bajo su cuerpo pesado, pero se escabulló para verlo con la respiración y el corazón acelerados aún.

Le miró tendido de lado, apoyando su cabeza en el antebrazo, y suspiró lentamente, mientras esperaba a que se recuperase.

____Ahora te voy a enseñar yo cómo follamos las sevillanas -y cogiendo sus manos, empezó a succionarle los labios entre los suyos.
____¿Qué haces? -preguntó él, pero dejándola hacer.
____Te voy a explicar sin palabras por qué los sevillanos no adoran a los dioses de la guerra como hacéis vosotros, sino que construyen templos a Venus.

Siguió besándole hasta encontrarse con su ardiente lengua, cuya entrelazó con la suya con suaves movimientos.

Él la miró con los ojos abiertos de par en par.

____¿Cómo lo hacéis las sevillanas?

Dejó de besarle el cuello por un momento y contestó con pícara sonrisa.

____Muy despacio -explicó inclinándose sobre su cuerpo mientras situaba su cabeza sobre su bajo vientre-. Tenemos todo el tiempo del mundo...

Entonces, ella, con esa sexual maestría sevillana, le dio a probar a su esclavo la sabiduría de su lengua, succionando lentamente su miembro viril, hasta recibir en su boca el brebaje bendito





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 21, 2018 11:16 pm







Si aquella silla pudiese hablar

Follar, sentados en una silla, es una de las sensaciones sexuales más excitantes que se puede experimentar. Y si además hay de por medio los maravillosos ingredientes del amor, del deseo y de la pasión, el acto se convierte en algo realmente sublime

El traqueteo de aquella silla se añadía a los excitantes gemidos de los dos amantes. Gritos daban un toque salvaje al concierto, a una performance sonora y visual. La amante se encontraba clavada en el miembro erguido de su macho amante, sintiendo un inmenso placer cuando él empujaba desde la silla.

Dominando el amante la situación, los amantes querían gozar al máximo, fundiéndose en un maremágnum de sensaciones: amor, deseo, atracción, felicidad, sexo, animalidad...

Dos caras grandemente morbosas se reflejaban en los cuatro cristales de la ventana. Aquel trozo de carne sin hueso entraba y salía en una raja, a la vez que la mano del propietario de aquella carne pellizcaba los pezones de la propietaria  de aquella raja…

Resulta difícil describir la excitación que la envolvía al verse su propia cara, llena a rebosar de placer. Aquella polla y aquella mano maestra, la hacían sentirse en el cielo. El acto estaba a punto de llegar a su fin. Aquellos dos sudorosos cuerpos se retorcían al unísono, mientras aquella silla-lecho seguía bailando sobre el suelo…

Jadeaban cada vez con más fuerza, una señal inequívoca de que estaba a punto de llegar una extensa e intensa corrida. El ritmo tan frenético que iba marcado el amante, anunciaba que no era dueño de los impulsos de su miembro viril, incapaz de aguantar más aquella carga de leche, que quería unirse a la humedad de la cueva de la amante. Cuales animales se corrieron el uno en el otro. Resultaba difícil escuchar los ‘te quiero’ entre los gritos, los jadeos, los sudores, las sensibilidades. ¡Ufff, es que había sido un polvo increíble…!

La amante miró al amante, pensando en cómo había comenzado todo aquello; los besos y las caricias en el ascensor; en cómo él le había frotado repetidamente el intríngulis de su triángulo por debajo de la falda y de las bragas; en cómo habían entrado a aquel cuarto a trompicones y sin dejar de besarse; en cómo habían ido perdiendo poco a poco la ropa mientras se dirigían presurosos a aquel ansiado picadero, y en cómo había sido su sorpresa, y el colmo de su excitación, al ver sólo una silla en el centro de aquel  cuarto minimalista…


Y con todos estos pensamientos, más morbosos que cualquier otra cosa, una nueva corrida la invadió súbitamente. Pero, de pronto, el amante llevó su rostro con la lengua sacada hacia abajo. Aquello no había terminado todavía...




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 21, 2018 11:24 pm







Si la red es fuerte, pesca segura

Chateando en la red contacté con una mujer de 38 años de edad. Después de un mes intercambiándonos mensajes, decidimos dar el paso de conocernos personalmente. Ambos seguíamos casados, por lo civil, y ambos pasábamos de juzgados para tramitar los divorcios. Ninguno de los dos teníamos hijos, cosa que ayudaba en gran medida a más libertad. Su esposo y mi esposa eran personas muy liberales, por lo que también 'se lo montarían a su manera'. Pero esto era algo que no nos importaba, porque nosotros íbamos a lo nuestro

En el Facebook se hacía llamar 'sama', pero su verdadero nombre era Samanta. Y, aunque sabíamos nuestros apellidos, esto era algo que no viene a historia a esta historia.  Por cierto, yo me llamo Jorge y tengo 40 años.

Nos citamos una tarde para tomar algo, y así ver si nos gustábamos, tanto en el trato como en el físico y en todo lo demás. En realidad no sabíamos qué nos íbamos a encontrar. Conocíamos nuestras marchas cibernéticas, y a veces nos masturbábamos con distintas fotos de desnudos de nuestros cuerpos, que nos cursábamos vía privado acompañadas de frases atrevidas, que contribuían a calentarnos más aún. Pero no conocíamos nuestras caras ni nuestras voces.

Llegué a la cafetería en la que quedamos y la localicé fácil, ya que me dijo que llevaría un pañuelo azul sobre cabeza. Y allí estaba, en la barra. Era morena, y no iba vestida provocativa: blusa larga azul, zapatos de tacón alto y pantalón azul; eso sí, muy ajustado. Su blusa dejaba ver un más que apetecible canalillo. Podría decirse que en conjunto era una mujer muy atractiva...

Y además tenía algo especial. No sabía atinar si eran sus ojos o su boca, pero me embobé y, al vernos, conectamos enseguida. Después de tomar un vino y de hablar un poco, nos fuimos a un motel, a las afueras de la ciudad, en cuyo, previamente había reservado yo un cuarto. Entramos y después de superar los primeros momentos de timidez y de pudor, empezamos a besarnos; primero, tanteando, y luego con más intensidad, lengua suya bulliciosa...

Noté pronto que le urgía sexo. Mis ojos se fueron a sus tetas, cuyos pezones se traslucían a través de la blusa, tan afilados que parecían lanzas atravesando el sostén. Suavemente, la empujé hacía la pared, y botón a botón abría su blusa, que no la dejaba caer. Acariciaba sus tetas por encima del sujetador. No eran grandes, pero no las abarcaba con las manos. Deslizaba mi mano derecha por su cuerpo, y ‘mi chica’, impetuosa, buscaba mi boca.

