Se llama copla democrático

MI BLOC, QUE NO BLOG

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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Sáb Sep 22, 2018 12:52 pm




Más que incompatibilidad, era incomprensión



Se sentía una estúpida, engañada. Mirando por la ventana las lejanas estrellas quietas en un cielo sereno, no podía disfrutar de la noche. La quietud no podía entrar en su revuelto espíritu, algo que de ninguna de las maneras se planteaba

Se había dejado engañar otra vez, y ya eran demasiadas veces lo mismo. Ni siquiera había intentado contarle sus ilusiones para aquel día. Porque eran ilusiones lo que llevaba. Él había llegado con su plan hecho y lo puso en marcha. Y ella se había olvidado de todo, viéndole feliz y esperando su compañía. Poco más deseaba.

Pero, ¿cómo era posible que él no se diese cuenta? Y esto era algo que se repetía siempre.

Bueno, en realidad, la culpa era suya puesto que le había acostumbrado a su asentimiento sonriente. Quizá pensaba que en aquella cabecita y aquel corazoncito no había nada propio, nada fuera de su propio reflejo. Quizás no se le había ocurrido pensar que ella también era un ser individual, lo que siempre se debe tener muy en cuenta para la buena marcha de una relación, ya amistosa, ya sentimental.

¿Y de quién la culpa? ¿No era de ella por ser estúpidamente feliz con sólo ver que contaba con ella y la quería? Quizá si la amase sería otra cosa.

Ella no había hecho caso a su propia individualidad desde nunca, y ésta empezaba a rebelarse, a rugir dando patadas. Le dolía, y le dolía, sobre todo comprender que si no hacía algo, no podría declararle todo el amor que sentía por él, y ese amor se pudriría en su interior, ahogado por una sensación de engaño que la paralizaba e iba convirtiéndose en ira, en un deseo de rabiosos ataques. Esto era injusto. Y era injusto para él y también era injusto para ella.

Ella le amaba, pero él nunca le había dicho que la amaba. Sólo 'te quiero'. Y sus 'te quiero' sonaban ahora a posesión, a un deseo de tener.

Ella nunca lo había querido tener, se había conformado con verle feliz. Y tampoco iba a permitirle que la tuviera, que la confundiera con un objeto de su posesión.

Al día siguiente hacía sus planes. Él se enteraba de que también ella tenía planes, ilusiones, deseos, ideales... Un mundo propio.

Y con este propósito firme e ilusionante se había quedado dormida, por fin, y había descansado.

Al despertarse se encontró con una mañana radiante. El sol entraba por la ventana. El día olía a frescor y a novedad. Pero. ¿qué ocurría? ¡Ah, sí!


Que algo en su interior la empujaba, acuciante, a ponerse a trabajar por su individualidad, por su amor




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Sáb Sep 22, 2018 1:11 pm






Un local Deífico



El señor al que me voy a referir, se vio de pronto rodeado de eso con seis letras que nunca se cita en los informes que él mismo prepara a diario en una sección de la Junta de Andalucía: “pobres”

Era viernes. Luego de salir del trabajo, con tres compañeros del mismo, se iban a su bar de siempre a tomarse unas cervezas. Él pagó la última ronda y las cuatro cañas que se tomaron cada uno les habían sentado demaravilla.

Después de los cinco días intensos de trabajo de cada semana se lo pasan bomba despotricando de Dios, de El Papa, de los curas, de las monjas, de las hipocresías de la Iglesia, y de todo lo relacionado con el ateísmo (los cuatro eran ateos). Este tipo de charlas y la amistad que tenían de años, los unía. Y los cuatro habían tenido la gran suerte de colocarse en la Junta de Andalucía, buen trabajo, fijo y con buen sueldo. Y siendo funcionarios, tendrían más aseguradas sus pensiones de jubilación.

Aquel viernes, acabada la tertulia, nuestro hombre se encaminó hacia su casa para almorzar (vivía relativamente cerca de su centro de trabajo, un edificio de los infinitos que tiene la Junta en Sevilla). Pero de camino se encontró con un olor que lo llevó directamente al paraíso de su niñez. Era un olor a cocido, del mismo aroma que el que recibía siendo niño cuando llegaba a casa luego del colegio, con su madre atareada en la cocina.

Por curiosidad entró al local (nunca antes reparó en él), del que provenía el olor. Le pareció un restaurante modesto, limpio y con buen ambiente. De pronto, se acordó de que tenía que entregar el lunes un informe sobre Familias en Situación Precaria, que le había encargado su jefe inmediato.

Pero no era un restaurante. Era un Centro de Beneficencia, frecuentado por personas necesitadas, de ambos sexos y de todas las edades.

De pronto, se quedó pasmado al ver que quien servía las comidas en una bandeja era una monja, y que había algunas monjas más en una cocina del fondo de una sala más grande que pequeña.  

Entonces se dio cuenta de que aquello era un Comedor Social, donde se vio rodeado de eso con seis letras que nunca se cita en los informes que él mismo prepara a diario: “pobres”.
Quiso irse de allí, pero la monja le detuvo, le miró, le sonrió y le dijo que no se preocupase, que la primera vez cuesta, que no debía avergonzarse, que aquel día tenían un cocido buenísimo, y que de segundo plato había filete empanado, que no se perdiese las vitaminas de la ensalada ni las del zumo de naranja, que podía rematar la comida con un helado de vainilla o chocolate, y que le darían también un bocadillo de chorizo, o chóped, o salchichón, si no podía acudir a la cena.

Sin saber cómo ni por qué, se vio sentado a una mesa en la que había un matrimonio mayor, rozando los 80, bien vestido los dos, y que comían en silencio, sin apenas levantar los ojos de la bandeja.

Al lado de su mesa, en otra mesa igual había un tipo con barba de días, le sonreía mientras devoraba un filete empanado, a la vez que le contaba su vida: había perdido el trabajo por crac de su empresa tras 20 años en ella, el banco le había quitado su casa, luego el divorcio, y no sabía a dónde ir; menos mal que las monjas le daban comida, ropa y zapatos, y que dormía bajo techo en un albergue social. “Al final, he tenido suerte, amigo; así que no te agobies, que de todo se sale”.

No podía creer lo que le estaba pasando. Nadie le había pedido nada por darle de comer, ni le habían preguntado por sus creencias religiosas. Allí sólo y exclusivamente se dedicaban a dar de comer al hambriento.

Cuando acabó de comer, se levantó y se fue presuroso hacia la calle, sin dar las gracias a la monja que le había servido tan amablemente. Pero no por grosero, sino porque no podía articular palabra. Una leve inclinación de cabeza fue lo que le hizo. Pero la monja, muy amable todo el tiempo, lo abordó y le dijo: “vuelve siempre que lo necesites y, si yo no estoy aquí, cuando vengas otra vez di que vienes de mi parte. Me llamo ESPERANZA”. A él, lo único que le salió fue sonreír a la monja, y luego se marchó.

Y durante todo el trayecto hasta su casa, se iba diciendo para sí, incluso repetidamente:


NO CREO QUE EXISTA EN NINGUNA PARTE DEL MUNDO UN COMEDOR SOCIAL REGIDO POR ATEOS O POR COMUNISTAS O POR LOS SINDICATOS




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Sáb Sep 22, 2018 1:25 pm








Voy a encontrar una mujer mejor.
O tal vez no...



Todos hemos escuchado consejos de amigos o conocidos cuando nos encontramos frente al dilema de separarnos o divorciarnos: 'No tienes por qué soportar esto’. ‘Eres joven, guapo, inteligente, con dinero y con un buen trabajo’. ‘No sigas con el problema’. ‘Mujeres hay a mantas'. 'Tú vales mucho tío, no llores más por esa mujer. ‘Recuerda que hay muchos peces en el mar'…


Estaba convencido de esas afirmaciones. Para bien o para mal, cada quien que salía de una relación con una mujer, no pasaba mucho sin encontrar otra mujer que ocupase el lugar de la anterior.

Soy un hombre afortunado, de esto no tengo la menor duda. Mi última novia es un tipazo. Pero con un triple defecto: tiene un ex marido, un hijo parido cuando recién entraba a sus veinte años, y un hombre que supo sacarle provecho a la situación.

Siempre lo decía: el niño no es el problema, el niño es un amor, es un crío pequeño que no tiene ninguna culpa de las estupideces que cometieron sus padres. El problema es que ese niño tiene un papá.

En fin, no quiero ahondar en más detalles. Eso es un asunto para otro tipo de comentarios. La cuestión es que ella era la mujer perfecta para mí: nos compaginábamos en todo, teníamos gustos y apreciaciones casi iguales, costumbres parecidas, buen sentido del humor; sumamente comprensiva y sensible y a mí me ofrecía estabilidad. Aunque me resistía al inicio, acabé enamorándome de ella, e incluso le preparaba el desayuno y se lo llevaba a la cama. Y cuando no tenía demasiado trabajo en mi oficina, por lo que podía llegar más tarde, dejaba la casa lista antes de salir.

Me pesó, y cuando terminamos nuestra relación, pasó mucho tiempo en encontrar otra mujer con la que me llevase tan bien. Era difícil. Pero… ¡no hay problema, hay muchos peces en el mar!

Al cabo de dos semanas, mientras estaba en una sesión con mi psicóloga, ésta me preguntó que cómo me sentía con todo esto (qué extraño que te pregunten eso, ¿no?) Le respondí que, aunque estaba triste, sabía que se me iba a pasar, que sólo era cuestión de tiempo y que, finalmente, seguro que hallaría a una mejor.

____O tal vez no... –me respondió con cierta intriga.
____¿De qué hablas? ¡Claro que voy a encontrar una mejor!
____O tal vez no... -insistía con cierta cizaña.

Me hizo enfadarme. ¡Juro que me hizo enfadarme!

‘¿Qué insinúa esta imbécil? ¿Qué no puedo lograr a nadie más en la vida? ¿Qué me quedaré solo para siempre? ¡Qué hija de puta es!' -pensé.

Salí de mi terapia y entonces era cuando entendía perfectamente bien de qué me hablaba mi psicóloga. Tenía que continuar con mi vida, disfrutar al máximo y tratar de ser feliz, aunque no encontrase una mujer mejor.

Porque hay que entender que no se trata de andar por la vida buscando a alguien que nos complemente, que siempre nos haga sentir de lujo, que nos quite la soledad...

Sonreía. Mi psicóloga no es una imbécil. Ella sabía bien que comprendería su mensaje de inmediato y por eso se animó a soltarlo.

Pero a veces me pregunto por qué le sigo pagando tan buena minuta a ese pedazo de cabrona. Pero reacciono enseguida y me respondo a mí mismo diciéndome que es de lo mejor que me ha pasado en la vida, porque, finalmente, me enrollé con ella, pero viviendo cada cual en su propia casa, por lo que saco en conclusión que la convivencia es la verdadera asesina del amor





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Sáb Sep 22, 2018 1:37 pm








Grandioso culo el de mi
compañera de pupitre



Lo que recuerdo con mucha claridad, y también con dulce nostalgia (nostalgia por decir algo, como se verá al final) de mi remota adolescencia es un culo reposando en un pupitre escolar de madera. Miraba cómo aquel culo se restregaba y se retrepaba, inquieto. Y como esto me estaba gustando, dejaba consciente que aquel pedazo duro de carne, con redondeces hermosamente marcadas, hiciese de mí un esclavo

Desde nuestros primeros padres, Adán y Eva, la masa cárnica castiga al hombre como lo que más. Si no, pensemos en los padres y en las madres; en el culo de ellas y en las manos de ellos, cómo se buscan y cómo se encuentran, y cómo se saludan cuando la que manda, siempre la mujer, permite el saludo.

‘Sí, el roce es lo adecuado’, pensaba entonces. Pero si el roce es largo y con regodeo, ocurre que los dedos se embelesan con la carne, y entonces la cosa es sensacional. Es por esto que un padre como el mío convierte el culo de su mujer en su diversión favorita.

Aquel culo sentado hacía de mí un esclavo, repito, y me sentía feliz. No era tanto que quisiese un culo como aquel para mí; es decir, en lugar de mi culo, no tanto eso como que quería aferrarlo siempre, apretarlo siempre, eso exactamente, penetrarlo, desfondarlo en su belleza. Los machos podréis entender lo que estoy diciendo, no tanto las hembras, que también ellas lo entienden, pero, con demasiada frecuencia, no lo comprenden, o lo que es peor: no quieren comprenderlo.

Pepa era la dueña de aquel culo. Diosa de un grandioso culo, y más que grandioso, suave como el beso de un beso. Sentía yo amor por ella. Enamorado andaba yo por aquellos entonces, pero no me percataba bien de la situación porque me faltaba el nombre apropiado para saber lo que realmente sentía.

____A Pepe le gusta Pepa –decían los demás, pero no eran sus evidentes encantos lo más importante para mí, ella en sí era lo primero, al margen de su culo.
____¡No! -me defendía y los insultaba: es una atrevida y una provocativa -intentaba encontrar la palabra exacta.- Una puta -sentenciaba, triunfal.

Si decía puta, en lugar de limitarme a pensarlo, la gente se horrorizaba más allá del término. No me importaba que se riesen, que se mofasen de mí o que el director me enviase a mi casa. Sólo pensaba en Pepa y en su culo, sin preocuparme de si su ama era puta, porque, en un ataque de ira, se lo decía, pero que ni yo mismo me lo creía.

Aquel Santísimo Culo me tenía cogido por los huevos. Sí, lo confieso ahora, porque antes, en mi adolescencia, no era capaz.

Una tarde de vuelta del colegio coincidimos Pepa y yo en el camino. Me empeñé en acompañarla hasta su casa (vivía a las afueras de la ciudad). Me miró, sonrió y desde el principio intentó enredarme con unos jueguecitos: se ponía a mi lado, pegada a mí, y empezaba a erotizar todo con un contoneo demasiado inmaduro, demasiado inseguro...

Pero Pepa sólo tenía diecisiete años. Igual que yo. Y a esas edades...

Tenía pensado pedirle a Pepa que me enseñase su culo, pero sin bragas, así, sin más rodeos. No estaba yo muy convencido de que accediese, pero me pareció que tenía que intentarlo.

Pero en cuanto empezó con sus pucheritos y sus lindezas de adolescente fatal, me sentí desplazado, atravesado por una sensación apabullante de insatisfacción. Yo sólo quería contemplar su culo y no estaba dispuesto a pagar el precio que parecía empeñada en exigirme, que era que me recrease en sus jueguecitos. Pero si para mí sólo era mi vecina de pupitre, muy cabreada porque su propio culo llamase tanto la atención entre todos los adolescentes del colegio. Su jueguecito era que atendiese sus ruegos soterrados, que me complaciese en sus gorgoritos de una Lolita barata. Y en ello insistía con una intensidad que rozaba lo agobiante.

Pero yo, a lo mío, a lo que tenía en mente desde tiempo atrás.

____Enséñame tu culo -solté al fin.

Me miró, sorprendida. Se paró y luego clavó sus ojos en los míos, con un resto de no sé qué en la comisura de los labios.

____¡¿Qué has dicho?! -me preguntó, airada.
____¡Joder, que estoy lampando por ver tu hermoso culo!

Repetí, pero esta vez más firme, más enérgico. Estaba completamente obsesionado...

____¡Eres un grosero! ¡Te exijo que te disculpes ahora mismo! –me respondió.

Entonces mi mano -no yo, mi mano- se fue hacia aquel bulto duro bajo la falda, y lo apretó. Y no sólo esto, también lo pellizcó y lo retorció hasta hacer gemir a su dueña, que se revolvía. ¿Tal vez de placer?

____¡Estás loco! -me chilló en la cara, no muy convencida.

Pero no se movió ni un milímetro de mi lado. Se quedó mirándome con un gesto en el que la sorpresa daba paso a la curiosidad, y después al deseo más absoluto... Y así hasta la pura, dura y sencilla ansia perversa.

Pasados unos segundos, me dijo, con voz sumisa:

____Vuelve a hacerme eso de nuevo, por favor.

Y entonces no fue mi mano, sino mi pelvis, quien se posó a conciencia en aquel culo perfecto, esta vez él mi esclavo y no a la inversa.

____Te amo -le dije al oído, a la vez que mi pelvis se fundió con su culo.

Pepa se retorcía, disfrutando, sin duda



Y ahí, al pie de esta mini historia, os muestro, sólo por una vez, una foto reciente del culo de mi esposa Pepa a sus 36 años. Juzguen ustedes. Pero os advierto que tengo todos los derechos de copyright






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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 23, 2018 8:19 am







¡Viva la vida!



‘Al fin y al cabo, sólo van a ser tres días y medio los que estaremos por aquí’. Este dicho se suele comentar jocosamente en la jerja de la calle  

____¡Vente, Currito, vente! -me dijo Pepelu.
____No tengo muchas ganas, Maolito, y además estoy bajo de ánimo.
____¡Bah! Tú te vienes, que esta noche lo vamos a pasar de puta madre.
____¿A dónde?
____A Sevilla. A un sitio de lujo. Hoy mojamos, fijo. Vente, no seas tonto y déjate de tonterías.
____¿Puedo ir con mis botines nuevos?
____De eso nada. Te arreglas como tú sabes y te lavas bien tus... bueno, ya sabes. Además, van a venir el Rafi, el José y el Luis. Verás tú qué fiestón nos pegamos.
____Eso lo hago todos los días, Maolito.
____¿Pegarte un fiestón?
____No, lavarme los..., que pareces tonto. Sabes que siempre tienen que estar en perfecto estado de limpieza, que estás empanao.
____¡Así me gusta, tío!


Y se fueron y llegaron...



____Oye, Maolito, qué te iba a decir. ¿Tú estás seguro de que este sitio es de lujo? Parece un poco cutre, ¿no?
____Bueno, visto desde fuera no parece gran cosa, y es porque estamos hablando de un lujo tirando a casero. Pero cuando entremos, verás qué chavalas. Auténticos pibonazos. ¡Qué te lo digo yo! ¡Im-presionantes! Mira, ahí están ya los compis.

Delante de una puerta de color morado, entre una carnicería y un videoclub con un cartel de 'Cerrado porque no hay más cojones', estaban el Rafi, el José y el Luis (éste como un Pitbull con gafas de sol a las dos de la madrugada), con una americana negra y colección verano de bisutería, puesta estratégicamente en sus dedos, cuello y orejas, ah, y en una ceja. Estaba echado en el dintel de la puerta, controlando el percal. Me alegré porque eso quería decir que estábamos hablando de un local decente, donde se vigila la integridad física del personal. ¡Fenómeno este Maolito!

Se me acercó primero el José...

____¡Vaya, vaya, vaya...! ¿Pero cómo estamos? Como siempre por lo que veo, mu alicatao de la cabeza a los pies cual marqués, ¡eh! ¡Venga un abrazo joder! ¡Pero qué artista eres! ¿Cómo va ese gimnasio? Te veo más cachas, tío.
____Ya no estoy en el gimnasio, José. Me borré.
____¡Ah, coño! ¿Y eso?
____No había nivel.

El José desapareció detrás de una cortina llena a tope de mierda, con una rubia delgaducha. El Pepelu estaba detrás de un macetón, sentado al lado de una tía que tenía la cabeza entre sus piernas y la movía como si... bueno, no sé cómo explicarlo...

A ver, que yo no quería pensar mal y ustedes me van a perdonar la grosería, vale, pero que vamos, que así, a bote pronto, parecía como si estuviese comiéndole el nabo, con perdón. La cuestión es que al Pepelu se veía tras el macetón, el gintónic en una mano y el Marlboro en la otra, y una cara de felicidad que pa qué.

Luego, el Luis, con una jamona con las piernas repletas de varices y las tetas cada una hacia un punto cardinal, se subió escaleras arriba (a saber dónde). ¡Otro que triunfa!

Y por último el Rafi, bailando con estilo, cubata en la mano, sin derramar una sola gota, ¡cómo tiene que ser!, con dos tías que cada vez que se agachaban se les veía... vale. A esas alturas no estaba seguro del todo, pero como discoteca, desde luego, se me antojaba rarita. Qué pena no haber conocido lugares así cuando era chaval y tenía melena, con unas hembras tan aparentes.

____Oye, papi, ¿tú quiere que nosotro do nos subamo a un sitio má romántico, mi amooolll?
____Mujer, yo no quisiera molestar.
____Para nada, mi amooolll, para nada. Si tú quiere, yo esta noche soy toa tuya.
____Mira, papi, ¿no te gusta mi cuelpo? -agregó-

Dicho esto, y sin avisar, metió una mano dentro del sujetador y se sacó la teta más grande del mundo. Si esto no es amor, que venga Dios y me lo explique.

Arriba había un largo pasillo, lleno de puertas a ambos lados. Me metió por una de ellas a un cuarto donde hacía un calor pa reventá.

____Ay, papi, tenemo este cualto pa nosotro, mi amoolll. Tiene el aire acondicionao estropeao, tú sabe. Espero no te importe.
____No pasa nada, Blanquita. Tú no te preocupes.
____Eres un cielo, mi amolll. Voy momentito al lavabo, ¿ok, mi amooolll?
____Aquí te espero, reina.

Me quedé en pelota picada y me tiré en la cama. Crujió un muelle. Había un espejo enorme en techo y una caja de condones encima de la mesilla. Y también el mando de la tele. Encendí el aparato esperando que saliese alguna peli porno, para entrar en ambiente y eso, y en lugar de ello apareció en pantalla un tío con barbas, vestido de romano o algo así, con cara de mala leche, y que cogió y le metió una leche a un mulato, bien vestido, y lo tiró a un pozo. ¡Hostia, tú, esto me suena!

____¡Blanquita! -la llamo-. ¿Cómo se le sube el volumen a esta tele?
____Ya salgo, mi amooolll.
____Mira, así... -lo sube cuando sale del lavabo.

Blanquita estaba mirando hacia Cuenca. Y yo no sabía hacia dónde. Era la primera vez que un culo me cohibía, lo reconozco. Pero es que no estamos hablando de un culo corriente, joder. Eso eran dos enormes bolas de hormigón antiaparcamientos, pintadas de negro, claro. Fíjate que abrí completamente los brazos... y ni así podía abarcarlo entero. Eran dos montañas con un valle en medio. El triángulo trasero del tanga lo veía bien, pero la tira del mismo, inmediatamente después se perdía en las profundidades abismales de esas dos masas de carne compactas.

Porque esa es otra: tras un primer contacto manual, pude ver incrédulo que estaba duro como mármol; y por si fuese poco, respingón. Me agaché un poco para ver dónde estaban las vigas de soporte y... ¡no había ninguna! ¿Pero esto cómo se aguanta? Cosa de bruja era, claro. Le di un beso a mi medalla de la Macarena, me armé de valor y lo miré de nuevo en su total extensión; dos praderas oscuras que se perdían en el horizonte, divididas desafiantes por el Gran Cañón del Colorado, me devolvían la curiosidad, como diciéndome: 'tú, a ver si tienes huevos de no echarme cuenta'.

____Blanquita, hija, ¿tú sabes que tu culo tiene un trabajo de tres pares de cojones?
____jijijiji -ríe como una coneja la muy jodía.
____Mira, vamos a hacer una cosa. Tú quédate quietecita, ¿vale?, porque para esto necesito coger fuerzas, ¿entiendes? Me quitaste antes media vida, y te aseguro que no me voy a dejar la otra media en esta cruzada. Vamos a estudiar la situación y a tomar las medidas pertinentes. Tú sabes lo que te digo, ¿verdad, Blanquita?
____¿Así estoy bien yo, mi amoooolll?
____Perfecta. A ver... ¿hay teléfono en el cuarto?

Luego de follar con Blanquita, perdí no menos de dos kilos, dos bocadillos de jamón, dos litronas y cuatro dulces. Chorreones de sudores caían de la frente de Blanquita. Ahora bien, hay que decir que todo eso lo perdí muy a gusto, las cosas como son. Más perdieron los espartanos, que no quedó ni uno vivo pa contarlo. ¡Qué les den por saco, por gilipollas! Mucha gloria y mucha leche, pero se les acabó el follar. Hay que ser estúpido. Pero bueno, sea como sea, hay que reconocer que debajo de las faldillas los tenían bien gordos, eso sí

____Adiós, Blanquita. Dios te bendiga entre todas las putas de Sevilla -le dije y me encaminé hacia la puerta.
____Ay, ¿pero aonde va, mi amoooolll? Tiene que pagalme, tú sabe. Son 100 pavo, pero a ti te lo dejo en 80 porque me ha tratao mu bien.
____Blanquita, los novios se tratan bien. ¿Tú no querías ser mi novia?

La enorme negra me miraba con ojos muy abiertos, sin saber qué decir. Desanduve mis pasos hasta la cama, la cogí por la barbilla dulcemente, como en las películas de amor americanas, y le dije:

____¿Desde cuándo una novia le pide moni a su amor por un revolcón? ¿80 euros? -continué- 80 pollazos te daba yo a ti, reina, puedes estar bien segura de ello. Pero va a ser que no.
____Amoooolll, tú no te metas en follones. Yo te amo. Dame los 80 pavo y te hago feliz un ratito má grati. ¿Sí?
____Tú también tendrás siempre mi amor empinao, como Dios manda, ya sabes. Gracias por la oferta de todos modos. Otro día si eso vendré con una fiambrera y pastillas de vitaminas; más preparado, ¿sabes?, para ese culo que tienes, '¡qué quita to er sentío!'.


¡Ay, papi mío! Pero tú me va a pagá los 80 pavo
ante de irte, ¿verdá, mi amoooolll?





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 23, 2018 9:23 am








Lejanía escrita



La lejanía me une a ti, como unidos a los dos están el silencio y la noche, el valor y la guerra, la pistola y las balas, los azahares y la primavera



Ese hilo invisible que viaja de tus labios a mis caderas se para en mi vientre, y allí me siembra de interminables esperas...

Nuestra lejanía me llena de amor y deseo, de rezos callados, y de palabras que sólo se las cuento al céfiro para que te traiga a mí de vuelta, y que tus gemidos pongan fin a nuestros días grises, los céfiros helados y las negras mareas...

Quiero que a tu regreso me desnudes el alma, trozo a trozo; que te bebas todos mis pensamientos, hasta el último retazo; que escuches cómo mis latidos entran en tu pecho, que vean cómo mis brazos te abrazan y mis manos te recorren la piel, desde la cabeza a los pies, como una amorosa amenaza que quiere alimentarse de ti...


Y así poner fin a este tiempo oscuro de tinieblas negras, por más que luche para que se vuelvan azules





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 23, 2018 9:32 am






Recomendaciones a una mujer triste



¿Eres tú una mujer triste? Pues déjame decirte que hoy debes abandonar ese sentimiento y empezar a sonreír


Tú en realidad no eres una mujer triste, eres una mujer que ha perdido las ilusiones desde hace tiempo. Tenías planes y sueños en tu corazón y creías y confiabas en las personas que hoy te han defraudado o quitado esa confianza o ilusión.

Pero tranquila, no pasa nada

Mira, sé que hay personas que te han hecho sentir así y que han roto los sueños que tenías, y, que de alguna forma, han caído o han dejado de ser como esperabas, pero puedes aceptarlos y seguir tu nuevo camino y empezar desde cero con nuevas ilusiones y nuevos objetivo.

Sólo tienes que creer en tus  sueños. Desde ahora, ama como nunca a la vida y verás cómo te levantas.
No es necesario seguir insistiendo en algo que no ha funcionado, debes saber darte cuenta de que puedes decir, a viva voz, ¡basta ya, hasta aquí!  Y seguir un nuevo camino será genial para ti, porque así podrás disputar un nuevo partido y podrás crear una nueva oportunidad de ser la ganadora de un nuevo torneo. ¡Tienes que luchar por ser la campeona!

Mira, guapa, la vida no acaba hoy, como tampoco acabó el día que perdiste tus ilusiones, simplemente no te rindas y empieza con celeridad a cambiar todo aquello que te ha fastidiado o que te sigue fastidiando y date cuenta de cómo sigue tu vida con mucha fuerza y espíritu.

Si tu pareja no funciona, cámbiala. Si tus hijos te decepcionan, trabaja con ellos y enséñales a mejorar. Aunque te parezca que no será así, tus hijos te escucharán, sólo busca la mejor forma de hacerlo en paz.

Si tu trabajo no es el que realmente deseas no lo dejes, pero créate hoy mismo la ilusión en tu cabeza de salir a buscar otro. Proyecta unos nuevos objetivos y siente que, aunque sigues haciendo lo mismo, al menos estás proyectándote y creándote nuevos sueños de vida. Si los creas, navegarás con una fuerza distinta aunque vayas en el mismo rumbo, pero esta fuerza es la que te dará la visión de otros rumbos, otros horizontes.

En realidad, no eres una mujer triste sino una mujer desorientada, pero una mujer increíble que ha olvidado lo importante que es.

Yo personalmente sé que las mujeres sois lo más importante del mundo, y si yo que soy hombre y lo sé, ¿cómo tú siendo mujer te vas a olvidad de esto. ¡No puede ser, es imposible!

Anda, despierta de una vez, pero si eres de lo mejor, mujer, ¡cómo vas a estar triste! Levántate ahora mismo, mírate al espejo y repítete a ti misma con énfasis estas dos palabras: ¡me quiero, me quiero! Ponte guapa y sal a comerte el mundo.

Comienza a escribir desde este momento todo lo que quieras cambiar, y cada día escribirás un nuevo presente de ilusiones y esperanzas. Si las tuviste antes, ¿cómo no las vas a tener ahora?

Tienes mi apoyo, y mi mano y mis palabras son tuyas.

¡Levántate y sonríe! Porque tú eres importante. Si tú estás triste, yo también estoy triste, así que no me des la espalda. ¡Confía en mí!

Un fuerte beso beso y un fuerte abrazo.


La Vida






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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Dom Sep 23, 2018 12:00 pm








Isla Canela



Una suave brisa eriza mi piel, y entonces despierto de mi sueño. La brisa es la causa de mi despertar


Tendido en mi cama, abro los ojos poco a poco; alargo el brazo derecho para sentir tu cuerpo desnudo y cálido. Pero tu cuerpo no está.

Lentamente, me desprendo de las sábanas de seda, y mi cuerpo desnudo queda expuesto a la suave pero intensa brisa.

Me levanto de la cama y me voy hacia el baño, esperando encontrarte allí. Tampoco estás tú en la ducha.

Aprovecho para lavarme la cara, cepillarme los dientes, y después salgo a buscarte por cada rincón de la casa. No te encuentro.

No estás en la cocina, el comedor tampoco disfruta de tu compañía. Pero su gran ventanal está abierto, de ahí la brisa tan sutilmente abrupta.

Decido salir con la misma ropa con la que desperté, ninguna.

Cegado por el sol, tardo unos segundos en recuperar la noción para ver que estás en la orilla de la playa, tumbada sobre la arena y totalmente desnuda. Como únicos testigos de tan espléndida escena, el sol, el mar y esta maravillosa playa desierta.

Nuestra playa, única y encantadora, Isla Canela.

Me acerco a ti con cautela, te disfruto visualmente mientras el sol empieza a calentar agradablemente todo mi cuerpo, mis ojos te acarician, como así lo hacen los rayos del sol.

Llevas puesta tus gafas negras de sol. No sé si tienes los ojos abiertos. Espero que no porque deseo verte ajena a mis miradas entre dulces y lascivas.

Me arrodillo ante ti.

Te miro y voy arrastrándome suavemente para contemplar cada milímetro de tu cuerpo. No puedo resistirme a oler tu piel. Me acerco a uno de tus brazos, para saborear la salada esencia que la brisa del mar va dejando en tu piel.
Súbitamente, una curiosidad me aborda, si uno de tus brazos huele a mar, ¿uno de tus pechos también olerá igual?

Decido averiguarlo y olfateo uno de tus pechos.
Siento que ya has notado mi presencia, porque el pezón se endurece sólo con sentir mi respiración cerca.

Luego de comprobar que la brisa del mar ha dejado también impregnado de olor salado tu sensual pecho, me aborda otra curiosidad.