Mi mano iba bajando por sus muslos hasta llegar a sus bragas, que nada más jalarlas cayeron, dejando al descubierto un poblado pubis. Me puse en cuclillas y le lamí el clítoris, pasando enseguida a lengüetazos salvajes por toda la raja. Notaba que mi polla crecía, así que la ponía sobre su mojada flor y empezaba con un mete y saca, como calibrando su calentura sexual. Y entonces, otra vez me percataba de que estaba famélica de sexo. Me pedía con los ojos y con la voz que me dejase de ensayos y que la follase, que la follase y que no parase...

Aún estaba yo vestido, pero armado. Quería follármela despacio, por lo menos la primera vez, ya tendríamos otras, le decía, cuando su mano se iba a mi polla. Samanta estaba a punto de correrse en las bragas, y yo le mordisqueaba los pezones a través del sujetador, pero, de pronto, me apartaba violentamente y empezaba a devorarme la polla, los huevos, los muslos el culo… como una loca posesa por todo mi cuerpo.

Estaba lanzada, lo que hacía lanzarme a mí. La giraba, la ponía de cara a la pared, le bajaba las bragas y le daba unos cachetes en su redondo y duro culo. Su blusa caía, y con los dientes le desabrochaba el sostén...

Y entonces aparecieron unas despampanantes tetas con pezones rosados, que hasta ese momento no había visto. La tenía desnuda ante mí, cara a la pared. Dejé caer mi pantalón, y mi polla salió briosa de mis calzoncillos. Se la puse en el agujero negro. Antes sólo la había sentido a través del pantalón, pero ahora la tenía en el ano. Mi lengua lamía sus pezones, rogándome ella que la follase, pero como estaba tan enfrascado en tan deliciosa tarea, nerviosa se giró hacia mí y gritó suplicante y repetido:

___¡¡Fóllame ya!! ¡¡Fóllame ya!!

Con sorpresa para ella, con el sostén que le había quitado le até las manos a la espalda.  Y esto le gustó. Luego, la tumbé sobre la cama con el culo en pompa. Y también le gustó. Acabé de desnudarme, y metí mi erecto y duro tallo en su hambrienta flor.

___¡¡¡Empuja, empuja fuerte!!! -gritaba como una condenada.

La tenía a mi merced: manos atadas, culo en pompa y pidiendo que la follase. Y me la follé. Y me folló. Y nos follamos. Y tanto disfrutamos que al siguiente día nos vimos de nuevo. Y, sin apenas hablar, directamente al hotel.

Y a partir de aquel día, dieciséis meses ya, nos vemos dos veces a la semana y follamos unas cuantas horas. Samanta no quiere cenas, no quiere copas, no quiere cines, no quiere discotecas... ¡Sólo quiere follar!

Pero, con el paso de nuestras citas, me di cuenta que no sólo tenía carencia de sexo, también de cariño. Tanto llegamos a congeniar y a desearnos el uno al otro que incluso llegué a pensar que era la mujer de mi vida. Y, en realidad, lo era, porque, entre otras cosas, maravillosas para nosotros, estaba abandonada por su esposo. Como yo por mi esposa...

A los seis meses de nuestros rituales encuentros, le propuse muy en serio que nos divorciásemos y nos fuésemos a vivir juntos, e incluso casarnos. Me miró, escépticamente, sonrió irónicamente y me respondió sabiamente, como sólo lo sabe hacer una persona realista:

Siento en lo más profundo de mi alma que te quiero y te deseo como nunca he querido y deseado a mi marido, ni a ningún otro hombre, y jamás te sería infiel. También siento que tú me quieres y me deseas como yo a ti, pero se supone que los dos tenemos la suficiente experiencia en estos asuntos como para deducir que el matrimonio y la convivencia en común son los verdaderos asesinos del amor y la pasión, por lo que tu propuesta podría ser el principio del fin de esta maravillosa historia que vivimos. Y dicho esto, ahora soy yo la que te propone que sigamos como estamos, que así podemos permanecer juntos toda una vida


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 21, 2018 11:32 pm






Silvia y Lucas


Nunca salían a ningún sitio, siempre en su casa, pero tampoco era tan mala idea...


Silvia le miraba a través del espejo.

Y ahí estaba él, echado sobre el sofá con las manos detrás de la cabeza, mirándola mientras se vestía, sin pensar que tenían que salir en quince minutos.

Ella cogía el otro aro, ladeaba la cabeza, para que su melena despejase su hombro, y después de ponérselo le decía en un tono airado:

____¡Lucas, ¿se puede saber cuándo vas a empezar a vestirte?!
____Tranquila, hay tiempo aún -respondía, sin inmutarse.
____¡Quince minutos, Lucas, quince minutos, no te hagas el tonto!
____¡Pero si yo sólo tardo cinco minutos en prepararme! -y, saboreándola con los ojos mientras se subía el vestido rojo por las piernas, añadía-: no como una que yo conozco…

Lo fulminaba con la mirada y le decía:

____Sí, sí, ya me gustaría a mí verte poniéndote medias, desenredándote treinta centímetros o más de pelos, peinarte, combinar la ropa, elegir los zapatos, el bolso y…
____¡Vale, vale...! -la interrumpía sonriéndose. Pero ella seguía...
____…maquillarte y perfumarte... Tengo que dar las gracias por si sale de aquí duchado y con algo más que los calzoncillos.

Él se ponía en pie y la abrazaba por detrás besándola en el cuello. Ella se tensaba al principio, pero un segundo después se aflojaba, suspirando.

____¿Por qué siempre me haces lo mismo?
____¿Qué es lo que te hago?

Silvia lo miraba acusadora, pero no podía evitar sonreír porque esa última pregunta, bien podría tener un doble sentido.

___Y a ver si estás esperando a que me vista, me peine, me 'todo', para después decirme que no quieres venir.
____Es que me encanta el ver cómo te viste -le susurraba sobre la piel de debajo de la oreja. Bajaba la mano hacia sus piernas-, ver cómo te metes las bragas por una pierna… y luego por la otra... -le acariciaba los muslos, subiéndole el vestido.

____En realidad, lo hago así porque está tú mirándome -se sinceraba.
____No sabes cómo me gusta observarte cruzar las piernas para subirte la cremallera de las botas…

Seguía acariciándole la parte interna de los muslos. Levantaba una mano enredando los dedos en su melena.