¿Le ganará el sabor salado de la brisa del mar al sabor dulce del pezón? O ¿tal vez se unan en un sabor único e irrepetible?

De nuevo, me decido a comprobar mi nueva curiosidad, succionándote el pezón, saboreándolo a conciencia, delicada e intensamente.

El primer gemido que escapa de tu garganta es profundo.

Decido seguir oliendo y ahora le toca el turno a los muslos. Desciendo por uno de ellos, hasta llegar al tobillo; en esa altura siento cómo una de tus manos aprisiona mi sexo.

Lo aprieta ligeramente, aumentando así, despacio, la presión sobre él. Me paro un momento y miro tu cara.

Bajo las gafas de sol no puedo conectar con tus ojos, pero en tu cara se dibuja una sonrisa pícara.

Decididamente saboreo tu muslo por su cara interna y luego subo desde el tobillo hasta la ingle.

Despacio, delicadamente me posiciono de rodillas sobre tu cara, mientras mi cara queda a la altura de tu sexo.

Me detengo a observarlo. Está completamente rasurado, rosado y con ese leve brillo que delata tu estado de excitación.

Amorosamente lo huelo despacio, para que mi respiración te acaricie.

Antes incluso de que pueda pensar en acariciarlo con mi lengua, siento cómo una de tus manos lleva mi sexo, ya erecto, a tu boca; tus labios lo abrazan y lo abarcan con delicadeza, tu lengua lo lame dentro de tu boca y tus succiones ejercen sus efectos sobre mí.

Un profundo rugido emerge de mi garganta. Me centro en el placer que tu sensual y cálida boca me proporciona, y en un segundo mis ojos se cierran y pierden de vista tu delicioso monte rasurado.
Al abrir los ojos recupero la visión, aunque ahora noto más brillo, incluso humedad en esa zona tan cálida como bella.

Mi lengua toma vida propia y comienza a recorrerlo desde abajo hasta arriba, y otra vez hasta abajo, ese cálido y húmedo rincón del placer.
El sabor es dulce y salado a la vez y enseguida mi lengua devora todo tu coño a lametones. Lame cada uno de los labios; primero a un lado, luego al otro. Busca tu clítoris, duro, emergente y desafiante, y finalmente consigo atraparlo con mis labios y succionarlo suavemente, pero sin parar.

Una y otra vez mis succiones provocan que las tuyas en mi sexo sean más vigorosas, intensas hasta llegar a mezclarse el sonido de tus succiones con tus apasionados gemidos.

En cada lamida tuya, mi polla esta cada vez más dura dentro de tu boca, y esto hace que mi lengua tenga cada vez mas sed de ti.

Con mis dedos tiro de tus labios a los lados para abrir tu coño y dejar vía libre de entrada a mi lengua.

Mi erecta lengua penetra despacio dentro de tu vagina, pero con el paso de los minutos, el ritmo aumenta y comienza a entrar y a salir cada vez más rápida y más profundamente.

Tus rugidos y jadeos denotan que necesitas aire y te sacas mi polla de tu boca, para que así puedas respirar a gusto.

En un golpe de deseo me giras, ahora estás encima de mí.

Pegas tu coño a mi boca pidiéndome más y más con una voz entre desesperada y susurrante.

Mi lengua vuelve a penetrarte y una vez dentro inicias un leve vaivén de caderas, para satisfacerte aún más, siento que tu ritmo aumenta y noto cómo mi cabeza se va enterrando en la arena.

Siento que tu explosión está punto de llegar.

Repentinamente paras, levantas tu sexo de mi boca, y yo aprovecho para coger un poco de aire. Noto como tus muslos tiemblan, intentas controlar tus pulsaciones, pero te cuesta, coges mi polla y la sacudes firmemente, con rabia más que con deseo.

La engulles de nuevo y comienzas a besármela, a chupármela y a comértela a un ritmo realmente vertiginoso.
Luego de tres embestidas con tu sabia boca, siento acercarse a mí un orgasmo, y es entonces cuando mis dedos buscan desesperadamente tu coño, pero sólo llego a rozar su entrada.

Te levantas súbitamente y sales corriendo hacia el mar.

Tu risa traviesa se escucha mezclándose con el rompeolas de la orilla.
Tumbado en la arena, al borde del éxtasis, sólo acierto a verte zambullirte en el agua.

En ese momento... ¡ufff.... la mataría!

Esa súbita rabia mía dura sólo una milésima de segundo, justo después lo único que pienso es en comerte entera.


Miro mi polla, terriblemente erecta, palpìtante y deseosa, como buscando  su agujero de siempre, me levanto y, ansioso y presuroso, entro al mar…




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Sep 24, 2018 12:00 am






Soy adicta al Sexo


No es lo mismo ser liberal que ninfómana Cuando un hombre quiere follarse a una mujer, tiene que buscarla y trabajársela. Cuando una mujer quiere follarse a un hombre, lo consigue sin buscarlo ni trabajárselo


Soy una mujer que no puede dejar de practicar sexo a diario, incluso varias veces, por lo que puede decirse que soy adicta a él

Esa frase anterior abunda hoy en las redes sociales. Cada día es más común leer de mujeres que afirman ser ninfómanas sin quizá saber que esta conducta las definen como una forma de gozar la vida y que tienen lo que otras nunca llegarán a tener, o en una relación revela un severo trastorno de personalidad.

Este tipo de mujeres está enfocado en sus relaciones, en la forma de incrementar su placer, en la búsqueda de nuevas experiencias con hombres o mujeres y olvidan aspectos importantes de su vida, y uno de ellos, el principal, es su autoestima.

Psicológicamente hablando, las ninfómanas son mujeres narcisistas, sin autoestima, mienten, afirman que su vida está llena de lo que aman, y también son masoquistas y regularmente temerarias.

Biológicamente hablando, las mujeres y los hombres que dicen ser adictos al sexo o sentir una necesidad constante de sexo, son llamados ‘hipersexuales’. Y existe dos razones; mental y biológica, en su forma de actuar. Entre las biológicas están, por ejemplo, los tumores y los daños cerebrales; y entre las psicológicas, un trastorno psicótico, un obsesivo y compulsivo objetivo, y son personas depresivas que buscan una salida o una distracción a su depresión.  

Estas explicaciones, aunque simples, dejan ver lo delicado que es el límite entre lo sano y insano, pues estas personas (ninfómanas) creen o sienten, y no se percatan de que toda obsesión o adicción encierra un problema crucial, básicamente una autoestima nula, por lo que deben trabajar esto y saber que pueden ser amadas, o dejar de sentirse vacías, e incluso al estar en un periodo de abstinencia.

También tienen que tener en cuenta que muchos hombres, sin embargo, utilizan el término ‘ninfomanía’ al referirse a un grupo de mujeres que puede tener relaciones con quienes quiera, cuando quiera o con cuantos quiera, dándole el sinónimo de puto u hombre fácil, puta o mujer fácil, por mencionar sólo algunos, y que, empero, siguen recurriendo a este ciclo vicioso, en el cual, por un lado fomentan y motivan su autoestima al hacerlas sentir que sólo por el hecho de estar teniendo relaciones y acceder a nuevos experiencias (bisexualidad, orgia o trío…) seguirán con ellas, o que si cambia su forma de comportarse y desenvolverse las dejarán.


Aunque hay una marcada diferencia entre lo que es ser liberal y ser ninfómana, aún no deja de dar tema de qué hablar entre hombres y mujeres, especialistas, y sobre todo entre psiquiatras, que están comenzando a tomar medidas para trabajar de lleno este trastorno de la personalidad, al igual que con otros, como la obsesión o la depresión




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Sep 24, 2018 12:11 am







Un evento grandioso



Una noche se reunieron en casa del Panegírico todos los amigos y todos los aduladores incluidos en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), para cenar y para celebrar un grandioso evento, que el propio Panegírico había organizado y había mantenido en completo secreto hasta ese justo momento

Llegó primero la Alabanza, siempre dispuesta a quedar bien con todo el mundo, y en esta particular ocasión, muerta de curiosidad por tan inusitada invitación.

Después apareció el Elogio, oportuno y atento como de costumbre, esperando que aquella misteriosa primicia fuese digna de ser elogiada, lo que haría de cualquier modo, aunque no fuese así.

No podía faltar la Apología, con su grandilocuencia natural, dispuesta a dejar claro que cualquiera que fuese la novedad que el Panegírico anunciase esa noche, había que engrandecerla y difundirla en el ancho mundo.

La Loa tampoco faltó, más modesta que la Apología, pero sabía adular bien, sobre todo cuando lo hacían varias juntas.

La Lisonja, el Halago y el Encomio llegaron un poco más tarde, pero como alabaron a todos los demás, recibieron sonoros aplausos a cambio.

Y apenas llegaron el Laudatorio y el Ditirambo, los dos que faltaban, el Panegírico consideró que era la hora de dar la buena nueva:

____Amigos aduladores del Diccionario de la Lengua: tengo el gusto de anunciarle el nacimiento de mi hija, cuya tiene un buen futuro entre los humanos. Se considera ciudadana del mundo, decidida a conquistarlo, lo que hará dada su capacidad y su talento. Su nombre es Égloga, y aunque aún es pequeña, tiene una definición en el DRAE. Una Égloga es un interminable Panegírico dedicado a las grandezas de uno mismo. ¿No es preciosa mi criaturita?”-concluyó el orgulloso padre.

Inmediatamente, los asistentes a la reunión, uno tras otro, se acercaron al anfitrión y a la pequeña Égloga, para felicitarlos y dedicarles todo tipo de elogios y alabanzas.

Égloga, tras escuchar a todos los asistentes halagándola, se dijo para sí: ‘después de conocer a estos invitados de mi padre, no me cabe la menor duda que soy lo más grande que existe en el mundo’.

Dicho eso anterior, se retiró satisfecha y feliz a dormir, soñando en sí misma y en todas sus grandezas

Ese tipejo, que mea perfume del caro, ex jugador de la selección española, ex jugador del FC Barcelona, ex entrenador del FC Barcelona, ex entrenador del Bayer y actual entrenador del Manchester City, que ganaba un pastón por cada partido jugado con la selección española, nada menos que 47partidos y más de 3 millones de euros de ganancias, ¡y en muchos partidos actuaba como capitán!....




…ahora, en la actualidad, es un anti-español y es el más elogiado en el mundo del fútbol, y fuera del mundo del fútbol por señoras catalanas casadas



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Sep 24, 2018 12:32 am







Un polvo con secuelas por parte y parte  



Clareaba el día. Daba con sus pantalones vaqueros a la izquierda bajo la cama. Dormía ella cuando él cerraba la puerta del cuarto de aquel antro de hotel. No le gustaba el hotel, pero sí le gustaba la amante que había tenido

Ya en la calle, compraba el periódico del día.

Sentía su polla húmeda bajo los pantalones. Se percataba de que todo él olía a ella. Entraba a un bar y lo primero que hacía, al encerrase en los servicios de caballeros era quitarse los calzoncillos y meterlos en una bolsa. Se encaminaba de nuevo al hotel y dejaba la bolsa en la puerta del cuarto, donde había pasado toda la noche, que era justo donde ella vivía.

Salía de allí y abría el diario por la página de sexo. Ella seguía anunciada. Llamaba a la agencia y decía que era el padre de ella, que anulasen su anuncio en periódicos y revistas de sexo, por la simple razón de que no quería que alquilase más su cuerpo.

Un palpitar constante en el coño después de haber follado, la hacía feliz. Sobarse el clítoris pipa a la salud del último macho que se había tirado, frotarse las tetas contra la estera y arañarse los pezones con el cepillo de dientes, la mataban de gusto.

Rascarse el culo a uñetazos limpios, volver a buscar a aquella polla gruesa, larga y dura, con su coño empapado de jugos, le parecería algo delicioso.

'¡¡Quiero volver a follar con él!!', gritaba en plena calle. Y después de decir eso….


…se le hacía el coño agua





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Lun Sep 24, 2018 12:38 am






Una obsesión desde niño


 
Tenía talento de sobra para robar coches de alta gama, de lujo, y bancos protegidos con alarmas seguras y sofisticadas

Su prestigio en el hampa era el no va más.

Sabía abrir cerraduras complicadas en cuestión de segundos. Y ni las mejores cajas fuertes de joyerías, museos o bancos se le resistían.

Sin embargo, un trauma infantil lo tenía trastornado.

Sus padres jamás le quisieron comprar un triciclo por ese temor a que un vehículo lo atropellase, algo que nunca había podido superar, así que ya adulto, desperdiciaba su talento vigilando, oculto, a niños en los parques, esperando la menor distracción para quitarles su auto de tres ruedas.

Una vez que lo había robado, se lo llevaba a su casa e, ilusionado, se montaba en él. Pedaleaba hasta el cansancio por los pasillos de su modesto piso.

Después dormía satisfecho, pero a la mañana siguiente volvía al parque a observar a las distraídas criaturas.

Cuando finalmente fue pillado por la policía, pasó al Record de los Guiness como el poseedor de la mayor colección de triciclos del mundo.

Dicen las lenguas presidiarias que en su pequeña celda carcelaria pasea en triciclo de la mañana a la noche, indiferente ante las burlas inclementes de los otros reclusos, que, obviamente, no entienden nada de la vida




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Sep 26, 2018 11:39 pm




Inspiración interrumpida


La inspiración interrumpida es también vulgarmente conocida como ‘el Mal del Coco’. Es algo que mucha gente sufre a diario, simplemente por una persona, un sonido o un pensamiento no invocado, que llega en el peor de los momentos. También puede ser por algunas interminables adversidades no previstas, e incluso por un intruso animalejo que se cuela en tu casa corriendo por las baldosas de tu escritorio, escondiéndose y llenándote de intriga del por donde saldrá



Es tener ideas, emociones, sentimientos e inspiración absoluta y no poder insertar nada en un formato literario, para después satisfacer los deseos líricos y complacer así a la musa que llega de visita.

O simplemente para guardarlo para uno mismo.

La inspiración se interrumpe por una angustia o por ansiedad que recorre tus dedos en forma frenética y conmociona tus sentidos en la necesidad de tocar unas teclas y fluir las ideas.

La inspiración se interrumpe por la limitación de un placer literario sin unos fines específicos, dejando un camino de pasos recorridos, incontables, en la búsqueda de la paciencia.

La inspiración baja de tu cabeza a tus dedos, pero a veces se interrumpe porque algo no se le permite.

Los conductos se cortan, tal y como un cuchillo al rojo contra un taco de manteca, distrayendo, destruyendo, dejando en añicos a la inspiración. Pospuesta a la suerte de que vuelva otra vez, probamos suerte con un tintero, una pluma y un papel, o un archivo de Word.

Una bebida no es un analgésico del suplicio incontrolable. Con estrépito, como un rayo golpea iluminando la oscuridad completa de la noche, cae a lo lejos con una oportunidad, un escape de la parálisis. El frenesí de las piernas conduce a él. Pero antes de alcanzar a recorrer la mitad del camino, baja la guillotina que corta el aire haciéndolo silbar.

De nuevo en una penumbra mental incierta, exaltado por la impotencia.

Mientras tanto, sólo se puede esperar. Esperar que pase.


Mientras tanto y por el momento, distráete un poco leyendo algún escrito de mi amplísimo archivo, que contiene un montón de sub archivos de diversos temas (cómicos, curiosidades, culturales, amor, desamor, eróticos, románticos, narrativos, informativos, fantásticos, terror, tristeza…) que, más pronto que tarde, mi maldito teclado será sustituido por uno menos cabrón que luche contra la ausencia de la sustancia gris






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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Sep 26, 2018 11:46 pm




Sueño o realidad


Recuerdo aquel lugar… aquel momento… Era placentero todo lo que había a mi alrededor

Estaba rodeado de enormes árboles que casi podían rozar el cielo con sus ramas; las hojas formaban un manto en el suelo, un manto de escala color marrón. Si, lo recuerdo así. Estaba sentado en una roca, Mis pies hollaban el manto y mi mirada estaba fija en un pequeño río a escasos centímetros de mí, podía escuchar cómo la corriente del río creaba sinfonías perfectas, el sonido del viento junto los pájaros acompañaban la melodía. Me sentía deleitoso con aquella orquesta sinfónica que la naturaleza producía para mí. Lagrimas caían por mi triste cara. Cerré los ojos. Al abrirlos, mi mirada, aún húmeda y brillante, veía al fondo una silueta que venía hacia donde me encontraba.

No tenía miedo. Resulta difícil de explicar cómo no tener miedo ante tal situación, pero la verdad es que no tenía miedo. Agaché la cabeza, sentía vergüenza de que alguien pudiera verme así. Esperé unos minutos hasta poder alzar la mirada de nuevo, y cuando lo hice quedé atónito, vi cómo lo más bello del mundo se paró frente a mí. No sabía qué decir, y cuando quería pronunciar palabra, se acercó lentamente, susurrándome al oído izquierdo.

____¿Por qué lloras? -me preguntó.

Seguía sin poder decir palabra alguna.

____¿No crees que te haces daño a ti mismo? -volvió a preguntarme.

Humillado, cerré los ojos. No tenía palabras para responder.

____Eres fuerte, sé que lo eres, si no, no estarías aquí buscándome.

Sorprendido, aún con los ojos cerrados y la cabeza agazapada, pregunté.

____¿Buscándote?
____Sí -me respondió.
____Conozco todo de ti: deseos debilidades, pasiones, fantasías, acciones, pensamientos….
____¿Quién eres? –le interrumpí.
____La pregunta no es quién soy, sino porque estoy aquí. Estoy aquí para ayudarte, para darte el pequeño empujón que necesitas y el consejo más valioso que jamás recibirás.
____¿Que consejo es ese? –le pregunté.
____Vive y sonríe todos los días. Sonríe como cuando quieres aparentar que estás bien. Aunque no lo creas, la falsa sonrisa que tu cara muestra es el ejemplo de tu fuerza y valentía. Despreocúpate y no temas nunca más. Siempre estaré a tu lado.

El despertador sonó como cada mañana.

Desperté.

Busqué aquel lugar, quería saber cuán real era el sueño y no tardé mucho en encontrarlo. Estaba cerca de mi casa, era como aparecía en mi sueño; los árboles, el río, la roca, el inconfundible sonido melódico del agua, pero no había pájaros revoloteando. Llovía.

Hacía frío. A pesar del frío, no dudé en sentarme en aquella roca húmeda, porque mi ropa también lo estaba. Un fuerte deseo en mi interior sentía la necesidad de que el sueño fuese real. Permanecí sentado durante horas, esperando verte aparecer, pero no apareciste...

Fruncí el ceño, estaba enojado conmigo mismo.

____¡Te necesito! -grité.

Oí un sonido procedente de donde me hallaba, emocionado y esperando verte aparecer. Giré la cabeza, pero no eras tú; una anciana de tez blanca y pelo cano pasaba por allí con un paraguas verde en su mano izquierda y sujetando la correa de un perro con su mano derecha. Extrañada me miró unos segundos, con los ojos fijos en mí, preocupada, asustada, no lo sé, no pude distinguir su sentimiento.

A paso ligero iba en busca de su perro, que empezó a correr en dirección contraria. Me quedé perplejo frente a la situación.

Callé unos minutos y después me levanté para poner rumbo de vuelta a la residencia. Me sentía entristecido, quería encontrarte, saber que mi sueño en cierto modo había sido real.

____¡¿Por qué no quieres ayudarme?! –volví a gritar, enfadado.

Y justo cuando me disponía a dar media vuelta para regresar, una enorme ráfaga de viento empezó a revolotear las hojas mojadas que yacían en el suelo y daban vueltas a mi alrededor. Me puse nervioso, pero al instante una voz a mi espalda logró calmar mis nervios.
____Aquí estoy. Ya te dije que siempre estaría a tu lado, no te abandonaré nunca, al menos mientras me necesites estaré siempre contigo.
____¿Por qué has tardado tanto? ¡Llevo esperándote horas! –le respondí y me di la vuelta.

De nuevo era ella. El bello rostro de mi sueño. Era inconfundible.
____¡Eres tú! -afirmé emocionado al ver que aquel sueño sí era real.
____Tranquilízate. Ahora sabes que no estás soñando. ¿Por qué sientes la necesidad de querer buscarme? –me preguntó.
____Todo esto es complicado –respondí, a la vez que me tiré a sus brazos en busca de consuelo.
____No me voy. Sígueme, quiero mostrarte un secreto, tu secreto.

Confundido y aún en sus brazos, la miré fijamente a los ojos.


Coge mi mano, yo te guiaré, me dijo, mientras una sonrisa asomaba por su comisura




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Miér Sep 26, 2018 11:54 pm




Madre


Si hay un amor que podamos llamar auténtico y verdadero, es el amor sincero de una madre. Un amor que a su vez es imperecedero. En realidad, ser madre implica seguir los pasos y la pauta de unos pequeños grandes maestros: los hijos, hasta que se van haciendo mayores. Con sólo existir y sin que ellos lo sepan, los hijos les enseñan a amar de una manera incondicional


Ser madre significa no estar nunca sola en el pensamiento; una madre siempre piensa doble: por sus hijos y por ella. Una madre se siente afortunada porque sabe de sobra que su hijo es la mayor joya que puede atesorar.

Ser madre no significa sonreír siempre, también llorar a mares. Requiere de muchas noches de insomnio fundiendo a la almohada en un asfixiante abrazo. Significa una infinidad de preocupaciones; horas de correr tras su hijo; horas, días, meses y años inventando millones de formas para camuflar las verduras, la carne y el pescado; aguantar rencillas y tolerar con toda la paciencia del mundo un sinfin de sinsentidos que tiene la vida.

¿Qué es una madre?

Para algunos el significado de la palabra ‘madre’ es especial. Pero una madre es muchísimo más que el acto biológico de dar a luz. La definición real de madre lleva impregnada consigo un significado emocional.

Ser madre es más que la definición que nos ofrece el DRAE: ‘mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie’.

Esa definición no es el verdadero significado de lo que realmente es la maternidad. Y por ello las madres que quieran pueden reunirse para, con su firma y DNI, lograr del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), un cambio de definición de la acepción madre, seleccionando los adjetivos que mejor definen a una madre. La definición creada a partir de los adjetivos más votados, se presentaría de manera oficial a la Real Academia Española, como una petición formal, avalada por el total de firmas recogidas.

Cosas ‘secretas’ que una madre hace por sus hijos

Ser madre es el sentimiento más hermoso que existe. No existe otro ni parecido. Infinidad de veces, nuestra madre ha dicho: cuando seas madre, lo entenderás. Y es verdad, ahora podemos entender más cosas, sobre todo esa expresión: madre no hay más que una. Una madre está siempre dispuesta a todo por sus hijos, incluso a algunas cosas que nunca saldrán de sus labios.

Al ser madre, al hacer esas cosas secretas por sus hijos, nos damos cuenta de que quizá haya habido ocasiones en las que hayamos sido injustos con nuestra madre. Porque una madre es una madre, al fin y al cabo; podrá hacerlo mejor o peor, pero nunca debemos de olvidar que su único objetivo siempre tiene un bien común: el bienestar y la felicidad de su hijo.

Quizá nunca te hayas puesto a pensar en las cosas que tu madre también hace por ti. Cuando una hija sea madre le parecerán cosas sin importancia, porque no le costará ningún esfuerzo hacerlas, pero, ¿no es verdad que son por el enorme amor que sientes por tu hijo? Sólo con pensar en ello, puede conmover tu corazón, a la vez que agradecerle a tu madre que también lo hiciese y lo hace por ti.

La hiciste llorar. Y mucho. Y muchas veces


Lágrimas de alegría, y también lágrimas de dolor. Lloró de alegría cuando supo que iba a tenerte, lloró de dolor con las dilataciones cuando te tuvo que dar a luz, lloró de angustia cuando te dieron unos cachetes y tardaste dos segundos en llorar, lloró de felicidad cuando, por fin, te tuvo en los brazos, lloró cuando dijiste mamá por primera vez. Lloró tanto la primera vez cuando tú no dejabas de llorar y ella no sabía por qué…

Ella también quería chocolate


Mientras comías cosas deliciosas, cosas que te encantaban, como pasteles, helados, chocolate, te lo comías tan rápidamente que siempre acababas primero. Entonces, mirabas a mamá. Tú no tenías raciocinio para pensar que quizás a ella también la volvía loca el chocolate y que también quería esa última onza que quedaba, pero tus miradas tiernas hacia ella nunca podían frenar los espléndidos sentimientos de su corazón, y siempre te lo acababa cediendo…

Te vigilaba mientras dormías


Cuando te arropaba, te leía un cuento y te daba un beso, y tú te dormías tranquilo y ajeno a todo, pero tu madre no. Ella dormía con su subconsciente despierto, que la empujaba a despertarse en cada momento y asomarse a tu cuarto para saber que estabas bien, que respirabas bien, que no tosías, que todo estaba en paz.

No es perfecta y ella lo sabe


A veces te reñía sin razón, te daba un cachete que tú creías injusto, te castigaba. Créeme, ella después supo que se equivocó. No hay nadie que critique más sus acciones que ella misma; es su peor enemiga desde que llegaste a su vida, porque todo lo que hace, lo hace por ti, por el gran amor que siente por ti y para que seas feliz. Se odia por sus defectos, por sus errores y por sus injusticias, pero recuerda una cosa muy importante: todo fue por ti, y todo movido por amor.

Tus lágrimas la hacían llorar


No importaba si eras pequeño, adolescente o incluso mayor. Verte llorar la destroza por completo, le parte el alma y el corazón. No puede verte sufrir, y sería capaz de dar su vida con tal de que no llores. Le encantaría tener una fórmula mágica para tranquilizarte, para poder prometerte que todo va a estar bien, pero no la tiene, y esto la mata y por esto llora.

Lo primero eras tú. Y siempre tú


Tú fuiste su absoluta prioridad desde que llegaste a su vida, en todos los sentidos. Ella quería descansar, pero tú querías jugar y ahí estaba tu amiga incondicional. Si necesitaba una ducha, y tú querías también ducharte, estaba claro quién entraría primero a la ducha. Cuando la acompañabas de compra, quizá necesitaba ella unos zapatos, pero entonces tú veías una blusa que te gustaba, y ahí estaba ella, dándote un capricho y a su vez castigando a su necesidad.

Ella lo haría de nuevo. Y contigo


Da igual si os enfadáis demasiado, si discutís por una tontería o por algo serio, si fuiste desobediente en la niñez y la adolescencia, ella te volvería a escoger siempre, y volvería a hacer exactamente lo mismo por ti. No lo dudes nunca.

Hacer un listado de todo lo que una madre hace por ti, que, aunque con gusto, requiere esfuerzo, no sería posible. Sería una lista demasiado larga.


Pero estoy convencido de que leyendo esta breve lista que acabo de exponer, tú, madre, te has visto identificada con todo lo que haces por tus hijos, y agradecida a tu madre por todas las cosas que quizá no has meditado pero que sabes que hace por ti





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 12:06 am





No es de obligación ser delgada



Hemos crecido un mundo en el que la sociedad ha definido el concepto de la belleza, tanto para mujeres como para hombres. Se han establecido normas y tallas para estas definiciones, y hoy, ante los ojos de la sociedad, una mujer guapa disfruta de tener un cuerpo esbelto de la talla pequeña. En el caso de los hombres, sería un cuerpo tonificado y marcado



Muchas y muchos se han sometido a unas arduas dietas y rutinas de ejercicios para cumplir con los requisitos de la belleza frente a la sociedad. Pero lo que se nos ha olvidado es que la anatomía y la estructura del cuerpo juega un rol importante, así que es hora de que comprendamos y aprendamos a querernos tal y como somos, tal como lo han hecho muchas mujeres de la talla plus.

La búsqueda tenaz de la delgadez se ha transformado en un ideal que poco a poco comienza a tener unos adversarios que se atreven a alzar la voz. Se ha emprendido la revolución plus.

Las personas suelen ser divididas en dos grupos: las que encajan en los parámetros y las que no encajan, sin duda, uno de los conceptos más citados en el mundo de la moda. Hay miles de informaciones para disimular tus supuestas ‘imperfecciones’, o como hacerte lucir más esbelta.

Muchas modelos han levantado la voz y han demostrado que no hay nada que esconder y así se desató la revolución apoyada por miles de mujeres.

Tal tendencia se ha popularizado de tal forma que las mujeres de la tallas XXL ya no temen mostrar sus curvas en la playa, y se atreven a lucirlas en las redes sociales.

Definir lo que es realmente la talla XXL se ha convertido en un problema social y en el mundo de la moda. Esto por supuesto nos trae de vuelta a la industria de la moda donde una de las modelos de una marca reconocida de ropa interior se convirtió en la primera modelo con talla 40 que para información general es la talla más común entre las mujeres del mundo.

Muchos deben estar pensando que la talla XXL es en sí todo lo que no sea una talla super pequeña, como la 0. Pero realmente no es ni lo uno ni lo otro, no hay talla sin fichaje. La sociedad nos ha acostumbrado a ver las tallas mínimas como lo ‘normal’, y la XXL como ‘fuera de la norma’.

Como toda revolución en la historia, muchos movimientos se han creado alrededor del mundo para eliminar los requerimientos extremistas de la industria de la belleza. Existen modelos que han hecho posible que este fenómeno colabore a cambiar las percepciones que hay acerca de la belleza. Tanto así que Instagram ha tenido que disculparse por eliminar fotos de algunas mujeres, cuyos cuerpos no pertenecen al estándar que impone el sistema de la moda.

Fabricar ropa para las mujeres XXL va más allá de apartarlas de la moda: las curvas están ligadas a la provocación, a la seducción y a romper las reglas que durante muchos años impusieron los expertos en moda hacia las ‘gorditas’.

Las gorditas con cara sensual, rubias, morenas o pelirrojas, se han convertido en un referente a la hora de hablar de la belleza y sobre todo de la creatividad a la hora de mostrar la moda en una silueta como la suya, más común en el mundo de lo que se cree.

‘A las gorditas nos ha enseñado en nuestro propio hogar que tenemos que ocultar nuestro cuerpo, que tenemos que esconder nuestra figura porque no está cerca de lo que se considera belleza, por eso hay tantas reglas de cómo tenemos que estar para pasar inadvertidas ante los demás’. Afirma una famosa actriz suramericana.

A pesar de que en Suramérica no hay un mercado que satisfaga las necesidades de las mujeres gorditas con curvas seductoras, se espera que con el crecimiento de ese movimiento por día, se produzcan creaciones que permitan a las mujeres gorditas disfrutar de las tendencias de la moda.

Igual que Internet ha logrado dar mayor voz al feminismo, me pregunto si también lo ha conseguido con mujeres de tallas grandes. Muchas mujeres opinan que sí, que Internet se ha impuesto en todo y hace que las empresas de la moda se den cuenta de que esto es más plural.

Pero no nos engañemos, las marcas de ropa son un negocio que abre franquicias o tiendas con tallas grandes porque es rentable. Cada vez hay más gente que las necesita, así que ellos cubren una necesidad, a la vez que aumentan su negocio en producción, consecuentemente en ganancias

Esta revolución existe para ayudar a traspasar el estándar y construir el propio, para que las gorditas se acepten como tales, sin sentirse culpables o raras por ello o incluso para saber que son raras, pero que les da igual porque prefieren ser felices.

Esta es una revolución que no viene de las marcas, cuyos intereses a fin de cuentas es conseguir más ingresos: es una revolución que empieza por poner voz a distintos tipos de mujeres, que han hallado un altavoz en Internet.

Aunque aún queda mucho camino, no podemos estar hablando de una verdadera revolución si seguimos usando eufemismos. Llegará cuando la gente use la palabra ‘gordo’ con la misma libertad que usa ‘delgado’, cuando la palabra ‘gordo’ deje de ser un insulto o un tabú.

Cuando las abanderadas de esta revolución dejen de ser famosas y sean mujeres que usen una talla 44, 46 o 48 y no tengan cintura de avispa, cuerpos de guitarra y figuras absolutamente esculturales.