____Me chifla ver cómo te cae el pelo por detrás mientras te lo cepillas.

Le tiraba suavemente del cabello, ladeando la cabeza hacia un costado, y le besaba el cuello, a la vez que le hundía la otra mano en su entrepierna, pidiendo asilo en su sexo, cubierto por unas bragas rojas.

Silvia lo miraba a los ojos y le preguntaba, resignada:

____¿Entonces no quieres venir?

Él subía la mano por su entrepierna y la metía por debajo de las bragas. Con sumo cuidado, le ponía el dedo del corazón sobre la suave piel que cubría su vulva.

____¿Y tú quieres ir? -le preguntaba a su vez, al tiempo que hacía círculos en el pubis.

Silvia soltaba el aire que estaba conteniendo y dejaba caer su nuca contra el pecho de él.

____¡No! -decía medio enfadada. Y añadía-: pero… es que nunca vamos a ninguna parte. Siempre acabamos quedándonos en casa -concluía.

La rodeaba con los brazos a la altura la cintura mientras su traviesa mano, afanosa continuaba en el sexo.

____¿Y mientras nos quedamos en la casa qué hacemos? -le susurraba al oído.

Se estremecía al sentir el aliento caliente sobre su oreja.

____¡Venga, habla, ¿qué hacemos?! -insistía preguntándole con voz ronca atrapándole el lóbulo de la oreja con sus labios.

____De todo con el sexo, la boca, la lengua y los dedos -respondía, al fin, relamiéndose los labios.

Sorprendido, levantaba las cejas y soltaba una carcajada.

____¿Así lo llamas? Pensaba que ibas a decirlo de una forma más delicada -bromeaba mientras no paraban sus dedos en el clítoris-: como hacernos el amor, o algo así -añadía

Definitivamente, ella no tenía ganas ya de acudir a aquella fiesta, a la que la habían invitado.

Él hundía más la mano entre sus muslos y apoyaba los dedos sobre sus labios vaginales, masajeándolos, sin aún abrir el sexo. El pulgar lo posaba sobre los labios menores de la vulva y veía cómo a ella se le aflojaban las rodillas. La sujetaba con fuerza por la cintura, mientras la iba derritiendo con caricias.

Cuando soltaba un sollozo de placer, él sentía un endurecimiento de su polla; se la apretaba contra las nalgas mientras la besaba en el cuello. Ella volvía a gemir, y él levantaba la cabeza para verla en el espejo. Veía unas lágrimas en sus mejillas.

Siempre le arrancaba lágrimas de pasión, pero aquel día había tal tristeza en su mirada, en su expresión, que lo enfriaba. Dejaba de mover la mano en su húmedo coño y, después de unos momentos, le preguntaba:

____Silvia, mi amor, ¿de verdad quieres ir a esa fiesta?

Ella abría los ojos y arrugaba el entrecejo.

____¡Cómo que si quiero ir!
____Que si tú quieres ir, vamos.

Permanecía en silencio por unos segundos antes de decir:

____Me estás liando, Lucas -en aquel momento su voz era una mezcla de sonrisa e incredulidad-: ¡ahora no quiero ir, ea! -agregaba.

Se movía entre los brazos de él para que la soltase, pero él mantenía su brazo firme. Con un dedo de la mano de ese brazo, empezaba a tocarle ahí abajo. Deslizaba su ágil y largo dedo sobre el coño, hacia arriba y hacia abajo, a todo lo largo y ancho del clítoris llegando de nuevo al pozo moviéndolo con más intensidad; aunque, eso sí, delicadamente.

Se rendía enseguida y cogía aire, quedándose inmóvil. El dedo masculino bajaba y subía sin parar a ritmo vertiginoso, resbalando entre los pétalos de la flor de ella. Apoyaba los labios bucales sobre la oreja, rozándola con el aliento mientras le frotaba la vulva en unos movimientos tan rápidos como sensuales.

En un momento tocaba clítoris con sus dedos húmedos y calientes, y ella aflojaba los músculos en un intento por retrasar el clímax. Hubiera caído al suelo si él no la hubiese estado sosteniendo. La penetraba con uno de los dedos y, alzándola por la cintura y su entrepierna, la levantaba y se tumbaba sobre el sofá con ella encima.

Su melena caía sobre su cara, tapándole los ojos, pero se concentraba en sus manos. Metía una por su escote y empezaba a masajearle una de sus tersas tetas, mientras con la otra mano, dos de sus dedos la penetraban.

Gemía y gemía ante las habilidades de él en el menester.

Mientras la acariciaba ahí abajo pensaba que siempre pasaba lo mismo. Cuando ella se estaba preparando para salir con él o sola, la invadía una excitación.  

Retiraba el dedo de su interior y le restregaba la palma por todo el coño, esparciendo la humedad por todas las partes. Le encantaba hacerle eso: alternar entre unos movimientos delicados y suaves con otras cosas no tan delicadas, pero muy excitantes, como hacerle chupar los dedos para que pudiese saborear sus propios jugos.

Hundía la mano por entre las nalgas y sondeaba en busca del ano. Estaba a punto de penetrarlo con un dedo, cuando recordaba su resolución de hacía unos momentos.

Con el sonido de su circulación en los oídos, largaba un suspiro y decidía hacerla acabar cuanto antes. Antes de que no pudiera controlarse, sacaba la mano de canal y se incorporaba al sofá acomodándola entre las piernas Y la otra mano siempre en la vagina.

Ya acomodado, con los brazos la apretaba con fuerza contra su erección, encajándola justo ahí, y luego dirigía esa mano a su sexo. Le metía dos dedos con la izquierda, y con la derecha, húmeda y caliente, le apretaba el clítoris. Ella dejaba caer la cabeza hacia atrás con la boca entreabierta, conteniendo la respiración.

Él se daba cuenta de que intentaba otra vez retrasar el orgasmo, mientras él mismo se lo quería provocar. Eso, junto con la idea de hacerle el amor justo cuando no podía porque tenía un compromiso, tremendamente le excitaba.

Le apoyaba la polla en la cara y le metía los dedos dentro, mientras que apretaba fuerte sobre su coño. Ella se crispaba y le clavaba las uñas en la espalda, retorciéndose él antes de que su cuerpo empezase a sacudirse. La apretaba atrayéndola hacia su polla, penetrándola, besándola y en su cuello gruñendo, mientras su placer casi lo hace acabar a él también.
Una vez que la tormenta de placer pasaba, se dejaba caer sobre él como si se le hubieran derretido todos los huesos, involuntariamente de vez en cuando contrayéndose bajo los dedos de él, que seguían acariciándola en su interior. Se los retiraba al fin y le pasaba de nuevo la palma por toda su zona genital, empapándola entera, desde los risitos íntimos hasta dentro en sus muslos.

Sacaba la mano de sus bragas mojadas, con cuidado de no tocarse el vestido que estaba subido hasta la cintura; y, cogiendo su barbilla entre el pulgar y el anular, le metía dos dedos en su boca, mientras le pasaba la lengua por todo el cuello.

Los chupaba y los saboreaba sin abrir aún los ojos. 'Suficiente', pensaba él, y le metía los dedos hasta el fondo una vez más y los retiraba de la boca pasándolo por los labios, como si le estuviese limpiando un manjar.

Al notar que se incorporaba Silvia, se espabilaba un poco.

____Umm… Ha siso genial –murmuraba.

Soltaba una sonrisa que le hinchaba el pecho a él.

____Bueno, el pecho y la polla. Pero me has dejado agotada. Tendrás que esperar un poco para empezar otra vez.

Él la abrazaba sonriendo.

____Esperaré hasta luego de la fiesta, pero tenemos que prepararnos.
____¿Qué fiesta? -preguntaba ella, confusa.
____La fiesta de... el cumpleaños de… ¿De quién era?
____Sonia. Pero… -se giraba hacia él-, es más que obvio que no vamos a ir. -le decía, repuesta ya.

Lucas se levantaba del sillón y se agachaba sobre ella metiéndole las manos debajo del vestido. Tiraba de las bragas y se las sacaba. Entonces Silvia alzaba las piernas, deseosa y complaciente.

____Levántate y ponte otra braga ¡Vamos! –le decía, se iba a la habitación y empezaba a desvestirse.

Ella permanecía con el ceño fruncido cuando él salía, vestido ya y listo para salir.

____¡Silvia, si no te levantas enseguida, te llevaré a la fiesta en pelotas!

Le miraba, incrédula

____¿Ahora eres tú el que me metes prisa? ¿Tú estás loco? ¡Te estaba insistiendo todo el puto día! ¡Siempre me haces lo mismo, y ahora... ¿qué haces?! -la cogía en brazos y la ponía en pie.
____Métete en el baño y arréglate. Salimos en un minuto.

No le daba tiempo a protestar, porque le cogía la cara entre las manos y le besaba la boca con una pasión inusitada.

____Quiero llevarte a esa maldita fiesta -le decía después de besarla.

Se quedaba mirándole un momento, y asentía.

____De acuerdo. Pero te has vuelto loco, loco de remate...
____Sí, loco, pero loco por ti. Venga, que ya ha pasado el minuto.

Y pasaban cinco minutos más antes que ella estuviese preparada.


Ya los dos en el coche, camino hacia el cumpleaños, él no podía dejar de pensar en las piernas y en los pechos de la mujer que estaba sentada a su lado, ni en cuanto se enfurecería si de nuevo le echase a perder su maravilloso atuendo



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 21, 2018 11:41 pm






Sin premeditarla, noche lujuriosa


Si dos personas del mismo o de diferente sexo se abandonan a una pasión, todo puede ocurrir entre ellas

Era una fría tarde de un viernes de invierno, y, como otro día cualquiera, terminaba de llegar de la Facultad a mi humilde vivienda. Vivía sola. Había tenido que salir de mi pueblo y venirme a la ciudad de Sevilla, para poder estudiar la carrera de Arquitectura, y hacía ya seis meses de esto

Bueno, antes de seguir con mi historia me presento:


Me llamo Alicia y tengo 21 años; soy alta y morena y creo que simpática y con buenas hechuras. Pero a pesar de todo eso, no he logrado amistad con ningún chico, compañero de mi Facultad; todos se fijan sólo en mis hermosas tetas, y esto es algo me tiene tan acomplejada que incluso ya me he planteado seriamente dejar de salir con el grupo de ellos


A pocos días de llegar a Sevilla conocí a una mujer, de más edad que yo: 38 años y Sara de nombre. Nos conocimos casualmente en mi facultad durante una reunión profesional, a la que asistimos las dos y, finalmente acabamos sentándonos juntas. Compartíamos ideas sobre la arquitectura. Yo la veía como mi hermana mayor. Me sentía bien a su lado. Y según ella, sentía lo mismo por mí. Quedábamos algún finde, luego de que yo salía de la Facultad y ella de su trabajo, e íbamos a tomarnos algo y a charlar. Nos contábamos todo con confianza. Ella sabía toda mi vida, y yo la suya. Era aparejadora y ganaba mucho dinero. Vivía sola en un lujoso ático, en el centro de la ciudad. Había tenido novio durante cinco años, pero las cosas no iban bien entre ellos y lo dejaron, años atrás. Y desde entonces no ha vuelto a estar con nadie más.

Como ya he dicho antes era un viernes por la tarde, hacía frío y ya estaba oscuro. Aquella noche mis compañeros iban a salir. Me habían invitado a irme con ellos, pero lo rechacé poniendo como excusa que no me hallaba bien, no siendo verdad. Todos los que iban lo hacían acompañados de su pareja y yo tenía pareja y estaba cansada de estar siempre sola, pero no quería ser una molestia para ellos. Y esto me entristecía.

Mientras iba caminando hacia la parada de mi autobús, saqué el móvil del bolso y llamé a Sara. Necesitaba contarle mis penas a alguien, y a quien mejor que a mi única amiga en Sevilla. La llamé y me dijo que por qué no nos veíamos para tomarnos algo y conversar un rato, y así no tendría que irme tan temprano a mi casa, máxime viernes siendo. Acepté.
Como venía siendo costumbre, quedamos para vernos en la cafetería en la que lo hacíamos siempre. Me apresuré para no hacerla esperar, pero mi autobús había pasado ya y no me apetecía permanecer en la parada con el frío que hacía, así que me fui caminando con pasos rápidos.