Cuando los fabricantes dejen de hacer catálogos separados, los de la gente ‘normal’ y los de las ‘curvas’, y en las tiendas dejen de segmentar la ropa; es más, cuando los fabricantes hagan ropa con la que una chica de la 44 no sienta que está vistiéndose como su madre.

Cuando en las pasarelas veamos distintas tallas, sin que esto nos asombre o sea un motivo para aplaudir al diseñador de turno. Y en definitiva cuando las marcas dejen de promover ‘belleza real’, que deja fuera de la realidad a infinidad de mujeres.

Después de preguntar a amigos, de escuchar miles de opiniones y de leer mucha información al respecto, puedo decir que, para mí, una mujer con curvas es aquella que tiene carne de más, sin dejar de preocuparse por su salud y apariencia y sobre todo que está orgullosa de todas y cada una de sus curvas.

Y me parece importante comenzar con mi definición, por aquello de que todos los que andan en este mundo de la moda promueven la obesidad.

Dudo que alguien que vea a un pibonazos diga: ‘quiero ser tan linda como ella. ¿De verdad creen que alguien haría eso? En mi opinión, es una solemne tontería.

Las modelos XXL tienen los mismos cuidados que las modelos regulares. Hacen sus ejercicios y controlan su alimentación, aunque de una forma quizá más satisfactoria, no comiendo sólo una manzana y un café al día.

¿Flaca? ¿Gorda? O peor, ¿Normal? ¿Qué es una mujer normal? Quizá un promedio, pero jamás normal. O mucho mejor, simplemente MUJER.

Esta nueva tendencia pro curvas es un movimiento que busca promover la auto aceptación y el amor propio. Nuestro cuerpo es nuestro templo, nuestro lar, por ello debemos cuidarlo, amarlo, independientemente de su constitución

Y olvidemos ya la tristeza, porque no tengamos el cuerpo perfecto que la sociedad define como ‘el correcto’. Las gorditas son mujeres hermosas con curvas. El secreto para que todo este tipo de ejercicios funcione es que se crean que ‘son hermosas y chulas sus curvas’.

¿Aún no se animan a creerlo? Aquí les dejo 5 pasos para que comiencen a buscarle el lado bueno a sus curvas.


Mujer activista PRO CURVAS


1.- Busca hacerte de amistades positivas, rodéate de gente que aporte cosas bonitas a tu vida. Intenta hacer actividades sanas, para mejorar tu estilo de vida y el de tu grupo de amigas. Este punto aplica a la familia, intenta juntarte con tus familiares que te den cosas bonitas y no te hagan pasar malos ratos.

2.-Cambia tu chip; lo principal para ser feliz es que te creas capaz de ser feliz. No es caso que vayas por la vida buscando algo que no crees ser capaz de recibirlo. Si tienes curvas, también tienes más espacio para sentir las bondades de la felicidad en tu cuerpo.

3.- Aprende a estar sola, una cosa que siempre caemos en el error es que no somos capaces de conocer lo que realmente queremos, y es simplemente porque estamos ocupadas atendiendo a las demás personas. Si estamos solas, nos daremos cuenta de las cosas que realmente queremos, nuestros gustos y nuestras molestias.


Modelo curvas


4.- Cambia tu alimentación, evita comer de más y de mala calidad. Una alimentación sana hace que tu cuerpo sea capaz de recibir positividad. No quiero que se maten de hambre, pero traten de mejorar los hábitos que todos sabemos que es malo.

La felicidad es un sentimiento de momentos, nunca podremos ser felices todo el tiempo, pero podremos hacer cosas bonitas que nos faciliten tener una vida mejor. Las gorditas casi siempre caen en acciones que impiden sentirse felices, pero ¡basta ya!, el no tener la figura perfecta no es razón para no ser felices.

Inspiradoras: Mujeres curvilíneas


5.- Ellas son las nuevas heroínas de la revolución curvas. Estas son las mujeres que aceptan su cuerpo tal y como es. Cuerpos naturales que se aceptan a sí mismas y ¡no piden perdón por sus curvas!



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 12:18 am







INCESTO


Primer Encuentro


Llegué a su casa a las seis de la tarde y al abrirme la puerta la vi vestida con una minifalda marrón, una blusa beige, transparente y escotada, sin bragas ni sujetador, y suelta una parte de su larga melena negra azabache, y la otra parte recogida en un historiado moño


Nada más entrar, puso en mi mano un whisky Chivas. Se levantaba y se bajaba con picardía la faldita, seguro que para empezar a excitarme, incluso se quitó la blusa y se quedó sólo en faldita. Cuando se sentó le vi el coño y su pelambrera. Me dijo que me pusiese ligero de ropa. Pero, como esto lo veía vulgar y le gusta la novedad, sin darme tiempo a quitarme nada, se lanzó hacia mí y empezó un ritual: me mordía la polla por encima del pantalón, que me quitó y me dejó en calzoncillos y en polo, sin abandonar sus mordiscos, hasta que me extrajo la polla de su prisión y, bajándome los calzoncillos con los dientes, empezó a lamerme glande, prepucio y huevos, pero como esto en pie era incómodo, ya tenía extendida una alfombra roja mullida a un lado de su cuarto, y ya en la alfombra me alzó las piernas y me lamió el culo entero, en todas las versiones Kamasutra. Percibí un olor a alcohol. Me tumbó bocarriba y enseguida encajó su coño en mi polla, meneándose en círculos en forma increíble y preguntándome, desencajada por feroz deseo, que si me gustaba lo que me estaba haciendo. ‘Claro’, le dije. ‘Pues esto mismo te lo puedo hacer todas las veces que te apetezca’, respondió. Pero, de pronto, se metió dos dedos en el coño y, después de agitarlos dentro, los llevó a mi boca, que comprobé que eran realmente excitantes el olor y el sabor. Un buen rato nos mantuvimos así.

Pero me dijo que no quería que me esforzase, que ella me iba a hacer todo lo que le pidiese. Y tampoco quería que me corriese pronto. Pero, claro, con esa mamada, ese olor y sabor y ese coño tan puto que tiene, ¿quién era el guapo que se resistía? Pero me mentalicé y no me corrí, ayudado porque mi mente estaba ausente. Me decía yo para mí: ‘mi serrana es la que me está haciendo todo esto, y no ésta loca’. Y ahí se percató de que no estaba entregado en cuerpo y mente. Al parecer, no sé simular o ella es muy lista.

Y seguía haciéndole virguerías a un cuerpo casi inerte, pero no parecía importarle mi obvia ausencia mental, que corroboré que se había percatado cuando me miró con expresión triunfal y me dijo: ‘no sé en quién estarás pensando, pero ahora eres mío y soy yo la que está follando contigo’.

Me puso bocabajo y me masajeó toda la espalda, pero sin perder la oportunidad de abrirme bien los muslos y meter su serpentosa lengua en busca de mis huevos, a los cuales empapó con sus salivas, como engrasándolos, como preparándolos… Luego se fue hacia al salón y trajo una silla y me pidió que me sentase. En ese momento estaba mi polla regular de tiesa, pero de nuevo se la metió en la boca y me la puso dura como palo.

Me dijo que le daba lo mismo que me corriese en su boca, o en sus tetas, o en su coño, que yo era el que mandaba en su cuerpo, ‘su único dueño’, según sus propias palabras. Fue entonces que no pudiendo aguantar más la calentura sexual que me absorbía, la cogí casi violentamente, la tiré bocarriba contra la alfombra, me puse encima de ella y le metí la polla erecta en el coño. Rugía tanto que asustaba. Sólo dos sacudidas y largué leche adentro, abundante y viscosa, pero no hubo limpiado, porque decía que la quería tener dentro. La verdad era que, sin esfuerzos por mi parte, se corría a cada momento, tanto, que al final de aquella larga batalla carnal me dijo que por lo menos había tenido seis orgasmos.

Descansamos un poco; bueno, sólo yo un poco, porque esta mujer no es una mujer normal, es una máquina.

Seguidamente, preparó una bandeja con dos platos; uno con taquitos de queso fresco (¿cómo coño sabía que me encanta el queso fresco y además en taquitos?), y en el otro con unos picos finos (¿cómo coño sabía que el pan me gusta poco y sí me gustan los picos finos?), una lata de de cerveza Cruzcampo para ella, un zumo de piña para mí, que todavía tenía medio whisky por beber. Y comimos. Pero, una vez que terminamos, de inmediato, vuelta a empezar. Y entonces le dije: ‘para, chiquilla, que podría ser casi tu abuelo’. Pero volvió a decirme que ella me hacía todo, que no me esforzase, que a todas horas tenía ganas de mí, y no sólo para follar… y blablablá y blablablá… más de lo mismo, que venía siendo ya como un sonsonete…

En vista de lo cual, nos tumbamos tranquilos sobre la alfombra (en su casa puedes estar las 24 y los 365 totalmente en bolas, porque tiene una excelente climatización) y conversamos. Ella me decía que le parecía increíble estar follando conmigo. Y ahí me lo puso a huevo, le dije: ‘pues aprovéchate que ésta es la primera y la última vez; no puedo ni debo follar con mujeres de mi misma sangre, y no sólo por ser incesto, es que no puedo soportar los toques de mi conciencia; tengo muchas dificultades para coger el sueño, he perdido casi por completo el apetito, hablo solo, actúo en cosas normales medio loco, me está despareciendo el humor... No puedo negar que mi polla está en fiesta, que está gozando a tope, pero esto no se volverá a repetir’. Por contra de lo que creía que se echaría a llorar, insolente me gritó: ¡déjate de moral ni hostias, que bien que te hartas de follar por ahí con unas y con otras, y tu conciencia no te va diciendo que estás haciendo sufrir a tu mujer de turno!’. ‘¡No te consiento que me hables así, quién coño eres tú para meterte en mi vida, no tienes ni puta idea de por qué hago esto, ni a mí me sale de las pelotas explicarte nada!’. ‘Perdóname, tienes razón, he cometido una imprudencia…’. Y entonces se tensó el ambiente, pero como además de ser una tía muy puta en la cama, de tener buen cuerpo y de saber usarlo para hacerme gozar, sumisa y melosa me pidió de nuevo mil perdones, pero sin dejar a un lado sus insinuaciones provocativas.

El caso es que no sé cómo (o sí lo sé), nuevamente caí en el imperativo de su carne, y ella se apresuró en acariciarme, besarme y tocarme, alegando que le había dicho yo que esto no se produciría nunca más. Y, bueno, entre besos, caricias, mamadas, mordiscos, semen y flujos, de nuevo al charco…

Me chupaba la polla de la manera que ella sabía que a mí me gustaba más; empero, mi polla no respondía, aunque a ella no parecía preocuparle; es más, se incentivaba mamándomela con más intensidad, guiándomela con la boca, y con la palma de la mano se golpeaba sin parar el clítoris. Y, claro, el hecho de que sea yo una persona mayor no significa que sea de piedra, y con esto quiero decir que mi polla de nuevo se empalmó, pero la controlé y no se corrió, que de haberme concentrado y haber dando riendas sueltas a mi lívido, hubiese respondido a sus estímulos, ya que ella no paraba de lamerme y de pajearse, y además, después se metía dos dedos en la boca y decía, mirándome ‘¡hummm… qué rico!’.

Y al final soltó la bomba que tenía preparada: ‘te dije que no mudaría las sábanas manchadas de leche hasta que no nos acostásemos de nuevo en mi cama; bueno, ya puse sábanas limpias y cuando quieras nos acostamos’. ‘Para el carro, que no me quedo’. ‘¿Cómo que no si va a ser la última vez?’ ‘Ni ultima ni primera, que incluso no debí quedarme nunca’, le respondí.

Por más exhibicionismos que hacía y por más magreos que me daba, me mantuve firme. Fui al baño y empecé a ducharme. Pero entró al baño y me pidió ducharme. ‘Vale’, complaciéndola para no desairarla porque una tía despechada y cabreada… ¡uf!. Pero, como imaginé, no se conformó sólo con ducharme; me devoraba en la misma bañera. Me robó mi voluntad. Y esto pasó porque siempre he sido vulnerable en situaciones así. Y casi me corro por segunda vez, porque me estaba comiendo la polla sujeta con una de sus manos, y con la otra, uno de sus dedos se coló en mi ano, ayudado por el engrase del gel, y esto da gusto a cualquiera. Pero como yo no quería soltar más leche, la aparté delicadamente y terminé duchándome solo. Me vestí y le dije adiós. ‘¿Cuándo regresas?’, me preguntó. La miré sorprendido y le dije: ‘tú no eres sorda y has dicho antes que ibas a sacarle el máximo jugo a esta follada porque no habrá más ¿no?’.¿A qué viene entonces esa preguntita? Mira sobrinita, te voy a hablar clarito. Como sigas así, pongo a tu padre en conocimiento de todo’. ‘Yo sé que tú no me harías eso a mí’. ‘Prueba’, le respondí. Y sin más, me fui hacia la puerta de salida a la calle, pero antes de salir se puso delante de mí y me dijo: ‘no te enfades conmigo, que te quiero mucho, y al menos me acompañarás al psicólogo’. ‘Sí, te acompañaré, pero si dejas de acosarme’. ‘Te lo juro’. Le di un beso en la cara y, suspirando de alivio, salí presuroso de su casa.

No obstante su falso juramento, ese mismo día caída la tarde me llamó al móvil y yo, débil e imbécil que es uno, atendí su llamada. Y, como el cabrón demonio es malo y persuasivo, esa noche follamos y nos hicimos de todo el uno al otro. Y, pensando, no sé si esto es una bendición o una maldición, lo cierto y verdad es que parece que mi sobrina es mi sino,  ¡Y al carajo los incestos y la diferencia de edades!




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 12:26 am






INCESTO


Segundo Encuentro


Pues sí, su atractiva y espectacular figura de 50 años gozaba de lo lindo con proporcionarle a su ex marido (moreno, y todavía semental ibérico, aún sus 52 años) mujeres jóvenes y guapas y con cuerpos ardientes, a la vez que ella le daba placer a su coño, masturbándose, mientras iba leyendo los diferentes relatos que él le enviaba de cada caso. Y para que los resultados fuesen realmente excitantes y fructíferos, su ex esposa le ponía en bandeja coñitos púber, pero, ‘sorprendentemente’, muy expertos, provenientes todos esos coñitos de la familia de alguno de los dos. Es decir, incesto puro y duro


Y ahí va el relato de una noche plena de amor y sexo con una sobrina de él, que resultó ser una veinteañera despampanante que confesó abiertamente que desde adolescente se sentía atraída por su tío Álvaro


Como he estado con ella 24 horas seguidas y han ocurrido muchas cosas excitantes y no quiero enviártelas por WatSapp, por tan extenso texto por móvil, he decidido que voy a remitírtelo desde mi correo al tuyo, con todo lujo de detalles, para que tú te corras todas las veces que te salga de tu vagina.

Ni que decir que anoche no pude darte las buenas noches porque el móvil lo dejé en casa y no sabía que iba a quedarme a dormir con ella; bueno…, ‘a dormir’. Antes de entrar a su casa la llamé desde una cabina, y así evitar alguna visita inoportuna. Ella me respondió que estaba sola en su casa, ¡y esperándome!, y esto último me sorprendió porque no le prometí que iba a acudir.

Por contra de la primera vez con ella, me recibió en bragas negras y tetas al aire con sus pezones empitonados ‘pidiéndome guerra’. En pie los dos en la entrada, sin casi mirarme me quitó vehementemente el jersey y la camisa que llevaba, y enseguida empezó a lamerme pecho, axilas, cuello, boca… y todo lo que pillaba al paso, para después descender lentamente hasta mi bulto, y por encima de él, como la primera vez, mordisquearme la polla cuanto quiso, poniéndoseme dura. Humedecidos mis slip, me los bajó y con la lengua me dio lametones en glande, meato, huevos, vellos, raja del culo… y así durante varios minutos, para luego tirar de mí hacia su cama, sin aún quitarme los calzoncillos ni los pantalones, y me echó de espaldas contra ella. Me desvistió completamente con expresión lujuriosa, y con ansia frenética me lamió todo, y cuando digo todo es todo; me levantó las piernas hacía atrás y me metió la lengua en el ano, engrasándolo con sus salivas, y a la vez sobándome la polla. ¡Y, claro, ni sobrina ni tía!, empecé a correrme, que apenas vio salir leche se introdujo la polla en la boca y me hizo un limpiado de oro olímpico. Jamás en mi vida ninguna otra mujer me había comido la polla así, salvaje y tierna a la vez, saboreándola y a la vez tragándose poco a poco el semen, pero con una sexualidad propia de actriz porno. ‘Jo, qué maestría’, a lo que respondió que en realidad no sabía de dónde le salía la maestría y que sólo su amor por mí la llevaba a hacerme lo que yo le pidiese o a ella se le antojase.