Ya en la cafetería, Sara me estaba esperando, sentada en una silla de una de las mesas. Me saludó, mano en alto, y me fui hacía ella. Cuando llegué a su lado, me fijé en el modelito que vestía. Tengo que decir que Sara era una mujer guapísima y con un cuerpo despampanante, y que aparentaba menos años de los que en realidad tenía. Se maquillaba poco, sólo rímel en los ojos y una pincelada de colorete en las mejillas. Siempre vestía a la última moda: zapatos de aguja y ropa, pero todo de marca. El gusto por el vestir era algo que compartíamos, pero Sara tenía muchas posibilidades económicas para poder comprarse lo que quisiese. Aquella tarde iba más arreglada aún de lo habitual: llevaba un costoso vestido, de esos arábigos, y una chaquetilla negra del mismo estilo. Estaba realmente espectacular. Veía que la miraba con fijación, pero sonreía y me decía:

____Pero siéntate, pequeña. No sé si me miras tanto porque estoy guapa o porque me queda fatal mi indumentaria.

Le gustaba llamarme 'pequeña'. Sonreí y le dije:

____La indumentaria te queda genial. ¿Pero a qué se debe el look de hoy? -la piropeé y luego le pregunté eso.
____Pues se debe a que he tenido una comida con mi equipo de trabajo, para tratar un asunto importante, y es por esto que me he esmerado un poco más -respondió.

Luego de haber tomado un café, de conversar un buen rato y de contarle mis penas, para mi sorpresa me invitó a irme a su casa, a cenar con ella, y así no permanecer sola. No sabía qué decirle. Había estado ya en su ático dos veces, pero nunca de noche, y me preocupaba cómo regresar a casa, tarde y con la lluvia y el frío que hacía. Se apresuró a responderme que no me preocupase por eso, que me llevaría en su coche. Bromeaba sobre si podría quedarme a dormir en su casa…

Y en realidad no era tan mala idea. Su ático era mucho más acogedor que mi humilde piso de estudiante. Así que de nuevo acepté.

Cuando llegamos a su piso, empezó a preparar algo rápido para cenar, y nos sentamos a la mesa. Se esmeró en todo alegando, con una sonrisa en los labios, que yo era su 'pequeña invitada'.

Le tengo cariño a Sara, sobre todo por su amistad y lealtad. Es una mujer encantadora, con la que es difícil llevarse mal. Durante la cena, no sabía por qué, no podía dejar de loar su belleza. Una belleza natural, marcada no sólo por su físico, del que destacaba sus grandes y bellos ojos grises, su sedoso pelo rubio, casi siempre trenzado, y su espléndida figura, sino por su adorable carácter, capaz de hacer reír a la persona más triste.

Luego de cenar nos sentamos en el sofá. Estaba pensativa porque seguía deprimida por sentirme sola y por verme alejada de mis padres, a los que sólo veía una vez al mes debido a que mi pueblo es el más alejado de la provincia y poco boyante mi billetera para más desplazamientos. No pude evitar llorar, y al ver Sara que me venía abajo, me consolaba rodeándome con sus brazos, y para mi sorpresa, ‘y también mi placer’, que todo hay que decirlo, me dio un cálido beso en los labios. Después me dijo:

____No voy a dejarte nunca sola. Recuerda que eres mi pequeña.
____No sé qué haría si no estuvieses a mi lado siempre -respondí.

No quería que acabase la noche. Me sentía protegida mientras estaba con ella. Pero no entendía qué me estaba ocurriendo. Me percataba que Sara había pasado de pronto a ser algo más que una amiga…

Cuando me dejó de abrazar, la miré a los ojos. Me sonrió y vi su perfecta sonrisa y después clavé mis ojos en los suyos. Tenían un brillo especial. Me sentía confusa, dudando de si la situación era real o estaba soñando. Sin saber cómo, lentamente llevé mi cara hacía la suya, para así rozar nuestras bocas. Fue sólo un segundo, pero un segundo en el cielo. De pronto, un pensamiento erótico cruzó mi cabeza, y pude percibir su mensaje’. Volví en mí y retiré la boca, temiendo su reacción. Pero Sara me miró con una mirada extraña. Pensé que me iba a decir que me fuese de su casa. Pero no, no fue eso lo que sucedió...

Pasó su mano derecha por detrás de mi cabeza, me acercó más a ella y empezó a besarme. Al principio, suave, pero después acaparó su boca a la mía y mordió suavemente mis labios, terminando en un apasionado beso, en el que nuestras lenguas se conocieron y se saludaron de esta manera tan peculiar, pero terriblemente excitante...

Pasamos así un rato, besándonos y acariciándonos, como si no hubiese un mañana. No nos decíamos nada. La palabra no estaba invitada. Cada vez más cerca la una de la otra y los cuerpos pegados, buscando pasión. De pronto, me cogió de la mano y me llevó a su dormitorio. Ya en él, me di cuenta de que la cosa iba a ir más lejos de lo que esperaba, pero que era lo que en realidad deseábamos, al menos deseaba yo...

Me tumbó en la cama poniéndose a mi lado, mientras se desabrochaba el vestido. Me quité la blusa y nos quedamos las dos en sostén. Seguíamos con nuestro juego de besos y de caricias, ahora con menos ropas. Puse mi mano en su cintura, para ir subiendo hasta sus tetas. Estaba deseando de tocárselas. Al hacer eso, ella hizo igual, así que nos desabrochamos la una a la otra los sujetadores, y así podíamos tocarnos de forma directa.
Besándonos, nuestras hermosas tetas topaban, sintiendo así sus pezones contra los míos. Me besaba el cuello y, lentamente, iba bajando a las tetas, lamiéndolas cuanto quiso y mordisqueándome los pezones, dándome la mayor sensación sexual que había sentido nunca.

Entre besos y caricias, nos quitarnos lo que quedaba de ropa, quedando completamente desnudas, pudiendo ver a mis anchas su increíble cuerpo. Si con ropa era bella, sin ropa más aún. Acaricié todas y cada una de sus pronunciadas curvas, y ella me seguía. Después bajé la mano a su coño, levantando de vez en cuando la cabeza para mirarla a los ojos. Con dos dedos agité su clítoris, lo que hacía que soltase rugidos. No podía creer que lo que estaba pasando fuese real, como alguna vez había fantaseado, pero sin querer reconocerlo, estaba ocurriendo en realidad. Bajó también su mano a mi coño, copiándome. Sólo con rozar mi clítoris mi excitación iba a mil y me vino un primer orgasmo, que hacía que soltase un gemido, que ella también gozó. Nos mirábamos a los ojos masturbándonos la una a la otra, hasta que entre apasionados besos, suspiros, gemidos y rugidos, llegamos al orgasmo. La palma de mi mano, cubierta de sus líquidos, que antes me habría sido repugnante, ahora era una delicia.