Vacía ya mi polla empecé a lamerle el clítoris (se lo estaba haciendo de igual forma que no hace mucho te lo hacía a ti), ella se metía dos dedos en su coño, que luego los llevaba a su boca, relamiéndoselos. Rugía, hasta el punto que le tuve que tapar la boca para evitar un escándalo. Pero, sorprendentemente, o no tanto, mi polla se puso dura de nuevo, aunque no me creía capaz de expulsar más leche. Pero daba igual porque como si estuviese ya a punto me propuso hacer un 69, no cesando de lamérmela por todas partes con desespero, y en todo esto emocionada. Y así nos mantuvimos hasta cerca de la once, que fue cuando me dijo, enérgica, que tendría que pasar por encima de su cadáver si tenía la intención de no quedarme a dormir con ella. Y, claro, no quería matarla. ¡Pobrecita mi niña, tan jovencita!

Sirvió ella la cena en el salón y cenamos cada uno un filete de ternera con verduras, unas lochas de jamón ibérico, dos latas de cerveza ella (le chifla la cerveza más que a ti, que ya es chiflar), y yo, zumo de piña. Y de postre, flan con nata y caramelo por boca. Finalmente, nos tumbamos en el sofá y empezamos a conversar, sin televisión de por medio.

En un instante de la charla que la vi comprensiva, le dije que su urgencia de sexo no justificaba la forma tan arrebatadora de follarme, de comerme la polla y de hacerme virguerías por todo el cuerpo, a lo que respondió que ni ella misma sabía que tenía tanta ira y fuego en su interior, que con su novio follaba y que al final se sentía bien pero que conmigo era el Paraíso, que la entendiese, que estaba enamorada de mí y que ansiosa esperaba cada segundo de estar juntos, que se masturbaba a menudo con fotos mías, que su imaginación me desvestía, que estaba al día de mis amoríos y que esto la trastornaba, pero que también la excitaba (ahí pensaba en ti), que sentía celos y rabia de todas las mujeres que me había follado y seguía follándome, pero que eso no le preocupaba demasiado porque sabía que eran ‘papel higiénico’ (usar y tirar), que ni me imaginaba lo que había sufrido por no tenerme, y que a la postre pagaba el pato su novio (ahí especialmente me acordé de ti), que creía haberse ennoviado enamorada, que no sabía cómo decirme que quería follar conmigo, que nos fuésemos a otra ciudad, la que yo quisiera elegir, y que incluso nos casásemos e iniciásemos una vida en común, que ni imaginaba lo feliz que me iba a hacer, que nunca me pediría más sexo del que yo quisiese darle, que lo que quería y quiere es estar siempre conmigo, que me cuidaría con mimos como nadie lo haría cuando yo tuviese más edad, lo cual me hacía pensar que no me quería sólo para follar, que era verdad que me quería con toda su alma

Pero, sinceramente, yo no estoy enamorado de ella. La quiero y la deseo porque es mi coño favorito, porque es sincera y llama al pan, pan y al vino, vino, porque es tan clara como agua clara transparente y porque, que todo hay que decirlo, desde sus cándidas catorce primaveras me ha puesto por las nubes, proclamando a los cuatro viento que no hay en el mundo un hombre más señor y más caballero que su tío Álvaro. Y esto último me caló hondo.

Nos acostamos sobre las doce y seguimos charlando en la cama, pero me rogó que durmiésemos desnudos, que ella se abrazaría a mí y me iría besando, sin pedirme reciprocidad. ‘Vale’, y la dejé que me desvistiese totalmente, que, en realidad, en ese momento sólo llevaba mis calzoncillos y una camiseta verde suya.

Ya acostados desnudos seguimos hablando. En un instante de nuestra charla le dije con ternura, pero sin rodeos, que venía pensando que tenía algún problema, que sería bueno para ella que se pusiese en manos de un psicólogo especialista en sexo, y también traté de abrirla a la realidad, razonándole con palabras cariñosas que no acertaba a poner en pie por qué seguía tan obsesionada conmigo, que ella era una mujer guapa y con unas hechuras de ensueño, magníficamente situada, tanto en lo social como en lo económico, que abandonase a su novio porque era obvio que era un muchacho sin ambiciones y además no lo quería, y que tratase de divertirse con amigos, que sabía y me constaba que estaba relacionada con gentes de su edad y clase, y yo, en cambio, era un hombre que siempre iba de flor en flor, que atrae a las mujeres con sus encantos físicos, pero que por mi edad (52), más pronto que tarde, se van marchitando, que nunca fui un buen partido para ninguna mujer. Me dijo que sí, que reconocía su obsesión por mí, pero que ni quería ni necesitaba acostarse con alguien que no fuese yo. ‘¿Cómo te las avías entonces para follar con tu novio y que él no note que piensas en mí?’, le pregunté: ‘pues fingiendo, sin siquiera besarle y además con mi novio no follo desde el día que te conocí en la cama y me follaste de la manera que me lo hiciste’, me respondió. Y tan campante…

Durante la madrugada, no sé precisar la hora, noté que me estaban hurgando por ahí abajo. Me espabilé y pensé que no podía ser otra persona que ella. ‘Dios, cuánta ternura en despertar a mi polla’ (que a esas horas estaba bien dormidita), dije en un susurro, pero ella escuchó mis palabras y me respondió que si me apetecía me la iba a poner dura con su boca, su lengua, sus labios y sus dientes. (¿Y quieres creer que lo logró y que hasta me corrí de nuevo?) Claro que desfallecido quedé. Después, se abrazó a mí y nos quedamos dormidos, con las sábanas manchadas de semen, que dijo que no tenía intención de cambiarlas hasta que de nuevo no nos acostásemos y follásemos. (Seguro que ahora mismo te estás masturbando).

A las 7 de la mañana nos levantamos. Ella entraba a su trabajo a las 8. Sobre menos veinte bajó al garaje y con su coche se fue, no sin antes darme un apasionado beso en la boca. Yo, en cambio, esperé un rato más en su casa, me duché nuevamente y salí hacia mi casa antes de 8 y media. He llegado a casa a las 9 menos diez, cansado, con la cabeza llena a tope de zozobras y con el corazón en carne viva. (Demasiadas emociones y sensaciones a estas alturas de mi vida, ¿no crees? En menos de 20 horas me he corrido 8 veces, a mi edad).

‘¿Qué estás haciendo con tu cuerpo, Álvaro?’, me preguntó mi conciencia.

Ah, que se me olvidaba; estando tumbados en el sofá (por cierto, un sofá enorme), le dije medio en broma y medio en serio, que si le gustaría hacer un trío, compuesto por ella y yo, y una tercera persona, para mi gusto una mujer, pero si ella lo prefería que fuera un hombre. Y ella me respondió que nunca le había gustado este tipo de relaciones del sexo, pero que lo haría gustosas si yo se lo pidiese, matizando que a ella le hiciese el hombre o la mujer lo que quisiese, y así yo gozaría masturbándome mirando las escenas (y ahí me acordé especialmente de ti), pero que a mí no me tocase ni un simple pelo el hombre o la mujer.

‘¡Jo, encima se siente dueña de mi cuerpo!’, pensé.

He narrado en este nuevo caso todo lo que ocurrió, de igual forma que lo he hecho con otros caso y con otras mujeres que me has buscado, sólo llevado por la idea de complacerte. Y todo lo que mi sobrina me ha hecho y yo le he hecho a ella, fue con total entrega por las dos partes y en una forma placentera. ¿Sabes qué, querida ex esposa y ahora mi flamante celestina? Resulta que nuestra vida sexual por separado va mejor ahora que durante los 26 años que estuvimos casados.

Absurdo sería negarte que mi polla está disfrutando con coños jóvenes y ardientes, que ni remotamente, ni el mejor de mis sueños pensaba que podría ocurrirme, pero sobrevuela en mi cabeza una pregunta que me amarga…

‘¿Estoy tirándome, sin ningún tipo de escrúpulos, a jovencitas, por añadidura de mi misma sangre?’. Y esto, desde todo punto de vista, es amoral.

Al terminar de follar en esta ocasión, mi impresión sobre el comportamiento de esta chica de turno (mi espectacular sobrina Yolanda de 21 años, huérfana de madre) es que mi leyenda (y no yo, ni mucho menos mi miembro viril) ‘la pone’. Además, me da la desagradable sensación de que bebe mucho alcohol. Por estas dos poderosas razones y porque me da pena su evidente desorientación, le voy a insistir para que acuda al psicólogo y yo la acompañaría, presentándome, lógicamente, al psicólogo como su tío carnal


No es normal que una chica tan joven, tan guapa y tan cuerpazo, siga manteniendo en su cabeza a un hombre maduro, nada menos que 31 años más mayor que ella,con el añadido de que es su tío





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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 12:34 am







INCESTO


Tercer Encuentro

Ella dice abiertamente por todos lados e incluso a su madre que sigue enamorada de mí, y nada le supone obstáculo para buscarme y para tratar de atraerme, a pesar de mi oposición. Pero, claro, es normal que caiga en sus redes, porque son muchos y muy evidentes sus espectaculares encantos físicos

Hoy vestía un pijama corto florido, sin ropa interior, que se le notaban de punta los pezones y casi se le veían los vellos del pubis. Entré a la casa y me dio un beso en la boca, me cogió la mano, la llevó a su coño y me dijo: ‘compruébalo por ti mismo lo mojado que está’. Y era verdad, estaba mojadídimo. ‘No paro de pensar en inventar cosas nuevas para que disfrutes y nunca me dejes’. No le respondí a eso último.

Después me metió la mano por entre el bajo (llevaba pantalón corto y polo verde) y me cogió la polla con tanta ansia que parecía que me la iba a romper. Me la sacó de la bragueta, se echó sobre mi pecho y empezó a hacerme una paja, engrasándose la mano con sus salivas, y con su otra mano se agitaba el coño; seguidamente se la metió en la boca, con la misma maestría que las otras veces anteriores, besándome, chupándome y mordisqueándome el glande y el prepucio y metiendo la puntita de la lengua en el meato. Y de nuevo me dijo que si tenía ganas de orinar que orinase, que ‘la ponía’ el olor a orín aleado con mi perfume ‘Loewe’ e incluso me dio a beber un vaso con agua, para provocar que orinase, sin lograrlo de inmediato. Entonces me llevó al baño de la planta baja, abrió el grifo del lavabo, y eso causó que orinase, e inmediatamente después de mear y de tratar yo de limpiármela con un trozo de papel higiénico, me arrebató el papel y se metió la polla en la boca, mamándomela despacio hasta que se me puso medio en forma (no dura porque poco antes había echado un polvo telefónico a otra de ‘mis chicas’). Pero se empleó afanosamente en ponérmela dura, hasta que lo logró, apareciendo un glande rosado descapuchado y unos huevos apretados.

Esta vez me la chupaba en forma distinta; succionando hondamente del meato, como queriendo recibir enseguida la leche, pero no me corrí. Sólo disfruté.

En vista de lo cual, nos fuimos arriba, a su dormitorio y nos tumbamos en su cama, y allí y así se quitó el pantalón del pijama y comenzó a refregarse el coño contra mi polla, y para más deleite me quitó los calzoncillos, el pantalón y el polo, y ya los dos totalmente desnudos, lamía con su lengua todo mi cuerpo: cuello, sobacos, tetillas, ombligo, huevos, muslos, y hasta el ano con las piernas levantadas, y finalmente se centró en la polla, no sin antes ir al baño de su cuarto a enjuagarse la boca con un líquido versoso, que pensé que sería algún antiséptico bucal para evitar infecciones. (Por muy limpio, limpísimo que esté un ano, siempre contiene bacterias).

Por explícitamente que lo explique me faltarán datos para definir la maestría de esta chica para hacer que me vuelva loco follando con ella. De su mesilla sacó un envase de pástico con crema, echó una poca en los dedos índice y del corazón de la msno derecha y enseguida me la untó en el glande y en los huevos, que casi en el acto ardían (esa crema se llama Spedra, y yo no tenía ni idea de que existía). Y, claro, en contra de lo que me había propuesto, sentía una fuerte agitación, como de venirme otra vez, por lo que tenía urgencia por follar. Así que me encalomé encima de ella y con palabras sucia y besos excitantes me corrí dentro, y de nuevo vi (como cuando me masturbé ayer por teléfono contigo) que era abundante y consistente la leche, con los consiguientes gritos de ella, que al parecer, gritar después de correrse, es su hobby favorito, su deporte.

Una vez que descargué, mi polla se salió sola de su coño, que ella aprovechó para hacerme un limpiado de los suyos, relamiéndose los labios con cara desencajada de loca. Los nuevos juegos de su lengua, casi me empalma otra vez. Pero la aparté y le dije que mi cuerpo me pedía que parase.
Nos levantamos y nos fuimos al enorme salón, al enorme sofá, ella en tanga y yo en calzoncillos. A esto, eran ya las siete y media pasadas.

Luego de comernos unos sanwiches variados, cerveza ella y yo un zumo natural de naranja, puso en voz baja un vídeo porno de mamadas, y a medida que avanzaba iba besándome la polla y diciéndome que tan pronto me recuperase me iba a hacer lo que más me había gustado de la película.

Aproveché el relax para decirle lo mismo que hablamos tú y yo, que se mentalizase que nuestros encuentros sólo eran para el sexo, que se dejase de enamoramiento, que esto no se iba a producir por mi parte, a lo que replico igual que otras veces: ‘tú no lo estarás de mí, pero yo sí lo estoy de ti, y seguro que con el tiempo, tú también de mí’. Le sugerí de nuevo que saliese con amigos de su edad y que se divirtiese, y si alguno le gustaba que se lo follase, y que este tiene que ser su camino, y no yo, que no tenía edad para seguir un juego que nos iba a causar problemas. Me dijo que no quería follar con nadie, sólo conmigo, y que ‘de momento’ se iría conformando con que estuviésemos en la cama varias veces al mes Pero como el ‘de momento’ lo dijo con énfasis, se lo hice repetir, y ella matizó: ‘el tiempo hablará’.

Pasaría como una hora o así desde la merienda-cena, cuando disimuladamente, ‘sin querer queriendo’, tenía de nuevo en el sofá su boca pegando bocaditos a mi polla por encima de la bragueta. Y no sé si esa crema es milagrosa o ella es una experta en mamadas, el caso es que nuevamente estaba deseando de que me la comiese. Y ‘disimuladamente’ también, con los dientes me bajó los slip, y me mordisqueaba la polla, haciendo brujerías con la lengua y los dientes. Cuando estaba ya tiesa, alzó la cara y le dio por inspeccionármela por todos lados: capullo, prepucio, frenillo, venas, lunares…, besando todas y cada una de las partes que iba descubriendo.

Y otra vez se puso dura, pero caí en la cuenta de que era malo para mí correrme por tercera vez en un día. Me dijo que la vez anterior me había corrido dos veces y que no quería que me esforzase, pero que le parecía extraño que con las cosas que me estaba haciendo no descargase, a lo que le respondí claramente, sin rodeos, que esa misma tarde había follado dos veces con otra chica y que no me quedaba leche ya, que estaba disfrutando mucho con ella, pero que mi cuerpo es el de un señor cincuentón y ya no daba para más.