Mirándonos intercambiamos sonrisas sexuales y muy febriles. Besándonos y entrelazando nuestras lenguas, me abrió las piernas. Sabía lo que me iba a hacer y yo sentía una mezcla de morbo y vergüenza que en el fondo me daba placer. Con ojos pícaros llevó su lengua a mi coño, lamiéndolo con la misma maestría de una actriz porno. Sus manos cogían las mías. Y eso me gustaba muchísimo. Me hacía sentirme segura.

Seguía lamiendo mi punto más débil con la punta de la lengua. Apenas subía el son, paralelamente iban creciendo mis gemidos. Recorría mi coño con su lengua, lo besaba, lo lamía y después la metía hasta el fondo. Otra vez sentía que iba a reventar al sentir que me venía de nuevo, pero me daba vergüenza correrme en su boca. Pero no pude aguantar y tuve un goliat orgasmo que me hizo temblar. Me cubrí la cara con las manos por vergüenza. Pero ella me las cogió y las apartó.

____No te sientas mal, pequeña –y dicho esto, lascivamente chupaba mis labios, dándome a probar mis propios jugos.

Tenía que devolverle el favor, así que la tumbé y le abrí las piernas. Nunca se lo había comido a una mujer pero la pasión me podía. Llevé la lengua a su coño y con la punta lo lamía y a intervalos clavaba los ojos en los suyos. Me excitaba ver que estaba así por mi culpa. Lamiéndole el clítoris, acabé por devorarla, llevando la lengua a donde se me antojaba y haciendo que rugiese, hasta que soltó un chillido y sus jugos acababan en mi garganta, pudiendo saborear y después tragar sus salados líquidos.

Recuperado el aliento me puse encima suya, de tal manera que nuestras vaginas se rozaban, y así comencé a moverme, para ir subiendo el ritmo hasta acabar cabalgándola. Rugíamos. Me incliné hacia adelante para que nuestras tetas se uniesen a la fiesta y así poder besarla mientras chillaba. Podía sentir su olor, y ella lo vio en mis ojos alcanzando ambas un sublime orgasmo. Pero mi amiga rubia quería más. Se incorporó, se puso frente a mí y entrelazó sus piernas con las mías, como unas tijeras.

Nuestros sexos pegados de nuevo, húmedos y sensibles, pero ahora de un modo más directo. Empezó a moverse sin parar, siguiéndola yo. Ahora podía sentirla dentro, sentir su calentura. La sensación era increíblemente excitante. Nos movíamos cada vez más rápido, gritábamos, gemíamos... Nuestras vergüenzas y nuestros pudores se habían ido de paseo. En aquel momento, éramos una sola persona.

Jamás había escuchado a Sara decir palabras excitantes, cuyas me hacían explotar y menearme alocadamente. Me abalancé sobre ella y empecé a lamerla, a juguetear con su lengua en mi boca. Estábamos abrazadas y frotando nuestros sexos sin parar.

Tanto placer era incontrolable. Nos fundimos entre intensos momentos. Caímos rendidas en la cama y nos quedamos dormidas, sin darnos cuenta


A la mañana siguiente desperté entre sus brazos. La miré tímidamente, y ella sonreía relamiéndose los labios


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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 21, 2018 11:50 pm







Sólo iba a comprar un libro



Después de mi dura jornada laboral desde las siete de la mañana hasta las cuatro de la tarde, llegué a mi casa a las cuatro y veinte. Me pegué una siesta de un par de horas, y a eso de las seis y media me fui al cuarto de baño.  Me bañé con agua tibia, pero antes eché al agua sales de ‘Lavanda’. Me salí de la espumosa bañera al cabo de una media hora, cogí una toalla grande y me sequé el cuerpo. Me perfumé en todos los rincones claves de mi siluetada anatomía con mi perfume ‘Quizás Quizás Quizás’, de ‘Loewe’. Sin embargo mi esmero en sales y perfume, mi coño seguía teniendo olor a coño. Seguidamente, metí mis tetas en un apretado y generoso sujetador rojo. Me puse tangas rojos. Me embutí en un vestido fresco rojo, ceñido y corto, y finalmente me calcé unas sandalias rojas de medio tacón. Cogí mi bolso rojo, y sin más salí de mi casa. Crucé, alegre y feliz, mi calle. Llegué a la librería del pueblo. Mi mejor amiga, Paca, (que aún no había catado macho y ya tenía casi 23 tacos) cumplía años ese sábado y yo quería regalarle una novela picante, sí, de esas de corte erótico. La campanilla de la puerta de la librería sonó repetidas veces, pero, al igual que siempre, Pepe, el maduro dueño del negocio, que, por cierto, ¡es guapísimo y está buenísimo!, ni tan siquiera me miró

Caminé presurosa entre los pasillos de la librería mirando títulos de libros, sin pajolera idea de cuál elegir. Miré a un lado y otro, para así ver si veía a alguien a quién preguntarle, pero en ese justo momento no había nadie, excepto Pepe, que enseguida me di cuenta que estaba observando todos mis movimientos. Al fin, vi un libro con un título sugerente, que sobresalía en lo más alto de la estantería del fondo. Pepe, que no me quitaba ojos de encima, me indicó con la vista que cogiese la escalerilla que estaba justo a mi lado. Le sonreí abiertamente en la distancia, como dándole las gracias, y de inmediato cogí la escalerilla de madera. Empecé a subir. Mis caderas se iban cimbreando, provocativas. Mis tetas rebotaban. Pero, de pronto, el olor de mi coño viajó hasta Pepe, y percibí en el acto que su polla se llenó a tope de deseos. ¿Estaría pensando en mi apetitosa raja, en mis morenas y duras nalgas, y en mis hermosos pechos queriéndose salir de la prisión del sujetador? Me da que sí, porque subiendo yo peldaño a peldaño...

...mis ojos posados en aquel libro, súbitamente, una mano tibia se aferró a una de mis cachas, erizándola. Otra mano, me cogió la teta izquierda. Mis pezones se pusieron firmes y tiesos, cual soldado en un desfile. Mi cabeza se giró hacia abajo y mis ojos miraron entre sorprendidos y deseosos. Y allí se hallaba Pepe, sonriendo y subiendo peldaños detrás mía. Ya junto a mí, nuestros olores se entremezclaron. Pero el temor a caernos hacía que nos sostuviésemos el uno al otro. Mi caliente y permisiva almejita no podía ya aguantar más; se estaba humedeciendo más por momento y palpitaba sin cesar. Nerviosa pero muy cachonda, le ordené a mis manos que buscasen afanosamente la bragueta del hombre que estaba a mi lado...


Y de pronto, unos repentinos jadeos liberadores rompieron el silencio. Pepe tiró de mí con delicadeza, me condujo hacia la trastienda de la tienda, y ya allí, entre besos apasionados y más jadeos y hasta rugidos, nos follamos mutuamente





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 21, 2018 11:57 pm







Soñé lo que quería que ocurriese


Subí las escaleras hasta llegar a su estudio. La puerta estaba entreabierta, y el olor a óleo, mezclado con el aroma del café, me daba la bienvenida

Era muy agradable estar allí. En cada rincón sentía su vívida presencia. Bastaba sólo con ver sus cuadros para darme cuenta de la pasión que escondía en su alma, y que él se esmeraba en ocultar bajo la fachada de un hombre frío que lo alejaba de todas las posibilidades de ser el elegido como el amante perfecto que toda mujer desearía tener en su cama.

Me estremecía con sólo recordar sus besos, tiernos pero provocadores, sabiendo cómo despertar la pasión que había en mi interior, y que hacían que me convirtiese en presa de sus deseos.

Me fascinaba sentir su osado atrevimiento por considerar mi cuerpo suyo, el mismo que él moldeaba, como la arcilla entre sus dedos, hasta dejarme abandonada a una pasión que enloquecía todos mis sentidos y adormecía mi voluntad.

Mi vista se iba al lienzo que había sobre un caballete. Era la primera vez que lo veía. Aquellos cojines parecían encajar bien con la sensualidad que irradiaba la mujer, y la llama de sus ojos pedía a gritos amor, para así saciar el deseo que se veía a flor de piel. Cerraba los ojos y recordaba...

Lo único que cubría mi cuerpo era una bata de felpa, que no conseguía ocultar la pasión que latía en mi interior. Podía sentir mis reiterados latidos, golpeándome el pecho, como recordándome la locura que estaba a punto de cometer.

Entonces le vi, y me estremecí bajo el calor de su mirada. Se me acercó y puso las manos en mis hombros. Me quedé atrapada en la hondura de sus ojos. Sabía que estaba jugando con fuego, pero en eso no pensaba y ni siquiera me importaba.

Quería con todas mis fuerzas quemarme, arder viva en las diablas llamas de unas manos que deshacían vehementemente el nudo que protegía mis intimidades. No podía controlar mi respiración. Mis senos subían y bajaban en una clara invitación a ser besados, pero sólo sus miradas viajaban por todo mi cuerpo, hasta pararse en la hendidura que escondía el epicentro de mis deseos.

Me acomodaba sobre unos cojines y, sin apartar los ojos de los míos, deslizaba sus dedos sobre mi piel, en un decidido desplazamiento sensual y atrevido, que me iba apartando de la realidad.

Me besaba los mamelones hasta dejarlos de punta, clamando mimos, pero seguía en mi vientre hasta pararse en el mismísimo cráter de mi pasión, que, con una mano experta, lo acariciaba hasta humedecerlo completamente.

Le suplicaba que me hiciese suya. Quería sentir su excitación al rozarme el vientre y traspasarme la barrera en la que el calor se hace fuego. Quería acariciarle, pero me sujetaba de las muñecas y me decía:

____Todavía no. Ahora sólo quiero percibir lo que mis dedos te hacen sentir.

Me dejaba llevar por sus besos, hasta introducirme en un mundo indescifrable de sensaciones, donde los gemidos son la única forma de aplacar el torrente de placer que inunda cada poro de la piel.

Impaciente, volví a pedirle que me tomase. Necesitaba sentir su cuerpo moviéndose al mismo ritmo que el mío, atormentándonos y regocijándonos en lo que íbamos a sentir. No lo aceptaba. Por contra, se alejaba, se escondía detrás del lienzo y seguía con su tarea, que a mí se me hacía interminable.

Cuando creía que no podía aguantar más, dejaba el pincel y se unía a mi deseo de navegar juntos por las aguas turbulentas de la pasión, amenazando con naufragar devorándonos, si no hacíamos algo por evitarlo.

Seguía mirando el lienzo. Sabía que él aparecería con vaqueros y camisa de cuadros verdes sobre su cuerpo.

Un cosquilleo me decía que estaba junto a mí, a mi lado. Al girarme me topaba con sus ojos. Nuestras manos se entrelazaban, rompiendo el espacio que nos separaba. No hablamos. Nuestros cuerpos se entendían solos.

Abrí la boca, y con su lengua exploraba cada escondite de la mía, jugueteando con mis labios, como queriendo ser perdonado por un juego que, muy lejos de herirme, me producía un inmenso placer.

Sus besos hacían camino en mi cuello, y sus manos quitaban todas las barreras que cubrían mi piel. Besaba mis pechos, atrapándolos entre su boca, mordiéndolos. Y yo no le pedía clemencia, quería más y más...

Iba quitándole la ropa. Primero la camisa, cuya desabotonaba hasta ver su pecho, que besaba una y otra vez dejando en él con mis dientes las huellas de mi pasión. Después, los vaqueros y los calzoncillos.

Sentía sus manos deslizarse por mis muslos, hasta pararse en el charco de mi sexo, para después explorármelo con una devastadora masculinidad, consiguiendo que mi cuerpo respondiese a semejantes embestidas.

Los dos teníamos prisas por culminar un ansia animal que teníamos a flor de piel. Abría los ojos y veía la pasión que reflejaba su cara. Sabía que yo era la causante de su estado de locura, y eso me hacía feliz.

Caíamos sobre el sofá. Su cuerpo cubría el mío, y juntos seguíamos en loca carrera hacia la cúspide. Me parecía un sueño estar así, sintiendo su ansiado peso, su loca y desesperada excitación, su aliento mezclándose con el mío…


Quería gritar su nombre, pero me daba cuenta enseguida de que no había ningún nombre que pronunciar. Despertaba





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Sáb Sep 22, 2018 12:17 am






Un rollo ocasional cambió mi vida



Me llamo Laura, tengo 24 años, 1,75 de estatura y pelo rubio. Mis padres ven con malos ojos mi forma de ser atrevida, pero a mí me ayuda a ir teniendo las cosas cada vez más claras. Mis compañeras del trabajo dicen de mí que soy ‘una chica mona’, pero mis amigos van más allá, calificándome como una tía despampanante de cara y de cuerpo. Trabajo en un bingo de la ciudad de Sevilla


Eran las tres de la tarde de un viernes gris con frío y amenazante de lluvia. Esperaba el bus que me llevase a casa. Los viernes en mi ciudad, los autobuses vienen super llenos, por lo que no abren sus puertas delanteras para entrar, y puedes llevarte un buen rato esperando uno más despejado.  