Sin saber distinguir su sentimiento, (¿qué crees que me dijo en forma de pregunta? ‘¿Quién te da más gusto las otras chicas o yo?’. ‘Físicamente muy parecido, pero la diferencia es que de una de ellas estoy enamorado y de ti no, y, claro, follar con una mujer que amas, el placer es mucho mayor’. ‘Y conmigo tienes el morbo de que soy tu sobrina, que es un añadido extra para alcanzar más gusto’. A lo que repliqué: ‘no hables de morbo, que estoy cabreado conmigo mismo por lo que estoy haciendo’. ‘Lo único que me preocupa es que tu enamorada se entere y eso sea un problema para ti, que tú sabes que te deseo lo mejor, pero a mí me tienes siempre disponible para follarme todas las veces que quieras y como quieras. No me interesa ningún tío por guapo que sea y por bien que folle’. (Lo que dijo de que le preocupaba que mi imaginaria enamorada se enterase, lo manifestó con la boca chica y más que nada porque le hable muy claro).

Contundente pensamiento que cruzó como un rayo por mi cabeza: Tocante al sexo, la vida no es tan mala conmigo después de todo a estas alturas de mi existencia, porque de pronto, yo, un casi sesentón, tengo para mí solo dos coños jóvenes

Pero ella seguía insistiendo en que hiciésemos lo que fuese, aunque no me corriese: por ejemplo un 69, o meterle la puntita de la polla en el agujerito del ano, o que ella me la mamase con agua caliente en su boca, o yo comerle el clítoris, o pajearme ella con las tetas... Mi polla seguía tiesa, y si me lo hubiese propuesto, esforzándome me habría corrido otra vez, pero ni quería ni debía.

Hasta que al cabo de una hora, poco más o menos sacó de un mueble, como la otra vez, un caja mediana de cartón con diversos juguetes sexuales.

Seguidamente me pidió que le metiese la polla en la boca, mientras ella se metía en el coño un pene largo y grueso de plástico, a la vez que me introducía un dedo en el ano. Y ahí acabé por caer una vez más y me corrí en su boca, pidiéndome ella no sacarla hasta antes no saborear y tragar hasta la última gota. Y entonces sentí un gusto fuera de lo común, echando leche a intermitencia, no mucha cantidad, pero a borbotón por pulsación.


A las diez le dije que me iba. No me retuvo para dormir, porque sabía que volvería, pero le advertí que no quería más fotos ni mensajes explicativos por móvil de lo que me iba a hacer o me dejase de hacer. ‘OK’, respondió. Finalmente, se agachó, le pegó varios bocaditos a mi polla por encima del pantalón, seguido de varios besitos, y después, cómicamente le dijo: ‘hasta pronto polla mía’






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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 12:40 am






INCESTO


Cuarto Encuentro

Como esta historia que narro a continuación no es ficción, que es real como la vida misma, cada vez que cite a la coprotagonista de la misma, la voy a denominar (sin que se vea despectivo) como ‘ella’, o como ‘la tal’, y de esta forma sigo respetando la privacidad de su verdadero nombre

Viernes 29 junio. Llegué a su casa a las nueve y diez de la noche

Como era de prever por mí, y por las experiencia de otras veces, me recibió en ropas menores, tan menores eran que no llevaba ninguna, sólo cubrían sus partes íntimas su pelo negro azabache (en melena larguísima), estratégicamente distribuido y con una pose bien estudiada.

Por contra de las ocasiones anteriores, esta vez no pasó directamente a la acción en la misma entrada de su casa, sólo me dio un largo y acaramelado beso en la boca, y después me cogió de la mano y me condujo hacia el salón de la casa, en el cual (ya lo he referido otras veces) hay tres sofás, pero uno de ellos es enorme y en forma de ángulo recto.

Bueno, pues ya sentados en aquel gran sofá, fue que empezó a ir consumiendo sus deseos sexuales, los que tenía almacenados para la ocasión.

Lo primero que la tal hizo fue soltarse el pelo de sus partes íntimas, y también de sus acciones (se suele decir que ‘soltarse el pelo’ es hacer lo que le venga en ganas a la persona que lo haga).

Seguidamente, me desposeyó del polo amarillo que yo llevaba puesto y empezó a besarme y a lamerme las tetillas, siguiendo su joven pero muy experta lengua por el torso, el cuello, los sobacos y la barriga y, claro, estos estímulos tan excitantes iban despertándome a lo bestia la polla, la misma que poco después la tal mordisqueaba por encima del pantalón corto y verde que vestía, para luego quitármelo, y también los calzoncillos, ‘la Perla’, negros esa vez. Y sin más espera, empezó su habitual ritual de lamerme y de mordisquearme el prepucio, el glande, el meato y los huevos, pero pausadamente, a cámara lenta, hasta llegar a conseguir una erección ‘aceptable’, que para ponérmela más que aceptable, le untó nuevamente esa sabia y milagrosa crema, que ya la tenía ávidamente dispuesta. Y una vez que me la untó en la parte superior del glande y los huevos, apareció otra vez un calor súbito que me recorría todo el aparato genital, poniéndoseme en segundos la polla tan dura como si fuese en mis tiempos de juventud.
A continuación se la metió en la boca y comenzó a degustarla, nunca mejor dicho, porque la saboreaba como si del mejor manjar se tratase. Y el placer vino al máximo porque tardé poco en correrme, pero en cada envite de tan experta mamada, iba sintiendo un gusto tan estremecedor y agradable a la vez, que no sabría explicarlo bien, y cuando ya estaba a punto de estallas, la cogí a con fuerza, la tendí sobre el sofá y le metí la polla en el coño; un par de empujes, y leche adentro, que una vez que ella la iba sintiendo entrar, me atenazó la polla con sus labios vaginales hasta soltar sus característicos gritos, no ocupándome esta vez de taparle la boca. ‘¡Chilla cuanto quieras, que a lo mejor tus gritos despertarán la lívido de alguna recatada señora, vecina tuya, de este suntuoso edificio!’, me dije para mí.

Ya flácida y pequeña se salió sola de la cueva en la que estaba, que la tal aprovechó para metérsela nuevamente en la boca, dándole bocaditos para que se pusiera tiesa otra vez, lo que, por supuesto, no consiguió tan pronto como hubiese querido.

Cenamos salmonetes fritos (mi pescado azul preferido) y ahora le pregunté que si le gustaba los salmonetes, a lo que me respondió que todo el pescado le gusta, pero que había frito salmonetes porque sabía que a mí me encantan. ‘¿Quién te ha dicho eso?’ le pregunté. ‘Yo tengo más información de todas tus cosas de la que tú mismo puedas imaginar’. Y esta fue su respuesta. Pero lo que más me sorprendió es que no se le hubiese ocurrido servirme antes los salmonetes, y fue que me dijo algo que me hizo pensar que, efectivamente, tiene absoluta veneración por mí: ‘no te he puesto antes los salmonetes porque sé que no te gustan recién fritos, sino pasado un poco de tiempo, cuando estén templados o medio fríos’.

Como ya estoy harto de recomendarle lo que debe hacer acerca de que salga y se divierta por ahí, y como ‘el asunto del tunante psicólogo’ fue un rotundo fiasco, me limité a hablar sobre cosas banales, y a esto, ella sólo en tangas y yo en calzoncillos, pero en todo instante sus traviesas manos en mi bragueta alojamiento buscaban, y a veces acercaba la boca a la abertura de la bragueta, me sacaba con los dientes la polla y le daba besitos, lamidas y bocaditos. Y no volvía a encerrarla de nuevo, para así tenerla sin llave a su total disposición.

Pasada como una hora de charla, de nuevo entró con más ganas en acción. Pero yo le advertí que bajo ningún pretexto metiese la puntita de su lengua en mi ano, y que tampoco me chupase la polla recién descargada de orín la vejiga; de hecho, tuve la necesidad de ir un par de veces al baño, para orinar, y luego me lavé la polla en el bidé.
Eso sí, de pronto empezó a masturbarse y los mismos dedos que estaba empleando en la masturbación se los metía de cuando en cuando en la boca, relamiéndoselos con lujuria, y haciendo semejante acción, y además repetidamente, no sólo lograba excitarse ella, también me iba excitando yo por momento.

Pero decidí que no quería más mamadas, lo que en realidad quería era follármela por el coño. Así que empecé a tocármela y ella me iba dando chupaditas de ayuda, dejándome la polla engrasada con sus salivas, hasta ponérmela tiesa nuevamente (según la tal, el efecto del Spedra es de tres a cuatro horas). La atraje hacia mí y me la puse encima de la polla, abandonando el sofá y sentándome en una silla, y su coño, húmedo a más no poder, entraba y salía sin parar; después de unas cuantas acometidas, cogí a la tal de las caderas y nos tumbamos en la alfombra del salón, y fue entonces cuando empecé a follármela con fuerza, diciéndole literalmente: ‘¡¿te gusta mi polla?!’. ‘¡Sí, me encanta y me da mucho gusto, métemela hasta el fondo y empuja, pero no te corras aún, que quiero recordar estos momentos para cuando yo esté sola!’, me decía. ‘Presiento que voy a tardar en correrme y que no se me va a aflojar’, Y así unos minutos, hasta que, debido a la enajenación de los vaivenes, me corrí y ella al unísono conmigo. Y todo entre besos salvajes, arañazos en la espalda y nuestras lenguas haciendo diabluras.

Luego de la segunda corrida, por el cansancio y el sueño acumulados y también por el esfuerzo de la sabrosa sesión, me estaba quedando frito en el sofá, y pronto noté que ella bajó un poco el aire climatizado y me arropó con una sábana. Y dormí al menos una hora. A la una y media o así desperté, me duche y me dispuse a salir hacia mi casa, sin oposición por su parte, como dando por sentado que no tardaría en aparecer por su casa. Me dio un tierno beso y me dijo al oído: ‘¡te quiero!’, y no insistió en que me quedase, pero mimosa me dijo: ‘¿no te apetece dormir conmigo y quizá de madrugada te busque y mañana te sirvo el desayuno en la cama?’. ‘No, mejor cada uno en su casa’. ‘Vale’, respondió.


A pesar de que no quise hablarle en esta ocasión acerca de eso, ya manido, de que saliese y se divirtiese con amigos, ella me dijo que salía a veces con amigas, incluso sola con un viejo amigo de años, pero cuando llegaba el momento de la verdad, ‘de la cama’, después de una noche de copas o de algún espectáculo, le decía que no, que la cama rompería la amistad de muchos años. Y a ese amigo en concreto le dijo que su cuerpo tiene dueño desde hace ya mucho (no le dijo quien era el dueño, pero yo le pregunté con guasa y me respondió, sonriente y burlona, que yo lo sabía de sobra).

En la charla me prometió que no iría tan a menudo a visitar su primo enfermo. Y en un punto de repulsa me dijo que no le gustaba salir con tíos porque todos pedían cama y que cama sólo le da al hombre que quiere con locura.

Como aquel antiguo amigo suyo, con el que ha salido a solas con él varias veces, le gusta ella a rabiar y se siente despechado por ser siempre rechazado para follar, la última vez que salieron juntos le preguntó sin rodeos que si era tortillera, a lo que la tal le respondió que no, que no tenía nada en contra de estas mujeres, ni tampoco contra sus tendencias sexuales, pero que no le atraían por guapas que fuesen y por buenas que estuviesen; pero que le preguntase esto mismo en la próxima ocasión que se viesen por si para entonces había decidido probar una tía. Con lo cual, su amigo de siempre se quedó de piedra.


No, no, no es la tal de esa clase de mujeres que se arredran frente a alguien o algo. La tal, una señorita guapa y cuerpazo por gracia de sus genes, tiene más cojones que el caballo del Espartero







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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 8:33 pm






Mío es todo tu cuerpo


Mi boca en tus pezones endurecidos, desbordantes, apetecibles. Quiero mordisquearlos, pero no los mordisqueo porque quiero que experimentes un delicioso sufrir. Me excitaré primero para que tú te mojes como nunca lo has hecho, perp ni conmigo ni con nadie. Me miras a los ojos y te das cuenta de mi excitación. Sientes que mi miembro viril roza tus muslos, tus nalgas…, lo sientes palpitar, caliente, grueso, vengador, con ganas de penetrarte, de meterse en ese exquisito manjar que tienes entre las piernas; esperándolo, mojándose por el néctar que sale de tu placer líquido; un líquido que mi lengua ansía probar, y que sin duda probará...

Mi mirada está fija en tus ojos, cuyos cierras cuando sientes que uno de mis dedos juega con tu clítoris. Un dedo travieso que se pasea por tu vagina y se desliza con facilidad por el jugo que la cubre, juega con ella, la mueve de un lado a otro, como si encontrar quisiera un punto que te haga delirar más todavía…

La punta de mi lengua empieza a pintar círculos en tus pezones, uno primero, y el otro después, para que no se encelen. Siento deseo de penetrarte, de sentir que estoy dentro de ti. Subo a tus labios y los muerdo. Recorro tu cuello suavemente, de extremo a extremo, mientras separas completamente las piernas. ¿Es que me estás invitando a entrar en tu flor?

Luego te digo perversiones, proclamando lo que quiero hacerte, lo que quiero que sientas, lo que quiero que disfrutes, porque lo que más anhelo es que te derrames en mí todas las veces que te apetezca. Soy ambicioso, pero quiero que disfrutes con todas tus ganas por todas las cosas que te hago y por las que seguidamente te voy a hacer…

Beso tus deliciosos labios, que estaban esperándome, mientras siento que tu vagina reclama mi virilidad. Aprieto tus tetas. Beso ese tu bajo vientre, que me descontrola, y, sin pensar, abro tu vagina con la punta de mi glande percibiendo que se sumerge en un lago.

Mi lanza penetra en tu cueva, y yo siento tus gemidos. Arañas las sábanas con tus uñas. Empiezo a moverme sobre tu cuerpo con toda la fuerza que me pides, porque eso es lo que me provocas.

Aprieto una de tus redondas tetas con la mano, y con la otra presiono tu hermoso culo, que me derrite. Quiero que veas detenidamente en qué me conviertes cuando estoy profundo en ti…

Nos revolcamos en la cama y caemos rodando al suelo. No nos importa, a mí sólo me importa hacerte ver que todo mi cuerpo te pertenece. Te pones encima de mí moviendo las caderas, mientras mi glande se pierde dentro de tu selva poblada.

¡Qué lindura de movimientos! Mi polla permanece dura, provocada por tu entrega amorosa hacia mí. Escalo de nuevo la cima de tu montaña y busco tus pezones con mis dientes y, como si me ensañase con ellos, los devoro desesperadamente.

____¡Eres mía, y siempre mía! ¡Soy tuyo, y siempre tuyo!

Y después de decirte eso último, tú exclamas:


¡Qué sensación tan placentera siento cuando noto que entra disparada en mi interior tu caliente semilla! ¡Una vez más, hemos triunfado, macho mío!



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 8:53 pm






¿Por qué los hombres acuden a las prostitutas?


La profesión de estas mujeres se la conoce tradicionalmente como 'el oficio más antiguo del mundo', el cual se viene manteniendo desde el principio de la historia de la humanidad

Siempre hay quienes están dispuestos a pagar por sexo. El debate no acaba. Se ha cuestionado la moralidad y la legalidad de este trabajo y todo tienen sus opiniones al respecto, pero no parece haber un punto de acuerdo.

Grupos de eminentes sexólogos y psicólogos han determinado el perfil del hombre que acude a las prostitutas, y los resultados demostraron las creencias que se tenían sobre esta clase de hombres.

Amplísimos son los motivos por los que los hombres pagan por sexo. Pero se me antoja matizar que un menor número de mujeres también solicita y paga este tipo de servicios.

Encuestas efectuadas, acompañadas por las declaraciones de algunas prostitutas, determinaron que no hay un perfil típico en los hombres que pagan por sexo, más bien complejidad y variedad.

La mayoría de los encuestados responde que paga por sexo porque le gusta intimar con mujeres diferentes. Otro gran número de hombres afirma que con prostitutas pueden 'hacer cosas diferentes', que nunca han hecho con sus esposas, o novias, o amigas o amantes.

Un grupo significativo de los usuarios frecuentes admitió que así puede explorar su propia sexualidad; ‘hacer lo que su pareja no quiere hacerle’, y que a la vez no crea ningún lazo emocional con la chica de turno.