Había mucha gente en la parada. Cogía el móvil del bolso y echaba un vistazo a mis WhatSapp. Ninguno me interesaba. En vista de ello, devolvía el móvil al bolso y me distraía mirando a las personas que habían en la cola. Es un ejercicio de inteligencia emocional mirar a uno y pensar cómo sería su vida, aparte de que podría aparecer, en cualquier momento, alguien interesante. Y en esto soy lanzada. Mi amiga Eli dice de mí que parezco una zorra, dispuesta siempre a cazar una pieza, pero no me vale cualquiera. Cuando una pica mi curiosidad, voy directamente al grano, sin rodeos…

Nadie había en la cola que llamase mi atención en nada, hasta que aparecía un tipo alto, guapo, elegante, y de unos 45 años. Nunca había pensado que me iba a atraer un maduro. Si Eli me dijese que me iba a enrollar con un cuarentón, le habría dicho que estaba loca.

Sentía que me miraba, lo cual me halagaba, y así tendría con quien hablar mientras esperaba el bus. Él caminaba de un lado a otro, y cada vez que pasaba por mi lado, sonreía. Iba guapa esa tarde: abrigo azul, camisa blanca, vaqueros ajustados azules, y botas negras planas. ‘Creo que le gusta mi look, y yo también, así que cuando me sonría de nuevo, le sonreiré yo’, pensaba.

Cada vez que nos cruzábamos nos mirábamos y sonreíamos, pero disimuladamente, como si no quisiésemos pregonar nuestro flirteo. Entablaba charla con él, pero para marcar la distancia empezaba a hablarle de usted, que veía que esto le contrariaba. Ya he dicho que soy lanzada, y por esto me gusta llevar el mando en toda charla o seducción. Le preguntaba si sabía cada cuanto tiempo pasaban los autobuses, algo que yo sabía de sobra. Me respondía educadamente que estaba de paso en Sevilla y que no lo sabía. Su varonil voz transmitía seguridad. Hay hombres que nerviosean cuando una chica guapa les habla. Este no. Se podía ver palmariamente que sabía cómo tratar a las mujeres y cómo comportarse con ellas. O sea, un caballero.

Nos manteníamos hablando hasta que llegaba el bus. Se estaba generando buena complicidad entre los dos. Tenía una conversación culta, y cada vez me parecía más atractivo. Ya sabemos las mujeres, ese justo momento cuando hay algo dentro de nosotras que nos dice que acabarás liándote.

Y a esto que aparecía el autobús.

Nos sentábamos en dos asientos traseros, y seguíamos charlando. En cada palabra, aparecía el deseo. Me rozaba la rodilla y me miraba. El juego de la seducción estaba en plena ebullición. No era un simple ligón, pero se veía que le atraían las mujeres, hasta el punto de llegar a cometer 'algunas travesuras políticamente incorrectas’.

Se juntaba más a mí e intentaba besarme. No se lo iba a poner fácil. Así que retiraba mi cara, sonriendo, pero como se me estaba erizando todo, mis defensas cedían y me rendía, por lo que acabamos dándonos un buen morreo, mientras sentía que mi tanga estaba mojado. Se percató de mi excitación, y por eso se abría los pantalones, me cogía la cabeza y la llevaba a su bragueta. Una sensación morbosa. El autobús seguía circulando y los pasajeros a su bola. ‘¡Jo, este tío macizo me está poniendo a mil!’, pensaba. La escena parecería humillante, pero yo flipaba en colores con lo que me estaba ocurriendo.

Su pene era de una enorme largura y grosor. Mientras lo succionaba, me bajaba la cremallera de los vaqueros y me masturbaba. Estaba tan excitada que no sentía mis jugos deslizarse por mis muslos. Descargamos a la vez. Un abuelo que iba detrás de nosotros se escandalizó, pero yo llevaba un dedo a mis labios, con expresión boba, como diciéndole: ‘lo siento abuelo, guarda silencio, por favor’.

Nos bajamos del bus y mi guapo cuarentón me invitaba a su hotel. Nada más llegar, me quitaba los vaqueros y el tanga y me penetraba, dándome cachetes en el culo. ‘¡Ufff, qué tío, cómo me da caña!’, pensaba.

Tengo carácter, pero mi ángel me decía que me entregase. Su pene salía y entraba, y sus dientes mordisqueaban mis erectos pezones. Nos corríamos de nuevo los dos, pero él, sorprendente por su edad, me pedía que le hiciese otra felación, y esta vez tardaba más en descargar, hasta que su semen regaba mi boca y mi cara

Una vez acabado el maxi polvo me besó con ternura, saliendo yo de la habitación saboreando mi excitante aventura. Ya en casa, me desvestí para ducharme, y a esto que suena mi móvil. Era mi amiga Eli. Luego de citarnos para más tarde y de colgar, al devolver el móvil al bolso vi unos billetes doblados. ¡300 euros! Yo no tenía dinero en el bolso, por lo que imaginé que mi cuarentón, la única vez que fui al baño de su habitación, cogería mi bolso y con elegancia y clase lo dejaría en él. Pasmada, cogí el dinero y lo guardé. Pero yo no me sentí una puta. Yo no alquilé mi cuerpo. Sólo le di a mi sexo y a mis pechos una oportunidad de disfrutar.

Ah, como se me había olvidado preguntarle su nombre, y tampoco caímos ninguno de los dos en ese detalle, le rebauticé como mi George Clooney  particular.

Volveré mañana a coger ese mismo bus, en esa misma parada y a esa misma hora, por si tengo la suerte  de que coincidamos. Quiero volver a verle de nuevo. Y no por el dinero. ‘¿Por qué no?’, pensaba, sino porque me gustan los hombres caballeros, aparte de que me lo
pasé de puta madre follando con él...


Cuando menos se espera nos puede ocurrir algo de repente que nos puede cambiar la vida para siempre


Ahí va una foto mía con mi coche de alta gama recién comprado y pagado al contado. Y ahora que trabaje un poco la imaginación para saber cómo se las ha aviado una humilde mileurista para poder comprarse semejante cochazo dos meses después de mi encuentro con mi guapo talismán cuarentón




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