Algunos admiten que lo hacen simplemente por curiosidad y porque no pueden tener sexo gratis o por amor y porque les excita el secretismo y el modo en que se maneja este negocio. Sin embargo, una menor cantidad de ellos admite que eleva su autoestima y que le parece algo fácil, y sobre todo rápido.

Otros justifican sus visitas a prostitutas diciendo que sus parejas los tienen 'a pan y agua', casi siempre por no decir siempre, largando ellas en cada vez un rosario de disculpas, casi todas banales, considerando, por supuesto, que no padezcan alguna enfermedad temporal o duradera.

Pero lo que parece muy claro es que la mayoría de los hombres dejaría de pagar por sexo si pudiese conseguirlo de otra manera.

Algunos encuestados afirmaron que si viesen o notasen una sola señal de maltrato, físico o psíquico, o supiesen que son forzadas a prostituirse, no volverían a acudir a estos servicios. Y los más cívicos, incluso denunciarían a la policía lo que hayan visto o escuchado al respecto.


Y si tú, lector, eres sabedor de que la prostitución es ilegal en gran parte del mundo, ¿cuál es tu opinión de acudir a las trabajadoras sexuales, llamadas putas en la jerga de la calle, para cubrir este necesario sector de tus necesidades fisiológicas?



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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 9:01 pm




Recordando lo nuestro


Por culpa de demasiados malos recuerdos de un pasado próximo, que ahora casi que no vienen a historia a esta historia, batallaba diariamente para que nunca más se produjese un nuevo encuentro entre ellos dos. Pero todos sus esfuerzos no servían de nada. Eran Inútiles. Se producía el nuevo encuentro. Pero lo más curioso de todo era que ella, a pesar de sus relativamente antiguos pesares, estaba deseando de que se produjese

Amanece. Me pongo cualquier cosa, lo primero que encuentro a mano, y después me asomo a la ventana. Veo llover, va cayendo una lluvia suave. El viento juega con mi melena. Me acerco a la cama y te escucho suspirar con una agradable sonrisa en tus labios mientras duermes y de pronto recorre mi cuerpo un fuerte escalofrió. Y entonces, sintiendo un fortísimo deseo sexual en mi cuerpo, miro tu cara pensando que quiero creerme que tus suspiros y tus sonrisas son por mí; y es por eso que, sin poder ni querer evitarlo, me aparece súbitamente una extrema calidez en mis partes más íntimas, que me hace recordar lo nuestro…


¿Y qué era lo nuestro?


Lo nuestro era un deseo por crecer, por sentirnos mayores, por superar la etapa de la adolescencia. Un juego que empezó como empiezan todos los juegos: en el patio del colegio, una mirada, un gesto, un guiño… Pero terminó también como todos los juegos inconscientes: con lágrimas.

Y acabó de esa manera porque lo vivimos deprisa, y nos quemamos deprisa, como astilla en fuego. Nos bebimos los vientos el uno por el otro hasta embriagarnos. Nos bebimos el último vino de la caja de Pandora y amanecimos con la resaca del miedo Pero cuando desaparecían nuestras borracheras nos quedamos solos, solos como inocentes pajarillos que abandonan su nido volando juntos, y más adelante seguir cada uno su propio vuelo.

Yo fui la primera en irme, quería volar sola pero no sabía cómo hacerlo. Salí a la vida completamente a ciegas, dando tumbos, topando con todo lo que me recordaba a ti. Y así, durante días, semanas, meses, años… hasta anoche que coincidimos tú y yo, a solas los dos, y durante unas horas volví a sentirme como antes.

Y ahora, en este justo momento, todos mis sentimientos se agolpan, y tengo miedo, mucho miedo, miedo a ti, miedo a mí, miedo a que te vayas de mí, miedo a que te quedes conmigo; un miedo extraño, como irracional, cada vez que pienso que de nuevo hemos vuelto a ‘hacerlo’, que hayamos quemado lo único que nos quedaba, que nuestros recuerdos ardiesen con el fuego de la pasión. Y lo peor de todo es que los dos tenemos miedo porque quizás hoy mismo se haya escrito el final inexorable de nuestra historia de amor, que, por la inexperiencia de los dos. o simplemente por inocencia, hemos dejamos incompleta.


Pero ahora no quiero pensar en nada de eso. En este momento las sábanas están revueltas y envueltas en nuestros olores. Me llamas de nuevo, te aproximas más a mí, me aproximo más a ti, me besas, te beso, me acaricias, te acaricio, me abrazas, te abrazo... y toda yo tiembla, como antes temblaba, como siempre he temblado contigo a mi lado




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Jue Sep 27, 2018 9:35 pm








Visité a mi ginecólogo


Cuarenta días después de que me operase de la matriz, acudí de nuevo a mi ginecólogo-cirujano para que me hiciese una revisión, y así ver los dos cómo iba todo



Mi ginecólogo es un hombre soltero, guapo, alto, además de ser amable y simpático y de cuidarse mucho su imagen. Y todo esto unido a las excelentes relaciones y no menos excelentes disposiciones con su clientela femenina, lo hacen ser una persona realmente encantadora.

Siempre se le nota un celo especial con el expediente de cada mujer, algo que nos gusta a nosotras porque conoce nuestras intimidades al hacer que nos desnudemos del todo y someternos a exploraciones del sexo y de los senos. Yo, particularmente, fantaseo con que en una de mis periódicas revisiones termine follando con él en su propia consulta.

Una mañana telefoneé a su enfermera para que me diese una cita. Me era urgente que me inspeccionase después de la operación, así que conseguí que me recibiese ese mismo día a última hora de la consulta de la tarde.

Llegué sobre las seis y sólo había una señora esperando. Apenas salió, apareció la enfermera y me dijo que podía pasar. Entré y él me preguntó que cómo estaba, que si sentía molestias. Una vez que le respondí a esas dos preguntas le dije, pero antes le piropeé:

____Guapísimo, quiero consultarte algo -muy desahogada yo.
____Dispara -me respondió, amable siempre.
____Verás. A mí me gustan mucho los juegos sexuales. Mi marido y yo somos dos personas liberales, por lo que tenemos intercambios de pareja, y los dos nos damos libertad para practicar sexo con otras personas y lo hacemos a menudo. La cuestión es si al yo ser promiscua me puede perjudicar, considerando la operación que me acabas de hacer.
____Tener relaciones sexuales con diferentes personas puede originar un riesgo de enfermedades de transmisión sexual y más aún no toman precauciones, pero esto no afecta en nada a tu operación de matriz -respondió.
____O sea. A ver si te he entendido. Si tú y yo, ejem... ya sabes… no habría ningún problema, sólo el riesgo de un contagio si hubiese alguna enfermedad venérea en alguno de los dos.

Mientras asimilaba esas palabras, percibía que mi idea le había calado; primero, por sus reiteradas y lascivas miradas; segundo, por un interés más abierto, sexualmente hablando, que jamás había mostrado, al menos conmigo; y tercero, por el bulto que se le estaba formando en su entrepierna.

____Así es. Por cierto, conozco a personas que hacen intercambios de parejas. Si tú  quieres te puedo presentar a...

____No, gracias -lo interrumpí-. Lo que realmente quiero y me interesa es saber de algún hombre cercano a mí o a mi marido para hacer un trío los tres.

Esperaba ansiosa que al pronunciar premeditada insinuación, se diese por aludido y mostrase reacción por su parte. Y la mostró. Vaya si la mostró, incluso al ver sus ojos encandilados llegué a pensar que estaba más deseoso que yo por follar conmigo, y que por el decoro y respeto hacia su clientela, que ya indiqué al principio, nunca se me insinuó en ninguna de las visitas que solía hacerle, que eran mensuales, aunque puedan parecer excesivas, le visitaba a menudo por tanto sexo como practicaba y con diferentes sexos, pues también se incorporaba a mi colección, algunas amigas bisexuales como yo.

____Anda, pillina, entra a ese cuarto -señaló con la mano-. Y vete desnudando para hacerte una 'buena revisión.

Pasé al cuarto y empecé a quitarme ropa. Pero para no demostrar tan abiertamente un acumulado deseo por él, por aquello del orgullo, me quité el pantalón, la blusa y me bajé las bragas hasta las rodillas, quedándome en sostén.

Al poco, entró y me dijo que me quitase todo. Sonreía, feliz, por lo que no tardé en obedecerle. Me lo estaba ordenando el hombre que más deseaba en el último año.

Me tumbé boca arriba en la camilla y abrí completamente las piernas. Me miró y me sonrió, pero enseguida noté que un dedo suyo empezaba a toquetear mi coño, y la forma de moverlo no era precisamente lo que hacía en las revisiones. Sentía placer y soltaba quejido, mientras seguía con su dedo. Pero lo que realmente quería era que me follase, que sólo con pensar que pudiese entrar la enfermera y nos pillase, me ponía más cachonda todavía.

Mientras continuaba tocándome, empezaba a abrirle la cremallera del pantalón y le sacaba la polla de la prisión que la retenía. Le pedí que se desnudase de la parte de arriba, mientras me agachaba y me metía su polla en la boca, subiendo y bajando por todo su contorno y apretándola con mi lengua. Mientras la succionaba, acabó de desnudarse, quitándose la bata blanca y después el pantalón. Era entonces que dejé su polla libre de mi boca, yéndome casi corriendo a su despacho. Ya allí, me tumbé en el mullido sofá y más deseosa que nunca, exclamé con énfasis:

___¡Fóllame, que estoy a punto!

Tumbada le vi venir hacia mí, completamente desnudo y con su miembro erguido, mojándome más al ver una hermosa tranca y por saber que en pocos segundos iba a estar dentro de mi humedecido coño, follándomelo y follándomela.

Primero me dio un apretado beso en mis labios abiertos, se puso encima de mí y me penetró con fuerza. Sentí que estaba tan caliente como yo. Mi coño estaba abierto y mojado de jugos; y su polla lubricada con mi saliva. Lo sentía dentro atravesándome hasta lo más profundo y saliendo después para volver a hundirse en mi interior, con pasionales y sexuales vaivenes de mete y saca, que me daban un sublime placer.

Es que mi deseo por follar con mi ginecólogo venía desde muy atrás.

Después de lanzar gemidos y hasta rugidos, su boca, que hasta entonces sólo se había empleado en lamer y mordisquear mis pezones, tapaba mi boca, y su lengua hacía mil diabluras con mi lengua, iguales mil diabluras de su polla a mi coño, y dos dedos de su mano derecha frotaban sin parar mi clítoris, pero con un saber y una maestría que iban más allá de sus técnicas ginecológicas.

Experimentaba yo dos orgasmos seguidos, y me habría corrido más si me lo hubiese propuesto. Un espasmo me llegaba sin avisar, haciendo que cerrase los músculos de mi coño para retener la polla que me volvía loca, lo que provocó una convulsión suya, que a su vez hacía que mi espasmo se alargase al sentir dentro un latigazo provocado por un chorro de líquido caliente disparando a mi vagina.


De toda mi vida sexual, siempre me ha gustado sobremanera sentir los quejidos, y a veces rugidos, que lanzan los hombres con los que me acuesto. Pero mucho más me gusta el sentir de ellos cuando descargan su leche caliente a borbotones en el pozo de mi coño


Cuando sentía que su enorme miembro viril se escapaba de mi interior y volvía a su volumen de flacidez, me incorporé y me puse en medio de sus piernas; abrí la boca y me metí su polla, apretándole suavemente los testículos hasta que su ariete volvió a tener la dureza y el grosor necesarios para volver a penetrarme.

Con un deseo que superaba a la  vehemencia, me coloqué a horcajadas sobre él y, bajando mi cuerpo, fui metiéndome poco a poco su glande hasta sentarme encima de él, siendo entonces la que subía y bajaba y sintiendo su polla entrar y salir, a la vez que le iba diciendo que llevaba mucho tiempo como loca por follármelo y por comérmelo entero, que me acariciase, que me besase, que me abrazase, y que me comiese las tetas, el coño… y todo lo que quisiera y todas las veces que quisiera. Palabras llenas de lujuria para excitarlo más aún y llegar a corrernos juntos hasta alcanzar una sublime culminación.


Y después de aquellos benditos diez minutos en aquel 'San Sofá', los dos descansamos un poco. Medio repuestos, le dije que le avisaría con suficiente tiempo para hacer el trío, y que con independencia de eso, cada vez que viniese a su consulta podríamos repetir la misma experiencia de la inolvidable 'revisión' de esta tarde




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Re: MI BLOC, QUE NO BLOG

Mensaje  achl el Vie Sep 28, 2018 12:00 am







Cita medio a ciegas


Desde luego, era una locura. Cierto. Estaba loca. Sabía que no era buena idea lo de aquel encuentro, pero sin embargo allí estaba su coño, dispuesto para follar y para ser follado. No paraba de mirar el reloj. No sabía si él llegaría puntual. De todos modos, tenía tiempo para regresar de nuevo a su casa. Aquella espera la estaba poniendo más nerviosa de lo habitual en ella, pero, como todo había que decirlo, feliz también. Si ella no tuviese la puta manía de ser tan puntual, no le pasarían estas cosas

De pronto le vi llegar en su flamante Volvo. Se bajó y se acercó a mí. Era tal y como me lo habían pintado y yo imaginado: alto, ojos verdes, anchas espaldas, y un pelo rizado que hacía caerle un gracioso tirabuzón sobre la frente.

¡Jo, de nuevo me ha vuelto a pasar! ¡Chiquilla, no sé cómo lo haces, pero en menos de medio segundo ya estaba mi boca en su boca! Me invitó a subir a su coche y nos fuimos por ahí, por esos mundos perdidos. Iba dándome besos durante el trayecto, hasta que paró en una aparente vereda y una de sus manos iba subiendo poco a poco hasta detrás de mi oreja. Sabía dónde besar, como si conociese a la perfección la debilidad de mi anatomía. No me resistí y le dejé hacer. Empezó por besos pero la cosa empezó a subir de tono y me tocó en el punto indicado y con el dedo indicado acompañado de caricias, como marcando el ritmo.

Pero me desconcertaba y a la vez me gustaba y me atraía y me excitaba. Sin hablar tomé la iniciativa y empecé a deslizar mi mano por su espalda y acabé recorriéndola entera, mientras cubría su fuerte torso de besos. Se dio la vuelta y yo seguía con mis besos, pero paré al llegar al pubis. No quería apresurarme, quería gozar lentamente su polla. No era algo que debía despachar en el acto, así como así.

Callado me desabrochó el sujetador y empezó a jugar con mis tetas y a la vez meter y agitar su dedo del corazón en mi coño, medio se me corta la respiración. Sabía lo que quería: enloquecerme. Empezó a agrandarse su polla. Y yo no podía aguantar más, y con deseo y pasión mi mano se fue directamente a buscarla, a encontrarla y a cogerla.

Le quité los calzoncillos y él hizo lo propio con mi tanga. Me tumbó en el asiento de atrás y me comió lentamente el coño, calentándome por momento. Se me desbocó la respiración. Estaba recibiendo tanto placer que quería capturar aquel momento, no quería que se esfumase.

Apenas me veía a mis anchas, me dejaba que jugase con su polla, que ahora era mi polla. Notaba fuego en su cara y sentía fuego en su polla, y esto me hacía feliz. Se daba cuenta de yo tenía el mando, pero pasaba y me daba que hasta le gustaba, y es por esto que yo me hice dueña de todo su cuerpo.

Sin embargo, la pauta la marcaba él cuando su polla estaba increíblemente dura. La atenacé de nuevo, la besé, la chupé y la mordisqueé, repetidas veces, y después me la metí enterita en el coño. Comenzamos a follar, lento, rápido, rápido, lento, lento, rápido… y así hasta  alcanzar un monumental orgasmo.

Después, entre risitas nerviosas, caricias suaves y apasionados besos, cogí su mano y la puse contra la mía, haciendo fuerza la una contra la otra en silencio y sin dejar de mirarnos, y de nuevo… lento, rápido, rápido, lento, lento, rápido, rápido, lento...




¡Y esta vez nos corrimos los dos juntos!




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